Author: gabtorar
•11:32


Jonás 1:1-3 “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová”.

La historia de Jonás de conocimiento popular entre otras cosas, porque Jonás fue tragado por un gran pez.

Resulta novedoso que un gran pez haya sido usado como vehículo para llevar a Jonás hasta la orilla en tierra firme.

Hay mucho que decir sobre este relato bíblico pero yo quiero referirme aquí a una idea puntual: Jonás recibió instrucciones específicas de Dios para dirigirse a una ciudad y pregonar contra ella, pregonar contra la maldad que se cometía en ella, y en lugar de hacerlo trato de escapar.

Las personas tendemos a pensar que la paciencia de Dios es ilimitada, pero este relato (como otros en las escrituras), nos hacen ver que la paciencia de Dios sí tiene límites.

Hay cosas que por tiempo Dios nos da la oportunidad de arreglar por nuestra cuenta, pero cuando Él ve que en nosotros no está esa intención, pone Su dedo en la llaga y el panorama se nos complica, sobretodo si después de escucharlo, todavía preferimos seguir en nuestro propio camino.

Dice el verso 2 que “la maldad de la ciudad subió delante de Dios.” Es otra manera de decir que la maldad llegó al punto en que ya no era más tolerable para el Señor.

Jonás, como instrumento de Dios, fue comisionado con la orden de pregonar contra la maldad que allí se cometía. Su trabajo consistiría en advertirles a estas personas que si no cambiaban de actitud (se arrepentían), en un plazo de 40 días la ciudad sería destruida.

Su trabajo parecía bastante sencillo: retransmitirles el mensaje que Dios le había entregado para ellos. Pero en lugar de ir, Jonás decidió escapar de Dios. El huyó en otra dirección… o al menos lo intentó.

Pagando su pasaje y se fue hacia otro lugar.

Es difícil poder decir “a ciencia cierta” que pasó por la mente de Jonás cuando decidió escapar de esta comisión divina.

Históricamente parece haber información que explicaría el por qué tomó semejante decisión, pero concretamente, mi punto es que así como Jonás, muchas personas creen que pueden escapar de Dios.

La historia de la iglesia contemporánea (me refiero a la iglesia de ESTE SIGLO) está llena de “Jonases” que habiendo recibido instrucciones específicas del Señor han emprendido rumbo a una dirección opuesta.

Gente que al igual que Jonás, ha pensado que puede escapar de Dios.

Pero como bien lo dice el salmo 149:7 ¿”adonde me iré de tu Espíritu y adonde huiré de Tu presencia”?

¿Habrá algún lugar donde Dios no me pueda encontrar? ¿Habrá algún sitio, por oscuro que sea, en el cual podamos escondernos de Su mirada? ¿Existirán tinieblas, por densas que estas sean, que SU luz no pueda penetrar?

¡¡Estoy seguro que no!! Mi propia vida es ejemplo de ello. Yo estaba TOTALMENTE PERDIDO, desahuciado espiritualmente, y todavía Él me encontró, ¡¡aun cuando yo no lo buscaba!!

Jonás se equivocó, él pensó que podía huir del Señor, del llamado, y terminó de vuelta en el punto de partida.

Pedro pensó que todo había acabado para él: haber negado al mismísimo maestro estaba por encima de cualquier traición que Dios pudiera aceptar o perdonar, y sin embargo Jesucristo mismo una vez resucitado, fue a buscarlo.

Lo cierto es que no podemos huir del Señor. Podemos pagar nuestro pasaje en otra dirección, podemos levantar todos los argumentos que se nos antojen, pero terminaremos en el punto de partida… eso si, no sin antes pagar un precio por nuestra desobediencia.

La travesía de regreso al punto de partida, en el vientre de ese gran pez, puedes estar seguro que no fue un viaje de placer para Jonás.

Tal como él lo hizo podemos comprar el pasaje pero no depende de nosotros que el barco llegue al destino que esperábamos.

Lo mismo le ocurrió al hijo pródigo y la historia se repite en centenares de personas en este siglo, en esta década, en este tiempo.

¿Qué si podemos escapar de Dios? La respuesta es un categórico ¡¡NO!!

Dios agitará (y lo está haciendo) las aguas en las vidas de muchos en este tiempo que, sabiendo lo que Dios quiere de ellos y para ellos, han intentado huir, se han escapado de Su presencia.

