Author: gabtorar
•8:45
El libro de Romanos, en el capítulo 12 dice: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”

Las personas pasan malos ratos por muchas diversas razones. Una importante causa de origen de los malos ratos son los pleitos.

Cantidad de personas en el mundo tienen días muy malos a causa de pleitos que enfrentan con alguien.

Ya sea un pariente, vecino o compañero de labores, es sencillo enfrascarse en algún pleito que termina haciendo que nuestro día se vuelva muy desagradable.

Definitivamente hay personas busca pleitos y desafortunadamente hay gente que pareciera tener un magnetismo para atraer problemas y pleitos.

Ya sea por su manera de vivir o de ser, constantemente tienen dificultades para relacionarse y obviamente esto hace que la vida se les vuelva sombría y desagradable.

Otros no buscan pleitos, pero es como si estos les buscaran a ellos. Tal paree que ninguno se puede librar de esta situación.

Quizás por esa razón Dios nos llama en Su palabra, a vivir en paz con los hombres, tanto como nos sea posible

Vivimos en una era de mucha agitación que hace que el sistema nervioso esté convulsionado y a punto de colapsar.

La mayoría de las personas viven en el límite de la explosión emocional y esto representa un tremendo peligro para quienes están alrededor.

Por alguna razón, a veces uno paga los platos que otros rompieron, en el sentido que nos volvemos el objeto de descarga de tensiones de alguien en la tienda, en el bus, en el metro, en el trabajo y también el hogar.

Es bien frecuente que alguno por ahí no encuentra nada mejor que desquitarse con uno.

Dios conoce los tiempos y el estado de agitación de la vida actual. Él sabe que la paz es algo muy escaso y a la vez necesario en esta época en que todo se ha vuelto una lucha.

Tristemente mientras más hablamos de modernización y avance en lo tecnológico, en lo referente a nuestra conducta nos volvemos más y más primitivos, convencidos que todo se puede arreglar por medio de insultos, ofensas y golpes.

Y en este contexto, Dios nos hace un llamado particularmente singular a decidir vivir en paz con .los hombres.

¿Procuramos estar en paz con el prójimo? ¡¡Deberíamos!!

Dios es un Dios de paz. Él puede hacer la guerra, y no hay quien pueda hacer frente al poderío del Señor, pero Él prefiere la paz, porque es un Dios de paz. Así, los pleitos y luchas no son parte del carácter del Señor.

Definitivamente, si hay alguien con quien necesitamos hacer las paces es con Dios y la única forma de conseguirlo es por medio de Cristo.

En efecto, una de las grandes bendiciones, fruto del Espíritu de Dios, es la paz.

Esto me lleva a creer que de las muchas cosas que uno puede ofrecer a Dios, uno de los sacrificios que más agradan al Señor, son los sacrificios de paz.

Me refiero a la disposición interior para decidir vivir en paz con la gente que nos rodea, tanto como nos sea posible.

La violencia en el carácter es dañina para nuestra comunión con Dios, y por supuesto, afecta nuestras relaciones interpersonales también.

¡¡Es fundamental estar en paz con Dios, pero es muy difícil de lograr si tenemos pleito con alguno!!
Author: gabtorar
•12:25
Apocalipsis 14:4 “Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”.

Siempre antes de escribir, medito en el Señor sobre qué compartiré y si aquello será lo adecuado.

No siempre es fácil decidir. Si lo que uno busca es entregar un mensaje de Dios, uno que realmente edifique el alma, no es tan fácil la tarea.

Sinceramente no estoy seguro de que siempre logre el objetivo (que es edificar) pero las veces que me he sentido tentado a no escribir he recordado que una de las características más notables de la vida del cristiano es la fidelidad y debemos ser fieles a lo que Dios nos ha encomendado. Escribo bajo la convicción que es una misión que Dios me ha encomendado, y ese pensamiento siempre me da fuerzas para continuar.

Y si de fidelidad se trata, entonces tenemos al máximo exponente de esta en la persona de Jesús, sacerdote fiel sobre la casa de Dios.

Qué bueno es contar con tal clase de ejemplo. Los buenos ejemplos siempre resultan ser tremendamente motivadores.

En vano intentamos a veces convencer a personas que es bueno hacer cosas que nosotros mismos no hacemos.

Es como cuando un padre le dice a su hijo que el cigarrillo es malo para su salud, que no debería fumar jamás, mientras busca en sus bolsillos fuego para encender el suyo.

Esa clase de ejemplo es la más nefasta de todas. Y claro, siempre hay gente ingeniosa que dice: “yo lo hago y se cuan malo es, por eso te aconsejo que tú no lo hagas”

Suena piadoso, ¿verdad?. Pero ¿por qué otros deberían ser capaces de hacer (o dejar de lo hacer) lo que yo mismo no puedo?

El poder del ejemplo es insustituible. Jesús no solo fue fiel sino poderoso porque su enseñanza iba acompañada del mejor ejemplo. El hizo un gran trabajo hablando del amor pero su palabra fie largamente sobrepasada por sus actos de amor.

Y en ese sentido también fue fiel. Fiel y consistente con lo que creía, consistente con lo que enseñaba.

El texto habla de hombres que siguen al cordero por dondequiera que va. Eso es fidelidad, compromiso a toda prueba. ¿Qué no se puede hacer con tal clase de personas?

La iglesia primitiva se caracterizó por esta clase de compromiso fiel con su Señor. A muchos de los miembros de esta iglesia, su fe les costó la vida. Pero ellos estaban fielmente comprometidos con el Señor más allá de su seguridad personal. ¡¡Vaya que ejemplo!!

En nuestros círculos nos encontramos con no pocas personas bien dotadas que sienten que tienen algo con que contribuir en la obra del Señor y estoy seguro que así es, pero mientras no pasen la prueba de la fidelidad, sus habilidades no llegarán a ser de mucha utilidad para el reino de Dios, porque la regla de Dios exige que los administradores de las cosas de Dios sean hallados fieles.

Por otra parte, la falta de talento o don, para realizar alguna tarea para el Señor, no es ningún problema para Dios, porque Él da mayor gracia cuando hace falta.

Él es el dador de toda buena dadiva y de todo don perfecto, así que podemos descansar que si nos falta algo en ese sentido, Él puede suplirlo extraordinariamente, en cualquier ámbito.

Pero hay algo que Dios no puede hacer, y eso es ser fiel por nosotros.

Él puede ser (y lo es) fiel con nosotros, pero no ser fiel en nuestro lugar.

Si en gratitud, has estado buscando algo que darle a Dios quiero que sepas que fidelidad es lo que nosotros podemos darle al Señor.

Fidelidad es lo que podemos ofrecer al Señor. ¡¡Y te aseguro que Él está contando con ello!!

Ninguna otra cualidad será de mayor provecho a la obra de Dios que la de un hombre o mujer fiel a Él.
Author: gabtorar
•6:25
1 Juan 3:4 “Todo aquel que comete pecado infringe también la ley, pues el pecado es infracción de la ley”

Hace algunos días me enteré por los noticieros que el grupo de minorías sexuales había iniciado acciones judiciales contra un canal de televisión, por la discriminación de que fueron “víctimas” por parte de algunas personas, en este caso, humoristas, que asistieron al pasado festival internacional de Viña del Mar que tiene lugar en Chile cada mes de Febrero.

Sobre los humoristas, ni hablar. La ordinariez ha excedido los niveles que cualquiera persona decente debería estar dispuesta a tolerar. Pero eso es tema para otra ocasión.

Los cristianos sabemos que Dios ama a las personas, que Su gran corazón alcanza para todos, que Su deseo es que todas las personas conozcan Su verdad y sean así libertados del poder del pecado.

Eso incluye indudablemente a las minorías sexuales.

Que Dios desea el mismo bien para ellos que para el resto de las personas es algo incuestionable.

De mismo modo, que la condición pecaminosa en que viven, les pone en una situación de juicio delante de Él, tampoco es cuestionable.
Procurando ser objetivo, sé que es fácil apuntar con el dedo a algunas personas por sus prácticas de vida.

Sé que es fácil (como Cristo dijera) “ver la paja en el ojo ajeno y no ser capaz de ver la viga en el propio”.

Pero eso opera en ambas direcciones. Muchas personas que critican a los homosexuales y lesbianas, sienten que tienen la moral de hacerlo porque esa no es particularmente su área oscura.

Aclaremos en este punto que “de plano”, Dios aborrece las prácticas sodomitas y que los homosexuales y lesbianas no tienen (en ESA condición) ninguna posibilidad de entrar o ver el reino.

Pero no es que su particular condición les haga menos aptos para el reino que a otras personas.

La verdad es que Dios no hace acepción de personas y cualquier pecado que insistamos en practicar, nos dejará fuera del reino de Dios inapelablemente. La sodomía es solamente uno entre muchos.

Podemos apuntar al homosexual, podemos reírnos de él (yo no lo hago), podemos criticar hasta el cansancio sus prácticas, gestos y forma de vivir, pero ¡¡cuidado!!, que esa persona que parece tan despreciable ante nuestros ojos, puede llevarnos la delantera en muchas otras áreas de la vida. Y ese es el punto.

La paga del pecado es la muerte espiritual y aunque el pecado puede tener distintos nombres, los efectos que produce en todas las personas es el mismo: separación de Dios.

Los hombres que se burlan o critican a los homosexuales y lesbianas lo hacen porque se sienten superiores al menos en ese ámbito.

Superiores moral o valóricamente, o como se quiera llamar.

