Author: gabtorar
•13:48
1 Corintios 2:9 "antes como está escrito:cosas que ojo no vió ni oido oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman"

¡¡Vaya que año nos tocó vivir!!
Casi sin darnos cuenta estamos ad portas del 2011.

Debo decir que fue un buen año. La gracia de Dios no estuvo ausente ni un solo segundo del 2010.

Y qué decir de los eventos que tuvieron lugar en nuestra nación. Dios dio una buena muestra que sus ojos están puestos aquí, primero con el terremoto del sur, luego con lo de los mineros en el norte.

Dios simplemente dio contundente testimonio que tiene propósitos mundiales con esta nación.

En ninguno de ambos incidentes con repercusión global faltó la gracia divina. Todo lo contrario fue Su gracia la que nos evitó males mayores.

El terremoto pudo causar muchas más víctimas y aún mayores daños (a causa de su magnitud) pero estoy seguro que la gracia de Dios actuó como un escudo sobre esta nación.

El caso de los mineros merece también una mención especial.

Estar bajo tierra a cientos de metros de profundidad y salir sin el más mínimo daño sobrepasa lo que aun la literatura de ficción pudiera describir.

Pero Dios es así y se lo agradecemos profundamente!!!!

Vamos a dejar atrás lo que deba quedar atrás. Un nuevo año es la oportunidad de comenzar nuevamente, de simbólicamente partir de nuevo. Es una oportunidad.

Dios me ha dado el profundo sentir que el 2011 es el año de las oportunidades.

¿Cuántas veces has deseado tener la oportunidad?

Por fe aprópiate de esto y cree que en este nuevo año Dios te concederá oportunidades que no tuviste antes.

Su gracia ha sido abundante el 2010 y estoy profundamente convencido que el 2011 Su gracia sobreabundará a nuestro favor.

Dios ama a la humanidad, Dios ama esta nación, Dios te ama a ti, y cada día Él nos ofrece la posibilidad de acudir a Él, de abrazar Su salvación, y poder experimentar personalmente el poder transformador de su amor y verdad.

Recibe en este día mi fraternal saludo y deseo en Cristo, que el 2011 sea un año en que Dios le sorprenda con lo mejor que generosamente Él tenga preparado para usted.

Prepárate para el mejor año que has tenido hasta ahora.

Felicidades y paz de Dios para ti y los tuyos.

Su servidor en Cristo,

Pr. Gabriel Torres
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Author: gabtorar
•6:29
Job 4:8 “Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan”

Hay temas clave para una cultivar buena vida en términos de relaciones.

El Señor fue claro respecto al valor que las relaciones tienen para ÉL, y en la palabra de Dios encontramos numerosas alusiones a la importancia de relacionarse fraternal y respetuosamente entre hermanos y con el prójimo.

Nuestras relaciones deben darse en un marco de pureza, en que cada uno mire al otro con los ojos adecuados.

En ese contexto hay un pensamiento que compartí con la iglesia el domingo recién pasado, un pensamiento del Señor que está en directa relación con el tema de la verdadera unidad, objetivo que Dios desea para sus hijos.

¿Sientes que a tu familia le falta unidad? ¿Desearías que tus relaciones con tus parientes fueran más estrechas y armónicas?

Gracias a Dios, eso es posible, pero tú sabes que para lograr cosas en la vida se debe trabajar por ellas.

Nuestro mal enfoque relacional es el que nos impide tener mejores relaciones.

El pensamiento predominante a la hora de relacionarnos con otros es pensar PARA nosotros mismos. En ese enfoque los demás son medios para alcanzar lo que yo busco o deseo.

Esa clase de vida no permite llegar a desarrollar buenas (mucho menos “sanas”) relaciones porque está basado en el egoísmo, en la conveniencia personal.

A todos nos duele sentirnos utilizados por alguien. Hay personas que conozco que están muy dolidas con las congregaciones a las que pertenecían porque sienten que allí fueron abusadas espiritualmente, y que nadie se preocupó de ellos en el momento de su necesidad o aflicción.

Las personas nos sentimos valoradas cuando alguno da muestras de atención o preocupación por el bienestar de uno.

Desde luego hay personas egocéntricas que siempre necesitan que todo gire en torno a ellos para sentirse bien, pero a mi juicio eso es algo patológico, y de hecho no es a lo que me quiero referir aquí.
Lo que sí quiero decir es que debe haber un equilibrio entre lo que yo quiero que hagan por mí y lo que yo estoy dispuesto a hacer por otros.

Pensar para uno mismo es algo que limita las relaciones, que limita el actuar de Dios en la vida de uno porque Dios siempre quiere llevarnos más allá de nosotros mismos. El servicio cristiano es una buena muestra de ello.

Jesús usó su vida, la invirtió para el beneficio de los demás.

Nosotros en cambio, muy frecuentemente deseamos que otros se den por nosotros pero no estamos dispuestos a danos por nadie más.

Esa actitud egoísta no ayuda ni edifica a nadie. Eso es pensar PARA uno mismo.

Sin embargo, pensar PARA los demás nos engrandece porque nos hace más semejantes a Cristo.

Otro común error que cometemos es “pensar POR los demás”.
¿Cuántas veces te has hallado arreglando la vida de otros, juzgando los motivos que las personas tienen para hacer o dejar de hacer ciertas cosas?

Penosamente “pensar POR los demás” no beneficia a los demás, más bien añade una cuota de crítica, pero no ofrece muchas soluciones.

Pensando PARA los demás sí podemos llegar a ser un aporte para quienes lo necesitan.

El amor al prójimo tiene todo que ver con este tema.

Los amigos de Job no pensaron “PARA Job sino POR Job” y en lugar de ayudarlo, terminaron adjudicándole faltas que Job jamás cometió, añadieron a la difícil situación de este piadoso hombre mayor tristeza y amargura.

Enfoquémonos en ser de provecho para el prójimo en lugar de buscar el provecho que podamos obtener del prójimo.

Creo que esa es la parte faltante en el pseudo-cristianismo que se comparte en nuestros días.
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Author: gabtorar
•6:05
Mateo 28:18 “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”

En esos tiempos en lo que cultivamos el arte de la reflexión, me he percatado que uno olvida ciertos conceptos fundamentales para un vida cristiana victoriosa.

Nuestra angustia y desesperación por los problemas cotidianos vienen del hecho de olvidarnos de la afirmación que Cristo hiciera a sus discípulos en relación con su esfera de autoridad: “TODA POTESTAD me es dada”.

La palabra TODA es un absoluto que no deja lugar a ninguna excepción. Si toda potestad le es dada a Cristo entonces no hay NADA en lo cual Él no pueda intervenir.

¡¡Que alentador es saber que tenemos un Dios Omnipotente!!

Y es precisamente este hecho el que deberíamos tener muy presente especialmente en esos momentos de dificultad en los que nos sentimos tan agobiados.

Pero Cristo tiene poder sobre TODO, y es esta la verdad indiscutible de la cual el enemigo nos trata de cegar.

Es como estar en aprietos económicos y no saber que existe a nuestra disposición un cheque en blanco, listo para ser canjeado en el momento en que se necesita.

Cristo no es muy distinto, él hizo provisión para que podamos vencer en los tiempos de adversidad.

El trabajo del maligno consiste principalmente en cegarnos para que no veamos lo que tenemos a disposición de parte del Señor.

El enemigo siempre querrá que tú lo enfrentes en tus fuerzas. Él sabe que a nosotros nos puede vencer fácilmente.

Es a Cristo, al Ungido del Padre, a quien él y todos los demonios, temen y reconocen.

Tu puedes ver que la iglesia primitiva, por ejemplo, estaba rodeada de muchísimas adversidades. El ataque del maligno venia de todas partes.

Luchas desde afuera y aun desde adentro.

El enemigo usó toda la artillería que tenía a su favor y atacó inmisericordemente.

No obstante, la iglesia avanzaba, se fortalecía, y crecía. Lo mejor de todo: llevaba adelante el plan maestro del Señor de evangelizar.

¿Cuál era el secreto de esa vida victoriosa a pesar de las adversidades? Esa verdad, ellos SABÍAN que el Cristo a quien ellos servían era el depositario de TODA POTESTAD, y ese conocimiento les permitió hacer cosas extraordinarias que van más allá del entendimiento humano.

La iglesia no es una institución terrenal, es del cielo, y Cristo afirmó que la potestad que Él tenía era tan válida en el cielo COMO en la tierra.

Esa es la razón por la que debemos apropiarnos de esta vedad y dejar que ella nos respalde en los momentos de aflicción, oposición y lucha

¡¡Necesitamos recordar quién pelea por nosotros!!
Jesús no solo venció al diablo. El venció al mundo y a la carne (entiéndase la naturaleza caída que opera en los hombres).

Así que no hay enemigo que Él no pueda vencer, porque toda potestad le ha sido entregada y Él ha determinado que esa potestad esté disponible para Su iglesia.

¡¡Qué gran regalo nos ha dado el Señor!! ¡¡Qué gran respaldo tenemos en él!!

Por tanto dejemos de lamentos por lo que el diablo nos hace y comencemos a vivir en el conocimiento que nuestro Dios está sobre todo.


Como acertadamente lo proclama ese viejo cántico:
"No hay imposibles para Dios, no los hay, no los hay, mi Dios tiene todo el poder"
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Author: gabtorar
•12:20
Existe un tema que considero muy oportuno mencionar especialmente a esta altura del año: el perdón.

Muchas relaciones se han quebrado por la falta de perdón.

Hay personas que “no sienten” que deban perdonar. Atribuyen el perdonar a un asunto de carácter divino.

Para ellos sólo Dios es digno de perdonar. Pero aunque esta idea parezca muy piadosa, es también una buena manera de desligarse del asunto.

Perdonar no es para nada sencillo, mucho mas cuando aquello que se debe perdonar es algo grave, me refiero a algo que nos haya dañado o perjudicado profundamente.

Las áreas a perdonar pueden ser muy diversas. Desde pequeñas situaciones cotidianas como hablarle a alguno en un tono inapropiado u ofensivo, a hechos de mayor calibre como son daños s la integridad física o personal.

No obstante el llamado de Dios es a que perdonemos.

Personalmente he sido ofendido muchas veces. En ocasiones la ofensa fue absolutamente gratuita e injustificada, y de seguro en otros no lo fue tanto, pero concretamente el llamado del Señor a mi vida ha sido siempre el mismo: Perdona al ofensor.

¡¡Qué ganas sentimos en ocasiones de tomar la justicia por nuestras manos!!

Es una fuerte tentación la de querer tomar el lugar de Dios y administrar “a cada uno lo que se merece”.

El problema es que nuestro juicio rara vez es justo y por eso Dios prefiere que dejemos esos asuntos en Sus manos.

Después de todo ¿cómo podríamos hacer justicia actuando injustamente?

Muchas personas en este tiempo están en búsqueda frenética de regalos y creo que un legitimo y muy necesario regalo sería darle el perdón a esa persona que nos ha ofendido.

Decimos “es que tu no sabes lo que esa persona me ha hecho. Es demasiado feo como para perdonarle”

Y probablemente tengamos razón, pero olvidamos que con toda seguridad lo que nosotros le hacemos al Señor es con frecuencia mas terrible y con todo Él nos ofrece su perdón.

Cristo no fue a la cruz por hacerse cargo de Sus pecados (que nos los tiene) sino de los nuestros. Con todo lo cruda que la cruz nos pueda parecer, El la sufrió para poder saldar nuestra deuda.

El precio por nuestras culpas fue su cuerpo sin pecado, y hoy podemos disfrutar de comunión con Dios porque Él decidió darnos algo que no merecíamos.

Sería bueno considerar acabar este año sin ataduras. La falta de perdón nos amarra a quienes nos han dañado u ofendido y seguramente podremos llegar mas lejos el año siguiente si no tenemos que cargar pesos extras a cuesta.

