Author: gabtorar
•3:20

Gálatas 6:7: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues TODO LO QUE EL HOMBRE SEMBRARE, ESO también SEGARÁ”.

El poder del engaño es tremendo. Todos en mayor o menor medida hemos experimentado en algún momento el devastador poder que el engaño ejerce sobre las personas.

El engaño está tan diseminado en el mundo que las personas se lo creen y viven pensando que es la verdad. Y una vez más los CREYENTES no escapan a esta condición.

Jesús dijo que el Espíritu Santo nos guiaría a toda verdad. Jesús prometió además que SU verdad nos haría libres pero ¿qué ocurre cuando no nos dejamos guiar por el Espíritu de Verdad?

¿O cuando preferimos IGNORAR la verdad de la palabra de Dios? La respuesta es simple: ¡caemos presos del engaño!

¡Se puede ver con tanta claridad cuando te paras del lado del Señor!

Al estar parado del lado correcto tú puedes ver las excusas, las mentiras que las personas urden tratando de justificar sus faltas, su desinterés, sus irresponsabilidades para con Dios.

Dios no sólo nos ofrece la posibilidad de una vida ETERNA CON Él o de una ETERNIDAD LEJOS de Él, sino además, para el trámite de esta vida, para el día a día, nos ofrece la gran chance de vivir guardados del poder del engaño, esto, por supuesto, si nos regimos por Su palabra.

Que uno desea las bendiciones de Dios es innegable. TODOS queremos el bien que viene del Creador.

Deseamos ser guardados del mal, ser alentados y protegidos en la adversidad, ser aliviados en la enfermedad. En resumen, TODOS deseamos el “buen pasar” que Dios nos puede otorgar mientras estamos en esta vida.

Pero ¿cuántos estamos igualmente deseosos de ser justos con SUS demandas?

Yo sé que estas palabras pueden resultar como “una pulga en el cuerpo” para alguno, pero alguien tiene que amar al prójimo lo suficiente como para atreverse a decir verdades que las personas PREFIEREN no escuchar.

Hay temas que Dios desea que la gente conozca. A las personas les gusta oír acerca de las bendiciones de Dios. A otros tantos les CONVIENE hablar de dichas bendiciones, pero ¿qué hay de las DEMANDAS de Dios? ¿Acaso Dios no nos presenta demandas en SU palabra?

El apóstol Pablo, al despedirse, dijo a cierto grupo de hermanos que él no había evitado (renunciado a) la responsabilidad de anunciarles TODO EL CONSEJO DE Dios.

Eso significa que él les habló las bendiciones de Dios pero TAMBIÉN las demandas del MISMO Dios.

Hay personas que están engañadas porque piensan que a pesar de vivir vidas totalmente egocéntricas TODAVIA Dios les va a bendecir.

¡Cuántas personas se sienten protegidas por bendiciones que NO TIENEN PODER SOBRE ELLOS porque no están EN EL ORDEN de Dios!

Tu sabes (y si no lo sabes, te convendría saberlo) que Dios NO VA A BENDECIR a un mentiroso, o a un ladrón o a cualquier otra persona que esté EN FRANCA REBELIÓN en contra Suya.

Muchos se piensan (creen que están) “bendecidos” porque gozan de holgura material, porque han logrado acumular bienes, porque disfrutan de buena salud, porque tienen un buen trabajo, etcétera.

Pero no ven que si ellos no están respondiendo a Dios correctamente AHORA, llegará de todas maneras el día en que tengan que responder (dar cuentas A Dios) PERSONALMENTE por lo que hicieron con todo lo que tenían. Eso incluye sus habilidades, talentos, tiempo y dinero.

Si Dios no fue PRIORIDAD en sus decisiones, ¿Piensas que les irá a felicitar por haberlo ignorado? ¡Pienso que no!

Él puede tener compasión e incluso conceder gran misericordia a las personas pero nunca debemos pensar que Su misericordia es una muestra de debilidad.

La misericordia de Dios es más bien LA OPORTUNIDAD que Él nos da de “recibir lo que NO MERECEMOS”.

Déjame hacerte un par de preguntas: Del tiempo que dispones a diario ¿cuanto destinas al Señor?

Tú me dirás: “usted no sabe lo que ocupado que soy. Mi trabajo, la casa, la familia, todo ello me deja “sin tiempo”. Frente lo cual yo respondo: tú no PUEDES dejar sin tiempo al Dios QUE TE DA el tiempo.

Del dinero que recibes ¿cuánto destinas a apoyar la obra de Dios? (me refiero a colaborar monetariamente en la iglesia en que participas o en alguna iglesia en que tú sabes que la verdad de Dios es compartida)

Frente esto alguien podría decir: “yo apoyaría, pero el problema es que no me alcanza”.

Y otra vez digo: tú no puedes CERRAR tú mano a Aquel de quien recibes TODO, que es el Señor.

