Author: gabtorar
•8:26

Apocalipsis 4:11: Señor, digno eres de recibir la gloria y la HONRA y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Cada cosa que Dios menciona en Su Santa palabra es importante. La biblia es en efecto algo así como el Manual de Dios para nosotros sus criaturas.

Cuando atendemos a los principios que establece la Biblia vemos que ellos producen un muy buen efecto sobre nuestra vivir, resultamos favorecidos.

Dios ha dejado instrucciones para cada área de la vida. La vida sería algo mucho mejor de lo que ya es, si atendiéramos al Señor, si en lugar de actuar por nuestra cuenta, nos moviéramos en base a Su Consejo. 

Un elemento ausente, el cual veo necesario resaltar es el de la honra.

Vivimos en una época en que la honra (honor) no tiene gran valor para una gran cantidad de personas. 

Atrás quedaron los tiempos en que la palabra de alguien era más que suficiente para sellar un compromiso, un negocio o una relación.
En nuestra torcida época, las personas más bien manipulan las palabras para evadir compromisos, para evitar tener que hacerse cargo de sus responsabilidades.  Todo ello es un asunto de honor. 

La biblia dice que Dios es digno de toda gloria y honra.

Honra se define como: “buena opinión, estima y respeto, reconocimiento de la virtud y méritos de una persona”.

Dios es sin lugar a dudas digno de ser reconocido por sus virtudes y méritos. Aunque hay personas que intentan culpar a Dios por las desgracias de la humanidad, la gran mayoría es capaz de ver y entender que Dios es el más digno de ser respetado y estimado. 

El llamado de Dios es a que honremos a quienes merecen este reconocimiento. Uno vive apurado y a veces pasa por alto reconocer el mérito o virtud de lo que las personas que están alrededor. Hablo de reconocerles por lo que hacen y pero también por lo que son.

Uno olvida dar honra a los padres o a los hijos, por ejemplo. Ellos son merecedores de nuestro respeto. Honrar es también una muestra de respeto. 

El respeto es uno delos tantos valores (cristianos) perdidos en nuestro tiempo. 
Honrar es una manifestación de amor, pero también de humildad. Dios se agrada de las personas que tienen un corazón humilde, que quienes tienen la capacidad de reconocer las virtudes y la grandeza de los demás.

Hacemos una gran injusticia cuando pasamos por alto darle honra a quienes lo merecen.
A Dios le agrada el respeto. A nosotros nos agrada el respeto, y aunque siempre lo exigimos, no siempre estamos igualmente dispuestos a darlo. 

Honrar a otros nos prepara para recibir honra y otra vez nos encontramos aquí con el principio que dice “todo lo que siembres, ESO cosecharás”.

Dios nos motive a honrar a nuestro cónyuge (si lo tenemos), hijos, parientes, vecinos, amigos… en resumen, al prójimo. 

Dios dice en Su palabra que no perderé, mi recompensa si yo entrego honra, servicio, respeto a alguno. 

Empecemos a honrar a quien lo merece, y por supuesto, partamos con Aquel de que debería estar al tope de la lista, nuestro amado y digno Señor y Salvador.

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Author: gabtorar
•8:21

Lucas 5: 6 “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían”.
Uno no puede saber lo que trae el siguiente día y cuando has tenido un día malo, tiendes a pensar en el siguiente día como un día malo también.
Hay una mala tendencia en uno que lo invita a pensar negativamente. Si hoy no ha sido un buen día, eso no necesariamente es indicador  que el día siguiente será igual, (no tendría por qué serlo), pero en nuestro fuero interno, la mayoría de las veces pensamos que sí.
Yo he tenido días difíciles y me he sorprendido a mismo teniendo una actitud injustificadamente negativa hacia las cosas e incluso personas.
Sería bueno considerar este punto. Cada día trae su propio afán, sus propias luchas y dificultades, así que debemos cuidarnos  de no generalizar.
Tan cierto como que cada día trae su propio afán, es verdad que cada día las misericordias de Dios se renuevan.
Pedro venía saliendo de un mal tiempo de pesca. Había sido una noche de trabajo pero sin fruto. Cuando Jesús se acerca, él está limpiando las redes. Alguien me comentó hace unos años que la parte más molesta de la pesca es tener que limpiar las redes. Y lo es mucho más cuando no se ha logrado capturar ni un solo pez.
En medio de  ese cuadro, Jesús viene a Pedro para solicitarle un servicio. El bote de Pedro es un buen candidato a los ojos del Señor para ser usado como púlpito.
No creo que Pedro tuviera en mente que su vida o algo suyo pudiera de alguna manera ser útil para Dios. Mucho menos después de un tiempo tan infructuoso de trabajo.
Uno tiende a pensar que Dios quiere usar a la gente de éxito, pero la cosa es más bien al revés, es la gente de éxito la que tiende a usar a Dios.
De cualquier forma, Pedro accede a que Jesús use su barca, y una vez que Jesús ha hecho lo suyo (que es anunciar las buenas nuevas del evangelio del reino) , Jesús entrega una palabra con una dirección específica a Pedro: “boga mar adentro y echa la red”.
Dios sabe lo que Pedro necesita y está a punto de hacer algo glorioso que cambiará para siempre la vida de Pedro. Dios ha de convertir una noche de frustración en la mejor noche de este pescador.
Piensa en esto un momento: ¡¡Dios tiene ESE poder!!
Pedro se mueve en obediencia al Señor (esto SIEMPRE trae buenos resultados) y el resultado es impresionante: su barca no es capaz de recibir tantos peces. Aun la red se rompe de tan llena.
Dios es un dador por excelencia y lo que deseo enfatizar aquí  y ahora es que cuando Dios da,.. ¡¡da!!
Cuando Dios decide que quiere favorecerte, Su favor excede toda medida de nuestra imaginación.
¿No te emociona pensar que ese es Tu Dios al que sirves?
Quizá vengas saliendo de una noche de desaliento y sin fruto, pero no sueltes la fe.
Ten presente que Dios puede, a partir de tu noche más triste, abrirte el paso, al mejor tiempo de tu vida. 
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Author: gabtorar
•7:57