El perdón ofrece la posibilidad de dejar esos pesos y avanzar con mayor rapidez.

Por otra parte la gente que nos ofende normalmente lo hace porque no entiende cabalmente lo que está haciendo.

Quiero decir, si ellos entendieran las cadenas espirituales que las ofensas producen seguramente serían más cuidadosos para no ofender tan generosamente a quienes les rodean.

La invitación es a imitar a Jesús en este aspecto.

Estando en la cruz y después de todo lo que padeció, el Señor dijo “Padre, perdónalos (yo ya lo hice), porque no saben lo que hacen”
.
Dios nos conceda tener ese corazón perdonador que hubo, y aun hay, en nuestro misericordioso salvador.
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Author: gabtorar
•10:35
Romanos 14:1 "Recibid al débil en al fe, pero no para contender sobre opiniones"

Una de las cosas bellas de la palabra de Dios es que no deja ningún tema de lado. En ella encontramos consejo para todos los ámbitos del quehacer humano.

Últimamente he estado compartiendo sobre los capítulos 14 y 15 de Romanos, y de ahí extraigo el siguiente verso: “recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones”

Me parece interesante que el Señor mismo nos manifieste en Su palabra que hay personas débiles en la fe.

La fe es tema complejo. Se dicen tantas cosas sobre el asunto. Se han creado doctrinas al respecto y algunas… mejor ni hablar. Pero en este caso quisiera recoger esta verdad: “hay personas débiles en la fe”

¿Cómo reconocerlas? Bueno, el versículo 2 nos da una clara señal: son personas que tienen un concepto limitado de Dios.
Dicho de otro modo son personas que limitan a Dos a sus conceptos básicos.

Cada uno se relaciona con Dios, básicamente de acuerdo al concepto que tiene de Él.

Este concepto nos limita en cuanto a lo que Dios o uno mismo puede (o debe) hacer.

Por ejemplo, hay creyentes que no creen que ciertos dones espiritules trengn vigencia en este tiempo. Las rzones para creer asi son tantas como las que otros tienen para creer lo contrario. Pero debe haber un punto medio en este tema y ese punto medio estpandado en es l versículo 1: “recibe al débil en la fe”

Si alguno es “fuerte”, no debe ocupar esa fuerza (solidez, madurez espiritual) para contender con el “débil”.

Mas bien su amplio criterio debería ponerle enun siutio de mayor comprensión y empatía para con el débil.

Lamentablemente lo que suele suceder es lo contrario. Si alguno se siente fuerte, trata de usar esa fuerza para presiuonar al dpebil, lo instiga a creer en bolo mismo o de la misma manera que él o ella cree. Pero al hacer esto olvidamos que lo que somos en el señor es una conscuenide unproceso en elcual dios ha tenido que tratar con aspectos personales. Muchas veces teniendo que usar circusntancia para quebrar moldes de estructuras que estaban solidamente enraizadas en nestra mente y corazón.

Frecuentemente olvidamos eso, y nos lanzamos a tratar de convertir a otros a lo que nosotros creemos, lo digo así, porque muchas veces ni siquiera nuestro empeño es a que la gente crea a Jesucristo sino que superponemos nuestras organizaciones y credos personales por sobre la fe en Jesucristo.

Debemos ser celosos de las cosas de Dios, pero ese celo nunca debe cegarnos a la realidad que nosotros hemos recibido una gran revelación a la cual debemos atender: ¡¡Jesucristo es la verdad!!. No lo soy yo, ni mi organización, por muy buena que esta sea.

Concretamente, Dios nos llama a recibir al débil en la fe, a acoger a esa persona y a no contender con esa persona solamente por no creer que las cosas sean como yo las pienso.

He conocido muchas personas que lejos de contribuir a la obra de Dios son causa de tropiezo a esta, porque ponen la vista en las coas de los hombres y no en las cosas de Dios.

He oído (y aun sido parte de) descalificaciones, solamente porque en tal o cual lugar, se ha adoctrinado a las persona que la única manera aceptable de fe es la que ellos enseñan. ¡¡Nada más alejado de la realidad, eso es lo que convierte a una congregación en una secta!!

Dios respeta los tiempos. El mismo dijo que todo tiene su tiempo debajo del cielo y nosotros haremos muy bien respetando lo que Él mismo respeta.

Si en verdad nuestra fe es sólida, abrámonos para recibir al débil y no para cambiarlo

Después de todo, el único que verdaderamente puede cambiar a las personas es el Señor. Dejémoslo hacer Su trabajo.
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Author: gabtorar
•12:18
Mateo 9:38 "Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies"

Estuvimos revisando lo que debe ser prioritario, y hoy tocaré el último punto.

No digo que no haya otros, ¡por supuesto que los que hay!, pero he intentado referirme a los que son más neurálgicos para la vida cristiana.
Desde luego que toda persona que ama a Dios y que tiene con Él una relación, sentirá la necesidad de servirle.

De modo que el siguiente punto es el servicio al Señor.

Es prioritario porque Dios nos creó para que fuéramos de algún modo, colaboradores suyos en esta tierra.

Dios se relaciona con nosotros y en medio de esas relaciones nos encomienda también tareas para que desarrollemos para Él.

Por eso el ministerito o servicio al Señor es algo tan importante.

Es preciso entender que este fluye como consecuencia de un orden en los puntos anteriores. Dios dice que al que es fiel en lo poco, Él lo pone sobre más.

Si yo soy fiel al Señor en mi relación con Él, con mi cónyuge, con mis hijos, en mi trabajo, y si entiendo el valor de tener un tiempo de esparcimiento con mi familia (lo que también representa un tiempo para mi) entonces Él verá que puede confiarme más.

Un requisito para liderar a la familia de Dios (entiéndase por iglesia) es tener a mi propia familia en orden, o sea, ser un buen líder con los míos primero.

Esta es la razón por la que el servicio al Señor no va en primer lugar, ni al tope de nuestra lista de prioridades, pero si nuestra relación con Él.

Muchas personas comienzan sirviendo al Señor y terminan olvidándose del Señor al sirven. Ese es uno de los peligros de no tener bien puestas las prioridades.

Si tengo un buen desempeño como esposo, como padre, como empleado, entonces puedo llegar a ser un buen ministro para el Señor.

Hay que aprobar en los puntos anteriores antes de que se nos confíe un ministerio porque este es muy absorbente y en la medida que el servicio ministerial se desarrolla, va consumiendo cada vez más tiempo y energías y si no sabemos tratar (administrar bien) las demás áreas, podemos llegar a tener serios problemas, los que se pueden traducir incluso en quiebres en nuestra relación conyugal o familia en general.

Servir a Dios es sin duda un gran privilegio que conlleva una tremenda responsabilidad.

Los alcances del servicio a Dios son eternos, como eternas son también las recompensas y castigos, si uno no entiende bien en qué se está metiendo al tomar parte en la obra de Dios como servidor.

Jesús dijo rogad al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

¿Por qué simplemente no les invitó a candidatearse para servir en la mies?

Porque la obra de Dios se hace por encargo y la buena voluntad no basta. Se requiere cumplir con ciertos requisitos de idoneidad imprescindibles.
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Author: gabtorar
•10:39
Marcos 2:27 “También les dijo: el día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo”

Nuestro último tema fue el trabajo y las finanzas. ¡¡Vaya que tema!!
Por supuesto que no es posible alcanzar todas las dimensiones que estos abarcan, pero mi intención ha sido al menos traer a colación la problemática y dejar que el Señor pueda llevarnos a profundizar en ella.

Existe otro tema al que nosotros no atendemos con suficiente cuidado y que por supuesto debe ser una prioridad si queremos mantener un estado de vida y salud aceptables. Me refiero al esparcimiento.

Los seres humanos somos muy susceptibles de estructurarnos, y al cabo de algún tiempo ni siquiera nos damos cuenta que estamos envueltos en ellas.

El trabajo, por ejemplo, tiene ese poder envolvente. Mas allá del hecho de ser una necesidad, es fácil volverse un autómata, es decir, una persona que cumple con sus deberes, sin cuestionarse mayormente sobre lo que hace o por qué lo hace.

¿Cuántas personas se estructuran en una rutina sin fin que está marcada por los deberes, y que no deja tiempo para alguna forma de esparcimiento?

No es posible ser sanamente productivos sin tener el descanso apropiado, y el esparcimiento otorga esta posibilidad.

Jesús tuvo muchos problemas con la gente de su tiempo porque a los ojos de los religiosos, Él transgredía algo santo como el día de reposo.

Pero Jesús jamás hubiera osado transgredir algún mandato del Padre.

Es que el día de reposo es un principio que bien deberíamos aplicar en nuestro tiempo sin volvernos dogmáticos, por supuesto.

Habiendo terminado su obra creadora, dice el Señor que reposó.

Indudablemente no podemos tomar esta afirmación de modo literal porque el Dios Omnipotente ¡¡NO PUEDE CANSARSE!!

Pero Dios nos estaba dando un principio que nos haría mucho bien aplicar.

Las personas trabajamos y trabajamos y la mayor parte de la vida nos la pasamos en eso, cumpliendo con obligaciones, alcanzando metas y olvidamos que el descanso (esparcimiento) es parte fundamental de la vida.
Al haber creado semejante belleza natural, Dios seguramente tenía en mente que pudiéramos disfrutar sanamente de tal bendición.

¡¡Que triste es consumirnos la existencia cumpliendo con tareas y perdernos la hermosa posibilidad de disfrutar tiempos de comunión junto a nuestros seres queridos, momentos de alegría que en muchos casos quedan guardados por el resto de nuestra vida!!

Para esparcirnos no siempre precisamos de muchos recursos, pero si de una voluntad dispuesta.

Esos minutos quedan guardados en la retina y el corazón, y son de mucha ayuda porque fortalecen de gran manera las relaciones familiares.

Un tiempo de juego de pelota con los hijos, un rato en un parque con las hijas, una caminata de la mano con el cónyuge, sin duda traen alegría al corazón y son un tremendo aliciente para enfrentar con una mejor disposición las incesantes responsabilidades que la vida nos demanda.
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Author: gabtorar
•12:34
1 Timoteo 6:10 “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores”

(continuación)
En el tiempo de la esclavitud en Egipto, Dios estaba a punto de liberar a Su pueblo para que este le pudiera servir. ¿Qué hizo Faraón? Agravó el yugo por medio del trabajo.

En nuestra época hemos visto como el yugo del trabajo causa estragos en la vida personal y familiar, porque las largas jornadas, los bajos salarios, y las necesidades de recursos demandan que las personas trabajen más tiempo cada vez.

El mismo hecho que una persona deba hacer el trabajo de dos (obviamente un arreglo económico para quien oferta el trabajo) produce lamentables consecuencias de estrés para quien lo realiza.

¿Cuánto tiempo de nuestro día es invertido en el asunto de trabajar? ¡¡La mayoría!!
El trabajo a veces consume de tal manera que deja sin fuerzas para cumplir con otras tareas y obligaciones, que son igualmente necesarias para la vida.

No es raro que “por culpa del trabajo” algunos creyentes se vean impedidos de congregarse. los que deben cumplir con turnos, por ejemplo (otros que no se congregan simplemente lo hacen por una cuestión de falta de interés nada más). Tampoco es raro que por “culpa del trabajo” las personas tengan poco tiempo para compartir con sus seres queridos o para descansar simplemente.

El sistema determina que las cosas sean así, pero nosotros debemos ser cuidadosos en ver hasta determinar hasta donde es sano transar con el sistema.

En la actualidad la tentación es trabajar más y así producir más dinero y tener más para gastar.

Los constantes bombardeos de la propaganda termina por convencernos que nosotros nuetsra casa o nuestros hijos necesitan tal o cual cosa que se ofrece como “descuentos de ocasión” y nos sacan de nuestro real presupuesto.
La mala administración de las finanzas (sean estas muchas o pocas) es responsable de una serie de conflictos maritales.