Sobre los talentos que hay en ti ¿Bendices a Dios con ellos?

Las personas generalmente usan los talentos que Dios les dio para beneficiarse de modo personal. Y eso es correcto. Dios les entregó dichos talentos para que puedan ganarse la vida honradamente, pero ¿no te resulta egoísta pensar que Dios nos haya dado esos talentos SOLO para beneficio personal?

En medio de una sociedad que vive para “auto complacerse”, es muy necesario que aquellos que abrazamos la fe de Cristo podamos re-direccionar nuestros pasos y salir de tal clase de vida que en nada refleja los valores de Cristo.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, nos muestran que la generosidad es de gran valor para la Deidad.

Dios no está en aquellas personas que viven para si mismas, que no tienen ojos para necesidades fuera de las propias.

El amor (la caridad) cubrirá multitud de pecados. Pero hay cada vez menos personas caritativas, y ello, se debe en parte al hecho que hay cada vez menos personas que obedecen a la fe, que hacen la palabra de Dios.

Estando a las puertas de un nuevo año y sabiendo que las personas sienten una fuerte motivación por cambiar para mejor, me parece oportuno recordarnos que “para tener resultados que nunca tuvimos, tendremos que estar dispuestos a hacer cosas que nunca hicimos”.

Volvamos a valorar el hecho que Dios no es egoísta y que ÉL no se complace en la gente que vive de esa manera.

Mentimos a Dios (y de paso nos engañamos a nosotros mismos) cuando le decimos que no pudimos hacer lo que Él nos pidió, porque no teníamos tiempo, salud compatible o dinero y Él VE que para otras cosas, el tiempo, la salud, o el dinero nunca fueron un impedimento.

No pienses, mi querido lector que Dios, va a BENDECIR esa clase de actitud.

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Author: gabtorar
•17:49

Lucas 2:49 “Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No SABÍAS que en los NEGOCIOS de mi Padre me es NECESARIO estar?”

Hay veces en las que francamente quedamos sorprendidos con la “claridad de propósito” que muestran ciertas personas. Es asombroso ver con qué decisión se mueven en pos de aquello que entienden es lo que DEBEN HACER.

Hay términos importantes que oí en la universidad. Uno de ellos es el relacionado con la VOCACIÓN.

Recuerdo un académico que constantemente nos hablaba sobre el “DEBE SER” que implicaba la vocación.

Nos relataba la importancia de tener claro este llamado interior a ser algo en particular y no a convertirnos en cualquier cosa en general.

Pensándolo bien este hombre tenía mucha razón. ¿Imaginas a un auto haciendo el trabajo de un microbús? ¿O a un matemático haciendo el trabajo de un asistente social? Si bien hay rasgos generales que operan en unos y otros indistintamente, también hay cosas que simplemente DEFINEN a las personas y ello es lo que determina el DEBER SER de alguien.

En el caminar con Dios me he cerciorado de esta verdad. Hay personas que tienen clarísimo su deber ser. Jesús es uno de ellos. Él lo tenia claro AUN desde pequeño.

Cuenta el relato bíblico que los padres de Jesús, (José y María) regresaban a casa después de la fiesta y habiendo transcurrido un día de camino se percataron que el niño (que tenía 12 años a esa altura) no estaba entre ellos.

Regresaron a buscarlo. Imagino que con la desesperación y angustia propias de una situación como esa, y cual sorpresa para ellos, los encontraron sano y a salvo en el templo compartiendo con los doctores de la ley.

Uno puede preguntarse ¿por qué Jesús se quedo allí?

Sus padres, al menos, se lo preguntaron. María dijo hijo ¿por qué nos has hecho así?

La respuesta a su pregunta no tarda en llegar de labios del mismo Jesús. Con una claridad de propósito increíble, asombrosa, una que no he visto ni siquiera en muchos adultos que he conocido le dijo: ¿NO SABÍAS que en los NEGOCIOS de MI PADRE me CONVIENE estar?

Jesús está diciendo entre líneas: madre yo (con 12 años) lo se ¿y tú no?

Sus doce cortos años no eran impedimento para que supiera lo que realmente le convenía. El tenia claro su norte, su deber ser.

Conozco gente que sobrepasa largamente en edad a Jesús y no sabe lo que les conviene a ellos ni a sus hijos. Prefieren los NEGOCIOS de esta vida.

Jesús aun siendo niño nos estaba dando lecciones de vida. Se las dio ese día a sus propios padres.

Hoy podemos recoger una importante enseñanza de las palabras de este niño que se quedó en el templo y es que uno puede decidir estar muchos lugares. Algunos de esos sitios representarán para uno descanso, relajo y esparcimiento.

Jesús perfectamente pudo preferir haber regresado con los muchachos de su edad y con sus familiares y haber tenido un grato momento familiar, pero no lo hizo así porque Él SABÍA donde le CONVENÍA estar.