Pero si esa misma persona que se siente con moral para criticar a un homosexual, sale a la calle a codiciar a las mujeres que pasan alrededor, está siendo tan inmoral como aquel a quien critica.

Esto es algo que las personas no logran ver porque siempre es más fácil condenar a otros y absolvernos a nosotros mismos.

Esto aplica a obviamente a las minorías sexuales que se quejan de ser discriminados por otros y ellos mismos están ciegos al hecho que se contradicen en aquello por lo que se quejan, por cuanto ellos mismos son críticos hacia otros distintos como ellos.

Un ejemplo es que al hablar de los cristianos, les he oído referirse sarcásticamente: “USTEDES LOS EVANGÉLICOS” o “ustedes los ALELUYA”.

¿Qué es eso? ¡¡Yo le llamaría discriminación!!

La sociedad actual, desde luego inspirada y respaldada por el diablo (enemigo de todo lo bueno, justo y correcto), trabaja por crear en las mentes de las persona un sentido de tolerancia que va más allá de lo aceptable.

Esta tolerancia no es para que respetemos la diversidad sino para aceptar lo malo, para no protestar o juzgar lo malo, para ser permisivos con lo malo.

La inmoralidad descarada, la desnudez abierta, la ordinariez, el lenguaje grosero, esas cosas no parecen ser problema para muchos.

Pero si los homosexuales se sienten pasados a llevar: ¿Qué nos queda a los cristianos, que a diario tenemos que aguantar la mugre que viene de muchas partes, incluyendo el horroroso espectáculo que ofrecen homosexuales y lesbianas a vista y paciencia nuestra y de nuestros hijos?

Pienso que en esto hay una gran lección para los hijos de Dios.
Los hijos de este mundo (Jesús ya lo mencionó en Su palabra) son más sagaces que los hijos de luz (de Dios).

Los hijos de este mundo parecen tener una capacidad que los hijos de Dios hemos perdido, y que deberíamos tener todavía más fuertemente arraigada para protestar contra el mal y pararnos por la verdad.

Vemos que la iglesia primitiva sufría persecución por causa de su testimonio. ¿Cuál era su testimonio? La verdad de Cristo, la palabra de Dios.

¡¡Ellos testificaban la verdad!! Y hacerlo les costaba la vida.

Estamos llevando un cristianismo tibio. Preferimos callarnos las injusticias para no quedar mal con la gente, para no tener problemas con la sociedad, con los vecinos.

No estoy haciendo un llamado a pelear con todos, pero hay una verdad que tú y yo hemos recibido, por la cual deberíamos estar dispuestos a pararnos sin importar quien se ponga por delante.

Los homosexuales y lesbianas han ganado terreno porque se han atrevido a salir de la habitación, donde antes llevaban a cabo sus prácticas secretamente.

Lo han hecho, porque paralelamente nosotros, la iglesia del Señor, hemos perdido la capacidad de salir a proclamar la verdad de Dios.

Sin profecía (visión) los pueblos se desenfrenan, pierden el norte.

Las naciones sufren cuando no hay en ellas un pueblo que se para con la convicción de la verdad en sus corazones y en sus labios.

La maldad no es restringida cuando los que tienen la autoridad para restringirla se acuartelan en lugar de salir a proclamarla.

Y hemos llegado al nefasto día en que quienes debieran avergonzarse por su forma de vivir, se levantan para juzgarnos y tratar de avergonzarnos.

El mundo en que vivimos, es un mundo al revés. Y si no hacemos algo hoy, mañana será demasiado tarde.

Que quienes debieran pedir perdón por el terrible ejemplo que entregan con su perdido vivir, tengan el descaro de increparnos y juzgarnos, ese si que es un buen chiste.
Author: gabtorar
•7:43
Santiago 5:1 “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán”

¿Qué nos posee?

En el mundo en que vivimos las cosas cada vez tienen un rol más relevante.

Muchas personas pasan la mayor parte de sus vidas trabajando para adquirir cosas.

El avance tecnológico alcanzado permite que casi mensualmente algo nuevo salga al mercado y que pronto se transforme en un objeto de deseo.

Recuerdo que apenas un par de años atrás, cuando se estrenó el I PHONE, hubo personas que hicieron filas para obtener uno, para tener la primicia.

Si las personas tuvieran ese mismo interés por Dios

Pero ¿hasta dónde puede llegar la locura por tener cosas?

Muchas cosas son útiles y hasta necesarias, pero la vida pierde su verdadero sentido, cuando el hombre deja de perseguir lo que debe y le conviene y se enfrasca en la búsqueda de cosas superfluas y vanas.

El problema del consumismo es que somos consumidos por el, y quizá el mayor riesgo es que siempre pensamos que tenemos el control.

Pocas son las personas que pueden decir con tranquilidad: “no tengo deudas con nadie”. La gran mayoría se encuentra en el segmento opuesto.

Jesús habló sobre las cosas, él dijo que la vida del hombre no consistía en tener cosas. Me temo que esa es una de las muchas lecciones de Cristo a las que no hemos prestado suficiente atención.

Los medios de comunicación (siempre en línea con el mundo y en franca oposición con los principios de Dios) colaboran de manera magistral diseminando la codicia entre quienes ven los spots publicitarios.

Se trata de un verdadero sistema, diseñado para convencer a las personas haciendo una necesidad de aquello que no es necesidad

Lo malo de todo esto es que las cosas entusiasman, pero no llenan. Tratamos de llenar nuestros vacíos teniendo cosas, pero eso no suple lo que nos falta.

Es triste reconocer que las personas generalmente buscan en el lugar equivocado, y como resultado, no obtienen lo que en verdad buscaban.

Lo material no puede suplir lo espiritual. La palabra de Dios hace clara esta diferencia enseñando que la carne es una cosa y el espíritu otra.

La obsesión por tener cosas lleva a las personas a tomar las decisiones más alocadas que uno pudiera pensar.

Para lo terrenal se legitima que la gente haga toda clase de sacrificios y esfuerzos, pero para las cosas espirituales se censura y llama a la moderación.

¡¡Como si Dios no fuese digno de nuestros mejores y más altos esfuerzos y sacrificios!!

Los apóstoles entendieron que el mundo (incluyendo sus cosas) no tenía gran valor, y que la obra de Dios lo valía todo.

Dos mil años después, podemos darnos cuenta como esa visión ha cambiado y que aquello que no tiene real valor se sobrevalora.

¿Qué nos posee?

Responder francamente a esa pregunta será de mucha utilidad para saber lo que realmente somos y para quien estamos viviendo.
Author: gabtorar
•11:34
Marcos 13:33 “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”.

Este versículo guarda relación con la segunda venida de Cristo. ¡¡Qué maravilla!! Cristo estuvo en esta tierra hace poco más de 2 mil años y nosotros no tuvimos la oportunidad de verlo, pero Él ha prometido volver por los suyos y entonces la posibilidad de verle está abierta para nosotros hoy.

Pero ese tema escatológico no es lo que me motiva a escribir. En realidad quiero que prestemos atención a 3 acciones que debemos tomar precisamente a causa de que nosotros no sabemos en que minuto las cosas pueden llegar a ocurrir.

Oímos de accidentes automovilísticos, de fenómenos naturales, terrorismo, y otras cosas que repentinamente ocurren y nos toman por sorpresa.

No hay nada que podamos hacer para evitar ciertas cosas porque no está en nosotros evitarlas, pero Jesús explicó cuál debía ser nuestra política normal de vida: mirar, velar, orar,

Pienso que usted estará de acuerdo conmigo en el hecho que vivimos vidas de poca observación.

Vivimos muy rápido y nos pasamos de largo muchos detalles cotidianos importantes que entregan información de lo que sucede alrededor.

Muchos golpes fuertes que “nos da la vida”, llegan sin hacer ruido, sin aviso, pero otras tantas situaciones duras que vivimos son bien anunciadas, pero no llegamos a interpretar la información que recibimos.

En general los problemas de relaciones dan luces anticipando que las cosas no van bien. Que hay insatisfacción, dolor, molestia o incomodidad, pero nosotros ignoramos esa información y ella es la que nos puede evitar el golpe estrepitoso.

El vivir apurados y nos impide prestar atención a los estímulos externos, no atendemos con suficiente cuidado las señales que nos dan la sociedad, la familia, Dios, y finalmente terminamos atravesando por aquello que (de haber prestado atención) podríamos haber evitado.

De modo que mirar (observar) es primordial. Jesús habló de mirar lo que ocurre fuera de nosotros para entender el tiempo que vivimos.

Es importante mirar cómo van la familia, los hijos. Prestar atención a los cambios conductuales de las personas que nos rodean, cambios que normalmente son indicadores de que algo está pasando.

Pienso que muchas infidelidades, divorcios, rupturas y problemas de toda índole se podrían evitar, si cultivásemos el arte de observar.

Pero mirar no es todo. Jesús también señaló la importancia de velar. Esto significa estar (espiritualmente) despiertos.

Muchos accidentes se producen porque gente que debió estar despierta, lamentablemente se durmió.

Ya sea por extremo cansancio o falta del descanso apropiado, en algún minuto, el cansancio pudo más y quien debía estar velando (despierto) se durmió. Lo que dio lugar a la tragedia.

En términos espirituales el pastor es llamado a velar por su rebaño. Y para ello él debe sr el primero en estar despierto.

En la familia son los padres los responsables de estar bien despiertos para ver en qué pasos pueden andar sus hijos.

El peligro acecha, y muy frecuentemente, está más cerca de lo que uno piensa. Por ello es tan importante velar

Oímos de accidentes carreteros muchos de ellos con resultados fatales. Al investigar las razones, encontramos que en un alto número de ellos, el conductor se durmió.