Las parejas viven momentos de verdadera tensión cuando los recursos no alcanzan a cubrir los gastos y si uno no es ordenado con lo que tiene (no importando cuan abultado sea el salario) nunca alcanzará, porque siempre estaremos sobregirados si gastamos más de lo que ganamos.

Creo firmemente que Dios nos suple de lo necesario. Muchos de los compromisos financieros que adquirimos (y que nos quitan el sueño) no han sido nunca parte del plan de Dios para nosotros, y de ahí que nos asfixian.

Dios tiene mucho que enseñarnos en el área financiera porque desafortunadamente tendemos a pensar que Dios quiere ser Señor de nuestro espíritu solamente.

Por último, la biblia enseña que “raíz de todos los males es el amor al dinero”. No dice que el problema sea el dinero en si, si no el amar el dinero. ¿Tienes tu ese problema?

El dinero tiene un efecto adictivo en algunas personas, al punto que las personas dejan de lado todo lo demás incluyendo las tan preciadas relaciones con tal de conseguir un poco más de dinero.

¿Cuántas personas que conoces se han enamorado de lo que el dinero tiene facultad de adquirir, y por causa de ello, han postergado a sus seres queridos y aun al Señor?

El dinero bien administrado redundará en beneficio para la familia, también en la obra de Dios, pero es preciso recordar que hay algo que el dinero no puede comprar, esto es la salvación del alma preciosa del hombre.

La codicia puede traer muchos males, y traspasar al hombre de dolores y quebrantos.

Seamos agradecidos con la provisión que Dios nos da, no busquemos enriquecernos, dejemos que Dios nos promueva si Su voluntad así lo quiere, y decidamos más bien ser hallados fieles administradores de lo mucho o poco que a Dios le haya placido darnos.

No descuidemos esos otros tesoros que son nuestra relación con Dios y nuestra familia por perseguir ese espejismo que crea el dinero en nuestras vidas.
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Author: gabtorar
•12:03
Génesis 2:15 “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo labrara y lo guardase

Estos días he estado tratando sobre la relevancia de las relaciones, todo ello en el contexto de qué cosas deberían ser una prioridad para nosotros.

Desde luego cada persona tiene la libertad de ordenar sus prioridades como mejor le parece, pero sinceramente creo que existen pautas que nos pueden ayudar a la hora de priorizar las que de seguirlas nos harán la vida más sencilla.

Ya establecimos que las relaciones son prioritarias dentro del quehacer humano, y aun el orden en que debiéramos priorizar estas mismas, determinará cuan fructíferos podamos llegar a ser en lo que a cumplir con la voluntad se Dios se refiere.

Dios, nuestro cónyuge y nuestros hijos, son las tres principales relaciones en las que deberíamos invertir disposición, tiempo y recursos.

Estos 3 elementos los invertimos en tantas otras cosas y personas, pero no siempre con quienes es debido.

Pero la vida hay otros elementos que son prioritarios y hoy quisiera referirme al trabajo y las finanzas.

Estos van de la mano, porque uno es nutrido financieramente, de acuerdo a la remuneración que percibe por concepto del trabajo que realiza.

El trabajo desde luego no es una opción, es una necesidad. Desde el mismo génesis bíblico, el concepto se manifiesta cuando Dios hace a Adán participe de la tarea de labrar el huerto y guardarlo.

De este modo, el trabajo es un elemento que puede ser en extremo gratificante para quien lo realiza o por el contrario puede llegar a convertirse en raíz de muchos males para la salud física y mental.

El trabajo es necesario por cuanto la calidad de vida en términos económicos está directamente relacionada con la provisión que el trabajo genera al grupo familiar.

Tener un buen trabajo por lo general será sinónimo de solvencia financiera y un hogar solvente permite a todo el grupo familiar crecer y desarrollarse de manera “sana”.

Muchos hogares sufren porque no hay trabajo o porque la provisión es escasa. Esto afecta increíblemente las relaciones entre las personas que integran dicho grupo y de ahí que el trabajo debería ser un tema prioritario.

He conocido jefes de hogar que egoístamente piensan en ellos antes que en el grupo familiar al momento de tomar un trabajo, o determinar un curso de acción en este sentido.

Donde no hay trabajo por lo general tampoco hay recursos, ni posibilidades de estudio.

Muchas necesidades quedan insatisfechas y eso nos sitúa en un escenario en que la familia comienza a tener dificultades, tensiones, discordias… en fín, la cosa se pone bien fea cuando no hay trabajo o cuando la provisión que este genera es insuficiente..

La palabra de Dios dice claramente que uno debe proveer para los suyos. Me parece que esta es una demanda bien seria de parte del Señor para el varón cristiano.

Dios es Padre y como tal siempre suple lo que Sus hijos necesitan, de modo que podemos contar con Su respaldo cuando damos al tema del trabajo la prioridad que este debe tener.

Ahora bien, el trabajo debe tener su lugar en la vida, pero no debe ocupar el lugar de otros.

La tentación de volverse un adicto al trabajo por voluntad propia o imposición) siempre está presente, y esto puede ser tan dañino para la familia como el hecho de no tener un empleo. Por ello debemos dejar que el Señor gobierne sobre nuestras prioridades y sobre la manera en que debemos atender a estas.

Debajo debemos “trabajar para vivir”, pero creo que hemos invertido el orden y estamos “viviendo para trabajar”, lo que ha generado muchos dolores y quiebres a las personas y a las familias de nuestra sociedad.

“Todo tiene su tiempo”, dijo el predicador, y ¡¡cómo necesitamos atender a esas sencillas palabras!!
…continuará…
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Author: gabtorar
•12:38
Salmos 127:3 “He aquí herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”

Anteriormente señalamos dos importantes relaciones que deberían ser prioritarias en la vida: la primera de ellas, corresponde a nuestra relación con Dios y la segunda en importancia es la que debemos desarrollar con nuestro cónyuge.

Pero hemos dicho que la cosa no acaba ahí. Hay una tercera relación en escala de importancia que por no invertir en ella, estamos pagando un precio muy alto, me refiero a la relación con nuestros hijos

Si hay alguien que nos necesita en esta vida, esos son nuestros hijos.
Nuestro rol y presencia en sus vidas es insustituible.

Ellos no vienen para ser criados por otros, o para pasar sus días en una guardería.

Personalmente soy enemigo del sistema actual de enseñanza (jornada escolar completa, por ejemplo) en que los hijos son los principales perjudicados porque deben ser abandonados en manos extrañas que por muy buen trabajo que hagan NUNCA REEMPLAZARÁN lo que el padre y especialmente la madre pueden y deben hacer por sus hijos.

Se que los tiempos han cambiado pero a Dios no le afectan los tiempos ni las modas. Mucho de lo que los nuevos tiempos han traído solamente ha contribuido a socavar a la familia.

Las relaciones matrimoniales (cada vez más escasas porque el “vivir una vida de pareja sin mayor compromiso” es la moda) que francamente se ponen de acuerdo respecto a lo prioritario que es invertir en la relación con los hijos son muy raras en este tiempo.

Los hijos han venido a ser parte de “las gangas” (tribus urbanas y similares), porque en sus hogares no encuentran un hogar.

La falta de tiempo que los padres tienen para con sus hijos ha sido muy bien aprovechada por el enemigo de nuestras almas. Él si tiene tiempo y vaya como lo aprovecha.

Muchos hijos y padres han llegado a convertirse en verdaderos extraños que viven en el mismo lugar, porque cada vez hay menos tiempo para invertir en relacionarse entre ellos.

Se que muchos padres salen a trabajar PARA sus hijos pero lamentablemente lo hacen A COSTA de sus hijos.

Este “abandono” involuntario ha sentado las bases para que las relaciones entre padres e hijos se rompan y hoy estamos frente al terrible escenario que nos presentó el Señor en Su palabra en que padres e hijos se volverían en contra.

Frente a este complejo panorama en que el diablo, usando todos los medios de comunicación (que son la base de la degradación moral de nuestro tiempo), corrompe con alarmante precisión la mente y corazón de nuestros hijos, nosotros hemos respondido con ausencia.

Amados no me malentiendan, se que la necesidad apremia muchas veces, pero Jesús nos mandó calcular el costo ANTES de hacer, y el costo de trabajar para tener las cosas que nuestros hijos desean nos ha llevado a perder a nuestros hijos en el intento.

Hemos “olvidado” esos principios que nos evitarían problemas antes de tener que solucionarlos.

Los hijos pueden refunfuñar cuano los padres les correhiomnos pero eso es lo que ellos neceistan y que a la postre llegan a valorar.

La gran crítica que oigo a menudo cuando me encuentro con jóvenes es en relación con la falta de voluntad de los padres para relacionarse con ellos.

Los padres no se sienten respetados por sus hijos pero el respeto es algo que no se impone, es lo que tu recibes como consecuencia de tu vivir, de tu actuar, de tu testimonio.

Los hijos: ¡¡vaya que responsabilidad!! Te darán las mayores satisfacciones o los más grandes dolores de cabeza.

Hay que invertir en relacionarnos con ellos, desde que son pequeños, pero cuidado con abandonarles cuando van creciendo porque mientras más grandes son, más luchas tienen, más dificultades se les presentan, y es cuando más precisan de alguien con quien contar.

Si yo como padre (madre) no he sabido ganarme ese lugar, no debería quejarme cuando alguno de esos “amigotes” (que si lo saben escuchar, que como sean; sucios, inmorales, etcétera, “están ahí”) ocupe el lugar que yo debería ocupar.

El diablo es un oportunista que simplemente ve un vacío y lo trata de llenar con su basura.

Se que hay excepciones a la regla, pero no creo que tu discrepes mucho conmigo en el sentido que la relación con los hijos es algo a lo que no siempre damos la importancia que tiene.

¡¡Dios no ayude!!
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Author: gabtorar
•11:52
Génesis 2:24 “Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”

Establecimos anteriormente que las relaciones son fundamentales. Que todo está cimentado sobre la base de relacionarnos los unos con los otros.

De ahí que la primera y más importante relación que debemos establecer es con Dios porque él como Creador sabrá encaminarnos por el sendero de la vida, enseñándonos a administrar nuestro tiempo, recursos y afectos de modo apropiado.

Pero la cosa no acaba ahí. La siguiente relación que deberíamos establecer como prioridad es la relación con nuestro cónyuge.

Después que Dios creó al hombre, le dio a él una esposa. La pareja fue idea del Creador, y debo recordarnos que las ideas de Dios SIEMPRE son las mejores.

Fue Dios quien dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo, y de ahí planeó hacer una ayuda idónea para él.

Desde entonces hubo una segunda prioritaria relación por la cual velar: “el matrimonio”.

Desafortunadamente, las parejas no han prestado la debida atención a este orden divino y lo han alterado, experimentando en persona las consecuencias de esta falta

Me ha correspondido ver de cerca la realidad de matrimonios que se fracturan por no respetar estas prioridades.

Mientras que el varón suele cometer el error de refugiarse en el trabajo, la mujer lo hace en su rol de madre.
Los hombres son trabajólicos (hay exccpciones, claro está) casi por naturaleza.

Después de crear al hombre y aun antes de hacerle una ayuda idónea, Dios le encomendó al hombre un trabajo en el huerto. Esto parece estar muy arraigado en la naturaleza masculina y qué destructivo puede llegar a ser para la pareja cuando el varón no tiene la sabiduría necesaria para invertir debidamente en su cónyuge.

Por causa del trabajo muchas esposas son abandonadas o simplemente postergadas, lo que da paso a otros males que llevan a la pareja a acabar en infidelidad y ruptura.

Pero si ese es el mal del varón, el de la mujer va claramente por el lado de la maternidad. No digo que la maternidad sea un mal, me refiero a lo que ocurre en la mujer cuando se mete en su rol de madre: ¡¡Muchas veces se olvida que hay un esposo!!