Comprender, tener claro nuestro deber ser, será vital a la hora de querer obtener buenos resultados en la vida en general y en el caminar cristiano.

Uno que sabe a lo que ha sido llamado se mueve dentro de ESOS parámetros y toma decisiones que le acerquen a ese norte.

Tener claro en qué negocio nos conviene estar como seguidores de Jesús, es una gran bendición.

No obstante lo anterior, lamento tener que reconocer que muchas personas que conozco lo único que tienen claro es que Dios TIENE que ayudarlos.

Lo único que tienen bien claro es que su personal posición y necesidad. Pero poco o nada saben de lo que Dios espera o quiere de ellos.

Podemos dedicarnos a muchos negocios, podemos entregar nuestros días y fuerzas a muchas cosas, pero lo único que REALMENTE nos conviene es ESTAR EN LOS NEGOCIOS DE nuestro Dios y Padre.

Jesús, siendo niño, lo entendía. Y por esa razón se quedó en el templo para aprender y compartir con los doctores de la ley.

¿Cuánto valor tiene para nosotros estar en el templo y aprender de Dios allí?

Eso dice mucho de si en realidad estamos en el negocio que nos conviene estar.

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Author: gabtorar
•18:02

Lucas 2:11 “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”.

Aun antes que nosotros existiésemos Dios había prometido que vendría un salvador.

El infortunado incidente protagonizado por Adán y Eva en Edén, generó una imperiosa necesidad inexistente hasta entonces: la de un salvador.

Haber desobedecido a Dios, haber miedo del fruto de ese árbol, haber conocido el mal, separó de manera indefinida al hombre de Su creador.

Y si el hombre (genéricamente hablando) iba a regresar de algún modo a Dios, precisaría de un salvador, uno que le redimiera del costo del pecado. Uno que pudiera dar al hombre una GRAN SALVACIÓN que le librara de una TAN GRANDE caída.

Mientras no hubo pecado, la relación con Dios era fluida, pero como bien dijera Isaías: nuestros pecados (rebeliones) nos alejaron de Dios.

El amor de Dios se mantuvo intacto, pero la relación se cortó, ¡¡nosotros la cortamos!!

Y en el gran deseo de Dios por estar en comunión legítima con Sus creaturas, Él proveyó de un salvador.

Por estos días muchas personas recuerdan a Jesús como ese bebe que nació en un pesebre en Belén.

Y aunque es bueno recordar el nacimiento de Cristo, es mucho mejor tenerlo presente SIEMPRE.

Él no nació para que lo recordásemos una vez por año. El nació para ser Señor y Salvador nuestro ¡¡todos los días!!

Pero Dios no envío el salvador de inmediato. Él estableció un tiempo oportuno para su manifestación.

En el día aceptable de Dios, en el año de Su buena voluntad, Cristo nació.

Se encarnó para vivir entre nosotros. A ello hace alusión uno de Sus Nombres: Emanuel, Dios CON nosotros, Dios ENTRE nosotros.

¡¡Qué alegría para el mundo caído de la gracia y qué dicha para la creación!! Dios se había acercado tanto como lo era posible, en la persona de Su hijo, en la forma de un hombre.

Al nacer Jesús, las huestes angelicales cantaron alabanzas a Dios: ¡¡Gloria a Dios en las alturas (donde esta SU trono) y paz en la tierra y buena voluntad para los hombres!!

¿Te das cuenta? El nacimiento de Jesús era señal de buena voluntad de parte del Creador para con el mundo, para con los hombres.

Hay tantas cosas preciosas escondidas aquí. Pero quiero enfatizar el carácter cumplidor de Dios

Nadie le obligó a prometernos un salvador pero El actuó sabiendo que lo necesitábamos.

Cristo vino de manera tan clara y categórica que la HISTORIA fue dividida entre antes y después de Él.

Para las gentes de todo el mundo es un hecho irrefutable que Cristo vino a la tierra. Muchos intentan negarlo. Otros que no pueden negarlo intentan distorsionarlo, y otros simplemente se esfuerzan por desacreditarlo.

Pero que Jesús vino es indiscutible. Que el salvador vino es innegable. Que Dios cumplió su promesa es un hecho incuestionable.

Dios es en extremo confiable. Él cumple Sus promesas.

Cumplió en lo concerniente a la primera venida de Jesús como siervo y Mesías (salvador), y sin duda, cumplirá también en relación a la promesa de la segunda venida de Cristo, ya no como siervo y Mesías, sino como Rey y Señor.

EL CRISTO, el ungido de Dios, vino en cumplimiento de la promesa del Padre a dar salvación a todo aquel que cree en Él.

¿Crees tú en Él?

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Author: gabtorar
•20:29

Eclesiastés 5:4: “Cuando A DIOS haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos. CUMPLE lo que PROMETES”.