Dormir cuando debemos velar puede ser causal de muchos problemas y dolores, por eso Jesús advirtió sobre la necesidad de velar.

Pero no basta con observar y velar, para transformar la realidad se requiere de la intervención del Señor y Él se involucra cuando se le llama en oración. Así la oración es el tercer asunto mencionado por Jesús.

A veces anhelamos que Dios nos ayude pero no acudimos a Él en oración para suplicar esa divina intervención.

La oración es una poderosísima herramienta para la comunión con el Señor, pero también para pedir y recibir del Señor.

Meditando en esto quizá lleguemos a descubrir que no hemos prestado suficiente atención a lo que ocurre alrededor, que hemos estado durmiendo en momentos que debimos velar, y (como si lo anterior no fuera poco), hemos dejado a Dios fuera de nuestra realidad.
Author: gabtorar
•6:36
Hebreos 9:27 “y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.

En el consciente popular pululan muchos pensamientos que se dan por sentado, pero que carecen de sustento bíblico.

Ayer hablaba de como Dios ha establecido que las personas mueran una sola vez y después enfrenten el juicio de Dios. Esta verdad escritural choca de frente con las ideas de reencarnación que algunas personas manejan.

Algo similar ocurre con las supuestas “almas en pena”.

No pocas personas creen que de algún modo sus seres queridos siguen presente, manifestando su presencia entre ellos, aun después de haber partido del escenario de esta vida, por medio de golpes, desplazamiento de objetos y otros fenómenos afines, llamados paranormales.

Siendo consecuentes con lo que acabamos de establecer ayer por la palabra de Dios, que las persona mueren una vez y después el juicio, entonces no hay cabida para la manifestaciones de fenómenos paranormales de esta clase atribuibles a almas en pena.

La idea de que existan almas en pena es en sí macabra.

Imagínate almas que deambulan errantes por la tierra. Qué desorden (idea) más incompatible con el carácter de Dios. SI Dios ha puesto limites a todas las cosas. Si el mar le obedece, si los astros le obedecen, como pensar que las almas puedan vagar protestando que tuvieron que partir antes de tiempo. ¿Antes de qué tiempo? Si uno parte cuando la soberanía de Dios así lo determina.

Hay asuntos sobre los cuales no tenemos ninguna injerencia y este es precisamente uno de ellos.

Una vez que Dios decidió que era tiempo de partir, nada te podrá retener. Asimismo es cierto que aunque muchos quisieran despacharte de esta vida, no podrás irte hasta que Dios lo decida.

Existe un gran negocio detrás de la idea de las almas en pena.

Muchas personas dedicadas a la vida ocultista obtienen gran provecho financiero prometiendo ayudar a las personas (y por supuesto, a las almas) a solucionar estos problemas.

¿Qué hallamos aquí? Otra vez el engaño. Ya lo he dicho antes, satanás tiene para todos los gustos, y por eso debemos conocer la verdad de la palabra de Dios, para ser libres del engaño

Quienes verdaderamente se esconden detrás de esas supuestas almas en pena, son espíritus demoníacos que sirven a los propósitos de satanás de engañan a los neófitos.
Muchos de los ruidos y fenómenos paranormales que se atribuyen a parientes fallecidos, no son verdaderamente paranormales. Muchos tienen perfecta explicación natural, científica.

Pero otros no son producto de la intervención de algún alma en pena, sino de espíritus diabólicos cuyo propósito es engañar, y entrar en contacto con ellos es sumamente peligroso.

Eva entró en contacto con uno, y todos ya conocemos el resultado: fue engañada.

Si las personas entendiesen mejor las cosas espirituales (si conociesen la verdad del Señor), no serían fácilmente engañadas o presas del enemigo.

En nuestro tiempo hay un tremendo culto al espiritismo y al ocultismo, indudablemente todo cuidadosamente disfrazado. Pero quien está detrás es el mismo engañador, ladrón y mentiroso que hizo caer en desgracia a Adán, a Eva y con ellos al resto de la humanidad: el diablo.

No te dejes engañar. En Dios está la luz, la verdad.
Síguela y ella te guardará de todo engaño. El Señor te librará del mal.

La próxima vez que oigas cosas extrañas en tu casa, recuerda que no se trata de algún ser querido, sino de tu peor enemigo tratando de engañarte.

Si así ocurriera, clama al Señor Jesucristo que Él tiene poder para librarte de todo mal.

El alma, después que el hombre muere, espera el momento en que tenga que enfrentar el juicio de Dios.

Son los espíritus rebeldes, demonios, los ángeles caídos, que siguieron a satanás en su rebelión contra Dios, los que andan por el mundo engañando.
Author: gabtorar
•9:18
Hebreos 9:27 “Y de la marera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio”

Se conjeturan muchas cosas acerca del tema de la muerte. Hablar del tema no es para nada agradable, especialmente porque los seres vivos no aferramos a la vida por una cuestión instintiva. Pero hay ideas acerca de la muerte que nos conviene aclarar.

Si la muerte es lo que dicen que es, entonces vale la pena estar bien informado.

Primero que todo es justo decir que el tema es complejo porque para hablar de algo es preciso tener fundamentos. ¿Cuántos pueden hablar con propiedad de la muerte?

Para ello se requiere de alguien que haya pasado por ella y nos pueda decir de primera mano lo que es. ¿Tienes en mente a alguien? Yo sí, a Jesús.

Él estuvo muerto y venció la muerte, resucitando.

Solo uno que es la vida, tiene poder sobre la muerte. Juan el apóstol dice que en Él (Jesús) estaba la vida, y esa vida se manifestó categóricamente al resucitar de los muertos.
La muerte es ese estado de separación que nos priva de la vida. En el impide Jesús hubo muchos que murieron y que fueron resucitados por Jesucristo personalmente. Cuando a Jesús le hablaban sobre este estado, él respondía diciendo “duerme”.

La muerte puede ser muchas cosas que no entendemos pero yo quiero aclarar algunas ideas que derechamente no son correctas acerca de la muerte.

Las personas no reencarnan como postulan algunas ideas filosófico-religiosas orientales.

Dios ha establecido que las personas mueran una sola vez. Y que luego comparezcan delante de Él para ser juzgados.

Muchas personas odian esta idea de tener que dar cuentas por sus hechos. Es atractivo pensar que puedo hacer lo que quiero, sin tener a nadie que me manda o me mire o supervise, pero, ¡¡por favor!!, si hasta en los trabajos seculares existen supervisores. Como pensar que Dios nos haya dejado a nuestro propio arbitrio.

Desde luego que tenemos facultades para hacer y deshacer pero viene el día en que tendremos que hacernos cargo de la manera en que empleamos o administramos lo que nos fue entregado.

El afán de muchos filósofos por matar a Dios radica principalmente en querer otorgar al hombre una vida libre de prejuicios morales o valóricos.

La idea de libertar al hombre de la conciencia de un Dios, es muy atractiva aunque nada novedosa.

Satanás lo intentó con los hombres por primera vez en el huerto de Edén. Les dijo a Adán y Eva “seréis como Dios”. Obviamente en ese tiempo era demasiado ridículo negar la existencia de un Dios con el cual Adán y Eva tenían cotidiana comunión.

Su mejor esfuerzo, por tanto, sólo podía consistir en que ellos mismos actuaran sin la conciencia de Dios, sin el temor de Dios.

Miles de años después, la táctica ha cambiado. Con una sociedad que puja fuertemente por erradicar a Dios del medio, a Satanás el trabajo se le hace más sencillo. Solo debe retrogradar a los que todavía retienen esa conciencia.

Y la alternativa que plantea es que “tú tienes muchas vidas para perfeccionarte por ti mismo”. Eso es la reencarnación.

Fíjate como está presente el concepto de trascendencia, un concepto eminentemente cristiano.
Que la vida del hombre definitivamente no acaba aquí está claro, incluso para el diablo, que elabora una alternativa a la verdad de Dios que sea apetecible a los hombres.

En este tiempo la idea es eliminar a Dios de la conciencia ¿por qué? Simplemente porque la conciencia es ese juez interior que dicta sentencia, aprobando o reprobando nuestros actos.

El asunto es que la conciencia se sujeta a la máxima verdad que conoce (DIOS) y si no hay Dios, todo se relativiza, cada cual vive como quiere o puede, porque no hay alguien superior que restrinja, porque no hay a quien rendir cuentas por los actos cometidos.

¿Es posible lo anterior? Claro que sí. Esa es de hecho la mentalidad que por tiempo ha estado siendo implantada por los medios, y la educación formal secularizada (en la que Dios no vale un peso) en nosotros y nuestros hijos después de nosotros.

Pero con todas las teorías que se puedan elaborar y lo que puedan decir, hay un hecho innegable: “Dios ha establecido que todos los hombres encaremos la muerte, una vez, y es algo irremediable”.

Y si lo primero es cierto, entonces lo segundo debe serlo también: “tendremos que comparecer para ser juzgados por Dios”.

No importa cuántos libros se puedan escribir tratando de negar esta responsabilidad. Los hombres seremos llevados a la presencia de Dios para dar cuenta de nuestros actos.

Podemos taparnos los ojos, los oídos. Podemos reírnos, burlarnos, criticar. Todo lo que queramos, pero nuestros mejores esfuerzos no impedirán que las cosas que Dios ha establecido tengan cumplimiento de la manera que Él lo ha establecido.

No existe tal cosa como reencarnación. No existe tal cosa como una cantidad de vidas para auto mejorarnos y ganar un lugar en algún pseudo paraíso o lugar elevado.