Cierto esposo dijo: “mi matrimonio era perfecto hasta que nació nuestro hijo(a). En ese minuto mi esposa se olvidó de mi”

Es que la maternidad es tan fuerte en la mujer como el sentido de provisión en el varón.

Si bien el trabajo y la maternidad son dos bendiciones de Dios, debemos cuidarnos de no postergar esa segunda relación prioritaria, que es la relación con el cónyuge.

Invertir tiempo, recursos y mucha disposición permitirá que como matrimonios desarrollemos relaciones sólidas, firmes que garanticen a la familia completa un ambiente apropiado para el crecimiento y desarrollo.

Tanto el trabajo como los hijos nos dejarán algún día de acuerdo al plan divino, y al final del camino habrá dos siluetas meciéndose, y estas deberían ser de nosotros y nuestro cónyuge, pero para eso se debe invertir.

¿Lo estamos haciendo? Porque esa sí es una verdadera prioridad!!!
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Author: gabtorar
•4:51
Lucas 10:27 “Aquel respondiendo dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”

Hablamos de lo rápida y agitada que es la vida en este siglo y cómo nos subimos al carril de alta velocidad para no quedarnos rezagados del resto de la sociedad en el cumplimiento de las responsabilidades diarias.

En una vida así, en la que hay mucho por hacer y en la que a muchos les llega a faltar tiempo y fuerzas para hacerlo, necesitamos priorizar.

Priorizar es determinar anticipadamente a qué daremos precedencia o colocaremos al tope de nuestra lista.

Personalmente creo que existen 6 grandes puntos prioritarios para la vida. Intentaré referirme a ellos de manera parcelada esperando otorgar alguna dirección para quienes no tengan claridad sobre cómo o qué priorizar.

Las tres primeras se refieren solamente a relaciones. Las relaciones so fundamentales.

Para tener buenas relaciones es preciso invertir tiempo, dedicación y por qué no decirlo también algo de dinero.

Lo primero es relacionarse con Dios. De Él procede todo lo que hay. Todo lo que existe por Él fue creado. Él conoce el funcionamiento de todo.

Es sabio ponerlo a Él primero y querer compenetrarse con lo Suyo porque Él es el Principio de todo y también el Fin.

Dios debe ser una prioridad. Los problemas sociales tiene su raíz en la “falta de Dios” en las decisiones que las personas hacemos.

Llegamos a sentir que podemos manejar nuestra vida hasta que está se rompiendo en pedacitos y ¿a quién acudimos entonces? Al Señor.

Acudimos muchas veces a pedir Su milagrosa intervención, Su ayuda o simplemente Su consuelo después que lo hemos arruinado todo.

El enemigo de Dios ha hecho (digámoslo) un buen trabajo en varios aspectos para alejar al hombre de Su Creador: sembrando en el corazón del hombre un mal entendido sentido de independencia; desdibujando el concepto “libertad”; poniendo sobre la figura del Señor un manto de religiosidad que aleja a las personas del buen Creador.

Dios es por sobretodo “vida”. Esa es Su Esencia y propósito para los hombres y aun para Su Creación.

Fue Él quien de Su Esencia creó por medio de Su Divino poder todo lo que vemos. Antes que Él crease, no había nada, todo provino de Él y Su plan sigue siendo vivificar una humanidad que agoniza porque lo ha sacado a ÉL de su lista de prioridades.

Permíteme amado lector, hacerte una sencilla pregunta: ¿Qué lugar ocupa Dios en tus planes y decisiones? Cuando quieres hacer algo, ¿le consultas a Él qué piensa al respecto, o si estará contigo en ese proyecto, o si cuentas con su apoyo?
En definitiva, ¿le preguntas si lo que vas a hacer está en Su Voluntad para ti?


El enemigo de Dios intentará hacer que esto parece algo fuera de foco. Probablemente en este minuto el diablo podría venir con el pensamiento: ¡¡pero si tú eres libre de hacer lo que quieras!! ¿Por qué deberías preguntarle a Dios que hacer?

El siguiente ataque del maligno podría venir más o menos de esta forma: “Lo que pasa es que Dios es malo, porque no te deja hacer lo que quieres. Es un egoísta que quiere mantenerte esclavizado(a)”

Tuyo y yo sabemos (especialmente si tenemos hijos pequeños) que nuestros hijos harían muchas cosas que no les conviene hacer, sino fuera porque nosotros intervenimos para guardarles.

Nuestro accionar no es motivado por el egoísmo, sino por el amor que les tenemos, pero eso es algo que a una edad ellos no son capaces de entender.

¿Les gusta a ellos que les digamos: hijo, no hagas eso? ¡¡Por supuesto que no!! Pero muchas veces es necesario hacerlo por su propio bienestar.

Para cuando los hijos crecen esto cambia, porque ya no les podemos privar, sino más bien orientar, y rogar que ellos no tomen nuestros consejos ligeramente. (demás está decir que muchas veces hemos llorado con ellos porque ellos sintieron que si podían y los hechos demostraron lo contrario).

Tal vez lo anterior te permita sentir un poco más identificado con Dios. Dios es muy malentendido por las personas.

Su idea es que tengamos con Él una relación de amor, de confianza, es decir, que consultemos a Él nuestros planes y decisiones, sabiendo que Él desea lo mejor para nosotros.

Como ves una relación con Dios debería ser prioridad, no porque Él lo necesite, sino porque nosotros lo necesitamos.
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Author: gabtorar
•12:05
Deuteronomio 6:5 “y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”

La vida actual es tremendamente agitada, nos consume con sus muchas presiones. Los continuos problemas de estrés no son más que el resultado de vivir corriendo, atendiendo a mil y una cosas que demandan atención inmediata, y que se nos presentan con carácter de urgente.

Mucho se ha dicho del error que significa atender las cosas urgentes postergando las importantes.

Las urgencias se presentan requiriendo diligencia, y resolución inmediatos, haciéndonos postergar cosas importantes que luego nos terminan pasando la cuenta.

El complejo engranaje de la vida del siglo XXI arremete solicitando que hagamos hoy, cosas que se necesitaban para ayer, y así partimos esta carrera loca por tener todo a tiempo.

No es raro, por ejemplo, que una madre esté estresada teniendo que atender tan variada gama de cosas en su propia vida y en la de su familia.

A eso se suman las incomprensibles tareas escolares (tanta cosa que no tendrá ninguna aplicación práctica) que hacen más pesada la carga de los padres (especialmente la de mamá que es quien más frecuentemente se encuentra en casa).

Por ello en una vida como la actual es muy necesario priorizar, y hacerlo correctamente.

Y reconozcámoslo, no es sencillo saber qué debería estar al tope de nuestra lista.

En esas decisiones que debemos tomar y en las cuales no tenemos claridad, la palabra de Dios se convierte en aliada principal.

Dios es el creador de toda vida, eso le da a Él un entendimiento incomparable de cómo funciona la vida humana y hace que Su Opinión tenga real preponderancia.

¿Qué dice Su palabra respecto a qué debería ser prioritario?
En primer lugar lo prioritario para el Señor son las relaciones.

Dios creó al hombre para tener una relación con él. Asimismo aun en la esfera celestial, el Señor se relaciona con sus ángeles y en la vida que ideó para nosotros todo pasa por relacionarse los unos con los otros.

La idea del matrimonio, la familia, y la mismísima iglesia tiene por fundamento las relaciones interpersonales. ¿Puede haber algo más importante? Creo que no.

Sin duda el punto de partida debe ser una relación con Dios, básicamente porque Él es el creador y como tal sabe lo que nos conviene verdaderamente.

La vida eterna dijimos consistía en conocer al Dios verdadero y a Jesucristo el Hijo, eso habla de relacionarse, y por tanto, deberíamos prestar atención al rol de las relaciones en nuestro diario vivir.

Las muchas responsabilidades de la vida actual, nos han llevado a postergar este aspecto prioritario de la vida, impidiéndonos tener relaciones de buena calidad, siempre por el apremio de lo que necesitamos hacer. Nos relacionamos pero mecánicamente, y eso explica las problemáticas sociales que tanto nos afligen como sociedad.

Dios nos recuerda el valor de relacionarse y sobretodo, la importancia de poner nuestra relación con Él por sobre las demás.

¿Por qué? Porque es Él quien ordena nuestros afectos, y quien nos puede hacer sabios para determinar las cosas y personas por las que vale la pena trabajar.

Amar a Dios habla de cultivar una relación con Él. No es un mero mandato, ni una obligación, es más el llamado a priorizar una relación con Él.

Las relaciones más puras son las que se construyen sobre la base del amor.
Y un buen amor se construye en el contexto de una sana relación.

Amar a Dios es más que un mandamiento, es una prerrogativa que tendrá consecuencias eternas.

Invertimos en muchas cosas pero ¿cuánto invertimos en nuestras relaciones?

Para Dios eso es algo prioritario.
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Author: gabtorar
•10:43
Juan 17:3 “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”

Una pregunta relevante que todos los seres humanos deberíamos hacernos es ¿Qué hay de la vida eterna? ¿Existe tal cosa?

¡Nuestra comprensión de lo eterno es tan limitada!

Se nos hace tan difícil llegar a entender los alcances de las cosas eternas que preferimos poner el tema a un lado y continuar con nuestras vidas finitas, después de todo, esa finita vida es algo más manejable, o al menos eso piensan muchos.

Lo cierto es que existe una vida eterna, y de acuerdo a la Palabra de Dios, todos los hombres y mujeres que hemos existido sobre la faz de la tierra, tendremos acceso a ella.

Nuevamente en concordancia con la palabra de Dios, ese estado eterno tiene 2 opciones para el hombre: una de ellas junto a Dios, en Su reino, bajo su Gobierno. La otra opción: apartados eternamente de la Presencia de Dios, confinados a un estado de permanente, desesperanza, padecimiento y oscuridad.

Por ello la pregunta apropiada sería ¿De qué lado voy a estar en esa vida?

La eternidad es definitivamente demasiado tiempo como para dejar el tema a la deriva.

Esta introducción tiene como objetivo llevarnos a la siguiente pregunta ¿En qué consiste la vida eterna?

He oído muchas ideas sobre el asunto. Para unos la respuesta es participar de algún grupo religioso que haga buenas cosas por los demás. Para otros es ser parte de algún grupo de beneficencia que ayude a los más necesitados. En fin, hay diversas concepciones sobre el tema pero Jesucristo nos dice claramente en el verso anterior, que la vida eterna consiste en una relación.

La vida de los hombres está ligada a las relaciones. Las relaciones son algo de lo que no nos podemos librar. En todo lo que hacemos están presente las relacionas.

Y la vida eterna consiste en tener una relación con el Dios verdadero, y esta relación solo se logra por medio de Jesucristo.

Los hombres que hayan comenzado una relación con el Dios verdadero en esta vida, continuarán esa relación pero de modo más estrecho en la eternidad.

Del mismo modo los que continuamente rechazan esta relación con Dios, recibirán como respuesta una desconexión eterna de Dios, y eso es algo demasiado terrible como para soportarlo.

Tu has vivido en carne propia momentos en los que la vida se te puso cuesta arriba, en que te sentiste superado por las circunstancias que te tocaba vivir, y en Dios hallaste refugio y fortaleza. Eso vino producto de una búsqueda ¿verdad? En tu angustia y necesidad buscaste relacionarte con Dios y Él se acercó a ti y te doy Su respaldo.

La vida eterna SIN Dios consistirá en estar permanentemente desconectado de Él, ajeno a la luz que de Él emana, desconectado de la vida que de Él fluye.

Una eternidad SIN Dios es demasiado cruda como para ser descuidados con el tema.

La vida eterna no consiste entonces en esfuerzos de orden personal sino más bien en la virtud de aceptar la gracia de Dios que nos ha sido dada por medio de Jesucristo a quien el Dios verdadero envió.

