Author: gabtorar
•12:16

2 Timoteo 4:10 “Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica…”
Estoy seguro que en más de algún momento de tu vida, te has sentido extraviado. Hablo de ocasiones en las que uno partió con una idea en mente y sin darse cuenta, se entretuvo en algo, lo que le levó a terminar en un sitio distinto al planificado.
Entre tantas cosas que diariamente vienen a nosotros, no resulta muy difícil quedarse atrapado con algo que nos encontramos en el camino, lo que termina consumiendo nuestro tiempo y desviándonos del objetivo principal. A esto le llamo perder el norte.
¿Alguna vez te has sorprendido extraviado del norte que debías perseguir?
Creo que no pocas personas parten con una idea en mente y terminan con otra,  a veces, ¡¡diametralmente opuesta a la primera!!
Es fácil perder le norte, es algo a lo que todos estamos expuestos en la vida, especialmente cuando vemos tantas luces coloridas encandilando alrededor.
En muchos aspectos uno pierde el norte. Lo perdemos en relación a la familia,  a las relaciones, al dinero, a los logros, y también en relación al Señor. 
Es muy importante mantenerse enfocado para no acabar donde no queríamos ni debíamos.
¡Cuántos cónyuges perdieron el norte y acabaron en una relación extramatrimonial. Cuántos trabajadores perdieron el norte y acabaron tras las rejas por tomar lo que no les pertenecía o abusar de sus puestos e influencias!
Aun en los ministros de Dios está el riesgo de terminar como Sansón en las faldas de alguna Dalila, por haber perdido la noción (el norte) de quien era quien.
Uno comienza desviándose  de a poco, pero ese ligero desvío inicial puede llevarnos a terminar muy lejos de nuestra meta.
Para no perder el norte, es fundamental chequear nuestra ruta constante y periódicamente.
Es fundamental mantenerse conectado con Dios, con Su Palabra (estudio de la escritura), con Su Espíritu (oración) y con Sus Atributos (adoración).
Si somos diligentes en revisar constantemente “el mapa”, resultará menos probable que nos extraviemos del camino.                
En la escritura se menciona a Demas. Pablo dice de él: “me ha desamparado amando este mundo. Se ha ido a Tesalónica”
Pablo junto a otros varones  (Crescente, Lucas, Tíquico, Tito)  sirven a Dios. Ellos están involucrados en la obra de Dios. Están ocupados trabajando para SU reino, predicando, enseñando, aconsejando, corrigiendo la iglesia de Jesús.
Demas era uno de ellos. Pablo lo identifica (en Filemón 24) como uno de sus colaboradores.
¡¡Cuánta necesidad hay de que las iglesias cuenten con  colaboradores. Hombres y mujeres que estén comprometidos con el Señor y dispuestos a trabajar para engrandecer Su Reino. Personas que como Jesús entiendan que en los negocios del Padre nos conviene estar!! 
Que Demas fuese un colaborador  de Cristo implica que Demas entendía cual era su norte.
Un cristiano sabe que su norte es ser un imitador de Cristo y un proclamador de las verdades de Cristo.
Un cristiano sabe que aunque vive en este mundo, no se debe a este mundo sino a Aquel que lo rescató de la vanidad del mundo.
Pero Demas perdió el norte. Él, así como muchos, comenzó bien. Lamentablemente eso no es suficiente, se requiere mantenerse bien  A LO LARGO DEL CAMINO para poder terminar bien.
En algún minuto del camino, sus ojos se fueron del camino de Cristo, se desviaron del sendero que conduce al Reino de  Dios y acabaron puestos nuevamente  en el reino de este mundo.
¡¡Que triste y trágico es que alguno que vio la luz, PREFIERA la oscuridad de las tinieblas!!
Debemos tener mucho cuidado, porque muchas cosas confabulan contra el padre de familia, el esposo, el trabajador y por supuesto contra el cristiano, con la única finalidad de hacerle perder el norte.
Demas pudo haber argumentado muchas cosas, pero la afirmación de Pablo fue categórica: “me ha desamparado AMANDO ESTE MUNDO”.
Querido cristiano, no pierdas el norte, no olvides POR QUIÉN y A QUÉ has sido llamado. 
Que nuestro buen Dios te guíe en SU CAMINO hasta el final.    
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Author: gabtorar
•12:22

Me he sentido en deuda con los lectores de mis devocionales. Estaba pendiente esta última parte sobre el tema de la armadura del cristiano.
Ya expuse sobre la necesidad que tenemos de tomar cada pieza de esta armadura dado que cada una cubre un área especifica que de otro modo quedaría expuesta al enemigo.