Mateo 7:11 “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”
Necesitamos aprender a recibir
Uno desea recibir pero rara vez se da cuenta que necesita tener capacidad para poder recibir.
Los procesos que Dios nos permite vivir nos preparan para RECIBIR lo que ÉL nos quiere dar.
Yo podría ser un magnate pero con todo eso no puedo darle un vehículo a mi hija de 3 años porque ella no está preparada para recibirlo. Podría tenerlo a disposición, subirse, jugar en él, ensuciarlo, pero no sacaría el verdadero ni máximo  provecho de él, hasta que tener la capacidad (madurez) para ello.
Uno generalmente piensa que para recibir requiere fe solamente. Indudablemente la fe es esencial, porque sin fe es imposible agradar a Dios. Dicho de otro modo, sin fe no es posible recibir algo de Dios.
Y Dios efectivamente se agrada de quienes le creen, de quienes actúan confiando en Él.
Pero entiendo que la razón por la que muchas veces pedimos sin recibir lo que pedimos es porque no estamos preparados para recibirlo.
Un padre desea darle todo lo mejor que puede a sus hijos. Un padre amoroso y preocupado no escatima en gastos cuando se trata de sus hijos. Eso en el contexto de esta vida. ¡¡Imagínate con Dios!!
Él no tiene un presupuesto estrecho ni “meses malos” como ocurre con nosotros. Él tiene todo a disposición. Es DUEÑO DE TODO y como si fuera poco PUEDE TODO.
Pero aun un Padre TODOPODEROSO como el nuestro se ve impedido de darnos TODO lo que quiera HASTA que vea en nosotros la madurez, la capacidad de recibirlo.
¡¡Qué gran necesidad tenemos de ser gente espiritualmente madura!!
Israel perdió todas las bendiciones de esa tierra bendecida por la mano de Dios por no tener madurez, por no estar dispuestos a recibir TODO lo que Dios ponía por delante.
Uno quiere las bendiciones pero se rehúsa a atravesar por los desiertos. No entendemos que el desierto es la antesala a esa tierra que fluye leche y miel.
Así para recibir no sólo se necesita pedir, hay que tener la capacidad para recibir lo que uno pide, y en eso los procesos, las luchas, pruebas y dificultades tienen un glorioso propósito.
Esto hace más fácil entender por qué a los que amamos a Dios TODAS  las cosas nos ayudan a bien.
ÉL está dispuesto a dar cosas buenas a los se lo pidan. Pero ¿estarán ellos listos para recibirlas?  
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Author: gabtorar
•8:41

Salmo 56:3 “En el día que temo, yo en Ti confío”
No conozco a ninguna persona que no tenga miedo a algo. Los miedos producen estancamiento.
Debo decir que sólo cada cual sabe cuan grande es el efecto que sus miedos tienen sobre su vida.
Uno le dice a un niño que no tema a la oscuridad, que no hay razones para temer. Hasta puede pensar en lo infundado de temer a la oscuridad, pero aquello que nos parece tan bajo control no lo está para ese pequeño. Para ´le la oscuridad es “un tema”, uno que bien puede impedirle ir a buscar algo a su dormitorio, por ejemplo, si es de noche. A quienes han superado el miedo a la oscuridad, esto parece básico, pero ¿qué hay de los miedos propios?
Todas las personas le tememos a algo y sería bueno (antes de sólo simplificar los miedos de otros) preguntarse si esos miedos (así como en el caso del niño que  teme a la oscuridad) tienen real fundamento.
Me he dado cuenta que en nuestra sociedad las especulaciones tienen gran poder e influencia sobre las masas.
Basta con que alguno especule sobre algo y lo propague a través de las redes sociales para que muchos lo tomen como un hecho consumado y teman a causa de ello.
Muchos de nuestros miedos carecen de fundamento porque son el resultado de especulaciones nada más.
Hay mentes Maquiavélicas que sacan partido de los miedos de otros.
Un ejemplo es toda esta vorágine por el supuesto “fin del mundo en diciembre de este año, tiene  a no pocos personas de verdad preocupadas, angustiadas de lo que vaya a suceder. No faltan quienes, aprovechándose del asunto, hacen dinero a costa del miedo y la angustia de otros.
Mientras que a algunos le parece tan obvio que el mundo no se acabará en Diciembre de este año, otros en su fuero interno, temen ante la posibilidad de que así sea.   
El miedo definitivamente es malo, y algo muy negativo sobre el miedo es que revela una falta de confianza,  una carencia o falta de amor.
El apóstol Juan dice: “el que teme no ha sido perfeccionado en el amor”
Cuando uno conoce el amor de Dios, sabe que está seguro en Él.
La seguridad y la confianza, vienen como resultado de conocer a alguien. Quien escribe el salmo de nuestro encabezado SABÍA quién era Dios, y conocía lo que Dios era capaz de hacer.
Uno desearía no volver a sentir miedo jamás, pero eso no es posible. Lo que si es perfectamente posible, y la biblia muestra muchos ejemplos de ello, es llegar a conocer a Dios de tal modo, tan profundamente, que SEPAMOS que junto a Él, podemos sentirnos confiados en cualquier circunstancia.
El salmista decía que en el día en que temía, (y en este contexto era porque sus enemigos los filisteos le habían capturado), Él depositaba su confianza en Dios.
Estar en las manos del enemigo, era razón de sobra para temer, pero el salmista se sentía en las manos de Dios y NO en las del enemigo.
Esto requiere de fe, verse rodeado del enemigo, escuchar sus amenazas, recibir su menosprecio, mal trato y burlas y TODAVÍA confiar CON el corazón, de que aun ahí estamos en las manos de Dios.
En el día en que tenga, como el salmista, razones para temer, no voy a confiar en mis habilidades o mi fuerza o destreza para pelear. Ese día, yo voy a escoger confiar en ti Señor.
¡Dame fuerzas para que así sea!  
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Author: gabtorar
•9:12