Lo que sí existe es la gran responsabilidad de vivir esta única vida en la tierra, lo más cerca posible a la voluntad de Dios, sabiendo que será Él (y no los filósofos) quien dictará sentencia sobre la vida que decidimos llevar aquí antes de morir.
Author: gabtorar
•6:30
Salmos 3:3 “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza”

El modo en que culmina este verso es seguramente es muy descriptivo de la forma en que nosotros nos sentimos a veces.

Hay tiempos de mucha paz y de bonanza cuando andamos junto al Señor. Esos tiempos son en verdad deliciosos: cada cosa, cada noticia que nos viene, es un manjar porque todo sale viento en popa.

Son días memorables, de esos que no quisiéramos que acaben jamás. Pero aunque hay días preciosos, también los hay malos, en que nada sale bien.

En esos días malos parece como que todo se confabulara en contra nuestra.

A la izquierda hallamos problemas y nos volteamos a la derecha buscando reposo y por ahí también hay confrontación y lucha.

Es como si el enemigo nos hubiera rodeado y donde sea que nos volvamos encontramos oposición, dificultad o lucha.

Esta se manifiesta de distintos modos, a veces son las personas las usadas para estas aflicciones, otras veces son las circunstancias.

A veces la aflicción viene por medio de la falta de recursos (no tener todo lo que uno quisiera en el momento en que uno quisiera). En fin, llegamos a sentirnos identificados con lo que dice este salmo en el verso 1: “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí”.

Nos sentimos así. Sentimos que el levantamiento viene de parte de muchos y como resultado, sentimos temor, dudamos, abrimos la puerta y la angustia hace presa de nosotros.

Sé que tú te has sentido así. Yo me he sentido así.

No existe un sólo hombre o mujer de Dios que no se haya sentido de esa forma en algún minuto de su peregrinaje cristiano.

Cristo mismo se sintió agobiado. Te habrás preguntado cómo se sentía el Señor en la cruz. El salmo 22 nos relata con bastante detalle su estado mientras colgaba en la cruz.

Su corazón era como cera dentro de él. ¿Te has sentido así de agobiado? Yo pienso que ninguno de nosotros ha llegado a tal quebranto.

Es cierto que hay ocasiones en las que el enemigo parece tenernos rodeados pero, cuando atravesamos por esas circunstancias, debemos recordar que el Señor es escudo alrededor nuestro y que es Él quien levanta nuestra cabeza.

El Señor dice erguíos que vuestra redención está cercana.

Su palabra nos recuerda que cercano está Jehová a quienes le temen y hay que ver cómo les defiende.

Gracias Señor por contar contigo siempre, sobretodo cuando el enemigo emprende en nuestra contra.
Author: gabtorar
•12:06
Juan 1:26 “Juan les respondió: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis”

La afirmación de Juan es muy triste. Es definitivamente trágico no darse cuenta de lo que uno tiene alrededor.

Muchos vienen a descubrir el valor de lo que tenían cuando lo pierden. Se da mucho en el caso de hijos que recién comprenden cuan valioso era tener una madre o un padre cuando este ha partido.

Se da en el caso de muchos cónyuges que no valoran a la persona que tenían al lado hasta que esa persona ya no está más, ni tiene disposición de volver a estar.

Está claro que somos más exigentes de lo que deberíamos con los demás y que somos en extremo condescendientes con nosotros mismos.

En lo personal me ha tocado vivir experiencias con personas que fueron muy críticas conmigo.
Seguro en algunas de esas cosas por las que me criticaron estaban en lo correcto, pero es más seguro todavía que muchas de las cosas por las que yo fui criticado, ellos mismos las hacían, solo que les era más sencillo verlas en otros.

Esa es la raíz del fariseísmo que Cristo tanto despreciaba. A Él no le molestaba lo que enseñaban los fariseos, a Él le molestaba que los fariseos no vivieran para nada lo que enseñaban. Eso lo convertía en actores, en hipócritas.

La ceguera más terrible es la espiritual. Una persona que ha perdido la capacidad de ver ciertamente enfrenta una realidad terrible, pero una persona que teniendo sus ojos, es incapaz de ver la realidad, es todavía más digna de compasión, y así estaban en general los judíos en el tiempo del Mesías.

Juan lo dice abiertamente “en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis
La única forma de no ver a uno que está medio es estando ciego. Y esta ceguera espiritual es difícil de sanar porque los ciegos espirituales disputan su punto de vista, asegurando que ven.

Creo que la mayoría de los milagros físicos que Jesús realizó, eran una figura de los problemas espirituales que tenía la gente.

Ellos estaban ciegos (porque no veían a Dios en la persona de Jesús); estaban sordos (porque eran incapaces de escuchar y recibir la doctrina del Salvador); estaban paralíticos (detenidos e imposibilitados de avanzar con Dios porque eran en extremo religiosos y las muletas de la religión les impedía caminar debidamente).

Muchos derechamente estaban muertos en sus delitos y pecados y el Señor de la vida les resucitó, les dio una nueva oportunidad.

Pero con todo lo anterior, eran incapaces de ver al Cristo que estaba en medio de ellos. Ellos no conocían al Señor. No podían conocerlo porque la religión acomodada a su gusto, les impedía verlo.

Esto es igualmente común hoy en día. Hay personas que tienen una religión en extremo permisiva, cuyo “dios” es débil de carácter. El dios de esa religión (por supuesto no es el de la biblia), se llama eros, es el “dios del amor”.

Digo que se llama eros porque todo es movido por un amor terrenal, carnal, mundano, no es amor ágape (verdadero amor de Dios). Es un amor de conveniencia.

Es un dios que no pone reglas, que permite los excesos, porque para ese dios las personas son lo más importante.

Desde luego las personas siguen y sirven a ese dios porque les acomoda. Esas personas no se dan cuenta que “en medio de ellos hay uno a quien no conocen, Cristo”. Y que este es el único que realmente puede salvar.

Como puedes ver el problema no es que el Señor se encuentre a kilómetros de distancia. El problema es que nosotros no le conozcamos, aunque cuando Él pueda estar en medio nuestro.
Author: gabtorar
•12:45
Efesios 1:18 “alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”

Ayer compartía que la vida de Jesús es luz para los hombres. Al considerar esto no es difícil entender porqué las sociedades viven en tal grado de oscuridad, siendo que Cristo no es considerado seriamente en muchos países que se denominan cristianos.

La verdad es que la luz no viene por hablar de ella, pero la luz es ciertamente sinónimo de conocimiento.

Es cierto que el conocimiento ilustra a las personas, las ilumina, pero sólo el conocimiento de Dios las eleva.

Gran parte del ministerio de Jesús consistió en enseñar acerca del reino.

Las personas de Su tiempo seguían las tradiciones religiosas porque esa era toda la luz de la que disponían, pero Jesús vino a hablarles del reino de los cielos y lo hizo con asombrosa autoridad.

No es curioso que al comenzar Su ministerio haya dicho “el reino de los cielos se ha acercado”.

¿Cómo se acercó el reino de los cielos? ¡¡En Su persona, no sólo en Sus enseñanzas!!

Tú puedes hablar con autoridad sólo de aquello que sabes que sabes. Él sabía que sabía lo que era el reino de los cielos porque venía de allá.

Sabía de qué hablaba cuando se refería al Padre, a los ángeles, a la vida eterna.

Jesús trajo la luz en Su persona, y esa luz fue vida para los que creyeron en Él entonces y sigue siéndolo hoy,

Pero al igual que en ese tiempo, hay personas que hoy rechazan la luz de Cristo. La rechazan cada vez que rechazan Su palabra.

Cada vez que rechazan Sus enseñanzas, rechazan también la vida que sale de ellas.

Nosotros somos en extremo selectivos. Los que estudian marketing saben esto y la razón por la que las multitiendas asocian productos y los venden enganchados en promociones, es para hacernos llevar lo que nosotros de otro modo no llevaríamos.

En lo que a Dios respecta, también somos así. Llevamos lo que nos gusta de Él, seleccionamos lo que nos gusta de Su palabra y rechazamos lo que sentimos que nos estorba (normalmente eso ocurre con las reglas de santidad y consagración que uno encuentra en la palabra de Dios).

En verdad a nadie le molesta oír las promesas que Dios tiene, pero no ocurre lo mismo cuando se trata de oír los preceptos que Dios tiene.

Pero la palabra de Dios es esa lámpara para nuestro andar. La luz es conocimiento, y el conocimiento viene por medio de la palabra de Dios.

Desde luego, no basta con sólo citar la palabra, es necesario ser luz

Cuando tú te hayas en necesidad de ayuda concreta, realmente no esperas que alguno cite la palabra de Dios, más bien esperas que alguno (que está en condición de hacerlo) haga la palabra de Dios contigo.

A menudo pasamos por alto cuestiones fundamentales de ser luz, como es el ser sensibles a las necesidades de los demás.

Pero la biblia dice que yo no debo despedir a quien viene a pedirme ayuda si tengo cómo ayudarlo.

Puedo hablar de ayudar (puedo citar la luz) pero es solo cuando ayudo, cuando en verdad soy luz

Pablo oraba que fuesen alumbrados los ojos del entendimiento para que pudieran comprobar lo que Dios tenía para ellos.

La luz es un bendito sinónimo de vida, de conocimiento.

Juan citó al Señor Jesús cuando dijo “y esta es la vida eterna, que te CONOZCAN a Ti”

El conocimiento nos ilumina, alumbra nuestras tinieblas.