Este es un asunto que debemos reconocer: las palabras muchas veces salen de nuestras bocas ANTES de ser procesadas.

Hemos lamentado haber dicho cosas que no fueron políticamente correctas. Haber dicho cosas sin pensar, sin ponderar las consecuencias que estas produjeron.

La lengua nos ha metido más de alguna en vez en serios problemas que hubiéramos deseado evitar.

Es triste tener que reconocer que el habla es una maravillosa virtud, un tremendo regalo de Dios.

Es un privilegio sobre el cual no tenemos ni la menor injerencia. No hablamos por destreza personal, aunque sí podemos hacer del hablar un verdadero arte.

Nuestras palabras pueden ser fuente de aliento y vivificar o pueden producir desánimo y muerte en aquellos que las oyen.

Esta manía de abrir la boca sin pensar es causal de muchos dolores de cabeza y conflictos con nuestro prójimo y nos puede traer serios problemas con Dios también.

No sólo tenemos la manía de hablar sin medir nuestras palabras, con mucha facilidad prometemos cosas que nunca llegamos a cumplir.

Algunas décadas atrás las palabras significaban algo. “Dar la palabra” a alguien, era más serio y seguro que ir a una notaría.

Es que la palabra tenía valor. Hoy en día, las personas prometemos cosas que ni siquiera estamos pensando cumplir.

Muchos cuando están en proceso de conquista prometen cosas que jamás llegarán a ser porque las prometieron sin la menor intención de cumplirlas.

Eso es lo normal en la vida secular pero ¿debería serlo en la iglesia de Cristo?

Como he dicho en otros escritos las malas costumbres seculares han contaminado las iglesias del Señor.

Las personas que se limitan a simpatizar con Dios y que no han decidido que harán de Él SU Señor han llevado a las iglesias estas prácticas.

Desde luego, eso representa una seria falta de temor a Dios, pero ¿qué se puede pedir a una persona que no está comprometida con Él?

Dios nos advierte que no debemos prometerle cosas que no vamos de cumplir. Ello nos compromete con Él de un modo que Él no nos ha pedido.

Dios puede prometer (y lo hace) porque Él sabe cumplir lo que ha prometido. ¿Cuántos hijos se decepcionan de sus padres porque estos les hacen promesas que jamás se cumplen?

Hacer una promesa es firmar un contrato. Al prometer me amarro, me ligo con aquella persona a la cual he hecho dicha promesa.

Es feo (además de triste) cuando una persona sabiéndolo en su interior, promete algo que sabe que no podrá o que no querrá cumplir.

Por supuesto, pudiera ocurrir que cumplir una promesa escape a nuestras manos.

Ya sea que porque las condiciones de vida cambien o que la salud no lo permita. Uno podría verse impedido de cumplir lo prometido Pero en esos casos, el asunto es más que comprensible.

Yo me refiero a esa mala práctica, tan habitual en nuestros días, de conseguir algo valiéndose de una falsa promesa, lo que equivale a engañar a las personas.

Dios no nos pide que le prometamos nada y tampoco necesita que le juremos cosas, porque más allá de nuestras palabras, Él, como nadie más, es capaz de ver nuestro corazón.

A veces, a modo de reparación de algún error o incumplimiento de nuestra parte, saltamos con alguna promesa extravagante que nos devolverá la credibilidad (¿lo hará?) y hará subir nuevamente en el ranking.

Ello es básicamente una ilusión, ¡¡pero las personas nos ilusionamos con tanta facilidad!!

El problema es cuando intentamos usar esa misma metodología con Dios.

Él desea que recordemos quién es Él y que le tratemos con el debido respeto que merece.

Dios, como ya dije, no nos pide promesas.

Pero si hemos llegado a prometerle algo, nos conviene, CUMPLIR.

¿Qué razón habría en hacer que ÉL se enoje con nosotros por fallarle, por tratar de engañarlo?

Se de personas que cuando están afligidas de salud, por dinero, o por cualquier dificultad familiar o personal, PROMETEN a Dios que harán una y mil cosas, si Él los saca adelante o si les ayuda.

¡Y nuestra memoria es tan frágil!

Basta con que Dios actúe y levante un poco la carga que nos afligía para volver a nuestras andanzas.

¿Y qué hay con lo prometido? Muchos ni siquiera recuerdan que le prometieron algo al Señor.

Se acaba el año y tal vez tú te comprometiste con Dios en hacer algo, en darle algo. La misma biblia dice: “no debías nada a nadie”.

Y eso, por supuesto, lo incluye a Él.

Así mis estimados, lo que sea que le hayamos prometido ¡¡cumplámoslo!!

Nada garantizará de mejor manera que tengas un buen fin de año que el haber aclarado tus cuentas, tus situaciones con el Señor.

Ahh y para la próxima, pensarlo bien antes de ser movido por engañosas emociones y prometer algo A Dios, que, aunque es todo un caballero, nunca olvida las cosas que no hallamos aclarado debidamente con Él.