Juan 11:39 “Dijo Jesús: Quitad la piedra…”
Sin duda alguna, todos desearíamos  poder ver milagros y hechos extraordinarios realizados por el Poder de Dios.
¿Has sido alguna vez testigo de un milagro de salud? ¿Has tenido la oportunidad de conocer a un sordo que haya recuperado el oído o a un ciego que haya recuperado la vista? ¿Conoces algún enfermo que haya sido sanado de su  enfermedad?
¡¡Es realmente  maravilloso cuando los milagros y sanidades divinas son tan evidentes que aun la ciencia médica da testimonio de ellos!!
Conozco algunos pacientes desahuciados  por la medicina que por la intervención divina, siguen vivos y con mucha fuerza y vitalidad.
Ver milagros es algo que todos desearíamos. Pero ¿no sería aun más maravilloso experimentarlos?
Los milagros están aun disponibles para la gente que tiene fe en el poder de Dios.
Si buscas un poco, seguramente hallarás que tu vida necesita un milagro en alguna área específica.
Es bueno saber que Dios sigue teniendo la facultad de hacer cosas poderosas y sobrenaturales. Cosas que exceden la capacidad del hombre y que sobrepasan la razón.
Tal es el caso de lo sucedido con Lázaro. Este hombre era conocido por ser cercano a Jesús. Tanto él como sus hermanas gozaban de amistad con el Señor Jesucristo.
Cierto día Lázaro enfermó y producto de esa enfermedad perdió la vida. Cuando ya tenía 4 días de muerto, Jesús apareció en escena para resucitarle.
Marta, la hermana de Lázaro, argumentó con el Señor sobre el hecho de que su cuerpo ya expedía mal olor. Era su cuarto día de fallecido y obviamente estaba en franco proceso de descomposición.
No obstante, Jesús le dijo que si creían verían la gloria, el poder de Dios en acción.   
Pero había “un pequeño” escollo. Él cuerpo inerte de Lázaro yacía en una tumba que se encontraba tapada por una piedra.
Entre el milagro de Dios y ellos, había una gruesa y pesada piedra que debía ser removida para que se efectuara el milagro.    
Para mi esa piedra representa la incredulidad con la que todos chocamos cuando buscamos un milagro de Dios.
Antes de que Dios pueda hacer algo poderoso en nuestras vidas, siempre la piedra de la incredulidad ¡¡debe ser removida!!
Todos tenemos una piedra que remover, una que impide que veamos la gloria de Dios en nuestra vida.
Esa piedra representa los obstáculos, que ya sea, nuestra propia naturaleza caída o el engaño del diablo, interpone  entre nosotros y lo que Dios es capaz de hacer por nosotros.
Debes saber que entre el propósito glorioso que Dios trazó para tu vida y tú, habrá piedras que remover.
Cuando tu remueves las piedras, Dios se mueve a tu favor.
Él está ahí pero no se mueve hasta que nos ve movernos hacia Él en fe. Ese paso de fe es indispensable porque recuerda que sin fe es IMPOSIBLE agradar a Dios.
Así que, no importando la índole o naturaleza del milagro que necesites, sea la salud de alguien, una relación que parece irremediablemente rota, un milagro en el área de tus finanzas o lo que sea ¡¡Dios puede hacerlo!!
Pero para ello, demandará de ti un paso en fe, que le pierdas el miedo a esa piedra, a su peso o tamaño, y  te atrevas a quitarla del camino.
No es trabajo de Dios quitar la piedra, eso puede hacerlo uno en lo natural, pero cuando lo hacemos, despejamos el camino para que Dios haga el milagro, para que haga aquello sobrenatural que sólo alguien como Él puede hacer.
¡¡Bendito seas Dios!! Gracias por los muchos milagros que ya has hecho en nuestras vidas y por los muchos más que todavía harás
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Author: gabtorar
•12:24

