Author: gabtorar
•8:34
Lucas 12:22 “Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis”.
Muchas cosas nos preocupan llegando a producir en nosotros un profundo afán que nos hace daño. Hay personas que no logran conciliar el sueño porque tienen serias y profundas preocupaciones que les impiden alcanzar el descanso que requieren.
 Frente a esto las palabras de Jesús suenan muy extrañas: “no os afanéis por vuestra vida”.
Si la vida es el bien más preciado que cada ser vivo tiene, ¿cómo es posible que Jesús me pida que no me  preocupe por ella?  ¿Será razonable que alguno no se preocupe por su vida? Es lo que uno puede pensar al escuchar Sus palabras.
Afán se entiende como “trabajo excesivo y congojoso”, como “preocuparse en demasía por alguna situación” y la vida contempla muchas cosas por las que uno tiende a afanarse aun sin darse cuenta.
La salud, las relaciones, los asuntos financieros, el trabajo, la familia… todos ellos son asuntos importantes que añaden una cuota de afán a nuestra existencia. Es más, ellos pueden llegar a desencadenar verdaderas tragedias. Muchas personas llegan al extremo de quitarse la vida por no saber cómo lidiar con algunas (o varias) de estas áreas, por sentirse sobrepasados por tales circunstancias.
Jesús en el contexto de esta lectura menciona tres áreas muy importantes para nosotros y por las cuales constantemente nos afanamos: la comida la bebida y el vestido.
El Señor dijo que no nos preocupemos por estas cosas. ¡¡Eso sí que desafía nuestra mente!! De buenas a primeras uno pregunta ¿cómo no me van a preocupar estas cosas? o mejor dicho ¿por qué no deberían preocuparme estas cosas? La respuesta va más por el lado de esta última pregunta.
La razón por la que no deben preocuparme estas cosas es porque hay ALGUIEN preocupado por mí en estos sentidos: el PADRE.
ÉL SABE  que yo tengo necesidad de estas cosas y está dispuesto a hacerse cargo de ellas por mi (debiera decir PARA mi). ¡¡Qué alivio!! ¿Verdad?
Sin embargo, esto no es un llamado a  vivir una vida despreocupada. Lo que en realidad está diciendo Jesús es que deje de preocuparme por asuntos que no son tan importantes PARA preocuparme por aquello que es realmente importante: el Reino de Dios.
Este el tema: si yo me preocupo por los intereses del Señor, el Señor velará por mis intereses y necesidades.
En el versículo 31 se explicita la clave “MAS buscad el reino de Dios y todas estas cosas os serán añadidas”  ¡¡Aleluya!!  
EL Padre SABE que yo tengo ciertas necesidades las cuales Él no tiene ningún problema en atender CUANDO yo me preocupo de aquello que es importante para Él: ¡¡los asuntos de SU Reino!! Predicar SU palabra, entregar un correcto testimonio de vida, ser luz para otros… ESTE es el afán que Dios desea ver en nosotros.
Jesús se lo dijo con igual claridad a Marta, la hermana de Lázaro, “mientras que ella estaba agobiada con muchos afanes, María, al sentarse a las plantas de Jesús, escogió la buena parte, la cual no le sería quitada”
Para Dios, un afán es suficiente, y Él desea que nuestra preocupación gire en torno a los asuntos de SU Reino.
Por lo demás, no hay razón para preocuparse porque de eso ha prometido encargarse Él.
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Author: gabtorar
•8:30
Lucas 12:22 “Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis”.
Muchas cosas nos preocupan llegando a producir en nosotros un profundo afán que nos hace daño. Hay personas que no logran conciliar el sueño porque tienen serias y profundas preocupaciones que les impiden alcanzar el descanso que requieren.
 Frente a esto las palabras de Jesús suenan muy extrañas: “no os afanéis por vuestra vida”.
Si la vida es el bien más preciado que cada ser vivo tiene, ¿cómo es posible que Jesús me pida que no me  preocupe por ella?  ¿Será razonable que alguno no se preocupe por su vida? Es lo que uno puede pensar al escuchar Sus palabras.
Afán se entiende como “trabajo excesivo y congojoso”, como “preocuparse en demasía por alguna situación” y la vida contempla muchas cosas por las que uno tiende a afanarse aun sin darse cuenta.
La salud, las relaciones, los asuntos financieros, el trabajo, la familia… todos ellos son asuntos importantes que añaden una cuota de afán a nuestra existencia. Es más, ellos pueden llegar a desencadenar verdaderas tragedias. Muchas personas llegan al extremo de quitarse la vida por no saber cómo lidiar con algunas (o varias) de estas áreas, por sentirse sobrepasados por tales circunstancias.
Jesús en el contexto de esta lectura menciona tres áreas muy importantes para nosotros y por las cuales constantemente nos afanamos: la comida la bebida y el vestido.
El Señor dijo que no nos preocupemos por estas cosas. ¡¡Eso sí que desafía nuestra mente!! De buenas a primeras uno pregunta ¿cómo no me van a preocupar estas cosas? o mejor dicho ¿por qué no deberían preocuparme estas cosas? La respuesta va más por el lado de esta última pregunta.
La razón por la que no deben preocuparme estas cosas es porque hay ALGUIEN preocupado por mí en estos sentidos: el PADRE.
ÉL SABE  que yo tengo necesidad de estas cosas y está dispuesto a hacerse cargo de ellas por mi (debiera decir PARA mi). ¡¡Qué alivio!! ¿Verdad?
Sin embargo, esto no es un llamado a  vivir una vida despreocupada. Lo que en realidad está diciendo Jesús es que deje de preocuparme por asuntos que no son tan importantes PARA preocuparme por aquello que es realmente importante: el Reino de Dios.
Este el tema: si yo me preocupo por los intereses del Señor, el Señor velará por mis intereses y necesidades.
En el versículo 31 se explicita la clave “MAS buscad el reino de Dios y todas estas cosas os serán añadidas”  ¡¡Aleluya!!  
EL Padre SABE que yo tengo ciertas necesidades las cuales Él no tiene ningún problema en atender CUANDO yo me preocupo de aquello que es importante para Él: ¡¡los asuntos de SU Reino!! Predicar SU palabra, entregar un correcto testimonio de vida, ser luz para otros… ESTE es el afán que Dios desea ver en nosotros.
Jesús se lo dijo con igual claridad a Marta, la hermana de Lázaro, “mientras que ella estaba agobiada con muchos afanes, María, al sentarse a las plantas de Jesús, escogió la buena parte, la cual no le sería quitada”
Para Dios, un afán es suficiente, y Él desea que nuestra preocupación gire en torno a los asuntos de SU Reino.
Por lo demás, no hay razón para preocuparse porque de eso ha prometido encargarse Él.
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