¿Estás cultivando aquí esa relación que te garantizará una vida eterna junto a Él en Su Reino?

Personalmente creo que bien vale la pena considerarlo.

La vida eterna es que conozcamos a Dios y la única forma posible de conocer alguien es por medio de una relación permanente y sistemática.

¿Cuán prioritario es para ti amado(a) amigo(a) lector(a) cultivar esa relación con el Dios verdadero?

Para mi se ha convertido en el todo de mi existencia y humildemente creo que no es para menos sabiendo que de eso depende mi destino eterno.

¿No te parece algo importante de considerar?
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Author: gabtorar
•6:09
Filipenses 2:12 “Por tanto, amados míos… ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”

Ayer mencionaba la gran tentación que representa para nosotros este deseo de querer cambiar a medio mundo.

En el intento llegamos a perder amistades, romper relaciones, enfadarnos con personas que nos son muy queridas y al final, ningún fruto del asunto, porque el cambiar a otro no es algo que nosotros podamos hacer, ese es el trabajo del Señor, del Espíritu de Dios.

Los cristianos somos particularmente criticados (y honestamente creo que en muchos casos con justificada razón) de querer convertir a la gente poco menos que a la fuerza.

Tratamos de meter el evangelio a las personas por las narices y me temo que esa no es la metodología del Señor Jesucristo, nuestro Maestro.

El evangelio debe ser un mensaje que llega oportunamente a quien lo requiere en el momento oportuno.

Jesús no llega ni antes ni después delo debido, aunque a nuestros propios ojos Él puedaparecer que se tarda.
Buen ejemplo de esto es el episodio de la muerte de Lázaro, en que al Señor se le dijo que si hubiera estado allí, Lázaro no habría muerto.

El Padre, no obstante, tenía razones para que Su Hijo Jesucristo no estuviera allí en ese momento. Él tenía un plan mejor que el de los hombres, en el tiempo de Su Perfecta Voluntad.

Así, el evangelio es una buena noticia (eso significa la palabra) y esa buena noticia se vuelve mejor todavía cuando aparece en el momento que más se le necesita.

Al tratar nosotros de convertir a las personas, estorbamos la obra de Dios. Nos somos llamados a eso, somos llamados a dejar que la luz que Dios nos ha dado, simplemente brille en medio de la oscuridad. El que quiera salir de una vida oscura, quien se sienta cansado de vivir a tientas podrá “colgarse” (entiéndase apropiadamente) de esa luz para venir al Señor.

Marta llegó a desear que Jesús interviniera para cambiar la postura de su hermana María, quien a los ojos de Marta, estaba mal al ponerse a los pies de Jesús y no ayudarle en sus muchos quehaceres.

Jesús le hizo ver que la equivocada en verdad era ella misma, que los muchos quehaceres la tenían turbada, preocupada y entre líneas podemos leer que esos mismos quehaceres le estaban privando de la parte más importante, la única necesaria en palabras del mismo Jesús: estar a las plantas del Señor.

¿Qué puede cambiar más la vida de alguno que el hecho de estar en cercana comunión con el que todo lo puede?

Nuestras vidas necesitan más que rehabilitación, requieren de una nueva naturaleza y eso es lo que ofrece el evangelio del Señor, pero eso no se puede obtener a la fuerza.

La salvación es un tema eminentemente personal, y la voluntad de Dios en ese sentido es que nos ocupemos en nuestra propia salvación.

No hago con esto un llamado al egoísmo. No estoy diciendo “olvídate del resto, vive solo para ti”; al contrario, lo que quiero decir es que mi esfuerzo no debe centrarse en querer cambiar a los demás sino en dejar que el evangelio de Dios me cambie a mi, mi vida, serpa el mejor mensaje que el resto pueda ver del pder que hay en el evangelio del Señor.

Nuestra mayor contribución al evangelio no es tratar de convencer a medio mundo sino dejarlo actuar en nosotros, corroborar de manera personal su eficacia y permitir que nuestra propia vida y ejemplo, sean una plataforma para que el mundo pueda ver lo que Dios y Su Cristo son capaces de hacer.

Solo Dios puede cambiarnos, que no te quepa duda.
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Author: gabtorar
•9:22
Lucas 10:40b “…Señor no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude”

Una de las cosas que Dios ha estado tratado fuerte conmigo es respecto a esta manía tan común que tenemos de querer cambiar a las personas.

Las personas en general somos renuentes a cambiar. Tienen que ocurrir muchas cosas para que lleguemos a entender la necesidad de ciertos cambios a nivel personal.

No estoy hablando de ser cristianos, para serlo se requiere una renovación total de lo que somos, el milagro del nuevo nacimiento, aquello que Dios produce en el momento en que nuestra voluntad se rinde a la Suya y reconocemos y aceptamos la necesidad de Su salvación.

Pero incluso después de haber nacido de nuevo nos estructuramos. Somos seres estructurados y no hay nada que podamos hacer para remediarlo. Sin embargo, si podemos estar atentos a qué clase de estructuras permitiremos que permanezcan en nosotros.

La palabra de Dios es eficaz en ayudarnos a mantener el rumbo en la vida cristiana. Así como un avión requiere de los instrumentos de navegación, el cristiano necesita la brújula de la palabra de Dios para no desviarse del camino correcto.

Concretamente somos muy buenos para ver los cambios que otros necesitan pero muy malos para ver los que deben haber en nuestra propias. Usualmente no nos dejarnos cambiar.

Los cristianos sentimos esa fuerte vocación de llevar a otros el mensaje que cambia las vidas, pero a veces nos volvemos ineficaces en permitirle a ese mismo mensaje seguir transformándonos a la imagen del hijo del Dios.

Marta creía que su hermana estaba mal, por esa razón le reclamó al Señor esperando que él fuera empático con ella, y reconviniera a su hermana María por “estar haciendo nada”, mientras ella lo hacía todo sola.

¿Con cuánta frecuencia se repite esta figura en la vida cotidiana?

Marta estaba sinceramente convencida que ella hacia lo correcto, y que la que debía cambiar era su hermana. Jesús en cambio amorosamente le hizo ver que su hermana no era el problema ¡¡sino ella!!

Y en esto la gran verdad. Mientras nos desesperamos por tratar de cambiar al mundo alrededor perdemos el objetivo del Señor, que quienes necesitan ser (y continuar permanentemente siendo) transformados por Dios somos nosotros mismos.

Ocurre en la familia, en el trabajo, en las congregaciones, en todo lugar, responsabilizamos a otros por lo mal que van las cosas, y argumentamos que todo irá mejor cuando ellos cambien.

Siempre poniendo la mirada fuera de nosotros.

El Señor nos recuerda que la salvación es personal y que debemos ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor, de acuerdo a Filipenses 2:12

Marta no era una mala mujer, simplemente creía que estaba en lo correcto.

Del mismo modo pensamos estar en lo correcto cuando ideamos maneras para cambiar a los demás, mientras Dios espera que nuestra disposición y apertura para que el cambio pueda venir a quien más lo necesita ¡¡uno mismo!!
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Author: gabtorar
•7:16
Hebreos 11:1 “es pues la fe la certeza de lo que espera, la convicción de lo que no se ve”

Escuchamos muchas cosas sobre el tema de la fe. Es que la fe es medular en lo que a Dios concierne.

La palabra de Dios dice que es imposible agradar a Dios sin fe, de modo que es importante saber qué es la fe y si tengo en mi vida esa fe que agrada a Dios.

La definición bíblica es dada en Hebreos 11 y dice que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que NO se ve”.

Particularmente nunca me quedó muy claro lo que esto quería decir. Sonaba muy bien pero no lo entendía tan bien.

Frecuentemente necesitamos interpretar lo que Dios nos dice por medio de Su Palabra y he llegado a comprender leyendo, estudiando, escuchando a otros, que esa definición se acota a la siguiente idea: tener fe es simplemente “creerle a Dios”.

Muchas personas sinceramente “creen EN Dios” pero llegado el momento de la verdad “no creen A Dios”.

La fe es precisamente creerle a Dios, creer a lo que Él dice y actuar en consecuencia con tal convicción.

Una gran cantidad de personas que creen en Dios no hacen lo que Dios les pide en Su palabra porque no le creen a Dios, no tienen ESA fe de la que hablo aquí.

Creer en Dios es muy importante pero debo decir que el solo hecho de creer en Su existencia no garantiza que podamos recibir lo mejor que Él tiene preparado para nosotros.

Al mirar las escrituras encontramos que siempre Dios nos llama a dar pasos en fe.
Me refiero a esos momentos en que no tenemos todas las variables bajo control y sin embargo, percibimos (por decirlo de alguna forma) una voz interior que nos mueve a hacer determinadas cosas que entendemos como la voluntad de Dios para nosotros.

En esas ocasiones Dios nos llama a abandonar lo que representa seguridad para nosotros y aventurarnos hacia cosas que desconocemos. ¿Cómo llegamos a obedecer? ¡¡Sólo por medio de la fe!!

No te extrañes: la fe desafía a la razón.

Desafortunadamente muchas de esas cosas a las que Dios nos llama, quedan sin hacer porque nos falta la fe, es decir, la confianza en Él, para entender que aunque no tengamos todo bajo nuestro control, Él tiene todo preparado ya.

Nuestra mentalidad es “Señor haz esto y yo haré esto otro”, pero la del Señor es “muévete en fe y verás lo que Yo hago”.

La vida del cristiano es una vida de fe. La fe no es algo que debamos tener para enfrentar “ciertas circunstancias puntuales” sino algo que debe estar “siempre presente”, porque la fe es medular en nuestra relación con Dios.

Especialmente si queremos agradarle, no será posible sino por medio de una vida que anda en fe, que cree a lo que Él dice.

Dios se agrada de los que tienen fe porque al actuar en fe estamos demostrando que confiamos en Él, estamos diciendo con nuestros actos que Dios es confiable. ¡¡Y por supuesto que lo es!!

La fe en Dios está directamente ligada con unos de sus inigualables atributos: la fidelidad.

Yo puedo creer a lo que Él dice por que Su carácter es fiel. Su carácter (naturaleza) me garantiza que no seré defraudado, que Él no fallará.

Debemos reconocer que la tentación diabólica consiste en hacernos dudar de la fidelidad del Señor, pero Él no puede fallar porque Su carácter se lo impide.

No que Dios tenga algunos rasgos de fidelidad, ¡¡Él es la fidelidad en su máxima expresión!!

Vayamos a la siguiente etapa pasemos del mero “creer EN Dios” al “creer A Dios”.
La vida cristiana victoriosa se encuentra en ese lado del camino. Piénsalo.
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Author: gabtorar
•6:41
1Pe 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”.

Se ha escrito poemas y libros sobre el amor. Se han filmado centenares de películas en las que el tema principal es el amor.

A diario vemos mucha propaganda que nos lleva a la importancia que el amor tiene para la vida de los hombres.

Sin embargo, con todo eso, no hemos llegado a entender cuan importante es el amor para Dios y cuan necesario es para los hombres.

Pablo, el apóstol que se encontró con Jesucristo cuando iba camino a Damasco, fue transformado por el amor de Cristo.

Pablo iba en busca de los que “seguían el camino” (es decir los cristianos). Su intención era encarcelarlos. El veía en los cristianos unos serios enemigos del judaísmo del cual él se sentía orgulloso en formar parte.

Pero tuvo un encuentro sobrenatural que le cambió la vida.

Jesucristo el hijo del Dios, (e Hijo del hombre, como hemos aprendido en estos días con el mensaje de nuestros pastores) se le apareció en el camino.

Las palabras de Jesús fueron claras y precisas: ¿Por qué me persigues?

Pablo no iba en busca de Cristo pero Cristo tomó esta persecución contra Sus seguidores como algo personal. El había dicho que si alguno recibía a sus discípulos, le estaba recibiendo a Él, y agregó que si alguno le recibía a El, también estaba recibiendo a quien le había enviado, esto es, al Padre.