Juan 6:60 “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?”
Las personas tenemos distintas medidas para evaluar las cosas de acuerdo a nuestros intereses.
Anoche, se presentó en Chile una cantante famosa en el mundo secular que arrastró a 45 mil fanáticos a un estadio quienes cantaron sus canciones, gritaron, se vistieron como ella y gastaron varios miles de pesos para estar en ese recital.
Algunos incluso se quedaron acampando  haciendo guardia para poder ganar un cupo en una parte especial donde accederían a estar más cerca de su cantante favorita.
¿Es duro hacer todo eso? Yo diría que si, pero ¿fue duro  para ellos? Creo que no.
Al contrario, se veían de los más contentos en los noticiarios. No les importó haber sido apretujados,  soportar las altas temperaturas, el calor, ¡¡y quién sabe cuántas cosas más!! Ellos tenían un objetivo en mente y estaban dispuestos a pagar el precio por ello.
Debo reconocer que al ver noticias como estas, me siento un poco triste, porque me encantaría que los cristianos tuviéramos por nuestro Dios (el verdadero Dios), “un poco” de ese fervor que el mundo tiene por sus ídolos.
Como dije antes, uno tiene distintas medidas para evaluar las cosas. Cuando se trata de nuestros proyectos, nunca tenemos problemas. Asumimos los costos con la mejor disposición, pero nuestra respuesta (lamentablemente) no es la misma cuando se trata de cuestiones relacionadas con Dios y nuestra fe.
¡Verdaderamente usamos distintas medidas!
Jesús estaba hablando a las personas en el capítulo 6 de Juan, a entender que debían “comer su carne y beber su sangre”. Esto puede parecer extraño, pero en síntesis el llamado era a tener un verdadero compromiso con Él. Esta ha sido siempre l deseo del Señor, tener un pueblo comprometido con Él, seguidores realmente vinculados con Él, con Sus planes y propósitos, con Sus principios y valores.
Dios sabe que las personas tenemos la capacidad de comprometernos y hacer esfuerzos y sacrificarnos (entiéndase como estar dispuestos a pagar un costo personal)  por aquello que nos motiva, por lo que deseamos y amamos.
Los seguidores de las distintas religiones son una prueba fehaciente de esto. Los que adhieren a movimientos sociales, Grupos y ONGs. Cualquiera persona que esté comprometida de verdad con algo está dispuesta a asumir costos por ello.
Pero la respuesta de muchos de sus discípulos fue que “la palabra de Jesús (sus demandas) había sido dura” (¿demasiado altas?). ¿Quién la puede oír?, dijeron.
Como también sucede hoy, ese día, las palabras de Jesús ofendieron a algunos de sus seguidores.
Se ofendieron muy posiblemente porque las demandas de Jesús estaban “por sobre” lo que ellos estaban dispuestos a dar.
Las demandas de Dios nos parecen duras pero ¿lo son en realidad?
Las personas corren a cumplir un horario en sus trabajos, (pero se relajan para llegar al lugar de adoración). Hacen esfuerzos presupuestarios para lograr proyectos familiares, (pero cuando se trata de Dios simplemente no alcanza). Y cuando se trata de ellos mismos no les parece duro y si les parece no importa, simplemente hay que hacerlo, pero no advertimos la misma disposición para Dios.
A mi juicio, el problema no es que las palabras de Dios (Sus demandas) sean muy duras o exigentes, sino la mala (baja) disposición que tenemos para responder a ellas.
Después de todo cuando Jesús les hablaba de tener un mayor compromiso con Él, lo estaba haciendo para el beneficio de ellos mismos, pero eso era algo que no podían ver.
Cuando uno está tan ocupado en lo propio, tan  ensimismado, no tiene ojos para ver más allá de uno mismo, y tristemente pierde de vista las bendiciones que una vida de compromiso y apego a Dios, trae consigo.        