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Author: gabtorar
•20:26

Salmos 33:5: “El ama JUSTICIA y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra”.

Ya sé que es fin de año, que estamos en “tiempo de navidad” y que LA TRADICION dice que debemos darnos regalos los unos a los otros. ¿Por qué? Bueno, porque los magos así lo hicieron con Jesús. ¿Cómo lo sabemos? Porque está en la biblia.

No puedo dejar de reconocer que me encantaría que fuésemos ASI de obedientes con TODAS LAS DEMÁS COSAS que están en la biblia. Pero ya sé que las personas somos astutas y que colamos la palabra de Dios para tomar de ella (degustar) lo que nos apetece y rechazar (vomitar) lo que no sabe bien a nuestro paladar.

Sin embargo, hoy quiero escribir sobe lo que “uno quiere”.

En cualquier fecha, “pedir no cuesta nada”. Basta con abrir la boca y dejar que las palabras salgan sin freno.

Pero para aquellos que GUARDAN LA TRADICIÓN, el regalo es algo prácticamente sagrado. Lo es mas cuando se da exactamente lo que a uno le pidieron, sin importar los esfuerzos o sacrificios que uno deba hacer para conseguirlo.

Ahora bien, esto no es nada CONTRA dar o recibir regalos en cualquier época del año.

Personalmente pienso que a todos nos gusta recibir obsequios. Estos son bienvenidos en cualquier época del año. Eso es un hecho.

Pero para mi SI HAY problemas con esta obligación de tener que comprar (la mayoría de las veces por compromiso) regalos a medio mundo, y particularmente porque este personaje vestido de rojo lo promueve así. A propósito ¿Qué tiene que ver él (o ese “conejo fenómeno” que siendo macho produce, y para peor chocolates, en lugar de conejos, y que viene dentro de un de meses más) con la persona de Jesús?

Soy afortunado que nací en diciembre. Uno suele ser homenajeado, reconocido, felicitado (aunque digámoslo: no hay ningún mérito personal en cumplir un año más, eso es DON de Dios, así que el merito ES SUYO) cuando está de cumpleaños. ¡¡Y claro que me gusta recibir obsequios!! ¿A quién no?

Me parece justo confesar que he pasado de un gusto a otro en esto de los obsequios. Me gustaban las corbatas, luego las camisas, ahora me gustan los relojes ¡y créeme que no necesitan ser caros!

Pero además del tema del hombre de rojo que es patrocinado por esa marca de bebida gaseosa, y que en nuestro país literalmente suda la gota gorda porque “se asa de calor” por andar con ese traje que corresponde a otra latitud geográfica totalmente opuesta a la nuestra (¿lo habías notado? Es que en USA es invierno, no verano)

En esta época pedir es la panacea, y los hijos especialmente se suben por el chorro. En honor a la verdad puedo decir, delante del Señor, que no es el caso con mis hijas.

Dios me ha enseñado a no comprarles TODO lo que quieren AUN cuando se pueda.

¿Por qué? Simplemente porque Dios (y aun UNO mismo) NO QUIERE tener hijos caprichosos y exigentes.

Es trabajo nuestro enseñar a nuestros hijos a ser gente con los pies bien puestos sobre la tierra, a la hora de pedir y de lo que vayan a recibir, cuando uno se los pueda dar.

En primer lugar, deben estar claros en que uno debe gastar en términos de lo que las finanzas permiten o no comprar. Y en segundo lugar, lo que ellos reciban, debería ser en términos de lo que ellos merezcan.

Uno debería preguntarse: mi hijo(a) quiere esto, pero ¿lo merece?

¿Qué ocurre cuando das a alguien lo que no merece?

Junto con cometer una injusticia, estás enseñando un mal patrón.

Es nefasto PREMIAR la falta de esfuerzo, la falta de responsabilidad, la falta de compromiso.

Hay padres que dejarán sus tarjetas de crédito, de casa comercial y otras amarradas. Padres que hipotecaran el resto del año para comprar a sus hijos lo que les están pidiendo.

Seguro que los hijos deben recibir estímulos de sus padres. Uno debiera constantemente fortalecer las buenas conductas y desempeños. Ello en el debido contexto.

Pero hablo de hijos que obtuvieron malas calificaciones, que tuvieron mala conducta en sus colegios y que aun en sus casas mostraron un desempeño pobre.

Algunos fueron todavía más lejos: repitieron de curso, y sus padres TODAVÍA los van a premiar.

Déjame decirte que ESA no es la clase de Padre que hayamos EN Dios. NO es el ejemplo que ÉL nos da.

¡¡Prepárate para que la historia se repita el siguiente año!! (si es que no se había repetido el año anterior también)

Porque actuando así estamos confirmando la mala conducta, la irresponsabilidad.