Cada parte hace referencia a alguna característica puntual del carácter que debe tener un cristiano, como son la justica, la paz y la verdad,  pero también de los fundamentos que deben estar sólidamente plantados en la vida de un cristiano, como son la certeza y centralidad de la salvación y la fe.
Mencioné asimismo que como arma ofensiva o de ataque tenemos la espada del Espíritu que hace clara referencia a la Palabra de Dios y agregué que portar un arma implica un altísimo grado de responsabilidad.  Cualquier arma es peligrosa y debe ser usada con máximo tino y prudencia. Ser irresponsable en el uso de un arma puede (de plano) acabar con la existencia de alguno y frente a eso, no hay nada que podamos hacer para remediar el error.

Esto nos introduce en el último punto
Como broche de oro, el apóstol Pablo dice en Efesios 6:18 “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”

Aquí el menciona la relevancia de la oración. La oración es sin duda el medio para comunicarse con Dios. Jesús en su vida y ministerio dejó de manifiesto lo central que la oración debe ser para el cristiano.
La victoria en la vida cristiana está en estrecha y muy directa relación con la vida de oración que tengamos.

La sensibilidad que uno recibe al estar en comunión, en oración con Dios es indispensable para la victoria en la pelea contra el implacable enemigo de nuestras almas.      
Usar la espada del Espíritu con destreza dependerá de nuestra vida de oración, de nuestra íntima relación con Él, con Sus instrucciones, con Su dirección.

No sólo nos comunicamos con Dios al orar, la oración también da a Dios la oportunidad de comunicarse con nosotros, de hablar a nuestro espíritu.
La oración es un arma poderosa que no debemos descuidar: a través de ella recibimos instrucción, fuerza, aliento. Todas ellas, cosas necesarias para un soldado.

Creo con todo el corazón que es en la oración que nuestra espada es afilada. Hay una gran diferencia entre tener una espada con filo y una sin afilar.
Una espada afilada “corta” mientras que una sin filo apenas “aturde”.

La agudeza (y por tanto, efectividad) de esa espada, va de la mano con una vida de abundante oración.
La exhortación es a “orar siempre”, “orar sin cesar”, “orar en todo lugar”. ¿Podemos dudar del valor que Dios da a la oración?

En los evangelios encontramos a Jesús en muchos episodios de su vida orando, no sólo para dar sanidad o recibir fortaleza sino también para recibir dirección o confirmación.
Hay extraordinarios sermones que hombres de Dios de reconocida trayectoria y de profunda vida de oración, predicaron en sus tiempos que llevaron a las personas a clamar por salvación. Esos mismos sermones predicados en  este tiempo no producen los mismos resultados ni respuestas. ¿Por qué?

Bueno, sabemos que la palabra de Dios permanece para siempre, así que no es el sermón sino el que lo entrega quien marca la diferencia.
Trato de decir que podemos repetir las escrituras pero ellas no cortarán el poder que el pecado tiene sobre la vida de alguno si no las entregamos con poder, con unción de Dios. A su vez ese poder y unción no vienen solos, son el producto de una vida de intimidad con Dios,  de comunión profunda, de oración.

La oración es algo que no podemos subestimar. Ella puede ser el elemento que marque la diferencia entre aquel que vence y el que es vencido en esta lucha espiritual.
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Author: gabtorar
•10:34

Efesios 6:17b “Y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”

De todas las partes que forman la armadura del cristiano, la espada es la única con un propósito ofensivo.

Todas la demás son piezas defensivas, que sirven para resistir, para defendernos pero la espada ha sido entregada para poder atacar.