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Author: gabtorar
•12:36
Salmos 143:10: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud”.
Yo creo que nadie tiene problemas para reconocer que necesita aprender ciertas cosas que no maneja, pero muchos tenemos problemas a la hora de dejar que alguno nos enseñe aquello que sabemos que necesitamos aprender.
¡Necesitamos un espíritu enseñable para poder avanzar en la vida!
No es raro orar “Señor, muéstrame mis errores, mis faltas, corrige mi vida”. Pedimos esto a Dios y yo jamás dudaría que lo hacemos de todo corazón. El problema empieza cuando Dios responde esas peticiones, porque usualmente para mostrarnos nuestros errores y deficiencias, Él usará una persona y aceptarlo requerirá de un espíritu humilde, enseñable.
Es la altivez de nuestro corazón la que NOS IMPIDE aceptar que Dios use a OTRO (un prójimo nuestro) para mostrarnos nuestros errores.
Uno dice “Que Dios me diga todo lo que quiera, Él es Dios, pero ¿quién se cree tal persona para decirme A MI que estoy en un error?
La mayoría de las personas no tenemos problemas para  aceptar que Dios nos corrija, pero nos cuesta mucho trabajo (y humildad)  dejar a Dios usar un instrumento humano para esa tarea.
Me he encontrado en episodios de mi vida, con personas que esperaban que Dios mismo les hablara. No bastaba para ellos con el testimonio de la palabra escrita. Eran demasiado importantes, lo suficiente como para esperar que Dios mismo descendiera del cielo, abandonara  Su trono y viniera EN PERSONA a decirles que estaban equivocados.  
¡Que tal obstáculo para los buenos planes de Dios puede llegar a ser un espíritu que no se deja enseñar!
Hay personas que, antes que encarar y reconocer que deben cambiar, prefieren huir y evadir así sus responsabilidades. Son prófugos de la vida y seguirán siéndolo en tanto no dejen que Dios les enseñe la lección. 
El Proverbio bíblico  dice “huye el impío sin que nadie lo persiga”
Es absolutamente cierto que uno puede tropezar con una piedra mientras avanza por la vida, pero (como decía un posteo de Facebook de un conocido mio) otra cosa es encariñarse con la piedra y pasarse la vida tropezando con ella.
Eso revela una falta de disposición para abandonar algo indebido (una mala práctica, costumbre o lo que sea) y tomar en su lugar lo que corresponde.
Existen otros, que no huyen, pero que manipulan situaciones para no ENFRENTAR el verdadero problema que es aprender.
Un espíritu enseñable es gran valor para un discípulo. Como docente puedo aseverar que uno no obtendrá una mejor calificación en alguna materia o contenido HASTA que lo haya aprendido. Sólo entonces dejará de ser un problema para él o ella.
Leyendo las escrituras, encontraremos muchos hombres que no se dejaron enseñar, que no tuvieron en ellos un espíritu enseñable. Se endurecieron y con ello pusieron una piedra, que detuvo el fluir y el propósito de Dios.
Cuando el fluir de Dios se detiene, rápidamente con ello, se detiene la vida también.  
¡¡Pero cuán beneficioso es tener un espíritu abierto, dispuesto para Dios!!
El Espíritu Santo, que es el Espíritu del Señor, nos guía a buenas tierras, a tierras de rectitud. Su Espíritu nos guía a hacer Su Voluntad, nos enseña lo que nos conviene saber.
Sujetos a ESE LIDERAZGO siempre estaremos seguros.
Un Espíritu enseñable “invita a Dios” a moverse en nosotros y nos lleva a nosotros a delicados pastos y junto a aguas de reposo.
Un espíritu enseñable es el pasaporte para recibir aquello especial y único, que Dios preparó para ti.  
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Author: gabtorar
•10:34
Salmos 118:15 “Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas”.

Cuando uno mira alrededor, desafortunadamente no ve muchos rostros contentos.
Si viajas en transporte público, te habrás dado cuenta que los rostros de los pasajeros denotan tristeza, cansancio, desánimo… mirar sus rostros no es un cuadro muy alentador que digamos.
Ocurre en los buses, en el metro. También es común ver que las personas viajan enajenadas (no es una crítica), conectados a sus auriculares, escuchando sus mp3s o navegando a través de sus celulares inteligentes. Otros simplemente caen rendidos, presa del cansancio y se duermen a riesgo de que algún malhechor les arrebate alguna cosa de valor.
Por más que uno busca, no ve júbilo en esas vidas. Esos rostros denotan cualquier cosa menos victoria.
No se oye voz de júbilo en esos medios de transporte, ni evidencias de salvación en esas vidas apesadumbradas. 
¡¡Cómo necesitan al Señor esas almas, y la mayoría quizá, ni siquiera lo sabe!!
La biblia dice que hay voz de júbilo y salvación en las tiendas de los justos. Uno puede tender a pensar que esto se refiere a los hogares e los justos, pero si lo vemos detenidamente, nos daremos cuenta que Dios vive en nosotros ahora. Esas tiendas, por tanto, no se refieren SÓLO a nuestras casas (donde por cierto Dios desea morar y establecer Su Reino y gobierno) sino a nuestras vidas. Es DENTRO de nosotros donde el Señor vive por Su Espíritu.
La razón por la que las personas están desalentadas es porque no hay victoria en sus vidas. Tú no estás triste cuando tu vida está en victoria. 
De algún modo, el ser humano entiende en lo profundo de su ser, que vencer (y no perder) es lo correcto y deseable.
Nuestro Dios es vencedor. Creo que cada vez que vencemos estamos actuando en la naturaleza de lo que nuestro Dios es y desea para nosotros Sus hijos. Tal vez eso explique porqué nos sentimos tan alegres cuando enfrentamos victoriosamente los problemas y desafíos que se nos presentan. 
La razón por la que hay voz de júbilo, celebración y salvación en las tiendas de los justos, es porque Dios hace proezas. La presencia de Dios, la intervención de Divina es lo que hace TODA LA DIFERENCIA. 
No hay motivos para celebrar cuando alguien nos roba, no hay motivos para celebrar cuando somos derrotados, pero hay gran celebración y regocijo cuando vencemos, cuando somos salvados de las malas circunstancias que se nos presentan y quien hace PROEZAS, salva y liberta es el Señor.
En las tiendas de los justos hay razones de sobra para festejar. Dios se manifiesta allí, haciendo poderosas cosas en favor de los Suyos. Dios allí salva, y si es preciso hace proezas. 
Una proeza se define como una “hazaña o acción valerosa o heroica”. 
Los justos tienen un héroe, se llama Jehová y Su diestra hace proezas. 
¿Sabes quién está sentado a la diestra del Padre? Es el Hijo y se llama Jesucristo.
Dios, por medio de Su Espíritu Santo, hace maravillas entre los justos, en el nombre de Su hijo Jesús.
¿Sabes quiénes son los justos? Los que han comprendido (por medio de la fe) que no hay ningún ser humano perfecto o justo, ninguno que haya cumplido con los mandamientos de Dios, ninguno que por sus propios medios pueda alcanzar el cielo. Un justo es uno que entiende que para eso vino Jesús, para JUSTIFICAR por medio de Su sacrificio en la cruz, a los que confían en Él, a los que creen en ÉL y le obedecen.
Los justos tienen buenas razones para estar contentos: en sus casas y en sus vidas está Dios, y por amor a ellos, Su Dios hace maravillas.
¿Eres parte de los justos? Si es así, me alegro por ti, por tu tienda, por tu casa. Y si no ¿qué estás esperando para serlo? 
Dios hará proezas y cambiará tu tristeza en gozo, habrá en ti voz de júbilo y en tu casa, salvación. 
Tus viajes tristes, se volverán toda una aventura, porque ya no andarás solo. El que hace proezas te acompañará donde quiera que vayas.
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Author: gabtorar
•6:56