Pero para ellos tengo una palabra de Dios: “volverás al punto de partida, Dios te traerá de vuelta”

Porque de Él, de Su mano, de Su poder ¡¡nadie se escapa!!

Author: gabtorar
•11:10
Proverbios 8:1 “¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia?
Dios nos ha dado una grandísima bendición al habernos creado como seres pensantes e inteligentes. ¡¡Qué gran posibilidad nos otorga esta facultad!!
De no ser así seriamos autómatas, seres que obedecen patrones pre establecidos y que no tienen mayor participación en las decisiones que les afectan.
Estaríamos sujetos a responder a instrucciones prefijadas nada más. Esa seria nuestra vida. No suena muy interesante ¿verdad?
Pero Dios nos bendijo al crearnos con la capacidad de pensar y tomar nuestras propias decisiones. Desde luego, todo lo que Dios hace cumple un propósito. Podemos tener la certeza que nada existe porque si, cada cosa tiene un lugar y un uso, por mucho que a veces no lo entendamos.
Así, la capacidad pensante, a los seres humanos nos fue dada no solo para que almacenemos información, sino para que podamos decidir, y para que “pensando”, decidamos correctamente.
No usar las facultades que tenemos, conlleva coartarnos de la posibilidad de sacar el mayor y mejor provecho a la ÚNICA vida que tenemos.
Es interesante ver cómo algunas personas usan esas capacidades, más eficiente y acertivamente que otros.
Lo veo como predicador del evangelio. Mientras que algunos rápidamente experimentan los beneficios por asimilar y poner en práctica los principios bíblicos que se desprenden de los mensajes que comparto, otros que escuchan los mismos mensajes, siguen viviendo en las mismas condiciones, sin experimentar cambio alguno.
Dios no necesita que seamos eruditos bíblicos para tener una vida espiritual victoriosa, pero SÍ demanda que usemos la capacidad de reflexión y análisis, que Él mismo nos ha dado.
He meditado mucho sobre este asunto porque definitivamente las personas HACEMOS LO QUE PENSAMOS y a menudo NO nos damos cuenta de eso. Por otro lado, esos pensamientos se transforman en PATRONES DE CONDUCTA que terminan NORMANDO (limitando y determinando) nuestros actos y comportamiento.
Uno no puede impedir que ciertos pensamientos VENGAN pero tiene la facultad (y responsabilidad) para determinar qué pensamientos SE QUEDAN.
Cada uno DEBERÍA filtrar los pensamientos y tener así control sobre qué gobierna nuestra mente. Desafortunadamente, en la realidad, de modo casi imperceptible terminamos siendo gobernados por pensamientos que ni siquiera notamos que estaban en nosotros.
Estos afectan nuestro humor y temperamento, relaciones y hasta el rendimiento que tengamos en las áreas en que nos desempeñamos.
Hay personas que después de tiempo recién llegan a darse cuenta que han estado siendo dominados por un enfoque negativo hacia la vida y las personas que les rodean, por ejemplo.
¡¡Cuan aplicable es esto en el contexto de la vida espiritual!
Nos acostumbramos a ciertas normas o ritos (patrones) y no nos damos cuenta como “de a poco” hemos ido dejando que la llama de la pasión espiritual y de la fe, se apaguen en nosotros.
Eso, hasta que ALGO nos sacude mostrándonos nuestra real condición
Por todo lo anterior, es sano detenerse de vez en cuando para chequear quién manda a quién.
¿Estamos nosotros determinando los pensamientos que nos gobiernan, o ellos a nosotros?
No se cuanto de cierto haya en que uno es lo que come. Pero no me cabe duda que uno hace lo piensa. De eso estoy más que convencido y nuestra vida será a la postre, tan buena o tan mala como lo sean los patrones que la gobiernen.
Author: gabtorar
•13:13

Lucas 12:34 “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.

Al pensar en tesoros, no es raro que vengan a la mente recuerdos de historias de piratas que navegaban buscando tesoros escondidos o hundidos.

El concepto tesoro que uno tiene asimilado gira básicamente en torno a esa clase de ideas. Pero los tesoros de los que habla Jesús no se encuentran tan lejos de uno ni tan profundamente enterrados como aquellos que buscaban esos piratas.

La clase de tesoros de la que habla el Señor están muy a la vista de todos y a nuestro alrededor.