Esta espada de la que se habla es una espada muy singular. EL verso aclara que se trata de la palabra de Dios. Un versículo muy conocido dice que “la palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos Dios".

Eso implica que la palabra de Dios es de temer. Hay espadas que por su filo son muy respetadas, pero la palabra de Dios como espada (así como todo lo que Dios hace) sobrepasa a cualquier otra por ser “más cortante”.

Un buen escudo nos permite estar bien cubiertos, pero una espada cortante nos garantiza una buena capacidad de ataque.

David una vez que cayó el gigante, tomo la espada y le cortó la cabeza, para asegurarse que no volvería a levantarse.

Herodes hizo traer la cabeza le Juan bautista en un plato asegurándose que no volvería a levantarse.

Esta espada de la palabra es viva y eficaz, y lo es tanto para mostrarnos nuestras áreas flacas, como para golpear al enemigo en las suyas.

El diablo tiene debilidades ¿lo sabías? En otra oportunidad hablaré de esto con la ayuda del Señor, pero la espada del Espíritu es poderosa para cortar las cadenas que el diablo pone sobre nosotros.

Esta espada de verdad derriba las mentiras, esta espada de justicia nos reivindica enseñándonos a tomar el lugar que nos corresponde en Dios.

No hay nada más poderoso contra las mentiras del diablo que las verdades de la palabra de Dios. Conocer esas verdades y hacerlas parte nuestra nos hace libres de los engaños del maligno.

Necesitamos, por tanto, conocer la palabra de Dios, volvernos expertos en ella, en el uso de esta espada, porque ella es nuestra principal arma.

En la palabra de Dios hallamos las respuestas a nuestras inquietudes, y encontramos la sabiduría que necesitamos, el consejo oportuno del Señor para todas nuestras inquietudes.

Pero no basta con tener una espada en las manos, es fundamental saber cuando y con quien usarla. Pedro la usó contra Malco, cortándole la oreja, pero Jesús le mandó envainarla y restauró la oreja del varón.

No se trata de dar golpes a diestra y siniestra. Portar un arma demanda la responsabilidad de saber cuándo, con quién y por qué usarla. A veces vemos enemigos donde no los hay. A veces arremetemos contra quienes deberían recibir nuestra ayuda.

Somos responsables por lo que hacemos con esa espada.

Dios no ayude. Dios nos de la sabiduría para saber usarla en el momento y lugar indicado.

¡¡La espada del Espíritu, vaya que arma nos ha dado el Señor!!

Por ningún motivo un soldado saldría a enfrentar sus luchas sin su arma.

¿Has tomado la espada que Dios te dio? ¿Te estás dando el tiempo para volverte diestro en su uso?

Si no lo has hecho te animo a que no lo pospongas.

Con basta con tener esa magnifica arma a disposición, nuestra parte es aprender a usarla, y para ello, tendremos que comenzar a pasar tiempo con ella.

Por nuestro bien y el de los propósitos del Señor, comencemos a hacerlo ¡¡sin mayor demora!!

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Author: gabtorar
•15:42

Efesios 6:17 “Y tomad el yelmo de la salvación…”

Cualquier situación que necesitemos atender, requiere de un grado de mentalización. Mentalizar se define como “preparar o predisponer la mente de un modo determinado”

Tener en la mente los pensamientos correctos es vital para conquistar o vencer. Las batallas uno las gana (o pierde) primero en la mente.

Cuando enfrentamos cualquier situación con una mentalidad derrotista, es bien difícil poder vencer.

La palabra de Dios da amplia cobertura a este tema. A Dios le interesa que sepamos que con Él somos vencedores.

El apóstol Pablo dice que somos MÁS QUE VENCEDORES en Cristo. Este pensamiento de victoria con Cristo debe estar presente en nuestra mente, especialmente cuando nos toca enfrentar a los enemigos de nuestras almas.

El enemigo sabe pelear psicológicamente. Nuestras principales luchas y batallas tienen lugar justamente en el terreno de la mente.