Pablo fue transformado por este encuentro, y debo agregar que este fue un encuentro de amor.
Digo de amor porque antes que todo Cristo salió en defensa de los suyos por amor. Sabía el daño (las bajas) que esta persecución podía producir entre sus filas. Él les guardó por amor.

Fue un encuentro de amor porque Pablo mismo tenía necesidad de la luz que Cristo tenía y que el evangelio ofrece a quienes viven en oscuridad.

Pablo estaba arraigado a una religión que había perdido el sentido, la dirección y por tanto su razón de ser.

Pablo desde afuera se podía ver como un desalmado que se gozaba viendo morir a cristianos piadosos (como Esteban), pero en su fuero interno era un hombre (como muchos que conozco) sinceramente equivocado y a quien sólo Jesús era capaz de ayudar, porque nadie mejor que Él, podía ver esa realidad interior.

Jesús no sólo salió en defensa de sus discípulos sino en amor se reveló a este hombre quien respondió (todos sabemos) con creces a este llamado del Señor.

Fue un encuentro de amor porque gracias a esto, millones a lo largo de la historia han llegado a conocer a Cristo por los escritos Paulinos.

¡¡Cuan maravillosos frutos que produce el amor!!

No en vano el mensaje a los Corintios dice: “todas vuestras cosas sean hechas con amor”

Cristo no vino a Pablo prometiéndole las llamas del infierno como muchos estilan hacer.

Ahora bien, no debemos equivocarnos, el infierno es tan real como el cielo, pero Jesús sabe que la gente no va a reaccionar por el miedo al infierno, sino mas bien por conocer a un Dios que les ama y lo demuestra poniéndose en su lugar, identificándose con su humanidad y todas la limitantes que ello trae consigo.
Cristo vino a Saulo de Tarso (Pablo) en amor y Pablo respondió en amor.

El fruto de esa relación de amor fue VIDA para él, para los discípulos y para nosotros también.

El conocido versículo dice “de tal manera AMÓ Dios al mundo”.

Notemos que no dice “de tal manera ODIÓ al mundo” sino todo lo contrario.

Fue el amor de Dios el que trajo a Cristo al mundo. Es el amor de Dios que traerá de vuelta a Cristo para reinar por mil años en ESTE mundo.

No debemos confundirnos. El amor hace bien al prójimo y yo reconozco al igual que tú que todo lo que nos rodea se esfuerza por producir en nosotros un corazón duro e insensible, pero la prerrogativa de Dios sigue siendo el amor.

Creo no estar muy equivocado al decir que necesitamos prácticamente las misma fuerzas para amar que para odiar y, lo triste es que mientras el odio destruye, el amor construye y edifica la vida de las personas.

Amar es una decisión que debemos tomar. Dios respeta que decidamos o no hacerlo, pero nunca podremos negar que sabemos que el amarnos los unos a los otros, es lo que Dios nos reveló como Su perfecta voluntad.
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Author: gabtorar
•5:58
1Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”.

Hay cosas que nunca dejaremos de hacer en suficiente medida. Una de esas cosas es amar.

Somos muy dados a criticar, a enojarnos, a resentirnos pero que poco dados somos a amar. Y esto a pesar que el amor es un mandamiento divino.

Es triste pensar que no alcanzamos a ver en plenitud la relevancia que el amor tiene para la vida del hombre.

Particularmente me parece que no se necesita mucho esfuerzo para darse cuenta que aunque se habla mucho del amor, se practica muy poco.

El mundo está envuelto por una capa de resentimiento. ¡Cuanto daño le hace el resentimiento a nuestra salud!

Personas que están enfermas de resentimiento, de rabia, de rencor. Por muchos exámenes que se realicen, las razones de tal patología son un enigma para la ciencia médica, porque no es sencillo diagnosticar la “falta de amor”.

El llamado de Dios es a amar al prójimo. La escritura dice que el cumplimiento de la ley divina es el amor.

Del mismo modo nos recuerda que el amor no hace mal al prójimo, y por supuesto, cuando amamos al prójimo le hacemos un gran bien a ellos, pero nos beneficiamos a nosotros mismos también.

Con frecuencia oímos frases como: “tal persona tiene un buen corazón”, o “tiene un duro corazón”, u otras similares.

Vale la pena consignar que así como las personas tenemos individualmente un corazón (y por causa de ese corazón somos de una determinada manera ya sea amables, fraternos, generosos, u hostiles, duros, rencorosos), asimismo, las familias y grupos humanos, tienen colectivamente un corazón que es característico de ese grupo en particular.

Hay familias (lo podemos ver entre nuestros vecinos) que se caracterizan por su sociabilidad, por su prestancia, por su gentileza.

El dato curioso es que la mayoría de los miembros de esa familia tienen en común ese rasgo. Al punto que uno lo puede nota con claridad.

Otras en cambio, son elíticas, cerradas, poco o nada sociables, indiferentes al acontecer del medio. Tanto que a veces pueden pasar meses e incluso años antes que den la cara para decir un “buen día”.

Otra vez lo curioso es que esa misma actitud es típica de casi todos quienes forman parte de esa familia.

Hay lugares en los cuales trabajas es una delicia, y otros en que el ambiente del trabajo es una tortura cotidiana.

Definitivamente los grupos humanos tienen un corazón, y lo tienen también las congregaciones.

En mi recorrido por congregaciones vecinas como predicador, he descubierto que sin importar si pertenecen a la misma denominación, cada congregación es diferente y eso corrobora la idea que cada congregación tiene un corazón.

Hay algunas muy fraternas en que casi puedes respirar el amor de Dios al entrar por sus puertas. La hermandad se acerca para fraternalmente darte la bienvenida, se esmeran por atenderte. Luego al conocer al pastor te das cuenta que él mismo es así.

Otras en cambio, te reciben con recelo, con distancia, denotando otro corazón. No siquiera te aludan. Cuando conoces al pastor entiendes también porqué la congregación tiene ese carácter
frío e indiferente.

La Biblia nos insta a que tengamos ferviente amor entre nosotros porque el amor hace bien a todos.

Como si eso fuera poco, el amar trae consigo un beneficio que ninguno puede darse el lujo de desaprovechar: “cubre multitud de pecados”.

¿Quién puede decir yo no necesito tal beneficio porque no tengo pecados?

Todos pecamos a diario y Dios no sólo espera que nos consolemos con la idea que somos humanos, y por tanto débiles.

Él nos ha dejado maneras concretas de ayudarnos y al amar al prójimo estamos dándoles a ellos y a nosotros mismos un beneficio que tendrá consecuencias aquí y en la eternidad.

Sólo Dios sabe de qué manera al amar a mi prójimo (hermano) algunas de mis faltas son cubiertas.

Lo importante es que sabemos que Él no miente, y si Él lo pide, por algo será

¿Qué esperas para comenzar a amar?
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Author: gabtorar
•12:22
Lucas 7:32 “Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis”.

Es difícil entender el comportamiento de las personas.

Lo que nos mueve a hacer o dejar de hacer cosas es algo bien difícil de precisar en algunos casos.

Jesús se encontró con esta problemática mientras desarrollaba su ministerio.

Sabemos por los registros bíblicos e históricos, que la persona de Jesús fue muy controversial.

El amor y gratitud que unos sentían por Él, solo se podría equiparar con el odio y repudio que otros abiertamente manifestaban, especialmente los que ostentaban posiciones en la religión.

Es difícil entender como los hombres pudieron haber escogido liberar al criminal y encarcelar al inocente. Así mismo a veces nos cuesta entender como es que él o ella pudo poner sus ojos en tal persona. O como él o ella pudo escoger esa clase de vida, trabajo, amistades o lo que sea, teniendo otras posibilidades.

Como ya mencioné es muy difícil llegar a entender por qué las personas se comportan de cierta forma.

Una mujer tiene un marido golpeador y sin embargo, lo defiende cuando otros le enrostran su mala conducta.

Por otro lado, una esposa que tiene un buen hombre a su lado (uno que le colabora en la casa, que le respeta, en fin un buen hombre) y ella sin embargo, le engaña o es irrespetuosa con él.

Uno no logra entender como ciertas personas hacen ciertas cosas. Y es que las personas actúan por motivaciones muy variadas.

Jesús se encontró con hombres de toda clase. Unos que le siguieron de principio a fin, otros que desde el comienzo le rechazaron, otros que le persiguieron hasta que le vieron morir.

Como padres o cónyuges, muchos “se parten la cabeza” tratando de complacer a otros. Se esfuerzan por dar lo mejor que pueden a sus hijos, por ejemplo.

Sus hijos son exigentes con ellos, y en más de alguna ocasión, les hacen pasar malos ratos a causas de sus exigencias.

De un día para otro encuentran amistades o parejas que no son ni cercanas a tanta exigencia. Los padres simplemente no entienden como pudo haber rebajado tanto las exigencias de un momento a otro.

Se que esto es algo que sucede cotidianamente. Un buen ejemplo de ello son los jóvenes.

La juventud actual es muy compleja. Por una parte, tienen tantos requisito con sus padres de respeto, demandas de cosas (ropa de marca, accesorios) privacidad, etcétera, y luego de un momento a otro los padres sienten una puñalada por la espalda cuando se enteran de la clase de amistades que tienen. Supuestos amigos que les faltan el respeto en todos los sentidos que te puedas imaginar, les tratan con garabatos, les estimulan a actitudes y prácticas nefastas y que sólo traen como fruto grandes dolores de cabeza.

Es casi incomprensible como por una parte hay tantas demandas y restricciones para los padres y por otra parte, tantas libertades y garantías para los amigos.

Enfrentamos la crítica por cada cosa que hacemos en favor de ellos y las malas llamadas amistades se llevan las alabanzas incluso cuando les hacen daño.

Muchas veces he tomado tiempo para reflexionado por cual de todas las buenas cosas que hizo Jesús su pueblo lo mataron versus por cual de todas las cosa malas que hizo Barrabás lo libertaron.

Jesús se refirió a esta actitud cuando dijo: ¿A qué compararé los hombres de esta generación y a qué son semejantes?
Luego añade que sin importar lo que se hiciera, los hombres no respondieron de la manera adecuada. En todo encontraron alguna traba, algún problema.

Jesús podía ver que el verdadero problema no estaba fuera sino dentro de ellos.

Personalmente he podido ver este patrón en algunas de las personas que ha venido a nuestra congregación.

Hay personas que sin importar lo que tu hagas no responderán a lo que Dios quiere de ellos. Las excusas para no responder sobrarán, mientras que las verdaderas razones siempre son más especificas.

Personalmente creo que la mayoría de las veces es nuestra falta de verdadero amor por Dios.

Es fácil decir que amamos a Dios pero demostrarlo es otra cosa. A menudo el amor nos cuesta algo.

Muchos hombres prometen amor eterno a sus parejas hasta el momento en que ellas les dicen que es tiempo de comprometerse, y el amor eterno misteriosamente se esfuma, junto con el pretendiente.

Hay personas que ponen condiciones para segur a Dios. Colocan un “si…”, condicionando su compromiso.

Sin embargo, la respuesta es siempre “si” para otros, y a veces a pesar de todo lo mal que estos se hayan portado. ¿Te parece justo?
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Author: gabtorar
•8:47
Mateo 9:38 “Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”

Cristo dejo muy claro con su propio ministerio que la obra de Dios no se puede hacer solo.

Si bien hay momentos en que necesitamos estar a solas con Dios, la obra de Dios no se hace solo. Se requiere colaboración y trabajo en equipo.

No es menos cierto que para colaborar en la obra de Dios existen ciertos requerimientos bíblicamente estipulados, pero es tan importante contar con un contingente de hombres y mujeres aprobados por Dios para servir en su obra y llevar a cabo la voluntad del Señor que el valor de esto no debe ser subestimado.