No necesitamos navegar por los mares y océanos, estos tesoros se personifican en nuestros proyectos y en las personas con quienes nos proyectamos.

Uno es capaz de hacer cualquier cosa por aquello que ama y por aquellos a quienes ama. Dios lo sabe muy bien. Él conoce muy profundamente el potencial humano y de seguro que por eso mismo se duele cuando en lugar de hechos le presentamos excusas, y cuando en lugar de mostrarle nuestro amor, nos conformamos con sólo hablarle de el.

Dios desea ser nuestro especial tesoro. ¡¡Nosotros somos el Suyo!!

Él sabe que tenemos la libertad de atesorar lo que se nos venga en gana, desde cosas y personas que bien valen la pena, hasta otras totalmente vanas, que al final del día, no nos dejan el más mínimo provecho.

Donde sea que esté nuestro tesoro, allí también estarán nuestras fuerzas, sueños y anhelos. Puedes contar con el hecho que ahí serán invertidos nuestros esfuerzos, capacidades y recursos.

¡¡Que sabio fue Jesús al tocar este tema y qué sabios seríamos nosotros si le prestáramos atención!!

¿Cuántas vidas tenemos para gastar? De acuerdo a la palabra de Dios ¡¡SOLO UNA!!

Que crucial es por tanto, que la invirtamos correctamente, mucho más sabiendo que no podemos volver el tiempo atrás. Más cuando sabemos que todo el tiempo que hayamos malgastado permitiendo que nuestro corazón NOS LLEVE detrás de aquello que no nos aprovecha, jamás podremos recuperarlo.

Una vez más veo en esto el gran amor de Dios.

Él sabe que a la postre, seremos nosotros quienes decidamos donde poner nuestro corazón, pero nos advierte de los peligros, de los riesgos en ser descuidados con nuestra elección.

¿Cuántos matrimonios que fracasan, vieron el desastre mucho antes de que este comenzara?

Estando a tiempo, no atendieron a las señales

¿Por qué? Porque el corazón estaba puesto ahí.

Después de algunos años de caminar en la fe, puedo decir sin temor a equivocarme que Dios siempre anticipa los resultados.

En muchísimo de los casos tristes que me ha tocado asistir como pastor, las mismas personas me han dicho: “Dios me lo había advertido. Yo sabía que no debía hacer tal cosa o emparentarme con tal persona o continuar con tal relación o aceptar tal propuesta”.

Para esas vidas, el “desastre” no vino sin previo aviso.

Dios siempre previene y la razón por las que estas personas continuaron a pesar de las obvias y claras señales de ALTO, fue porque sus corazones estaban puestos ahí. Tal como Jesús lo dijera: “en esas cosas ellos veían un tesoro, y sus corazones fueron tras el”.

El mismo Señor dice en Su palabra “si oyereis hoy Su voz, no endurezcáis vuestros corazones”

Para mí, son maneras gentiles Suyas de cuidarnos, de apercibirnos para que esta ÚNICA vida que Él nos regaló, la vivamos de la manera más provechosa y digna posible.

Author: gabtorar
•14:06

Romanos 13:7 “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”.

Ayer escribí que las deudas deben pagarse. Uno podría preguntarse ¿y por qué?

Hay variadas razones por las cuales pagar las deudas es lo correcto. Uno paga las deudas porque son compromisos adquiridos por uno, por los que uno debe responder. O sea, por motivos de conciencia.

Pero existen otras razones. Las deudas generalmente tienen intereses. Las instituciones prestan dinero, por ejemplo, y cargan intereses mensuales por los dineros que prestan.

Cuando uno no paga a tiempo, a esos intereses se agregan otros cargos monetarios que aumentan la deuda.

Ese sistema es muy opresivo para las personas. Es de hecho un sistema que no ayuda a las personas a pagar, muy por el contrario, les hace más cuesta arriba el trabajo a quienes han sufrido REVESES monetarios que les impiden cancelar oportunamente.

Pero con todo lo nefasto e injusto que esos cobros puedan ser, ellos PRESIONAN a las personas a hacerse cargo por sus compromisos.

Las instituciones saben que para una gran cantidad de personas la conciencia no tiene mucho peso. Saben que hay un vasto grupo que no se complica la existencia y que simplemente ESCOGE no pagar.