A ese campo, a la mente, Satanás envía los dardos de la depresión, del miedo, del pánico y otros…y lamentablemente debo reconocer que le va bien.

Él tiene mucho éxito convenciéndonos de sus mentiras. Es él quien nos convence de que somos perdedores, y nos mentaliza con esa clase de pensamiento, curiosamente el OPUESTO a lo que Dios desea que tengamos.

El yelmo o casco es otra pieza defensiva de la armadura del cristiano. Con ella cubrimos esta parte delicada (y tan atacada por el maligno) que es la cabeza.

Que el yelmo de salvación esté en nuestra cabeza se debe entender de 2 formas.

Una, como la seguridad que debemos tener en ese campo tan golpeado por las mentiras del maligno respecto a nuestra salvación.

Dos, como lo centralidad que el tema de la salvación debe tener en nuestras mentes.

Todo lo que uno hace parte con un pensamiento.

Podríamos decir que las cosas que vamos logrando en la vida son básicamente el resultado de las ideas que hemos tenido y que hemos llegado a materializar.

El tema de la salvación debe ser un tema medular para el cristiano. No es algo que podamos tratar de manera ligera o superficial.

Hay muchísimo en juego que nos afecta de manera específica y directa.

La salvación del alma es un tema individual.

La cabeza del cristiano debe estar protegida (cubierta, rodeada) por esta seguridad de la salvación y por la inquietud de la salvación. Hay una diferencia entre “ocuparse en” la salvación y “preocuparse por” la salvación. Aunque ambas cosas son importantes, para un cristiano el asunto debería ser “ocuparse en” la salvación, lo cual implica tener la mente ocupada con las cosas de Dios, con sus ideas, palabra, consejos, visión, motivación.

En resumen, uno debiera tener la cabeza ocupada en Dios, permitiendo a los pensamientos del Señor guiarnos, enseñarnos, corregirnos, alentarnos, igual que un casco cubre la cabeza, tener nuestra cabeza rodeada de Sus pensamientos.

A Satanás le gusta jugar con nuestros sentimientos y emociones. A él le gusta poner en tela de juicio, asuntos tan relevantes como son el amor que Dios tiene por nosotros, o Su deseo de hacernos bien. Por ello, debemos obedecer esta instrucción del Espíritu Santo y hacer de la salvación un tema prioritario en nuestra cabeza.

Para Cristo, el tema de la salvación de los hombres es muy importante y quiere que llegue a serlo para nosotros también.


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Author: gabtorar
•13:28

Efesios 6:16 “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.

La siguiente pieza de la armadura del cristiano es el escudo. Este no es cualquier clase de escudo, es un escudo de fe.

¡¡Que interesante punto el que ofrece el Señor aquí!!

Dios desea que nuestra fe sea como un escudo para nuestra vida.

Uno jamás se haría de un escudo de material ligero. Cualquier soldado, sabe que si ha de tener un escudo, este debe ser del material más sólido posible, y sin rodeos, el Señor puntualiza que este escudo es un escudo de fe.

¿Que quiere decir? Simplemente que nuestra fe debe ser sólida.

Los escudos son el arma defensiva más antigua. Deben ser sólidos para resistir los embistes del adversario. Se usaron ampliamente hasta el siglo XVIII en que las armas de fuego los dejaron prácticamente obsoletos.

En la vida espiritual, es muy útil contar con un escudo con el que podamos cubrirnos de los dardos del enemigo. Este enemigo es el diablo. Sus dardos son básicamente ataques enviados sobre nosotros al nivel de la mente y el pensamiento.

Esos dardos de fuego son dudas, miedos, sentimientos (“siento esto o esto otro”), incertidumbres y otras muchas cosas que nos inquietan y que atentan directamente contra la fe y la confianza que deberíamos tener (y por la cual deberíamos descansar) en Dios.

Esta arma defensiva debe ir sobre todo lo demás.

La fe es una poderosa arma que no siempre utilizamos. Dios ha dado fe a todas las personas, Unos echan mano de esa fe, mientras que otros no. Pero >Dios nos insta a tomar la fe y a usarla como escudo para protegernos de las mentiras y engaños satánicos.