La palabra de Dios es lumbrera a nuestro camino y luz para el alma que habita en oscuridad.
Author: gabtorar
•10:08
Juan 1:4 “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

¿Te has puesto a pensar cuánto daño nos hace desconocer la razón de ser de las cosas?

Cuando uno no tiene claro para qué es algo termina dándole usos indebidos y muchas veces arruinándolo.

Yo pienso esto con respecto a la iglesia. ¿Quién no ha asistido alguna vez a un sitio llamado iglesia?

Ya sea por acompañar a otro o por motivación personal, estoy seguro que alguna vez hemos pisado uno de esos lugares al que comúnmente llamamos iglesia.

Quisiera aprovechar la oportunidad para aclarar que contrariamente a lo que el común de las personas piensa, la iglesia no es lugar al que asistimos. Ese es el sitio de reunión, el salón. Creo que llamarlo “templo” se ajustaría mejor, pero la iglesia no es el lugar, la iglesia son las personas.

Ahora bien ¿Qué concepto tenemos de la iglesia? ¿Qué es la iglesia para ti? ¿Cómo la definirías? ¿Cómo definirías su razón de ser?

Estoy seguro que hallaremos tantas definiciones como personas existen. Pero debe haber algo que sea especialmente característico de la iglesia y de lo que esta representa. Algo que sobresalga y nos diga lo que esta es en realidad.

Y por cierto la iglesia tiene muchas características por las cuales uno la puede identificar de modo único, pero modestamente pienso que una de las cosas que mejor define lo que la iglesia es, lo encontramos en relación con el concepto que “la iglesia es luz”.

Juan dice en su evangelio que en Él (Jesús) estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. Posteriormente Jesús dijo de la iglesia “vosotros sois la luz del mundo”.

La continua pugna existente entre el bien y el mal, se genera en esta dicotomía que hay entre la luz y las tinieblas. A decir verdad, la luz no tiene pugna con las tinieblas, fueron las tinieblas las que se levantaron contra la luz.

Pero en el versículo 5 dice que la luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra la luz.

Nuestro mundo (hablo de lo social) está en problemas. Hay nebulosas que entenebrecen todo lo concerniente al quehacer humano.

Por cada avance que registramos en lo científico, retrocedemos todavía más en lo humano y eso se debe a que este mundo está permeado por la acción de las tinieblas.

Las tinieblas producen un solo fruto: ceguera.

Seguramente has transitado por algún lugar en que la neblina era tan densa que no lograbas ver a un metro de distancia ¿Qué difícil es manejar en esas condiciones?

Lamento tener que decir que muchísimas personas viven así. Esa densa neblina está ahí cada vez que se despiertan, cada vez que salen a trabajar. Para muchos la luz que tienen no es más que tinieblas, pero no se dan cuenta.

El trabajo del enemigo es engañar, y hay que reconocer que tiene una sorprendente capacidad para lograrlo, especialmente con aquellas personas que voluntariamente rechazan el amor de la verdad divina.

De ahí la importancia que la iglesia cumpla esta función de ser luz, puesto que lo único que efectivamente tiene poder para contrarrestar las tinieblas, es la luz.

Las tinieblas no se disipan por hablar de la luz, la luz debe estar presente. Donde sea que está la luz, las tinieblas se disipan, y se mantienen así en tanto haya luz allí.

Vuelvo al principio ahora y pienso en las muchas personas que tienen un concepto equivocado de lo que es la iglesia, de lo que debiera su función en esta tierra.

Nosotros fuimos puestos para ser luz. Cristo, nuestro Señor, es la luz, pero Juan dijo algo más, él dijo que esa luz era la vida de los hombres.

Tenemos entonces una relación estrecha entre ser luz y tener vida.

El sepulcro es oscuro, allí no hay vida, pero la luz, es la vida de Dios para los que moran en tinieblas, y donde sea que llega la luz las tinieblas simplemente se van.

¿Cuál debiera ser nuestro mayor objetivo? Que esa luz alumbre. El Señor dijo: “así alumbre vuestra luz delante de los hombres”.

La iglesia a veces predica el mensaje equivocado. Ella intenta adoctrinar al mundo, cuando lo que el mundo necesita es ver la luz de Cristo en nosotros Sus discípulos.

Sin lugar a dudas la doctrina es útil y muy necesaria, pero la luz no viene por hablar de ella solamente, la luz debe manifestarse para hacer que las tinieblas puedan retroceder.

Esa luz (que como ya dijimos es la vida de los hombres) será efectiva en el Señor para hacer Su trabajo en quienes corresponda.

No es raro que la creación espere la manifestación de los hijos de Dios, ¡¡si ellos son la luz del mundo!! Y vaya como el mundo necesita de esa luz.
Author: gabtorar
•6:37
MArcos 7:28 "Respondió ella y le dijo: si, Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos"

Es maravilloso saber que Dios tiene control absoluto sobre todas las variables de la vida de los hombres. Esto lo pone a Él en un lugar de privilegio y a nosotros en uno de mucha conveniencia.

Piensa en esto por un momento. Él tiene todo poder y capacidad para hacer lo que Él desee (estime necesario o apropiado).

Nosotros somos seres muy necesitados de esa ayuda superior. Si Dios fuera un malvado estaríamos en verdaderos aprietos, pero sabemos que Él es bueno. Jesús dijo “solo uno hay bueno, el Padre”.

Ese Padre es también nuestro padre si aceptamos ponernos bajo su soberanía y si lo hacemos, hemos ganado el mejor aliado que alguno podría soñar tener.

Indudablemente las relaciones nunca deben basarse únicamente en cuestiones de conveniencia. Esa clase de relaciones se vicia y por tanto, es de corta duración o al menos intrascendente en lo que a permanencia eterna se refiere.

Nosotros no debemos buscar a Dios por Sus beneficios, pero podemos dar gracias a Dos que si lo buscamos, recibiremos Sus beneficios.

¡¡Que buena noticia para empezar la semana!! ¿No?

Hace un par de días compartía de la mujer sirofenicia que tenía un problema con su hija, la cual era atormentada por un demonio. Ella vino a Jesús porque había oído de él.

La fama de Jesús era incuestionable. Sus obras eran portentosas: Milagros, sanidades, liberaciones se contaban entre las muchas obras con las que él demostraba el amor de Dios hacia una humanidad necesitada.

Jesús era movido por una profunda compasión, pero también era movido por una todavía más profunda dirección de parte del Padre.

Jesús vino a lo suyo, esto es, al pueblo judío. Ellos eran por derecho los beneficiarios de las obras de Dios.

Sin embargo, esta mujer griega viene a Jesús porque sabe que él tiene lo que su hija necesita.

A ella no le mueve el amor por Dios, no le mueve admiración por Jesús, nada de eso, a ella le mueve sencillamente una profunda necesidad de madre.

Cualquier madre que ama a sus hijos se aflige al ver que alguno de sus hijos sufre, por la causa que sea. De modo que ella viene al Señor porque necesita del Señor.
El Señor le responde que aún no es el tiempo de los gentiles, que no está bien dar el pan de los hijos a los perrillos.

En cierto modo esto pudo resultar ofensivo a la mujer, pero ella no estaba dispuesta a ser persuadida por cualquier argumento, su necesidad era urgente, su necesidad estaba por encima de los apelativos que le pudieran descalificar por no ser judía (estos son los perrillos, los gentiles)

Veo en esta mujer características, que nosotros debiéramos imitar si hemos de recibir algo del Señor.

Ella se humilló, vino postrándose a los pies de Jesús, y una vez que Jesús le dijo que no era tiempo para ella de recibir algo del Señor, ella continuó humillándose.

Lo que me impacta de esta escena es que muchas personas al oír una aparente negativa de parte del Señor se hubieran levantado (rostro enardecido) para encarar a Dios y decirle que es un mal Dios, que no merece nada de los hombres y (seguramente) para amenazarle que se iría a buscar ayuda “en otra parte”.

Esta mujer en cambio, entendió que el camino para recibir del Señor era hacia abajo, es decir, humillándose. ¿No dice la palabra de Dios que al que se humilla Dios le exalta?
Al parecer esta mujer entendía la palabra de Dios mejor que muchos de los mismos judíos. ¡¡Y cuan útil le resultó!!

Ella entendía que Jesús le podía ayudar. Ella creyó que Jesús le quería ayudar, pero por sobre eso, entendió que para que Jesús pudiera hacer cualquier cosa por ella, era imprescindible humillarse.

Dios es bueno siempre. Él es bueno incluso cuando dice NO a lo que desearíamos que diga SI. Él es bueno cuando aparentemente nos pone las cosas difíciles.

Esta mujer fue perseverante no solo en creer que Dios le podía ayudar, sino especialmente en su humillación ante ÉL.

Finalmente recibió lo que pedía. Su hija fue libertada de esa opresión demoniaca.

Hay muchas lecciones que aprender de aquí, pero me quedo con esto: el camino a la victoria es primero hacia abajo.

Si en la ley de Newton: “todo lo que sube baja”, me parece que no sería un error decir, que en la ley de Dios la regla es: “todo lo que baja, sube”.

Esta mujer griega y muchos otros hemos comprobado que es así.
Author: gabtorar
•8:35
Proverbios 10:17 “Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra”.

Uno yerra desechando la instrucción, pero uno desecha la instrucción porque se justifica.

Una de las más frecuentes dificultades con las que tratamos las personas, es esa terrible y destructiva disposición para justificarnos.

Por alguna razón nos resulta más fácil excusarnos que reconocer nuestras falencias.