En respuesta A ESA actitud y salvaguardar sus propios intereses, ellos actúan poniendo la presión de cobros extras que mueven a las personas a PREFERIR pagar antes que acumular intereses y morosidades que terminan haciendo la deuda todavía más grande, y sus situación financiera se ponga peor.

Dios sabe que las deudas imponen una gran presión interior, especialmente para las personas que si tienen buenos oídos para escuchar la voz de sus conciencias, y por eso nos advierte sobre el terreno al que accedemos cada vez que nos endeudamos.

El desearía que no asumiéramos otras deudas aparte de la de amar a nuestro prójimo, pero cuando no nos queda más alternativa que asumirlas, Él nos pone el peso de Su palabra, de pagarlas como es debido.

He tocado este tema porque a veces nuestro cristianismo falla en esos aspectos que parecen más terrenales. A veces simplemente dejamos nuestras deudas en las manos de Dios y nos desligamos de esos compromisos que NOSOTROS ASUMIMOS.

Al no pagar nuestras deudas nos hacemos daño, pero también dañamos a aquel a quien adeudamos, y por cierto dañamos nuestro testimonio.

La biblia dice que hay “una nube de testigos”. Esos testigos siempre nos están observando, y no pueden ser burlados.

No hay nada tan gratificante y tranquilizador como pagar una deuda.

Como dije ayer, Jesús PAGÓ la nuestra, la de nuestros pecados, para que pudiéramos ser libres del poder que el pecado ejercía sobre nosotros.

El pecado nos esclaviza y degrada. El pecado es una deuda contra la ley de Dios. ¿Puedes ver lo que Dios hizo con esa deuda? ¡¡La pagó por nosotros!! ¿Qué deberíamos hacer nosotros como seguidores suyos? Pagar nuestras deudas.

Reponiendo a la pregunta sobre por qué pagar nuestras deudas, la principal razón es porque JESÚS LO HIZO. Y sabiendo que hemos sido llamados a seguir sus pisadas, ese es un tema sobre en el cual lo debemos imitar.

Además, las deudas pagadas producen una tremenda paz interior que no tiene precio.

Y por supuesto, está más que claro que a veces uno desea hacer lo correcto pero no cuenta con los medios para hacerlo, en esos casos, podemos tener la seguridad que Dios nos ayudará. Recuerda que Él siempre nos apoyará para que hagamos lo que sabemos que está en SU voluntad.

Author: gabtorar
•14:44

Romanos 13:8 “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”.

Se dicen muchas cosas acerca de Dios. Cada una de ellas por supuesto, deja de manifiesto la percepción o enfoque que cada uno tiene sobre Él.

Para algunos, Dios es un ser tiránico que goza viendo como los pobres mortales se las arreglan para evadir las mil y una dificultades que esta vida difícil les presenta.

Para otros, Dios es un ser muy bueno, lo que equivale a entenderlo como un tipo buena onda que tiene tan claro que somos débiles y dados a equivocarnos que usa de continua indulgencia para que podamos avanzar y ser felices, que hace vista gorda de nuestros múltiples errores y que esta siempre dispuesto a satisfacernos en nuestros caprichos y deseos.

Así hay muchas otras visiones de Dios y yo opino que si bien muchas se aproximan a lo que Dios es, ninguna le describe realmente de manera justa.

Pero ¿Cómo es Dios en realidad?

No espero (en este escrito) responder esa pregunta pero si quisiera decir algo que he aprendido sobre lo que Dios “no es”.

Dios NO es inconsecuente. Él siempre actúa en consecuencia con Su verdad, principios y palabra.

En las distintas visiones que las personas tenemos de Dios usualmente quedamos cortos para ver que Dios es en extremo consecuente.

Por alguna razón, el cristianismo actual ha cometido el grave error que propagar una “imagen” de Dios que no corresponde. En la mente de muchas personas existe la inexacta idea de un Dios indulgente, al cual pareciera no importarle conceptos como la responsabilidad o que nos hagamos cargo de nuestros actos.

Para muchos, Dios es tan bueno que no importa lo que hagamos, piensan que Él lo pasará por alto.

Creen que sin importar los problemas en los que nos metamos, Dios nos sacará sin costo alguno para nosotros.

¿Se ajusta realmente esa idea al carácter de Dios? Pienso que no.