Una fe sólida se logra caminando con Dios en obediencia a las pequeñas indicaciones que Dios nos da por Su palabra.

Cuando soy fiel en lo poco que Dios me pide, Él me pone sobra algo mayor.

Uno crece, avanza espiritualmente (y por supuesto en la fe) cuando acata al Señor. La indicación para el soldado cristiano es tomar cada pieza de la armadura provista por el Señor, y poner sobre todo ello el escudo para defensa contra las mentiras de Satanás

Cuan sólido sea ese escudo dependerá de cuan consistente sea la fe de cada uno.

Uno tendrá una fe más (o menos) sólida, dependiendo de cuanto alimente esa fe.

“La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Esto implica que nuestra fe es alimentada al oír la palabra de Dios.

A modo de ejemplo, por regla general nos alimentamos en promedio de tres vece al día. Desayuno, almuerzo y cena son comidas típicas pare la mayoría de las personas.

Algunos (como ocurre con nuestra cultura chilena) tenemos hasta una cuarta comida, que es la once. Eso habla de cuan prioritario es para nosotros el tema de la alimentación.

Cabe preguntarse ¿Tenemos la misma dieta espiritual? ¿Alimentamos de la misma manera nuestra fe?

Una fe sólida, “no se da sola”. Una vida espiritualmente nutrida es el resultado de una acción intencionada, de una búsqueda, de una inversión.

Dios nos manda a tomar el escudo de la fe. Si lo tomamos como Él nos manda, este nos protegerá eficazmente de los ataques del maligno. Pero tomarlo, como Él pide, es indudablemente, una opción personal.

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Author: gabtorar
•11:59

Efesios 6:15 “y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz”.

Otra importante pieza de la armadura del cristiano es el calzado.

El calzado cubre un área delicada de nuestro cuerpo como son los pies. ¡¿Quien puede negar la bendición que representa poder caminar?

Los pies son nuestros aliados a la hora de trasladarnos. Nuestros pies recorren grandes distancias que a veces no notamos hasta que estos acusan algún grado de dolor o molestia.

Y aunque caminar descalzos es muy agradable, representa un problema porque la mayoría de las superficies no son muy amigables con nuestros pies.

En períodos de descanso, muchos visitan algún balneario y sucumben ante la tentación de quitarse el calzado para pisar y sentir la arena. Esto resulta agradable hasta que la alta temperatura del suelo quema la planta y uno se ve en la necesidad de volver a usar el calzado o buscar alivio para los pies en alguna parte.

Los pies son una bendición, pero son delicados.

Dios lo sabe y por eso incluye el calzado para los pies como parte importante de su armadura.

En la época de Cristo los soldados romanos (de quienes es tomada esta figura del soldado y la armadura) usaban calzado con trabas para sujetar el calzado a sus pies los que les daba firmeza y seguridad al caminar.

¡¡Que importante es caminar con la seguridad que nuestros pies están bien resguardados!!

El caminar del cristiano debe ser firme y seguro porque Dios se ha comprometido a caminar con nosotros. Eso, si nos mantenemos por Su senda, por supuesto. Ninguna condenación hay para los que ESTÁN en Cristo.

Jesús dijo que Él es el camino. Para nosotros es seguro caminar por la senda de Cristo porque esa senda, aunque angosta, es la más estable, la más segura.

Nuestros pies pueden ser tentados a desviarse, por lo que se requiere de disciplina para mantenerse dentro de los parámetros aceptos a Dios.

Él ha prometido que “quien habita a Su abrigo morará bajo Su sombra”. Eso debiera llenarnos de seguridad en el día a día. Saber que contamos una firme promesa de parte de Aquel que no falla en cumplir.

Pero nuestro caminar es algo que debemos atender cuidadosamente.

Es importante que prestemos atención hacia dónde nos llevan nuestros pies, por una parte, y qué llevan nuestros pies por otra.

“Hay camino que al hombre le parece recto”, es lo que advierte la palabra de Dios.