Justificarse es una poderosa y común tentación. Desde luego, resulta más fácil justificarse, que asumir las responsabilidades.

La justificación siempre tiene que ver con la evasión de alguna responsabilidad.

Vivimos en una era de irresponsabilidad en que los compromisos no tienen validez. Se hacen promesas que no se cumplen y a algunas personas ni siquiera les produce un poco de vergüenza el no hacerse cargo de sus compromisos.

La palabra empeñada cada día tiene menos valor. Claramente Vivimos en otra era, una era en que todo se ha vuelto desechable.

Pensar de esa forma nos está costando muy caro

Hemos incluso llevado esa mentalidad desechable al área de los compromisos y lamentablemente también al de las relaciones.

Si las cosas no funcionan entre nosotros, cada uno sigue su camino y se acabó.

La frase “hasta que la muerte los separe”, ha sido reemplazada por un “hasta que las cosas dejen de funcionar como pensábamos”.

La verdad es que la falta de compromiso de alguna manera ha llevado a las personas a volverse expertos en el arte de la justificación

El Señor dijo que nuestra palabra debía significar algo. Él dijo “que tu si, sea si, que tu no, sea no”. O sea, que lo que prometí tenga cumplimiento, tenga validez

Guardando las proporciones y entendiendo que siempre hay excepciones a las reglas, creo que los jóvenes en su mayoría se caracterizan por esta forma de vida. Son irresponsables e inestables (un día sí, otro día no), poco confiables con sus compromisos.

Muchos hombres se mantienen en sus pecados porque en vez de dejar que Dios actúe en ellos, se justifican y tratan de tapar sus errores.

La razón por la que los falsos maestros son tan populares en este tiempo es porque ellos no confrontan el mal que hay en las personas.

Los estilos de vida de quienes les oyen no son incomodados en absoluto.

Pero cuando tú eres expuesto a la verdad, una reacción bien común es la justificación. “yo haría esto, pero”, “es que no sabía”, “es que no sé cómo”, “es que me cuesta”, “es que …”

Intentamos liberarnos de nuestra responsabilidad personal derivándola hacia otros. Como Adán que se trató de justificar con Dios culpando a Eva.

La persona promedio se justifica excusándose en la debilidad de su humana naturaleza. Muchos cristianos culpamos a satanás.

Lo concreto es que debemos dejar de lado las justificaciones y asumir ¿Asumir qué?

Asumir nuestras falencias, en lugar de justificarnos por ellas. Asumir nuestras malas decisiones en lugar de culpar a otros por ellas.

Cristo asumió, incluso lo que no le correspondía. Asumió nuestros pecados en la cruz. Si él hizo esto por otros, ¿cómo no hacerlo nosotros, por nosotros mismos?

¿Hay cosas de las cuáles nos hemos estado justificando delante de Dios?

Si se trata de justificarse, todos encontraremos motivos para ello. Pero el asunto es afrontar nuestra real condición.

Muchas personas se justifican para no buscar a Dios. Para no comprometerse con alguna congregación.

Encuentran razones en el mal proceder de algunos líderes, en los fraudes, en las malas prácticas, etcétera. Pero ¿no hay malos líderes en los trabajos? ¿No nos defraudan también en las tiendas donde compramos cosas que no funcionan? ¿No vemos malas prácticas alrededor nuestro?

¡¡Claro que sí!! Y la verdad es que somos muy severos juzgando lo de Dios, pero no aplicamos la misma regla con lo demás.

A mi juicio esa no es más que otra manera de justificarnos para no hacer lo que sabemos es la voluntad de Dios.

No hay nada más importante en la vida que hacer la voluntad de Dios.

Tú primero buscas a Dios y en esa comunión Él te mostrará cuál es Su voluntad.

El día que tengas que dar cuentas a Dios por tú vida, te aseguro que entenderás que nada de lo que hiciste en esta vida debió ser más importante que haber hecho la voluntad de Dios.

Por último, dos preguntas importantes que sería bueno intentar responder:

¿En qué cosas me justifico?
Responder a esto arrojará luz sobre algunas áreas que no andan bien en mi vida.

Luego ¿Por qué me justifico? Lo cual arrojará información de los motivos que tengo para actuar de ese modo.

Justificarse no ayuda en nada.

Lo único que trae cambios es tener la disposición de reconocer y aceptar nuestra verdadera condición.

Puedes contar con el hecho que Dios siempre va a estar dispuesto a decirnos lo que realmente somos, lo que ve en nosotros.

Antes que justificarnos, lo que necesitamos es arrepentirnos, y así poder alcanzar la gracia y favor del Señor.
Author: gabtorar
•11:50
Marcos 16:17 -18 “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

Hay mucho sufrimiento en el mundo hoy y ese sufrimiento viene de todas partes.

Viene de personas que mueren de hambre, de personas que tienen enfermedades incurables, de personas que están sumergidas en estilos de vida perniciosos, de personas que se sienten solas, en fin, de muchas fuentes.

He escrito con antelación que el sufrimiento es algo inevitable. Podemos invertir mucho tratando de evitar el sufrimiento, pero es una estación obligada en la vida de cada ser que está en esta tierra.

¿Cuántas personas están ansiosas por una solución a los problemas que les causan sufrimiento y recibirían con gusto una solución sin importar de dónde viniera? La respuesta es muchas.

Muchísimas personas se sentirían dichosas que alguien le diera solución a los conflictos que causan sus sufrimientos, y la verdad, no les importaría mucho quien fuera, con tal que el sufrimiento acabara, aunque fuera de manera temporal.
Esa desesperada condición que viven muchas personas, les sitúa en un escenario en extremo peligroso, mucho más cuando consideramos las palabras de Jesús en relación al engaño del que serían víctimas las personas en el tiempo postrero.

Hay muchas gentes que esperan recibir un milagro. Les da lo mismo quien esté detrás, Dios, el diablo, les da igual. Lo único importante para ellos es el resultado y eso es algo de temer.

Jesús ciertamente hizo milagros e incluso agregó que ciertas señales seguirían a los que creyesen en Él. Pero si, milagros o señales, es todo lo que buscamos, seremos presa fácil de los múltiples engañadores que ya hay en el mundo y de los que habrá en un futuro muy cercano.

Entre las señales, se cuentan 2, que a mi juicio, son especial motivo de confusión para algunos: estas son echar fuera demonios y sanar enfermos.

Jesús habló de estas dos importantes señales, en relación con un tema todavía más importante: “la predicación del evangelio”.

Lo que Él estaba diciendo era que a la predicación del evangelio le seguirían (en algunos casos) estas señales como una manera de autenticar que dicha predicación es la obra de Dios y que cuenta con el respaldo de Dios.
Visto de este modo, el echar fuera demonios o sanar enfermos, no es lo fundamental. La predicación del evangelio lo es.

Jesús efectivamente sanó a muchos, pero fue categórico en decir que Él había venido a buscar lo que se había perdido.

Las sanidades y milagros no eran el mensaje principal, de ningún modo.

En efecto, muchas personas le siguieron cuando vieron que Él hacía señales, pero no capturaron Su mensaje.

No eran las señales del Señor las que traían salvación sino el mensaje del Señor, y debemos recordar que Dios siempre apunta a lo medular.

Yo creo firmemente que Dios puede sanar a los enfermos (testimonios los corroboran) y a veces lo hace, pero estoy más seguro todavía que Él desea salvar a los perdidos más que solamente sanarlos.

El interés del Señor es por lo eterno, y a esa luz, lo temporal puede ser sacrificado.

Muchos que fueron sanados por Jesús, no fueron salvos, y el problema del hombre no es si tiene o no salud, el verdadero problema, es si tiene o no salvación.

Muchos milagreros andan entre nosotros hoy. El problema es que no tienen el mensaje de la salvación.

A Jesús le preocupaba solucionar el problema eterno del hombre, el problema de su alma, de su salvación. Jesús no tranzaba la verdad con tal de ganar a alguno. Al contrario, la verdad era la única medida posible para ganarlos.

Los milagreros seducen a los neófitos con falsas promesas. A futuro verás a muchos hacer prodigiosos milagros. El problema es que ellos no te darán la verdad.

Sus milagros serán parte de un montaje engañoso cuya finalidad será diametralmente opuesta al propósito de Jesús.

Jesús vino a salvar, estos vendrán para llevar a la perdición.

Las personas que están hambrientas de señales pero que no tienen hambre por la verdad, caerán en la trampa de estos falsos cristos, de estos engañadores y usurpadores.

Debemos abrir muy bien los ojos, porque el engaño está más cerca de lo que pensamos.

Por tanto, amado lector, ten cuidado de ir tras lo espectacular. El evangelio que trae vida y salvación es sencillo, no requiere de luces de colores ni de afiches luminosos.

Más bien, su principal fuente de atracción es un hombre santo, azotado, quebrantado, clavado en una cruz que destila sangre carmesí.
Author: gabtorar
•12:25
Daniel 7:25: “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”.

Muchas de las profecías de la palabra de Dios hasta hace algún tiempo no parecían muy claras.

El avance tecnológico indudablemente ha sido un instrumento porque ha generado las condiciones para que muchas de dichas profecías puedan tener cumplimiento.

Cuando Jesús habló del tiempo del fin, específicamente de lo que él llamó principio de dolores, se refirió al hecho que oirían de guerras y rumores de guerras, de pestes y terremetos en diversos lugares..

Antes de las comunicaciones globalizadas era imposible que esta profecía tuviera un acertado cumplimiento, dado que en el tiempo de Jesús, era imposible saber (en el corto plazo) lo que podía ocurrir en otros continentes.