Hay verdades potentes en la palabra de Dios. Una de ellas es que Dios le asigna valor a las cosas. Para Dios todo tiene su precio. Por increíble que parezca Dios es respetuoso del costo de la cosas.

En la vida nos encontramos con mucha gente que a su paso va dejando una estela de destrucción. Personas que donde quiera que pasan, dejan algún damnificado, alguna víctima de su egoísta manera de vivir sin considerar al resto, sin valorar al resto.

Dios es cualquier cosa menos un irresponsable. Él ama a las personas pero aborrece la irresponsabilidad con que actúan las personas, porque nuestros actos irresponsables siempre son fuente de mucha tristeza para “alguien”.

Hace un par de semanas el Señor me tocó profundamente con una verdad: Jesús PAGÓ EL PRECIO por nuestro rescate.

No solamente quiso rescatarnos, sino que pagó el legítimo precio exigido para tal rescate. Él, siendo Dios, no se deshizo de la muerte o del diablo para liberarnos de sus manos. Todo lo contrario, pagó el debido precio.

¡¡Qué gran ejemplo para nosotros de cómo se deben hacer las cosas!!

Él no pecó, pero sabiendo que la paga del pecado era la muerte, MURIÓ en nuestro lugar para pagar el precio por nuestra libertad (redención).

Dios se sujetó a las normas establecidas, se hizo responsable.

¿Somos responsables de los compromisos que asumimos?

¿Cuántos cristianos no tienen tan presente esta idea?

Cuando el Señor dice que “no debamos nada a nadie”, no sólo nos está invitando a no endeudarnos, sino también a cancelar las deudas que hayamos adquirido.

Esta es un área en la que tenemos mucho por hacer. Hemos llegado a confundir las cosas pensando que como Dios nos perdona, somos librados “de los costos” de nuestras acciones. Sin embargo, eso es algo absolutamente alejado de la realidad.

Dios nos ayudará toda vez que deseemos hacernos cargo de nuestros actos, pero Él no será indulgente, especialmente si ve en nosotros una reticencia a responsabilizarnos por compromisos que asumimos voluntaria y conscientemente.

Author: gabtorar
•13:11

Juan10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

Las personas rara vez reparamos en el hecho que uno es en gran medida el resultado de lo que piensa. Nuestras acciones son básicamente el resultado de nuestros pensamientos.

Lo que pensamos definitivamente influencia nuestro actuar, y por ello es tan importante pensar en lo que pensamos.

El éxito o fracaso de ciertos proyectos estará en gran medida ligado a nuestro pensamiento así como a nuestra capacidad de planificación.

Dios nos entrega en Su misma palabra un ejemplo contundente de lo que escribo. Mientas más leemos la biblia, más nos damos cuenta que todo es el resultado de un magnífico plan concebido por Él.

Dios nos vio incluso mucho antes que existiéramos. Y es lo mismo con la creación.

Él es simplemente asombroso. Su capacidad no es digna de otra cosa que no sea profunda admiración.

Lo que afirmo aquí es que Dios planeó las cosas para que fuesen de un modo.

Es cierto que Él posee en exclusiva el atributo de saberlo todo, pero lo que trato de decir es que debemos mirar más detenidamente a nuestro a Dios, para aprender de Él, para ver QUÉ hace, pero también CÓMO lo hace.

Los distintos episodios de la vida Jesús estaban absolutamente planificados, por mencionar algunos: la clase de mujer de la cual nacería (una virgen), el lugar de su nacimiento, distintos episodios de su vida, la negación de Pedro la traición de parte de uno de sus discípulos. Una vez estando en la cruz, la herida en su costado, tener sed, etcétera… ¡¡¡hasta su forma de morir!!!

Claramente uno se da cuenta por medio de lo anterior, que Dios es un Dios que planifica, por lo cual no es raro que tenga éxito.

Me he dado cuenta mucho en este tiempo que los cristianos dejamos de lograr muchas buenas cosas para Dios y Su reino, y no por culpa del diablo como acostumbramos a argumentar, sino por fallar (ser negligente) en la debida planificación.

Esto también es cierto para nosotros mismos. Hay bendiciones que debemos tomar en el momento exacto en que Dios las dispuso… ¡¡¡y nosotros pensamos que tenemos toda la vida!!!

Veo que muchas personas (que no conocen tanto al Señor como aquellos que nos congregamos en una iglesia cada semana y que somos instruidos por la palabra de Dios reunión tras reunión) tienen una capacidad de reacción más rápida y oportuna que nosotros.