1 Corintios 2:9 “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”
En la jerga evangélica se habla de las personas que andan tras “los panes y los peces”. Eso básicamente apunta al hecho que ciertas personas no buscan a Dios con la intención de mantener una relación con Él, sino únicamente para obtener algún beneficio de Él.
Es triste cuando las relaciones se dan sólo en términos  de cuántos beneficios uno puede obtener de ellas.
Es vox populi, por ejemplo, que existen matrimonios por conveniencia. Otros se quejan de personas que les acercan porque saben que de esas relaciones pueden resultar beneficiadas o favorecidas, ya sea emocionalmente, psicológicamente, materialmente o aun espiritualmente.
Beneficiarse de una relación en sí no es malo, pero relacionarse con alguien sólo buscando un beneficio, me parece que si lo es.
De cualquier modo, Dios es muy generoso. La mezquindad no es para nada un rasgo con el que podamos describir a Dios. Él es sin duda MAGNÁNIMO  (generoso, benévolo, bondadoso). Quienes nos hemos dado la oportunidad de responder a Dios manteniendo una relación estrecha con Él, somos testigos experienciales de esto.
Aquellos que han llegado a responder con un corazón abierto y dispuesto a la oferta del evangelio, hemos podido experimentar los beneficios del evangelio.
SI el evangelio es, por definición, una buena noticia, es imposible que no traiga consigo beneficios para quienes se abren a el.
Jesús vino con la misión específica de traer el reino de Dios en su propia persona y junto con Él vinieron los milagros, las sanidades, señales y hechos sobrenaturales de los cuales millares fueron protagonistas y testigos oculares. Esas vidas fueron sin duda beneficiadas por el evangelio de Jesús. Lamentablemente muchos no fueron más allá porque se conformaron con satisfacer ciertas necesidades puntuales nada más. No avanzaron hasta llegar a tener una relación con Dios.
Tener una relación es sinónimo de comprometerse y aunque todos deseamos tener a nuestro lado gente comprometida, no siempre tenemos la misma disposición para comprometernos con ellos.
Me temo que esto nos roba las más profundas bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros.
Uno puede recibir de parte de Dios un milagro, una sanidad, liberación, pero ello, con todo lo bueno que es, NO ES LO MEJOR que Dios tiene para nosotros. Lo mejor que Dios tiene para cualquier persona, sin importar edad o clase social, es SU HIJO JESUCRISTO. Por eso lo envió a Él a morir en la cruz y no a un ángel o algún otro ser celestial.
Dios, en Su plan redentor, diseñó darnos lo mejor y lo mejor es JESÚS. Pero para que este plan de Dios resulte como Él lo planificó, debe haber una respuesta de nuestra parte y esa respuesta demanda un compromiso nuestro para con Él.
Permítame un ejemplo. La mujer se caracteriza por ser más pudorosa que el hombre. Por regla general, la mujer es más cuidadosa con su cuerpo que lo que suelen serlo los varones. ¡Si hasta para sentarse son más delicadas! Ninguna mujer con dos dedos de frente, le daría su cuerpo a un hombre que no muestra verdadero compromiso con ella.
Aunque me tilden de anticuado y retrógrado, la virginidad ¿no debería seguir siendo tema para los seres humanos? ¡Lo es para Dios!
Pocas cosas resultan tan tristes para una mujer (y debería serlo también para los varones) como darse cuenta que le entregaron algo tan valioso como su virginidad (su cuerpo) a alguien que no era digno de ello.
Del mismo modo, Dios NO le entrega Su Mejor Reserva a gente que no tiene verdadero compromiso con Él. La biblia es categórica: “lo que ojo no vio, lo que oído no oyó, lo que no ha subido en corazón de hombre, son las cosas que DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN”.  
¿Te das cuenta?  Las cosas mejores (que vienen de la mano de Jesús,  de Su Espíritu Santo)  Dios las ha preparado para los que tienen una relación de amor con Él.
Tú no amas a un extraño, puedes tener compasión  de un extraño pero no le amas en el más estricto sentido de la palabra. Más bien uno ama a aquellos con los que se relaciona. Mientras más estrecha es la relación, más fuertes son los lazos que establece.
Nadie puede discutir que el evangelio tiene grandes beneficios, pero las cosas más gloriosas, Su mente, Su Dirección, aquellas que vienen de la mano de Su Espíritu, Dios las ha preparado para los que le aman.
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Author: gabtorar
•12:58