Muchos piensan que su andar por la vida es sano e inofensivo pero al mirarse en el espejo de la palabra del Señor se logra todo ver con la claridad debida. Muchos de esos caminos que nos parecen rectos terminan en destrucción, pérdida y hasta muerte. Por eso debemos atender a nuestros caminos.

Los pies no deben llevarnos donde ellos quieran sino donde nosotros les indiquemos.

Luego debemos estar atentos a qué llevan nuestros pies. Donde vamos, ¿cuál es la estela o fruto que dejamos?

Dios dice que en cuanto dependa de nosotros, deberíamos estar en paz con todos los hombres. Obviamente tener paz con la gente alrededor NO depende exclusivamente de nosotros. Habrá quienes te aborrecerán con o sin razón, pero “en cuanto dependa de mi”, quiere decir que yo cuide el fruto que voy dejando, lo que añade una responsabilidad personal al asunto.

Hay personas alborotadoras y rencillosas que donde quiera, van siembran veneno y discordia.

Dado que hay odio o resentimiento en sus vidas, es lo que esparcen cuando abren sus bocas. Es igual con la envidia.

Pero Dios dice que hay bienaventuranza para los pies que anuncian buenas nuevas de paz.

El evangelio es la buena nueva que anuncia paz y buena voluntad de parte de Dios para los hombres.

Cristo trajo y dejó en nuestras manos el ministerio de la reconciliación.

Dios desea que al caminar por esta vida, vamos compartiendo las buenas nuevas de paz y reconciliación por medio de Jesús.

Nuestros pies están seguros cuando somos gente de paz.

Nuestro Dios es un Dios de paz. Jesús es el Príncipe de Paz, por ello puede darnos calma en medio de las tormentas de la vida. Uno de los fruto del Espíritu Santo es justamente la paz.

Como podemos ver, el tema de la paz está intrínsecamente ligado al Señor y a todo lo que tiene que ver con Él.

NO es de extrañar entonces, que Él desee que nuestros pies estén calzados (cubiertos y asegurados) con el evangelio de la paz.

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Author: gabtorar
•13:02

Efesios 6:14 “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, yvestidos con la coraza de justicia”

La segunda pieza de la armadura de la que he estado compartiendo es la coraza. El apóstol la llama “coraza de Justicia”.

Ya establecimos que el plan de Dios es que esta armadura sea parte de nuestra vida cotidiana, que no se trata de piezas que yo pongo o quito de mi vida a mi antojo.

Estas piezas o partes deben llegar a ser atributos permanentes de mi carácter cristiano.

La coraza cubre un área muy importante, el pecho.

En esa zona se encuentra el órgano más relevante de nuestro cuerpo que es el corazón. Tenemos dos riñones, dos pulmones, pero sólo un corazón.

Muchos músculos podrían dejar de funcionar produciendo ciertos grados de atrofia y disfunción corporal, pero el miocardio no se puede detener porque cuando deja de funcionar simplemente se acaba la vida.

Así, la coraza cubre el corazón y otra vez esto nos debe llevar a pensar en el valor espiritual que esto tiene para el cristiano.

Si la coraza de Justicia está “sobre el corazón”, entonces sobre nuestro corazón debe haber un tremendo sentido de justicia. Debe haber en nosotros un corazón justo.

Un corazón JUSTO es de incalculable valor delante de Dios.

Justicia se define como “dar a cada uno lo que de suyo corresponde”.

Desde esa definición podemos afirmar que no hay mucha justicia en nuestros tiempos que digamos.

Las sociedades en todo el mundo están alborotadas en pos de un clamor popular “por justicia”.

Los organismos e instituciones han abusado por demasiado tiempo de las personas, y el desarrollo tecnológico ha permitido que las personas estén cada vez más y mejor informadas, lo que ha empoderado a las sociedades

Todo el mundo desea justicia, pero ¿cuántos están dispuestos a darla? Ese parece ser el problema.

Dios se define así mismo como un Dios de Justicia. Uno de Sus gloriosos atributos es precisamente la justicia. No es raro que Él desee que haya en nosotros un carácter justo.

Pero la justicia, como todo los demás, bueno y malo, sale del corazón.