La escritura registra muchos casos de este tipo siendo quizás el más relevante el ministerio de Cristo.

Sus discípulos se convirtieron en colaboradores suyos.

Creo que esta es una fase común a todos los cristianos. De creyentes, nos volvemos seguidores y estando en esta etapa y de acuerdo a nuestra fidelidad, integridad y compromiso, llegamos a ser colaboradores en Su obra.

¡Que gran privilegio nos ha otorgado el Señor!

Permitirnos no sólo participar de Su salvación sino colaborar en el plan de la salvación de otros hombres y mujeres ¡Gracias Señor!

La obra de Dios requiere por tanto de personas que puedan realizar ciertas tareas.

La iglesia de Cristo está en la tierra para proclamar el mensaje de la salvación. Y en ese aspecto hay mucho por hacer.

Los medios existentes en nuestra época nos conceden una variada gama de posibilidades para predicar.

Hoy existen medios tecnológicos que en el tiempo de Jesús no existían y que nos amplían las posibilidades para llevara cabo la omisión encomendada por el Señor.

Lo que el mandó fue ir y predicar el evangelio.

Creo humildemente que gracias a la tecnología en muchos casos no es necesario “ir”, dado que el teléfono, el internet y otros medios, permiten conectarse y “estar con las personas” a la distancia, pero ese fue el mandato: “vayan y prediquen”, y en ese sentido lo que debemos cuidar es que el mensaje sea el indicado.

Imagínate lo valioso que es tener muchas personas idóneas compartiendo el mensaje correcto a otros tantos que lo necesitan imperiosamente.

NO es igual tener a uno predicando que tener a muchos, y por ello es tan vital comprender que la obra de Dios requiere de obreros.
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Author: gabtorar
•12:15
2 Timoteo 2:6 “El labrador para participar de los frutos, debe trabajar primero”

Para la mayoría de las personas está bien claro que el tener éxito en los aspectos de la vida requiere de trabajo.

Las cosas no llegan a nosotros por suerte o casualidad. Hemos definido en escritos anteriores que “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto (del Reino de Dios) del Padre”.

Es profundamente cierto que para lograr cosas en la vida debemos trabajar. Eso dice nuestro texto de hoy. Todos queremos participar de los frutos, esto es, de los dividendos, de los beneficios que nos traen ciertas cosas y el versículo bíblico nos señala que hay un orden para que esto llegue a suceder.

El labrador debe esforzarse, debe levantarse temprano, debe sufrir las inclemencias del tiempo muchas veces: resistir el frío, la lluvia, el calor, etcétera. Todo eso ANTES de poder participar de los frutos de ese trabajo.

Ahora bien, es bastante sencillo que nosotros entendamos esto a la luz del trabajo, pero aquí Dios nos está compartiendo un principio que es aplicable a todo el quehacer de nuestra vida.

Si yo quiero participar del fruto de tener un buen matrimonio, no puedo dejarlo al azar, tendré que trabajar por ello.

Algunos cuentan con la bendición de no tener que trabajar tan duro por conseguir lo a otros les cuesta la vida a diario, pero todos deben trabajar.

Hay padres que se quejan de lo tranquilos que son otros niños comparados con los propios, pero estoy seguro que nuestro buen y JUSTO Dios le ha dado a los tuyos cualidades (talentos, sensibilizan, etc) que otros no poseen y así las cosas se equiparan.

Eso corre también para el matrimonio. Hay esposas que dicen “es que tú no conoces a mi marido”. Es verdad, y también es cierto que tú no conoces al marido de esa otra persona.
Es lo mismo para una buena relación con los hijos, con los compañeros de trabajo, con la parentela. Este es principio es aplicable a TODAS las áreas de la vida.

Aun como cristianos, debemos ocuparnos en esta salvación. Debemos invertir tiempo, fuerzas, y todo lo que sea necesario

A veces gastamos mucho tiempo pensando en lo que nos gustaría poder conseguir pero nunca pasamos de la teoría a la práctica.

El hombre tiene una gran capacidad de idear planes. Hay gente que se gana la vida de esta manera. Hay otros que tienen una increíble capacidad para ayudar a otros a materializar sus planes y proyectos.

Concretamente cada uno ha recibido su propia gracia de parte de Dios y es bueno usar lo que Dios nos dio para contribuir a la sociedad y al bienestar del prójimo.

Dios ha prometido ayudarnos en todo aquello que sea bueno.
El Señor hizo una promesa antes de abandonar a sus discípulos. Les dijo: “Yo estoy con vosotros TODOS LOS DIAS hasta el fin del mundo”.

Por tanto debemos tener siem0pre presente esta promesa de que Dios nos ayudara A DIARIO, pero no debemos confundirnos, El prometió ayudarnos y estar, pero no prometió hacer lo que nosotros debemos hacer. Esa es nuestra parte en el asunto.

Hay personas que oran muco por ciertas cosas pero que en la práctica no hacen nada para materializar esas oraciones. Hay tiempo para orar por cosas y hay tiempo para trabajar por esas cosas que hemos orado, para que produzcan fruto.

Los discípulos no sólo oraban por los que no conocían al Señor, ellos iban adonde estaban los que necesitaban conocerlo. Les compartían la palabra, el testimonio, y les inspiraban por medio del ejemplo.

Una buena relación no vendrá por suerte, por mucho que la desee.

Tendrás que trabajar por ella, para afinar detalles de ella, tendrás que aportar para que esa relación fructifique.

Y como dije antes, eso aplica a cualquier tipo de relación con la pareja, los hijos, familia, vecinos, etcétera.

Dios ha prometido Su ayuda, y esa parte es irreemplazable, pero no podemos ser negligentes dejando de hacer lo que debemos, porque entonces difícilmente habrá algún fruto del cual podamos participar.

Los resultados no vienen producto de la casualidad. Es el trabajo serio y la perseverancia, los que producen los mejores frutos.
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Author: gabtorar
•6:47
Salmos 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”

¿Cuántas veces hemos llegado al pensamiento de decir “no puedo”?

¿Cuántas veces nos hemos sentido tan sobrepasados por lo que nos ocurre que sinceramente hemos creído que no podremos seguir?

Creo que deben haber sido muchas

Por otra parte ¿Cuántas veces Dios nos ha demostrado que estábamos equivocados?

¿Cuántas veces después de pensar que habíamos llegado al fin pudimos ver que todavía seguíamos en pie?

No es extraño que nos ocurra esto. El pensamiento honesto que nos dice “hasta aquí llegamos” viene simplemente de nuestro propio ser que reconoce su impotencia, que admite que eso es todo lo que tiene para dar.

Esas mismas circunstancias son las que nos muestran la gran necesidad que tenemos de Dios, de Su intervención en nuestros asuntos cotidianos.

Si hemos conseguido permanecer en pie aún cuando sentíamos que ya no quedaban fuerzas en nosotros ¿cómo es que pudimos continuar? La respuesta es sencilla: “Dios”

¡¡Dios nos cargó!!

Una gran necesidad de los seres humanos es que lleguemos por fin a comprender que no se trata de nosotros sino de Él.

Dios nos muestra muy frecuentemente que no es en nuestras fuerzas que lograremos vencer en esta vida sino en las Suyas.

Cada vez son mas las personas que se sienten agobiadas por los pesos que llevan a cuestas, y si bien tratan (con la mejor intención en muchos casos), hay situaciones que simplemente les sobrepasan y caen victimas del desánimo e incluso depresión.

Esa misma necesidad da paso para que surjan las más variadas ofertas de solución a los problemas.

He oído tantas cosas, existen por ejemplo, un sin fin de libros de autoayuda (hay que decir que esos libros a los que más ayudan es a quienes los escriben y publican, porque les dan jugosas ganancias), que pretenden haber encontrado “El Secreto” para la salud, riqueza y prosperidad.

Todos esos libros (en los que por cierto Dios no ocupa ningún lugar) se enfocan en lo que tú puedes hacer por ti mismo, en los poderes ocultos de la mente que tu no habías descubierto, en el pensamiento positivo, etcétera.

Esa fue la misma mentira que Satanás le vendió a Eva en el huerto para hacerla comer del fruto prohibido. Le hizo una oferta irresistible para cualquier mortal: “serás como Dios”.

¿Cuántas veces has deseado ser Dios para cambiar alguna circunstancia a tu favor?

Para haber añargado la noche y poder descansar un poc mas para haberte transprtado a ese lugar paraidiaso y pasar un as espelendiad vavcionbes para tener los mediuo y adquieri lo que tanto anhelas, para sanar ese cancer de un familiar al que ama y vees consumirse en la enfermedad… si muchas veces hubiéramos querdiosedr Dios.

Esos libros 6000 años después de haberñpohecho con Adan y eva te vuelven a ofrecer la misma (falsa) posibilidad de serlo. Claro está que con una cubierta diferente, y recopilando testimonios de muchos (¿nos consta?) que han probado el secreto y les ha funcionado.

Esos libros de autoayuda te hacen quitar la mirada de la ayuda Divina. Le quitan a Dios su carácter Soberano y endiosan al hombre atribuyéndole características que suenan muy bien como chiste.

¿Podemos ser tan ingenuos como para creer que no somos ricos sólo porque no lo hemos deseado lo suficiente?

¿Que quienes son ricos, lo son porque atrajeron la riqueza, y que los pobres han atraído la pobreza en que viven?

Eso equivaldría a decir que la mujer que fue ultrajada, violada y asesinada lo fue producto de haber atraído la violación?

Debió ser una mujer muy sucia entonces para no haberse conformado solo con acostarse con un hombre y necesitar mas de uno.

El niño que fue abusado debió haber sido muy inmoral como para atraer los pensamientos de ese adulto que le abusó.

Usted entiende que usando la ironía para describir una situación que me parece, por decir lo menos, de una ingenuidad extrema, y siendo completamente franco, ridícula.

¿Puede ser que nos enfermemos solo porque no deseamos lo suficiente estar sanos, o porque atraemos con nuestra mente las enfermedades? ¡Claro que no!

Tristemente esos libros te llevarán a pensar en lo que tu puedes hacer por ti, pero debemos recordar lo siguiente: “si Dios no edifica la casa en vano trabajan los edificadores”.

El mensaje de esos libros es “NO necesitas un salvador, tu te puedes salvar; NO necesitas un sanador, tu te puedes sanar.

El verdadero secreto que se esconde detrás de esos libros es “NO necesitas a Dios, te tienes a ti mismo”

Pero nosotros sabemos que nO se trata de ti o de mi, ¡¡se trata de Él!!

Si Dios no está en medio, todo lo que hagamos aun si conseguimos algún dividendo en ello, será vano.

El hombre fue creado PARA habitar en comunión con Dios. Para servir y colaborar en la obra de Dios. Eso hacia adán en el huerto ANTES de caer.

El diablo lo separó de esa comunión y desde entonces ha seguido intentando convencer al hombre que viva independiente del Creador.

“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre” eso es lo que dice Santiago 1: 17.

No desciende de mis pensamientos, no desciende de las ganas que yo tenga de recibirlo, sino del Padre.

Los milagros no son producto de la voluntad del hombre solamente. Debe mediar la intervención divina para que ocurra un milagro.

Los milagros de hecho ocurren mayormente cuando la voluntad Dios se alinea con la voluntad (necesidad) del hombre.

Es un gravísimo error pensar que nosotros producimos la sanidad o la prosperidad o la riqueza, porque aún la facultad para que el hombre se haga de bienes y disfrute de ellos, es don de Dios.

¡¡Qué lastima que muchos le priven al Señor de la gloria (reconocimiento, gratitud) que Él merece por todo lo generosamente les ha concedido.
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Author: gabtorar
•21:04
Efesios 6:10 “Por lo demás hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de Su fuerza”

Muy frecuentemente dejamos de hacer cosas que son muy relevantes para nosotros o para otros. ¿La razón? Tropezamos en nosotros mismos.