Pero eso es posible hoy gracias a las redes sociales, al satélite, al avance de la tecnología.

Pero con todo, hay profecías que aun no se han cumplido, y
a mi juicio, hoy se están generando las condiciones para que tengan un muy pronto cumplimiento.

Una de ellas es la relativa al surgimiento de un líder mundial que se levantará en lo postrero del tiempo. Este líder tendrá ciertas características distintivas.

Algunas de ellas se citan en nuestro versículo: “Hablará palabras contra el Altísimo”, esto es, blasfemará contra Dios; “a los santos del Altísimo quebrantará, lo que habla de una terrible persecución a causa de la fe.

Luego, añade algo que es motivo de la reflexión de hoy: “pensará en cambiar los tiempos y la ley”.

No sería sencillo interpretar lo que significa esto, si no fuera porque hoy vemos, a través de los mismos medios de comunicación, un esfuerzo mundial desesperado, (el cual provine de los principales gobernantes del mundo) por establecer lo que han denominado un Nuevo Orden Mundial, en inglés New World Order.

El hombre que se describe aquí, no es otro que el Anticristo.

Hay mayores referencias al carácter de este personaje. De acuerdo a Daniel 8:23, será un hombre altivo de rostro (soberbio a la vista) y entendido enigmas (esotérico), su poder se fortalecerá (le seguirán muchos), causará grandes ruinas (destrucción, muerte), será sagaz (maestro del engaño) y prosperará en lo que debe hacer.

Su osadía será tal, que tendrá la osadía de levantarse contra el mismísimo Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, quien al final le destruirá en su Segunda Venida a la tierra cuando aparezca para salvar a Israel y a los que se negaron a recibir la marca de la bestia.

Sé que para muchos este no será la clase de devocional ameno que uno esperaría, pero me parece que es el mensaje justo de mencionar dada la inminencia de estos acontecimientos.

El nuevo orden mundial es el escenario que este líder necesita para hacer operativa su misión de subyugar a las naciones del mundo bajo un liderazgo único y tiránico.

No es algo que podamos tomar a la ligera, especialmente cuando vemos que los esfuerzos por crear este nuevo orden mundial (esta unificación del mundo) se está logrando a pasos agigantados bajo el concepto de globalización.

Este nuevo orden supone cambios en todas las áreas: social, económica, política y religiosa.

Este nuevo orden se presentará como la gran solución a los problemas que aquejan a nuestra humanidad. No obstante, este es el caso en que el remedio va a salir mucho más caro que la enfermedad.

De hecho, Jesús predijo que cuando llegara ese tiempo, sería el de mayor aflicción y angustia que la humanidad jamás hubo experimentado, y que jamás nunca, volvería a experimentar.

La marca de la bestia es parte importante de ese nuevo orden mundial. A nivel económico y social, la marca (el tantas veces manoseado 666) será el único medio aceptable para las transacciones financieras, la atención de salud, etcétera.

Te sorprendería descubrir que ya se trabaja en esa marca, y que dentro de no mucho tiempo estará lista para ser aplicada a todos.

Esa marca será mucho más que un sistema seguro de transacción financiera, será la gran señal que manifestará quién está con el anticristo y quién no.

El nuevo orden mundial es promovido y buscado por gran parte de los gobernantes de nuestro tiempo.

Parece inevitable impedirlo, pero habrá que considerar cuidadosamente los costos de volverse parte de él, especialmente sabiendo que recibir la marca significará destitución automática del reino de Dios.
Author: gabtorar
•13:23
Lucas 15:17 Y volviendo en sí, dijo: ¡¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!!

Hace algunos días mientras estábamos en nuestro tiempo congregacional de intercesión, el Señor me tocó respecto a una fuerte verdad.

Lo que recibí del Señor fue simple y claro: “en la casa del Padre no hay necesidad”

Mientras orábamos esa noche por las muchas personas que se alejan de las congregaciones (mayoritariamente seducidas por el mundo), el Señor traía a mi corazón lo que Jesús enseñó sobre el hijo pródigo

Dice la escritura que este hombre se fue lejos a vivir perdidamente, y que en este vivir malgastó su herencia.

Después de algún tiempo, y cuando ya no le quedaban reservas económicas, vino hambre a aquella provincia y él deseaba llenarse con las algarrobas de los cerdos.

El Señor me hacía pensar en tantas personas que hoy están en tremenda necesidad, hambrientas espiritualmente, personas que un día estuvieron en la casa del Padre, pero que se sintieron atraídas por el mundo.

Personas que fueron engañadas con la idea que había algo ahí afuera que era mejor que lo tenían adentro.

Pero la aventura duro poco. Tan rápido como vino la soberbia vino el abatimiento. En menos de lo tiempo de lo que hubiera podido imaginar, este hombre se halló sin reservas financieras.

Para colmo de males una gran hambre azotó esa provincia y en lugar de una vida maravillosa vino como hombre armado la necesidad.

“En la casa del Padre, dijo este varón quebrantado por su deplorable condición, hay jornaleros que tienen suficiente alimento, y yo aquí perezco de hambre”

Una potente verdad que él no vio y que a menudo tampoco vemos hasta que vivimos las consecuencias, es que nuestros deseos desordenados se convierten en causal de mucho dolor.

Nos viene el impulso de querer hacer cosas, y nos dejamos seducir por esos impulsos sin someterlos al escrutinio de Dios o de Su palabra. Nos dejamos mover creyendo que poseemos lo suficiente para arreglárnoslas solos. ¡¡Qué gran mentira!!

Piensa en los muchos dolores que has vivido en la vida y hallarás como factor común que fueron ideas tuyas, cosas de las cuales estabas convencido que eran así, y luego comprobaste que no eran lo que pensabas.

El hijo pródigo salió en busca de un bienestar que no pensaba tener junto al padre. Paradójicamente al final de su desastrosa travesía, se dio cuenta que el único bienestar que había conocido era el que el padre le concedía.

En esa aventura alocada efectivamente descubrió una vida que no conocía pero que no era lo que él tenía en mente.

Conoció la necesidad, vivió el hambre, y sólo entonces pudo valorar lo que había en la casa del Padre.

Entonces valoró que aun los jornaleros tenían abundancia de pan en ese lugar, mientras que fuera de casa él tenía necesidad.

Hay tantas consideraciones que no incluiré aquí porque sería largo de comentar, pero debo precisar que fuera del Padre no hay propósito, no hay vida realmente.

El hijo pródigo fue en busca de una vida, y término apenas sobreviviendo.
La casa del Padre representa cobertura espiritual. Representa asimismo propósito. Dios como nuestro Padre, tiene propósitos con nosotros pero es bien difícil que lleguen a cumplirse si estamos fuera de su voluntad.

Nos posicionamos a nosotros mismos en un lugar de peligro cada vez que salimos de la cobertura del Padre.

“El que habita al abrigo del Altísimo, dice la escritura, morará bajo la sombra del Omnipotente” ¿De qué habla esto? Habla de protección, de cobertura.

El vivir bajo la voluntad de Dios nos abriga, nos cubre nos protege.

Realmente no hay necesidad en la casa del Padre. La vida dentro de Su casa, en Su voluntad, está llena de propósito, llena de la provisión que necesitamos para avanzar en Sus planes.

No solo hay pan en la casa del Padre. En Él encontramos vestido, calzado y anillo.

El hijo, arrepentido, volvió sin ambiciones. Las circunstancias fueron una excelente escuela para su soberbia y regresó no exigiendo un lugar como hijo, sino ser admitido tan solo como un jornalero más.

El Padre movido a misericordia le dio lo que no merecía. En efecto le restauró como hijo, pero eso no ocurrió antes de que este hombre pudiera comprender, que en la casa del Padre era donde le convenía estar.
Author: gabtorar
•11:36
Hechos 13:5 “Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”

Yo sé que en medio de las muchas tragedias que están golpeando al mundo entero, suena raro que alguno quiera hablar de gozo.

Es difícil pensar que las personas puedan tener motivos para gozar (regocijarse) cuando todo alrededor parece ir tan mal.

La verdad es que las cosas en el mundo van derechamente de mal en peor.

A los problemas ya existentes se van sumando otras problemáticas.

Vivimos en un mundo tan globalizado que podemos estar seguros, que el terremoto (principalmente el maremoto) de Japón, tendrá repercusiones económicas, por ejemplo, en el resto del mundo.

Lo que ocurre de manera local tiene un efecto a nivel general que puede no ser definitivamente gravitante en el curso de las cosas, pero que desde luego incide en el “cómo” vayan las cosas.

Por eso digo que con un panorama como el que se vive es complicado hablar de gozo. Las gentes más bien sufren hoy día.
Hay una condición de desesperanza generalizada en el fondo de los corazones de muchos seres humanos

En este tiempo postrero se ha levantado una tremenda ola de informaciones que hacen que el corazón de las personas se desaliente, y en no pocos casos, desfallezca.

Basta con echar un vistazo en la web por algunos minutos para encontrar videos de toda clase y credo que hablan de catástrofes habidas (y por haber).

Se sindica el año 2012 como el año del fin del mundo (cosa que por supuesto no es cierta porque en estricto rigor el mundo AUN no se va a terminar).

Se atribuye tal destrucción a un planeta que se acerca a la tierra, o a la caída de algunos meteoritos, a la invasión alienígena. En fin, motivos no faltan.

Para validar estas ideas se cita a personajes como Nostradamus, a los mayas, aztecas, a algunos de los “maestros iluminados” (gurúes de muchos).