Dios desea ver en nosotros corazones que entienden el valor de la justicia, y que por tanto, AMAN y HACEN justicia.

Es triste ver cristianos injustos, porque Cristo es justo.

Ninguno de nosotros es perfecto, pero no permitamos que eso se vuelva “la excusa perfecta” para justificar nuestras injusticias con Dios. A veces son demasiado exageradas.

Lo veo cuando las personas fallan en aspectos tan básicos de la vida cristiana como son el darle a Dios el tiempo que le corresponde, o apoyar la obra de Dios con los recursos que corresponden.

Siempre habrá voces que hablen de los excesos que se cometen en algunas congregaciones, pero no podemos meter todas las congregaciones en la misma bolsa. Eso es algo muy INJUSTO.

Una vez una mujer comerciante me dijo “yo no voy a ninguna iglesia porque me han defraudado mucho”.

De verdad que es una lástima que eso ocurra, pero le pregunte si en su vida como comerciante la habían defraudado, me dijo: ¡¡Muchas!! Yo le dije: y si la han defraudado tanto, ¿por qué no ha dejado el comercio? Por supuesto, no hubo respuesta de su parte.

Es fácil tratar de justificar lo injustificable, pero Dios ama la justicia. La biblia dice que con la medida con que medimos seremos medidos.

Muchas veces las iglesias hacen malabares para pagar gastos comunes típicos de cualquier dependencia que usa agua, luz, o que paga arriendo (alquiler)

Muchas veces quienes hemos sido llamados por Dios para trabajar en la obra a tiempo completo, y que por tanto dependemos del apoyo de quienes se congregan con nosotros o son beneficiados por nuestro trabajo al Señor, nos vemos en la necesidad de hacer malabares para cubrir gastos porque no hay una actitud justa a la hora de aportar para la obra de Dios como Dios lo estipula.

La excusa es que no hay provisión, y uno se da cuenta que no hay provisión sólo para la iglesia, porque para todo lo demás si que hay, incluso para las cosas que no son necesidad.

Eso es tremendamente injusto. Por cierto, Dios está tomando nota de todo. No es de extrañar que las personas tacañas sean afligidas justamente en el área monetaria, que es donde más le duele. Recordemos que Dios es justo, y Él ha estipulado que cada cual cosechará lo que haya sembrado.

¿Cómo podría Dios responder nuestro clamor por justicia cuando ve en nosotros, en nuestros corazones tanta injusticia hacia ÉL, Su obra o el prójimo, de nuestra parte?

Debemos aprender a ser justos con Dios, dándole a Él, Su tiempo, Su espacio, Su lugar. Ser justos con nuestro cónyuge, hijos, parentela y prójimo en general.

Dios ama la justicia y nos llama a buscarla: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33)

“Estas cosas” se refiere a aquellas que nos quitan el sueño y destrozan los nervios con afán y angustia: “la comida, la bebida y el vestido”.

Dios ha prometido añadirlas si PRIMERO buscamos SU Reino y JUSTICIA.

Tener una actitud justa hacia Dios y los demás nos proveerán de una coraza de protección para las áreas más vitales de nuestro ser.

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Author: gabtorar
•8:59

Efesios 6:14 “ceñidos vuestros lomos con la verdad”

La armadura del soldado cristiano consta de 6 piezas. Cada una de las cuales es imprescindible para mantenerse protegido contra el enemigo porque cada una cubre un área específica de nuestra vida.

En los siguientes escritos me referiré a cada una de ellas de modo particular.

La primera de ellas es el cinturón.

Para tener una debida comprensión del tema es importante entender lo que hace un cinturón. Primero que todo, sirve para sujetar, para dar firmeza a aquello que cubre nuestros lomos (cintura).

El cinturón brinda la tranquilidad de que no quedaremos descubiertos en las partes íntimas de nuestro cuerpo.

Para Dios el tema del cuerpo no es algo secundario. Hoy día vemos un relajo extremo en el vestir de moros y cristianos, pero como he dicho antes, para Dios el tema del vestir sigue siendo importante.