Fomentamos la flojera y AYUDAMOS A CONSOLIDAR un pésimo patrón de conducta.

Déjame decirlo con todas sus letras: “la misericordia de Dios alcanza para todos pero ¡¡SUS BENDICIONES NO!!” Ellas las reciben los que RESPONDEN.

Aquellos padres que premian a sus hijos cuando no lo merecen están haciendo un grueso favor al diablo. Les están enseñando a sus hijos un patrón que DIOS REPRUEBA Y RECHAZA.

Estimados: no permitamos que “la efervescencia de las fiestas” nos ciegue el entendimiento.

No podemos (ni debemos) privar a nuestros hijos de las cosas fundamentales y básicas que ellos necesitan para vivir. Sin importar si son el peor alumno de su clase o del colegio entero.

Pero es un error garrafal darles lo que ellos exigen (más allá de lo que merecen) cuando no han mostrado ni respeto, ni compromiso, ni valoración por nuestros esfuerzos o sacrificios.

Ellos pueden quererlo todo, pero darles LO QUE MERECEN es nuestra responsabilidad.

Dios ama la justicia, y ser justo, es darle a cada uno lo que merece.

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Author: gabtorar
•17:20

Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.

Hemos establecido en los 2 escritos anteriores a este, que Dios no solo espera de nosotros, sino además que Él espera cosas especificas de nuestra parte.

Establecimos que Su voluntad para nosotros es que presentemos nuestros cuerpos, o sea, nuestras vidas, como sacrificios vivos y santos ante Él.

En esta última) parte de esta reflexión, quiero poner el énfasis en la tercera característica que Pablo menciona a los Romanos: ese sacrifico debe ser “AGRADABLE A ÉL”

Para nadie es secreto que vivimos en la “era de la complacencia”. Todos a nuestro alrededor es creado PARA nuestra personal satisfacción. Más que personas, somos vistos como clientes.

Nuestros nombres ya no significan mucho. Hoy somos un número, de cédula de identidad o de pasaporte, pero un número al fin y al cabo.

La mentalidad de “que todo sea para nuestra entera satisfacción” no ha perdonado a la iglesia.

Mucha de las personas que asisten a las iglesias lo hacen con la misma mentalidad con que van a un spa o a un centro comercial o a un restaurante. Lo hacen esperando que las cosas en esa iglesia sean de su personal gusto y satisfacción.

Esta mentalidad ha llevado a muchísimas personas a escoger malos lugares de congregación. Porque “no ponen la mira en las cosa de Dios”.

Algunos buscan la cercanía de la iglesia, o ciertas comodidades en esta. Otros, que el mensaje sea lo que ellos esperan oír (este el punto más delicado de todos), pero hay más.

Hay una voz popular que dice “Dios está en todas partes”, pero sería muy bueno contextualizar esa frase, para que no terminemos forzándola a decir algo que ella no quiere decir.

Dios nos ha dado un lugar en este mundo y también en Su iglesia, de eso no hay duda, pero hasta donde yo se, Dios no fue creado PARA el hombre, sino al revés.

No fue el hombre quien diseñó a Dios para que éste sea su siervo, y le complazca en todos sus deseos, más bien, el hombre fue creado POR Dios PARA la alabanza de Su gloria, para tener comunión con Él y eventualmente para servirle.

Muchas personas, entonces, buscan agradarse a si mismos, en lugar de agradar a Dios. Y ese es un gravísimo error.

Me sorprende ver que personas que creen tener muy clara la película de Dios y del evangelio NIEGAN esta verdad tan elemental.

Cuando uno asume esta posición que todo debe girar en torno a lo que agrada A Dios, se levantan muchas voces en discrepancia argumentando acerca de la bondad de Dios.

Tratando de decir que como Dios es bueno, Él se conforma con lo que nosotros le demos, siempre que sea de corazón.

¿Cuenta eso con el apoyo de SU palabra? Yo diría que no.

Jesús no aplaudió a ninguna de las personas que intentaron justificar su mediocridad o su falta de verdadera devoción a Dios.

Jesús mismo NO SE CONFORMÓ con tan solo ofrecerle algo bueno al Padre. Él le dió al Padre lo mejor de si, ¡¡SU vida entera!!

¿De qué otra mejor forma se puede definir lo que es ser cristiano sino diciendo que cristiano es uno que sigue los pasos de Jesús?

Jesús sentó el parámetro de lo que es ser un sacrificio agradable A Dios.

Él se constituyó a sí mismo como el ejemplo a seguir. Y dejo la vara BIEN ALTA.

En todo lo que Él hizo, puso PRIMERO al PADRE. En las decisiones que tomaba pensaba EN FUNCIÓN del Padre.

De modo que aquellos que en este tiempo nos identificamos con Cristo, llamándonos o considerándonos cristianos, deberíamos reflexionar profundamente sobre este aspecto y preguntarnos: en lo que hacemos ¿buscamos AGRADAR al Señor?