A veces me entristece ver que personas que no han recibido tan tácita y explícitamente las promesas de Dios, se APROPIAN de ellas (o al menos actúan como si lo estuvieran haciendo) con una fuerza que aquellos que las hemos recibido no mostramos.

Es importante, por tanto, pensar en qué estamos pensando. Descubrir si estamos siendo movidos por el pensamiento y la mente correctos.

Dios planeó una vida abundante para nosotros y Cristo vino para asegurarse que así fuera ¿Lo sabías?

Cabe preguntarse: ¿estamos viviendo en lo que se podría considerar una vida abundante? Si no es así, alguien nos está robando y eso es algo que Jesús también anticipó en SU palabra.

Author: gabtorar
•9:49

Jeremías 17:9 Engañoso es el corazón MÁS QUE TODAS LAS COSAS, y perverso; ¿quién lo conocerá?

El tema de la confianza se ha vuelto “el tema del momento” en nuestros días.

Las estructuras en las sociedades están cambiando debido al hecho que las sociedades ya no confían en quienes les representan.

Cuando los líderes fallan en representar a los grupos que los siguen, pierden el apoyo y la confianza de estos.

Podemos perder dinero y recuperarlo, podemos perder tiempo y de alguna manera compensarlo, pero cuando se pierde la confianza, ésta es muy difícil de recuperar.

Dios nos permite llegar al lugar en que nos damos cuenta que hay

Cosas personas y estructuras que no son dignas de confianza, porque no son confiables.

El hombre tiene el potencial de confiar.

Muchas personas, no obstante, confían en lo que no les conviene. Algunos confían en sus riquezas, otros en sus posiciones y otros en sus posesiones.

Desafortunadamente, las cosas anteriormente mencionadas pueden cambiar en un momento. Hay unas pocas cosas que no cambian. La Palabra de Dios es una de ellas.

El hombre que confía en Dios es bandito. Confiar en Dios es descansar en Él, es reposar en Él.

El hombre que confía en Dios es bendecido. Hay bendiciones sobre la persona que CREE a Dios.

Estar bendecido es sinónimo de estar vivo. Es asimismo contar con el favor divino.

El cielo no se abre por suerte. El cielo se abre cuando entramos en el orden de Dios.

El hombre es bendito por causa de Cristo. El hombre alcanza gracia en Cristo.

Nuestras oraciones son respondidas en el nombre de Cristo. Nuestras vidas son bendecidas cuando entramos en el orden de Cristo. Cuando en lugar de solo vivir con alguien abrazamos el matrimonio. O cuando en lugar de quejarnos por las cosas que no tenemos, aprendemos a ser agradecidos por las cosas que Dios nos da. Cuando hacemos eso, somos bendecidos, porque esas son maneras de mostrar nuestra confianza en Dios.

Es bendecido aquel que confía en Dios y que cree a Dios.

Pero el Señor sabe algo. Él conoce a los hombres y sabe que los hombres son movidos por su corazón. Él sabe que somos movidos por sentimientos que tenemos y que tienen su origen en el corazón. Y Dios, como nadie más ¡¡conoce los corazones!!

Dios dice que el corazón es engañoso, más que todas las cosas, y perverso.

¿Cómo lo sabe? Bueno, porque Él escudriña la mente y prueba el corazón

A menudo vivimos cosas que prueban lo que hay en nuestros corazones.

Es por medio de las circunstancias (buenas y malas, no sólo adversidades) que Dios descubre donde está nuestro corazón. Qué hace y cómo responde.

El corazón nos consuela tratando de justificar aquello que no tiene justificación. Intenta absolvernos de nuestra real responsabilidad diciendo: “no creo que a Dios le moleste o importe que haga esto o deje de hacer aquello, después de todo, yo hago más que tal o cual persona”.

¿Quién es digno de nuestra confianza, Dios o nuestro propio corazón? ¿A quién deberíamos darle el derecho de guiar nuestros pasos?

La respuesta es bastante clara ¿no? ¡¡Bendito es el hombre que confía en el Señor!!

Author: gabtorar
•10:35

Mateo 11:12 “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”

Llama mi atención darme cuenta que a veces uno tiene un concepto de si mismo o de la cosas que no se ajusta a la realidad. Sucede respecto al tema de la fe.