Modistos, diseñadores y las tendencias de moda pueden cambiar pero el principio de modestia y santidad en el vestir debiera estar siempre vigente en el corazón de los cristianos.

Desde ese punto de vista, un cinturón está allí para asegurar que nuestras ropas permanecerán donde deben estar.

Inicialmente lo usaban soldados y militares, pero hoy en día se ha vuelto un elemento más bien decorativo.

Sin embargo, hay algo interesante sobre el cinturón. Como su nombre lo indica este va a la altura de la cintura y la cintura es precisamente la zona más próxima a nuestras partes íntimas.

Es asimismo la parte media de nuestro cuerpo. De modo que “ceñir nuestros lomos (cintura) con la verdad” implica que la verdad debe estar ligada a lo más intimo de todo nuestro vivir.

La biblia misma dice que Dios ama la verdad en lo íntimo. Dios no es un Dios de apariencias. Él conoce (y además le importa) lo que sucede en lo íntimo, esto es dentro de nosotros.

He dicho que a Dios no le bastan solamente nuestros hechos, para el son importantes nuestros motivos también, lo que nos impulsa a actuar.

Que ciñamos nuestra cintura con la verdad, quiere decir que la verdad debe estar ligada a lo más profundo de nuestro ser.

He visto con dolor, como muchos hombres y mujeres que dicen compartir la fe de Cristo mienten con demasiada frecuencia y facilidad.

Jesús afirmó ser el camino pero también LA VERDAD.

Jesús afirmó que el diablo es “padre de mentira”. De modo que quienes mienten están actuando bajo la influencia del diablo. ¡¡Así de serio!!

Para un mundo tan relativizado como el nuestro, donde cada uno hace lo que le parece y en el que los absolutos ya no significan nada, la mentira ha llegado a ser el lenguaje universal que rige los negocios y las relaciones.

No obstante, Dios sigue llamándonos a dejar de lado la mentira, a abandonar todo aquello que es dudoso o falso.

Él es la verdad. Dios no tiene algo de verdad, ÉL ES la verdad misma y ha determinado que los mentirosos no entrarán en SU Reino.

Tan cierto como Su amor es la severidad de SU juicio contra quienes practican la mentira.

En el contexto de esta guerra espiritual de la que he estado hablando, JAMÁS podremos derrotar al enemigo si usamos su lenguaje, que es la mentira.

Si vamos a luchar contra el padre de mentira siendo nosotros mismos gente que practica la mentira o el engaño, NO LOGRAREMOS vencerlo.

Se necesita un poder mayor, y ese poder mayor es el de la verdad. Cristo venció al diablo. Cristo es la verdad, La verdad de Cristo vence todas las mentiras del diablo.

Del mismo modo necesitamos vestirnos de la verdad desde lo más íntimo para que podamos vencer al mentiroso que es el diablo.

Tal como la verdad es de Cristo, la mentira es del diablo, por ello Dios ha determinado que los mentirosos no alcanzarán salvación, a menos que se arrepientan de sus mentiras.

Al igual que un cinturón que es colocado en la parte central (media) del cuerpo, así la verdad debe ser central en nuestro vivir.

La verdad es característica de Cristo y por tanto debe serlo de todos aquellos que le seguimos. Vistámonos de verdad, dejemos la mentira y cualquier forma de engaño.

El que pide prestado se vuelve siervo del que le presta Si pides prestadas mentiras al padre de mentira te vuelves siervo suyo. Es algo muy serio que deberíamos considerar.

La mentira no es inofensiva como nos parece o como nos tratan de hacer parecer.

La lucha de los siglos, desde el Génesis, siempre ha estado entre la verdad y la mentira, y la verdad es de Dios, es el lenguaje de Cristo, tanto como la mentira lo es del diablo.

Para vencer en esta batalla espiritual deberemos despojarnos de toda mentira, entonces el diablo no podrá reclamar que hay algo suyo en nosotros.

Vistámonos de verdad, hablemos con verdad aunque pueda tener costos ahora, nos traerá eternas recompensas en el reino de Dios.

La verdad debe ser nuestro cinturón, nuestro sostén.

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