Pienso que la iglesia de hoy falla principalmente en esto. Vivimos para nosotros mismos ¿Cómo lo sé?

Bueno, SE VE en las decisiones que tomamos.

Un hombre que abandona a su mujer por una amante está diciendo donde está su corazón. No importa cuánto le diga a su esposa que la ama a ella y que esa otra mujer no es más que una aventura.

Su decisión lo dice todo.

Si dejáramos a Dios actuar con libertad en nuestras vidas, si le concediésemos VERDADERAMENTE la oportunidad de SEÑOREAR en nosotros, estoy bien convencido que DESECHARIA muchas cosas que nosotros aprobamos.

Si le dejásemos SER DIOS en nosotros, en nuestros pensamientos, en nuestro vestir, en nuestros planes, en nuestras amistades, en nuestros gastos… nos llevaríamos GRANDES SORPRESAS.

Pero mientras prevalezca en nosotros ESA OTRA MENTALIDAD, la de este mundo, la de vivir haciendo cosas para nuestra entera satisfacción y no para la Suya, Él tendrá que conformarse a seguir siendo relegado a ocupar segundos y terceros lugares en las vidas de aquellos para quienes DEBIERA SER PRIMERO.

Ni decir cuán oportuno es este mensaje, especialmente en el contexto de este mal llamado “tiempo de navidad”, en el que, UNA VEZ MAS, la figura de Jesús (esta vez la del “niño Jesús”) es manipulada para obtener beneficios.

¿Y qué de Él? ¿De Su gloria? ¿De Su adoración?

Bueno, como ya es costumbre, Él tendrá que esperar. Quizá haya algún tiempo para Él DESPUÉS de la fiesta (que se supone es en honor a Él), de los regalos (que debiéramos dar a Él), y de todo lo demás (que también debiera ser para Él).

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Author: gabtorar
•9:36
Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.

Ayer compartía que efectivamente Dios espera de nosotros.
Para uno como persona esto puede sonar raro. ¿Por qué Dios (qué está COMPLETO en sí mismo) esperaría “algo” de nosotros?

Esa inquietud debe ser respondida en dos ámbitos.
Primero, Dios no espera “algo” de nosotros, Él más bien espera cosas “específicas” de parte nuestra.
No se trata que solo quiera que hagamos cualquier cosa para Él, sino que desea que hagamos cosas puntuales que ÉL solicita.

Lo segundo, es que si bien Él está completo en sí mismo, no debemos perder de vista el hecho que Él nos creó PARA TENER COMUNIÓN CON ÉL. Eso explica el por qué Dios decide incluirnos en SUS proyectos e incluso nos solicita que colaboremos con aquello puntual que nos pide.

Es una maravilla que Dios tenga la voluntad de involucrarnos.
Si uno lo piensa bien, el riesgo es bastante grande. Sabiendo que hay tantas cosas batallando en nuestro interior desde limitantes naturales propias hasta aquellas debilidades humanas que nos hacen tan poco confiables (¡¡si hasta nos mordemos a veces!!). es toda una maravilla que Dios TODAVÍA espere de nosotros.

Y si la primera consideración respecto a la clase de culto (entiéndase “servicio”) que Dios espera de nosotros era que debíamos entregarnos como sacrificio vivo, la segunda es que ese sacrificio además debe ser santo.
Un sacrifico santo no solo es deseable sino MANDATORIO.

Dios es santo, todo en ÉL y acerca de Él, está revestido de esta santidad suya.
El llamado de la iglesia, en primer lugar, es a vivir santamente. Muchos piensan que lo principal es simplemente anunciar el evangelio pero ese llamado debe ir “de la mano” con el de VIVIR A LA ALTURA DEL EVANGELIO que uno predica.

La biblia dice que Dios ES Santo. Dice que la santidad CONVIENE A SU CASA (por ende, a los que la habitan).
Nótese que no dice que Dios TENGA santidad sino que Él ES Santo.
Esto es cierto en todos los aspectos que tienen que ver con Él. No es que Cristo tenga verdad, sino que la VERDAD ES Cristo. Hay una gran diferencia. ¿Lo notas?
Siguiendo con la lógica del sacrificio antiguo testamentario, el animal debía ser SIN defecto. Lo cual ES sinónimo de pureza, de limpieza.

Jesús vino al templo y puso cosas en orden allí. En el templo estaba dándose una situación que era IMPROPIA del mismo. Algo que Dios no había pedido.
El Señor Jesús se acarreó el enojo, rabia, odio y antipatía de muchos allí al poner las cosas en su lugar.
¿Qué estaba haciendo? Estaba manifestando la desaprobación de Dios respeto a lo que los hombres estaban haciendo allí.