Generalmente pensamos que tenemos fe. De hecho, todas las personan tienen un grado de fe. Los grados de fe (cuan madura sea esa fe) difieren de persona en persona, pero en términos generales, podemos decir que todos tenemos fe en alguna medida.

Por supuesto, algunos usan esa fe mientras que otros viven como si no la tuviesen. Pero me sorprende darme cuenta que a veces la fe que uno cree tener no es tal.

En ocasiones pensamos que estamos logrando grandes cosas en Dios.

Hablamos a otros de Su grandeza, declaramos Su poder, testificamos de las cosas maravillosas que Dios, en efecto, es capaz de hacer. Algunas personas al oír la convicción con la que hablamos, incluso piensan “me gustaría tener tal confianza”. Pero cuando llega el momento de creer para nosotros mismos, no mostramos la misma convicción.

Este pensamiento viene a causa de cosas que yo veo y escucho.

El por qué algunos creyentes se atreven a creer a Dios por cosas grandes y otros no, es algo en lo cual deberíamos meditar.

Dios es el mismo para todos pero no todos somos iguales con Dios. No todas las personas confían en Dios o creen en Dios como podrían o deberían. Digo esto pensando en mi mismo.

La razón por la que algunas personas logran metas en Dios es en primer lugar porque se las proponen y en segundo lugar porque creen a Dios.

Dios encomendó a Noé la construcción de un arca y sabemos que Noé respondió haciendo lo que Dios le pidió, construyendo el arca. Me pregunto si yo hubiera respondido de la misma forma. Honestamente ¿lo hubieras hecho tú?

Me alegra que Dios no necesite construir arcas todo el tiempo, pero ese fue un desafío de fe para Noé.

Dios nos desafía en fe en cosas relevantes para nuestro tiempo y pienso que muchas veces nuestra respuesta no es la que Él espera.

Me atrevo a decir que la fe que mostrarnos no es la que podríamos y estoy seguro que Dios quiere llevarnos al cien por ciento de lo que tenemos. Los tiempos en los que vivimos demandan de gente con una fe viva y activa, no de teologías sobre la fe, sino de hechos que hablan de esa fe.

Los apóstoles mostraron su fe por medio de sus obras. Los tiempos han cambiado pero la necesidad de gente que se mueva en fe no.

A veces nos molesta ver que otros prosperan y avanzan en el Señor pero ellos lo hacen porque realmente usan lo que Dios les ha dado.

Cada vez que Dios nos encomienda algo no sólo nos da el mandato, junto con él nos da el poder para hacerlo, pero la llave de acceso a ese poder es la fe.

Cuando veo a otros dar pasos que sé que yo no me hubiera atrevido a dar, me doy cuenta que no estoy viviendo en la fe que debería, que no tengo la fe que pensaba.

Yo pienso que en mi propia vida necesito una fe más activa, más valiente, una fe que arrebate el reino de los cielos.

¿No la necesitas tú?

Author: gabtorar
•19:00

Santiago 1:12 “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

Ayer refiriéndome brevemente al tema de la tentación, sentí que quedó algo por terminar.

Mencioné que la obediencia es la herramienta por medio de la cual obtenemos victoria sobre la tentación. Pero aun para obedecer necesitamos una poderosa motivación. Y el mismo texto ofrece la motivación para resistir la tentación.

Por su supuesto, lo más sencillo es dejarnos por las tentaciones que viene a nosotros. Lo complicando es resistir. Una persona no estará dispuesta a resistir sino tiene una fuerte motivación para hacerlo. El verso dice que Dios dará la corona de la vida a los que le aman. ¿Qué está diciendo? Que sólo quienes le aman resistirán la tentación. Ellos tendrán la motivación correcta que lleva a resistir

La razón por la que Jesús resistió las tentación se explica claramente en su amor por el Padre.

Uno piensa las cosas al menos un par de veces cuando sabe que aquellos que ama pueden verse afectados por lo que hace.

Una persona que ama al Señor de todo corazón preferirá cualquier clase de auto negación antes que dañar el corazón de su Dios.

No hay mayor motivación para hacer cualquier cosa que el amor.

Todo lo que Cristo hizo ¿no salió de un corazón lleno de amor por la humanidad?

El hecho que el Padre hubiera permitido que SU hijo muera en la cruz, ¿no evidencia SU gran amor por Su creación?