Hebreos 11:36  “(Por su fe) Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados”;
Ayer planteaba que uno hace cualquier cosa por Su Dios. Esto es cierto aunque algunos no se den cuenta. Uno está dispuesto a hacer esfuerzos y sacrificios por complacer aquello que uno adora o con lo que uno se identifica.
Lo anterior implica que uno paga un precio por servir a su Dios. Sea que uno sirva al Dios verdadero o a alguno falso, siempre la deidad establece reglas, preceptos y exige sacrificios (de distinta índole) que uno debe estar dispuesto a pagar si ha de seguirle.
En este marco cabe preguntarse ¿Cuánto me ha costado mi fe? ¿Qué precio he tenido que pagar por servir a mi Dios?
“Lo que nada cuesta, en nada se valora” es algo que cada día tengo más presente.
Se me vienen a la mente millares de personas que levantan la voz diciendo que se identifican con Cristo, pero que no están dispuestos a pagar ningún precio por su fe, por seguir a Jesús.
La fe tiene un alto costo. Creo no me equivocarme al decir que el precio más alto que vas a pagar en la vida, será el que pagarás por tu fe. Por ser consistente con lo que crees (o dices creer).
Por la fe uno puede llegar a vivir privaciones, ser apartado, discriminado, verse en la necesidad de abandonar proyectos personales en los que invertiste tiempo, fuerzas, dinero…
¡Pagaremos un precio por servir al que llamamos Dios!
Los apóstoles de Cristo vivieron situaciones muy difíciles, que de no ser por su profundo compromiso con Cristo y la ayuda del Padre, de seguro les hubieran hecho claudicar.
A la pregunta del escrito de ayer (¿Quién es mi Dios?) sería pertinente agregarle ¿Qué estoy dispuesto a hacer por mi Dios?
Porque en verdad, la devoción no se mide por las palabras que uno pronuncia (ni siquiera por las promesas que uno hace) sino por los hechos.
Es fácil prometer lo que podemos y aun lo que no podemos cumplir, cuando estamos bajo una agradable y fuerte influencia emocional o cuando nos sentimos alentados o consolados por el Señor.
El desafío no es prometer sino cumplir. Yo he oído muchas promesas en el altar de Dios, que después se las llevó el viento.
Estando bajo la agradable caricia del Padre, he oído a muchos prometerle amor eterno, fidelidad incondicional, sin importar costos o consecuencias.
Y créeme que así como Jesús preguntó a la mujer ¿Dónde están los que te acusan? yo he oído al Señor susurrar: ¿Y dónde están los que prometían?        
Seguir a Aquel que llamamos “Dios”, tendrá costos. Algunos pagarán un precio más alto que otros quizás pero TODOS deberíamos estar dispuestos a hacer o dejar de hacer, tomar o abandonar, lo que Dios quiera.
Si no está en ti esa disposición, puede que signifique entonces que Él NO ES tu Señor, NO ES tu DIOS.
Y si no es tu Dios, difícilmente será Tu salvador.
Es peligroso confundirse en este tema, porque un error en esta materia no nos costado algunos pesos o dólares, puede costarnos LA PAZ y EL REPOSO ETERNO del alma.
La fe tiene un precio. A mi juicio, el más alto de todos. Todos lo pagaremos, y tu vida querido lector, no será la excepción.  
¿Estás sirviendo a tu Dios como ÉL merece?
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Author: gabtorar
•12:57

Éxodo 20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
Desde tiempos inmemoriales los hombres han adorado aquello que consideran su “dios”.
La historia ha cambiado, hemos concebido tecnológicamente hablando, avances que algunos jamás hubieran pensado posibles. No obstante, en lo concerniente a la deidad, las cosas no han cambiado para nada.
Los dioses se han vestidos de ropas distintas, de distintos nombres pero la lógica que opera y que mueve el asunto, sigue siendo la misma. Las personas tenemos la facultad de adorar, y por raro que parezca, ninguno la malgasta porque cada cual a adora a sus dioses muy religiosamente.
Estos dioses tienen diversas formas. Algunos como dice el apóstol Pablo en el libro de Romanos (cap. 1) tienen “imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles”.
Pablo añade que “los hombres cambiaron la gloria de Dios por estas imágenes” y las adoraron.
Suena fuerte ¿verdad?
La cruda realidad es que las personas en efecto HACEN cualquier cosa por su dios. Cualquier esfuerzo, cualquier clase de sacrificio.
Es sorprendente la capacidad que tenemos para entregarnos a aquello que tiene valor de culto para nosotros.
Los mártires son una buena prueba del compromiso que podemos llegar asumir con nuestros “dioses”.
El Creador nos dio la faculta de adorar, de mirar reflexiva y contemplativamente, de reconocer los méritos, obras y atributos de aquello que para nosotros representa la deidad.  
Es triste, por tanto, cuando adoramos lo que por naturaleza, NO ES DIOS.
¡Que lamentable es cuando nos entregamos a adorar aquello que no es digno de tal veneración!
Sin darnos cuenta, las personas adoramos, desde seres que creamos para llenar espacios o satisfacer necesidades, hasta las cosas que adquirimos o que deseamos adquirir.
Dedicamos tiempo, atención, recursos a nuestros dioses.
Las cosas más simples y triviales pueden llegar a convertirse en objetos de culto y adoración si no  somos cuidadosos.
Por ello es importante preguntarnos ¿quién es nuestro Dios?
Descubriremos qué o quién es nuestro Dios, muy cerca de aquello a lo que dedicamos nuestro tiempo y fuerzas. Bien puede estar escondido tras aquello que nos roba el pensamiento y hace palpitar el corazón.
Aunque digamos que tal o cual cosas NO es nuestro dios, nuestros hechos (nuestra adoración y culto) revelarán  si hablamos con verdad o mentimos, ya que en tu dios estarán puestas tus metas y deseos.
Si EL SEÑOR (Jehová) es tu Dios no habrá cosa que te separe de Él. No habrá esfuerzo muy grande, ni sacrificio que no estés dispuesto a hacer por Él.
Dios sabe que estamos dispuestos a inclinarnos y honrar aquello que consideramos nuestro dios.
Ya sea una imagen, la familia, una persona, un trabajo, una mascota, el dinero…
El verdadero Dios es celoso y nos advierte de tener cuidado de a quién estamos dando nuestro reconocimiento y adoración.
¿Tienes claro quién es tú Dios?
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Author: gabtorar
•12:57