De algún modo la mentalidad de afuera se había COLADO en la casa de Dios. Y había llegado ser “la norma”.
Esa norma estaba regulándolos a todos allí. Jesús vino a poner las cosas en su lugar, a restablecer la norma DE Dios.
La mentalidad del mundo argumenta que “hacer ALGO para Dios es lo que cuenta”.

Pero para Dios es tan importante LO QUE se ofrece como QUIEN lo ofrece.
Ello está bien ilustrado en lo ocurrido entre Caín y Abel.
La santidad, en términos generales, tiene que ver con “apartarse del mal”, y ello no es algo que uno hace una vez cada cierto tiempo, es una norma de vida.
Cotidianamente me aparto del mal, de lo que no glorifica a Dios, de lo que no se sujeta a Su voluntad. ¡¡Eso es santidad!! Y Pablo dice a los Romanos un sacrificio santo.

Esa santidad debe reflejarse en el ACTUAR, VESTIR, HABLAR y VIVIR.
Debe ser transversal a todas las áreas de nuestra vida. Esa es la clase de culto que Dios espera de nosotros.
¿Estamos dispuestos a ofrecernos, a presentar nuestros cuerpos (vidas) en sacrificio VIVO y SANTO para Él?
Espero que sí, porque ESE es el llamado, el estándar de Dios para nosotros SU PUEBLO… continuará
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Author: gabtorar
•5:52

Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.

Las personas que aceptamos que tenemos la fe puesta en Dios entendemos el valor de “sacrificar a Dios”.

Digo esto, porque hay personas a las que la sola idea de pensar en “dar algo a Dios” les parece mal. No les parece mal dar a todo el resto, pero dar a Dios si.

Es como si las personas entendieran que Dios, por ser Dios, no necesita nada de ellos. La verdad es que Dios no necesita nada de lo que nosotros tengamos, en efecto, lo que nosotros tenemos proviene de Dios, pero Él nos ofrece la posibilidad de ser colaboradores Suyos y para ello nos permite aportar con los talentos, dones y recursos que Él mismo nos ha entregado.

De cualquier modo, aquellos que hemos llegado a entender que Dios desea que le sacrifiquemos, no siempre entendemos que eso no es un fin en si mismo.

Dios quiere, espera de nosotros (como dice el versículo) “un culto racional”.

Racional implica que debe ser consciente, intencional, planificado.

Para que ese culto sea todo lo racional que Dios espera, debe cumplir con ciertas exigencias dispuestas por Dios mismo.

Estas son tres y tienen que ver con la clase de sacrificio que Dios quiere de nosotros.

Aun cuando los que hemos llegado a conocer a Dios por medio de Su palabra, sabemos que Él no cambia, no podemos dejar de reconocer que ciertas cosas han cambiado desde el Antiguo al Nuevo testamento. Particularmente ha habido cambios en cuanto al asunto del sacrificio.

La norma del Antiguo testamento dictaminaba que se debía sacrificar animales a Dios. Estos debían ser sacrificados (muertos) en ofrenda a Dios.

Desde que Cristo inauguró la era de la iglesia, se produjo un cambio en este sentido y hoy Dios no espera que ofrezcamos animales sino que al igual que Cristo, nos ofrezcamos EN SACRIFICIO VIVO

Esto apunta directamente a nuestro desempeño, a nuestro vivir

Para resumirlo en una idea más concreta, apela a nuestras obras.

Las obras, nuestros hechos, testifican de la CONDICIÓN verdadera de un creyente y de una iglesia.

El énfasis de las obras no está en lo que se DICE sino en lo que se HACE

Es en el día a día cuando uno demuestra cuán vivo está, cuánta vida de Cristo hay en uno y qué tan sólida es la fe que uno profesa tener.

¡¡Que maravilla pensar que nuestra vida misma puede llegar a ser una ofrenda grata a Dios!!

Desde luego, Dios es exigente respecto a lo que pide de nosotros. Sé que muchas personas se escudan en la idea que Él es perfecto y nosotros apenas viles pecadores, (para justificarse de lo que ofrecen al Señor), pero aunque ese argumento puede parecer muy piadoso, es en realidad una excusa para justificar la mediocridad con que enfrentamos esta realidad.

Dios es exigente, entre otras cosas, porque Él da buenas cosas.

Es muy legítimo que Él espere buenas cosas de nuestra parte cuando nos ha dado tan buenas cosas ¿Ejemplos?

Dios no nos plantó en un mundo echado a perder. No nos dio aire, mares o ríos contaminados. Tampoco nos entregó una creación que tiene problemas para funcionar.

¡¡Todo lo contrario!! Nos entregó un mundo de ensueño que nosotros mismos hemos ido descomponiendo de todas las formas posibles y que, con todo ello, aun funciona.

Podemos concluir que Dios si espera de nosotros.

Él desea que nuestra vida sea un sacrificio vivo para Él.

Pero esta es apenas una de tres exigencias Suyas para que como hijos, le ofrezcamos un culto racional.

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