No me sorprende que Dios haya prometido darles la corona de la vida a quienes le aman, porque el amor ES de Dios. Y Él se complace en aquellos que como Él son movidos por el amor.

El Señor nos dejó ejemplo también en este sentido. El amor se convierte en un elemento disciplinario para el creyente comprometido.

En lugar de vivir buscando para si mismo, el genuino creyente vive para la gloria del Señor y no tiene problemas para decir no aquellas cosas que están fuera del orden de Dios para su vida.

Queridos hermanos, que maravilla es saber que Dios siempre está dispuesto a recompensar nuestro deseo de vivir para Él.

El no tomará en poco que por amor a ÉL estemos dispuestos a decir no a muchas cosas que Él mismo sabe, que son atrayentes para cualquiera que vive sobre esta tierra.

Dios ciertamente honra a aquellos que le honran. Hablo de quienes han hecho de Él su especial tesoro.
Author: gabtorar
•14:04

Santiago 1:12 “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

Por SU palabra, Dios nos instruye en relación a las cosas que nos convienen. En cada una de las múltiples facetas de nuestra vida, nos conviene hacer lo que Dios nos manda hacer.

¿La razón? Simple, Él siempre desea lo mejor para nosotros y además siempre sabe lo que viene por delante.

De ahí obedecer al Señor es conveniente para nosotros. Y si bien esa obediencia debiera ser permanente, hay momentos en los que obedecerle nos resultará ser especialmente beneficioso.

El llamado del Señor es a mantenernos en SU camino. Jesús señaló ser ESE camino. Andar por ese camino es seguro para nosotros, pero no podemos desconocer que muchas cosas atentan nosotros intentando sacarnos del camino o al menos desviar nuestra mirada de Él. Esas son las llamadas “tentaciones”.

Las tentaciones SIEMPRE vienen con la finalidad de DESVIARNOS del camino del Señor, de apartarnos de Él e impedir que hagamos Su voluntad.

A medida que transitamos por este camino llamado Cristo, encontraremos que a lo largo (o al costado de este) se presentarán distractores. Esos distractores son tentaciones, cuya finalidad, como ya dije, es desviar nuestros pies del camino o al menos, dificultar nuestro avance en Cristo.

Cuando las tentaciones aparecen en el camino es cuando más debemos tener presente lo que Dios nos ha enseñado.

De acuerdo a nuestro texto la tentación debe ser soportada. Uno quisiera ser constantemente LIBRADO de las tentaciones, me refiero a no tener que ser tentado, pero me temo que eso es algo imposible.

Con seguridad Dios nos guarda de muchas instancias de tentación, pero ÉL no evitará que seamos tentados en algún minuto.

Por eso nos dice cómo debemos proceder ante esa situación. Y nuestra parte consiste en soportar la tentación. La tentación viene a nosotros con el firme propósito de ejercer una influencia en nuestra conducta, actos y decisiones. SOPORTAMOS la tentación MANTENIÉNDONOS FIRMES en lo que Dios nos ha pedido o mandado por Su palabra.

Ser tentado no implica pecar. Hay muchos creyentes que se sienten agobiados por una culpa que no tiene razón de ser. Tentación no es pecado. Pecamos cuando CEDEMOS a la tentación, pero no pecamos al ser tentados.

Si las tentaciones son el vehículo por medio del cual Satanás se abre paso hasta nosotros, la obediencia es la herramienta por medio de la cual nos abrimos paso a la victoria que Dios nos ha prometido como hijos suyos.

Dios testifica en SU palabra que “Jesús fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Eso debe alentarnos.

Jesús venció porque frente a cada tentación recibida SE MANTUVO obediente a la palabra.

La misma victoria que Él obtuvo nos ha sido prometida si decidimos transitar por el camino que Él anduvo, que es el camino de la obediencia al Padre.

Si Dios dice que DEBEMOS soportar la tentación, eso quiere decir que PODEMOS soportarla. Dios siempre nos da el poder para hacer lo que manda.

No te dejes mover por las tentaciones, escoge dejarte mover por la palabra de Dios.

Ceder a la tentación produce tristeza en nuestro interior mientras que hacer lo que Dios manda trae como fruto una tremenda paz y gozo interior.

Cuando estamos siendo tentados, es cuando la obediencia es más necesaria. No lo olvides.