Marcos  14:27 Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche…
Marcos  14:29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no.
Pedro pronunció estas palabras justo cuando Jesús había AFIRMADO que esa noche TODOS sus discípulos se escandalizarían de Él.
¿Quien, fuera de Dios, conoce lo que verdaderamente hay en el interior del hombre?
Uno puede tener tantos conceptos equivocados de las personas, y como no, ¡si a veces ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos!
¿Cuántas veces nos hemos sorprendido por haber hecho cosas (para bien o para mal) que no pensamos ser capaces de hacer?
Duele darse cuenta que uno no es lo que pensaba. Y aunque no nos gustan los períodos difíciles de la vida, ellos revelan de manera inequívoca lo que somos en realidad.
A veces para comprobar la calidad de algo, no queda más alternativa que probarlo, exponiéndolo a una situación límite.
Los vehículos, y en general casi todo lo que se fabrica, es expuesto a pruebas de rendimiento. En ellas, se analizan la duración y resistencia de los productos. Estos análisis son los que nos garantizan la calidad y durabilidad de lo que hemos adquirido.
Los períodos de dificultad resultan ser muy eficaces revelando lo que somos interiormente.
Mientras Jesús estaba al lado suyo, Pedro se sentía seguro, invencible. Había vivido demasiados capítulos junto a Jesús.
Estando a su lado, Pedro NO vio ni una sola derrota. Cada batalla al lado de Jesús era una victoria segura. Sin importar lo fiero del demonio, lo terminal de la enfermedad o lo perdido que pareciera algún asunto, Jesús transformaba todo por medio Su poder.
De seguro yo me hubiera sentido igual que Pedro si hubiese visto lo que él vio estando al lado de Jesús.
Recuerdo algo no tan espiritual,  como mis partidos de futbol con amigos, cuando al escoger los jugadores, uno se esforzaba por hacer que cierta persona quedara en el equipo con uno. Esa persona garantizaba un buen resultado al final por causa de su buen juego, o su técnica con  el balón.
Pienso que a Pedro le ocurría algo similar. Pero Jesús les está advirtiendo porque sabe que esta vez ellos no van a estar al lado de Él.
Jesús sería separado físicamente al lado de sus discípulos. Llegaría el momento en que lo que Él les había enseñado tendría más sentido que nunca. Ellos serían probados en sus convicciones.
Muchas veces les había dicho que no temieran, que no fueran hombres de poca, fe. Y ahora esas lecciones serían cabalmente probadas en todos ellos de una vez.
Pero mientras todos se escandalizaron podemos encontrar 5 figuras apostadas cerca de la cruz. Se trata de 4 mujeres y un varón. Entre ellas, María la madre de Jesús y María  Magdalena, y junto a ellas Juan, el apóstol.
Estas 5 figuras están ahí mientras que todos los demás han corrido pensando en su bienestar.
Estoy seguro que estar allí, requirió de verdadero amor y compromiso hacia el maestro. Sus vidas, así como la de Él, estaban en riesgo. Al fin y al cabo eran seguidores conocidos de Jesús y aquí lo estaban demostrando abierta e incondicionalmente.
Me pregunto cuán alentador fue para el Señor verles a los pies de su cruz.
Uno sabe que los verdaderos amigos son aquellos que están AHÍ, en las peores circunstancias, y las circunstancias no podían ser peores para Jesús.
Lo paradójico del tema es que Pedro, quien había prometido ser la excepción, NO estaba ahí.
OH Dios bendito, Tú que sabes TODAS LAS COSAS, Tú que conoces lo profundo de nuestros corazones ¡¡LIBRANOS de traicionarte!!  Líbranos de hacerte promesas que luego no podremos cumplir.
Permítenos ser como esos 5, que aunque NO prometieron esta ahí, en el momento de la verdad si ESTUVIERON.
Que no hablaron de lo que estaban dispuestos a hacer ni de cuánto te amaban, pero que en el momento de la verdad,  por medio de sus hechos DEMOSTRARON donde estaban sus corazones. Demostraron cuánto te amaban.
Que en tiempo difíciles como los que nos toca vivir, no nos escandalicemos de Ti.  Que no trepidemos en decir que somos Tuyos, Que te amamos y que si no nos avergonzamos del evangelio es porque ese poder fue el único capaz de librarnos del poder del pecado, y ponernos en la senda de la salvación.
Precioso Jesús: sin promesas, humildemente  te pido, GUÁRDAME para NUNCA escandalizarme de ti. Amén. 
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