¿Cuántas veces dejaste de hace algo porque te sentías desanimado?

En la vida cristiana reconocemos la presencia de un enemigo incansable, el diablo. Diablo significa adversario. He dicho muchas veces que los nombres en la biblia son relevantes, porque ellos tiene relación con el carácter de las personas que los llevan.

Cuando hablamos de Cristo, por ejemplo, estamos hablando del Ungido, y tú y yo sabemos que Cristo es el ungido del Padre.

El diablo como adversario tiene el propósito de obstaculizarnos en nuestro avanzar. El suscita circunstancias que nos impiden o dificultan el avance, el cumplimiento de las metas de Dios en y a a través de nosotros.

El adversario desea llevarnos a poner la mirada en nosotros en lugar de ponerla en Dios, pero nuestras fuerzas y capacidades son muy limitadas.

Muchas veces el enemigo usa personas y situaciones son la única finalidad de desanimarnos, de que nos detengamos, de hacernos sentir mal, tristes o como sea con tal que no lleguemos a la meta que Dios tiene trazada para nosotros,

Por eso es tan necesario abrir los ojos a esta realidad.

Se de tantas tareas y labores que quedan sin hacer porque alguno tuvo un mal momento, un “impasse” que al final gatillo que esa persona no hiciera lo que debía hacerlo que se esperaba que hiciera.

Sin embargo, el mensaje del texto es claro: fortalécete EN el Señor, en el poder de SU fuerza. Se trata de Él, de Su poder, de SU capacidad y no de la nuestra ¿Entiendes?

Sí hablamos de trabajo en equipo y alguno no hace su parte dentro del equipo eso afectará en mayor o menor grado todo el desempeño de equipo.

La iglesia es un equipo, el matrimonio es un equipo, la familia (esto es, matrimonio e hijos) es un equipo, y así sucesivamente.

Cuando nos dejamos mover por nuestro sentir del momento probablemente dejaremos de hacer cosas que afectarán al resto del equipo.

Admiro a las mujeres que a pesar de vivir sus períodos son capaces de sobreponerse para cumplir con las múltiples demandas de la vida. Ellas entienden muy profundamente el valor de lo que estoy presentando aquí: hay una familia que depende en alguna medida de que ellas hagan su parte, y ellas tienen un compromiso inclaudicable con la familia.

Considero que son un ejemplo digno de destacar. Lo mismo cuando están encinta y a pesar de su estado de gravidez se las arreglan para hacer todo lo que deben hacer.

Dios desea que esa actitud esté presente en todas las áreas de la vida, especialmente en lo concerniente a nuestro vivir como cristianos.

Te aseguro que muchas veces las circunstancias me han querido mover a no escribir estos devocionales, por ejemplo, o a no compartir frente a una congregación el consejo de la palabra de Dios que yo les puedo entregar, pero en el entendido que esto me lo demandó el Señor (Él entiende por qué) no importa como me sienta, yo debo escribirlos, yo debo estar ahí para predicar el evangelio, y eso va mas allá del hecho de cumplir con algo solamente, tiene que ver mas bien con la convicción de la relevancia que el trabajo (que yo hago o dejo de hacer) tiene para el éxito del resto del engranaje.

Le simplificamos la tarea al diablo cuando por un asunto de desánimo dejamos de hacer lo que debemos hacer.

Muchas mañanas tu no sientes levantarte temprano para ir al trabajo, pero lo haces porque es lo correcto, porque tienes la convicción que es lo que debes hacer.

Asimismo en la vida cristiana debemos aprender a ser disciplinados en ese sentido, y por tanto, realizar nuestra parte de la labor encomendada, mas allá de si mi día anterior fue bueno o malo, agradable o muy desagradable, Dios me ha concedido un voto de confianza, y Él espera que yo responda a esa confianza que Él ha depositado en mí.

No debemos movernos por los sentimientos momentáneos, estos son pasajeros y normalmente no es sano apoyarse en ellos.

Vivamos por convicciones. Andemos por convicciones. Cristo lo hizo así y a Él le resultó, si seguimos su ejemplo (y a eso somos llamados) con seguridad nos resultará también.

Haremos nuestra parte, nos sentiremos útiles, estaremos colaborando con los propósitos eternos del Señor y como si todo eso no fuera suficiente, estaremos atesorando para la vida eterna un fruto que nadie nos podrá quitar.

Que el desánimo no te detenga, que el adversario no te persuada a dejar de hacer lo que tú sabes dentro de ti que es necesario.

Si Dios te lo pidió es por algo ¿no crees?
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Author: gabtorar
•9:00
Judas 1:22 A algunos que dudan, convencedlos.

La popular frase dice “en la viña del Señor hay de todo”. El origen de esta frase me es totalmente desconocido. La verdadera intención detrás de ella también, pero que dice un gran verdad no se puede discutir.

En la viña del Señor encontramos toda clase de personas: “personas con fe inquebrantable, personas débiles en la fe, personas que todo lo ponen en tela de juicio, personas que todo lo aceptan; personas que viven para los demás y otras que solo quieren que los demás vivan para ellos. En fin, hay de todo en la viña del Señor en esta tierra.

Y a propósito de lo mismo, el texto citado hace relación y con esa clase de personas que están justo ahí, en medio del camino, personas que están evaluando si avanzan o no, personas que a veces son tildados de incrédulos por quienes juzgan ligeramente, pero que en gran parte de los casos lo único que necesitan es razones para creer.

He oído que la fe es ciega pero eso no es verdad. La fe tiene todo que ver con el carácter de Dios.

Yo creo a Dios porque es un Ser Creíble, Su carácter me permite confiar en Él y en lo que Él dice.

La fe, por tanto, no es lanzarse a ojos cerrados a un precipicio, todo lo contrario es lanzarse a ese precipicio (entiéndase como un ejemplo, por favor) con los ojos BIEN ABIERTOS sabiendo que si Dios lo mandó, de alguna manera, en alguna minutote la caída, Él intervendrá para hacernos llegar a destino.

Muchos que dudan lo hacen porque sienten que tienen razones para dudar.

Las razones por las cuales la gente del primer siglo rechazaba la doctrina apostólica no son necesariamente las mismas por las cuales la gente rechaza el evangelio hoy.

Hoy hay muchos que miran con recelo el evangelio por culpa de quienes lo han convertido en el negocio de la fe, pero hay personas que legítimamente están buscando razones para creer.

Tal vez alguno discrepe conmigo en este punto, pero se que digo verdad, porque lo he vivido de cerca con personas que me ha tocado atender y restaurar (por supuesto, Dios hace la obra, nosotros modestamente sólo colaboramos).

Hombres y mujeres que han salido destrozados de congregaciones en las que fueron abusadas de diversas formas: psicológica, física y financieramente.

Dios sabe que hay algunos que dudan y el mandato aquí no es a “convencerlos a la fuerza” sino a fraternalmente mostrar evidencias, frutos, razones, que les permitan creer, entender que no todas las congregaciones son iguales y que quienes lideran las congregaciones tampoco lo son.

Hay de todo en la viña del Señor. Hay gente que sirve abnegadamente y también hay abusadores. Hay hombres que deja todo por amor a Dios y a Su obra y hay otros que despojan a la gente de todo por amor a ellos mismos.

No hay duda, hay de todo en la viña del Señor,

Pero el Señor es uno solo, y Su voluntad es que recibamos al débil en la fe, que nuestro vivir sea inspirador, un apoyo concreto sobre el cual el que duda (por las legitimas razones que ya mencioné) se pueda apoyar y convencer que vale la pena transitar por esta senda de fe, que no todos son abusadores, que no todos son mercaderes, en resumen que hay excepciones a la regla.

La idea es que mostremos misericordia con aquellos que (por las razones que sea) tienen dificultad para abrirse a la fe.

Hay gente que está esperando tener motivos para creer. Gente que o conozco, hermosas personas que por años estuvieron reticentes al evangelio y que un buen día, Dios tocó sus corazones.

Hay que aprender a esperar en Él, porque cuando Él hace la obra, ¡¡la obra siempre queda bien hecha!!

Tal vez tú seas uno de los que dudan, de los que creen a medias o quiere creer y encuentras tropiezos en el mal testimonio que recibes de aquellos que diciendo ser luz, viven más bien en tinieblas.

Quiero decirte que Dios desea que tu acerques a Él (no olvides que solo Él es el camino a la vida eterna, no hay otro), pero Él te conoce y sobretodo te respeta.

El sabe lo que tú necesitas para creer, entregarte y abrazar esa fe salvadora y transformadora. Sinceramente creo que Dios tiene un momento para cada uno y él sabe cual es el correcto par ti.

Si eres uno de los que dudan quiero invitarte a abrir tu corazón y mente, a no mirar a los que deshonran al Señor, sino a ese pequeño remanente que se esfuerza por vivir correctamente para Él.

Que ellos puedan ser para ti motivo de inspiración que necesitas para creer.
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Author: gabtorar
•9:13
Juan 13:21 “Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar”

Jesús se conmovió en espíritu

Tenemos tan internalizado que Jesús sufrió por nosotros que a veces no llegamos a ponernos debidamente en Su lugar en este sentido y nos insensibilizamos respecto de la carga y profundidad que esto tuvo para Él.

Ayer mencionaba que inevitablemente seremos traicionados como Él también lo fue, y aunque Él sabía mejor que nadie que esto ocurriría, no por eso fue un incidente sin importancia para Jesús.

El texto también señala que Jesús se conmovió en espíritu, esto es, se agitó, se angustió en su interior, como lo mencionan otras versiones de la escritura.

Claramente podemos observar que aunque era un hecho conocido de Jesús no dejo de ser fuerte para Él.

Judas era uno de los suyos, no era un desconocido. Como sea el pasar tiempo con Jesús, permitió que “alguna clase de relación” se estableciera entre ellos.

Cuando pasamos tiempo con las personas nacen relaciones y producto de las mismas también nacen los afectos. Esto es lo más doloroso de las traiciones en cualquier nivel.

Juan capitulo trece dice que Jesús “como había amado a los suyos
que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

Sabemos que Dios no puede mentir y Judas era uno de los suyos, era parte de los doce. Es triste que haya hecho lo que hizo pero él era uno de ellos también y con toda seguridad podemdos afirmar que Jesús le amó como a los demás.

Esto nos permite establecer que a Jesús no le fue indiferente que Judas le traicionara, y es más facil entender porqué se conmovió en espíritu.

Como ya dije, cuando alguno traiciona son precisamente los afectos los que más se resienten. Duele en lo profundo del ser haber sido traicionado en cualquier área.

Obviamente hay traiciones y traiciones. No da lo mismo que se equivoque un carpintero a que se equivoque un cirujano. El error del carpintero se tapa con masilla, mientras que el del cirujano con tierra.

La manera en que somos afectados difiere dependiendo del área en que seamos traicionados, pero de igual modo somos afectados.

Es importante, por tanto, meditar en este asunto. No sólo por el hecho de que somos afectados por la traición, sino especialmente por el hecho que nosotros también afectamos a otros cuando les traicionamos. ¡¡En esta área somos tanto víctimas como victimarios!!

Debemos proponernos que sin importar las circunstancias, no seremos instrumento para traicionar a nadie. Que no nos prestaremos para tan baja forma de actitud.

Debemos proponernos que nuestra vida estará marcada por la fidelidad. Hay personas que encuentran en la traición de otros, una razón (yo diría “excusa”) para devolver mal por mal, pero esa no es la regla de Dios.

Como ya he mencionado en otra ocasiones “a Dios no le importa TANTO lo que nos hacen como la forma en que RESPONDEMOS a lo que nos hicieron”.

Concretamente, Jesús se angustió cuando llegó el momento de decir que uno de los suyos le entregaría y puedes estar seguro que no sólo se angustió por lo que vendría, sino también porque quien le entregaba era uno de los que Él amaba.
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