Las puertas son simbólicas y muy importantes. Ellas nos posibilitan o bloquean el acceso a ciertos lugares. Por otra parte, las puertas también representan seguridad.
Jesucristo hablando de si mismo, dijo que él era la puerta que quien entrara por él, sería salvo y hallaría pastos ¡¡Vaya qué promesas tenemos en él!!
Pero también advirtió sobre aquellos que no entran por la puerta. Jesús los llamó “ladrones y salteadores”. ¡¡Que bueno es para nosotros que Dios nos enseñe a identificar de donde puede venir el peligro.
Ya sabemos que cualquiera que, saltándose la puerta, intente entrar (tener acceso) a nuestra vida, casa, familia o congregación, por otra parte, que no sea la puerta, es un potencial ladrón y debemos estar atentos.
Pero las puertas también hablan de oportunidad. Lo que muchas personas desearían tener en la vida es UNA oportunidad y Dios es un Dios de oportunidades.
Esta asimismo claro que Dios sabe quiénes están verdaderamente interesados en hacer buen uso de esas oportunidades. Una oportunidad es un privilegio y los privilegios siempre vienen aparejados de responsabilidad.
Dios abre la puerta de la oportunidad para nosotros y cuando ésta se abre, debemos ser diligentes en entrar y aprovechar las bendiciones que Dios ha dispuesto para nosotros allí.
Dios abrió tal clase de puerta al ángel de la iglesia en Filadelfia. El Señor Jesús le dijo: “he aquí he puesto delante de ti una PUERTA ABIERTA, la cual NINGUNO puede cerrar”.
¡¡Gloria a Dios!! Esa oportunidad es para nosotros y ninguno nos podrá privar de ella. Ninguno, excepto ¡¡NOSOTROS MISMOS!!
¿Qué puede hacer Dios cuando malgastamos las oportunidades que tan generosamente nos brinda? Creo que no mucho. Pero Él se goza levantándonos, se goza dándonos oportunidades, especialmente cuando ve que nos esforzamos en la gracia.
Sin embargo, quiero regresar al titulo de este devocional.
Si una puerta abierta DELANTE de nosotros representa una oportunidad que Dios nos da de recibir Su favor, Sus bendiciones, Su provisión, y otras muchas cosas que Él sabe que necesitamos, una puerta abierta DETRÁS de nosotros representa un PUNTO DE FUGA para dichas bendiciones.
Cuando tú estás en un lugar con una sola puerta abierta, lo que entre por allí sólo podrá salir por esa única puerta existente.
Si por otro lado, te encuentras en un lugar con una puerta abierta delante y otra detrás, lo que entre por cualquiera de esas puertas, podrá salir por la otra, ¡¡tan rápido como entró!!
Dios desea que las bendiciones que nos da, permanezcan en nosotros. Pero ese es nuestro trabajo ¡¡no el Suyo!!
Somos responsables de cuidar lo que Dios nos haya dado. La negligencia en cerrar ciertas puertas, puede perfectamente llegar a convertirse, en un PUNTO DE FUGA para las bendiciones de Dios.
Dios trató personalmente conmigo al respecto hace algunos años. Yo solía dejar muchas puertas abiertas
Hablo de cosas a medio terminar. Empezaba una cosa y luego seguía con otra sin haber terminado lo primero.
Era un mal hábito y me robó muchas bendiciones. Por eso estimado hermano, si vas a salir, asegúrate de cerrar bien la puerta detrás de ti. No dejes nada abierto por lo cual las bendiciones de Dios pudieran escaparse de tus manos. (Continuará)