Concretamente, se echa mano a muchos argumentos y personajes para explicar estas posturas.
Pero en medio de todo este debate ideológico hallamos en la palabra de Dios que los discípulos del Señor están llenos de gozo.

Cito a los discípulos del Señor porque ellos fueron hombres que de hecho atravesaron por muchas situaciones angustiantes.

Los terribles quebrantos que experimentaron fueron por causa de su fe en el Salvador Jesucristo, en su inquebrantable compromiso con Él.

Vivieron privaciones de toda clase y lo hicieron sin chistar porque en ellos había alguien más que el hombre no llega a tener por casualidad, me refiero al Espíritu Santo de Dios.

Dice el verso que estaban llenos del Espíritu Santo. Esa presencia extra producía en sus vidas un gozo inefable, incomprensible para la mente natural.

Encararon cárceles, azotes, maltratos, apedreamientos, sufrieron la pérdida de sus bienes, la pérdida de sus seres más amados, no a causa de un terremoto, o huracán, o temporal, o inundación, sino por ser consecuentes con su fe, ¡¡y todavía se mantuvieron gozosos!!

Ellos pudieron atravesar por todo eso y todavía estar gozosos porque estaban llenos del Espíritu de Dios, estaban llenos de la paz de Dios, de la esperanza que viene de Dios, de las promesas que habían recibido de Dios.

El mismo apóstol Pablo lo publicaba: “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

El gozo de Dios es algo incomprensible para la mente humana no regenerada.

Ese gozo nos permite enfrentar el dolor con otra mirada, con otro sentir. Los episodios más grises de la vida se iluminan cuando ese gozo está presente.

La desesperanza que abruma los corazones no sería tal si nos diéramos la oportunidad de conocer lo que Dios tiene para nosotros en la persona de Cristo y por medio de la operación del Espíritu Santo.

La misma biblia dice que “Cristo, por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz”. Esa es una manera muy distinta de ver la vida, pero uno no llega a ver la vida de esa manera hasta que no recibe esa llenura del Espíritu de Dios.

Tratar de vencer en la vida sobre la base de nuestras fuerzas humanas solamente tarde o temprano nos pasa la cuenta, dado que nuestras fuerzas son limitadas. Podemos ser vigorosos pero eso dura hasta que llega la fatiga.

Las fuerzas del Señor son extraordinarias e ilimitadas.

Un buen ejemplo de ello es la zarza que vio Moisés, la cual ardía sin consumirse.

Estoy convencido que esa zarza es simbólica de una vida y un ministerio llenos del Espíritu Santo.

Esa zarza ardía por la Presencia de Dios allí.

Cuando Dios está presente hay fuego, hay calor, hay vida, hay fuerzas de sobra.

No me extraña que los discípulos, aun teniendo tantas razones para llorar y lamentar, estuvieran gozosos.

¿Cómo no estarlo si lo que hacía arder la zarza, ardía en ellos también?
Author: gabtorar
•9:46
Hechos 9:8 “Entonces Saulo se levantó de tierra y abriendo los ojos no veía nadie; así que llevándole por la mano, le metieron en Damasco”

Dios nunca deja de sorprendernos. Mientras más le conocemos, más nos damos cuenta de lo grande que Él es, de la maravillosa y única manera que Él tiene para hacer las cosas.

En nuestro relato hablamos de un hombre llamado Saulo. Este varón era un judío celoso de la ley que había hecho de la persecución de los cristianos un asunto personal. Él pensaba que servía a Dios de esa forma.

¡¡Qué equivocados podemos llegar a estar a veces, al hacer ciertas cosas y creer que por medio de ellas servimos al Señor!!

Sin darse cuenta, este varón estaba yendo en dirección opuesta a su verdadero deseo de ser útil a Jehová.

El Señor Jesucristo le apareció en el camino a Damasco, y allí tuvo un trato personal con Él. La vida de Saulo nunca fue la misma. Esa visión divina el transformó para siempre.

De perseguidor de la fe de Cristo, pasó a ser un fiel y efectivo ministro propagador de esta fe.
Su ministerio traspasó no sólo las fronteras geográficas sino también las temporales. Su ministerio (o los efectos de él) se han extendido hasta hoy.

Pero eso no ocurrió por casualidad. Este varón tuvo que atravesar por un fuerte trato de Dios para que llegase a tener tal transformación, y es en este punto, donde la sabiduría de Dios resalta de modo único y singular.

¿Quién hubiera pensado que para que Saulo pudiera ver, Dios tuvo que quitarle la vista? ¿A quién, fuera de Dios, se le hubiera ocurrido que la forma de dar vista verdadera a este hombre, era cegándole?

Queda nuevamente claro que la lógica de Dios (por llamarlo de algún modo) opera muy distinto a la nuestra.

En vano tratamos de adivinar los pensamientos del Señor, o de marcarle al Señor un plan de acción, cuando pensamos que Él actuará desde la izquierda, Él viene por la derecha.

Nos fatigamos y frustramos tratando de predecir lo que Dios hará.

Él simplemente nos sorprende día a día, ¡¡y lo seguirá haciendo!!

Saulo era un hombre de decisión, tenaz, apasionado. Nada iba a detenerlo de hacer desaparecer a los del camino (cristianos), pero Saulo no contaba con que el fundador del camino le saldría a él mismo al camino para hacerlo parte del Camino.

Alabado sea el Señor por su grandeza y por sus múltiples proezas.
Saulo fue sorprendido ese día. Tú puedes serlo de hoy.
Author: gabtorar
•11:24
Mateo 24:8 “y todo esto será principio de dolores” (Leer verso 7)

Nuevamente la realidad supera la ficción. Nos despertamos con un gran terremoto y un todavía más feroz tsunami que azota a Japón causando incalculables daños y cuantiosas pérdidas de vidas que aún no es posible precisar con exactitud.

Ni hablar de lo lamentable que resulta saber que la vida de millares de personas hoy cambiará irreversiblemente. Personalmente ruego a Dios que Su Paz pueda alcanzar a quienes están viviendo esta dolorosa experiencia.

No obstante, no puedo negar que mi mayor pesar no es por la pérdida de vidas, sino por la pérdida de almas.

Una vez más, Dios nos da contundente testimonio de lo fútil de nuestros esfuerzos por tratar de controlar lo incontrolable.

Oía el testimonio de un experto chileno que acababa de regresar de Japón y él comentaba a un medio de noticias local que los japoneses estaban preparándose para un terremoto en la zona contraria del país.

Lo mismo pasó en Chile un año atrás, todos los hombres de ciencia tenían cifradas sus expectativas en un evento sísmico mayor que golpearía el norte. Sin embargo, el terremoto vino en pleno sur de Chile.

Esta misma mentalidad es la que nos ha llevado al punto en el estamos hoy.

Confiamos en nuestras tecnologías, en nuestros conocimientos, en nuestros cálculos, pero Dios nos muestra aunque “el caballo se puede alistar para la batalla, la victoria la da Él”.

Desde luego, no puede haber victoria en la muerte de tantas personas, pero tampoco la hay en la obstinación de los hombres por querer vivir independientes de Dios y seguir confiando sus fuerzas en lugar de las del Señor.

Con poderosa exactitud se cumplen las palabras de Cristo registradas en Mateo 24, capitulo imprescindible de estudiar en este tiempo, porque en él, se encuentra un claro registro del mensaje de Cristo para quienes hemos llegado a esta era.

No me sorprende la magnitud del terremoto, de este y de otros que han ocurrido y de aquellos que aún están por venir, no me sorprende lo destructivo y voraz de este tsunami y de los que aún están por venir.

No me sorprende oír de las crisis financieras, de las enfermedades aparentemente nuevas que extrañamente surgen cada año, no me sorprende que las personas cada vez estén más desconcertadas al ver que sus instrumentos científicos son incapaces de dar respuesta categórica a todos estos fenómenos naturales. Digo naturales del Señor de la creación, naturales de una creación que está dando claras señales de fatiga, de colapso.

Lo que si me sorprende es que todavía no seamos capaces de ver la realidad que hay detrás de todo esto. Dios lo advirtió en Su palabra.

Vivimos el principio de dolores del que Jesús habló en el mencionado capítulo de Mateo. El Señor dijo que los terremotos en diferentes lugares serían una señal inequívoca de que el tiempo había llegado. Me refiero al tiempo de su venida.

La gran pregunta entonces no es si estamos preparados para un terremoto o tsunami. La gran pregunta es: ¿estanos preparados para las otras cosas que el Señor habló?

Así como éstas van cumpliéndose delante de nuestros ojos, con toda seguridad digo que las demás cosas también se cumplirán.

Cada vez las intensidades de estos movimientos es mayor, la gente cada vez se sorprende más de lo impredeciblemente rudos que se han vuelto los terremotos en intensidad, frecuencia y duración.

Con todo eso, ¿estamos preparados para encarar al Señor? Vivimos en condiciones aceptables delante de Sus ojos.

Sin querer ser sensacionalista, es preciso decir en honor a la verdad de las escrituras, que vienen a futuro terremotos de mayor intensidad todavía.

Basta con leer el libro de apocalipsis para encontrar al menos un par de referencias con relación a terremotos que causarán terribles destrozos y gran pánico en el mundo entero.

Pero no es justo perder el punto: los terremotos son solo una señal del asunto que debiera producir en nosotros verdadera preocupación. Jesús dijo que eso sería señal que avisaría la inminencia de Su Segunda Venida.

Y antes de su venida (manifestación gloriosa) en que todo ojo le vería, el Señor advirtió que como ladrón en la noche antes sacaría del mundo a Su Esposa, Su iglesia.

Ese evento sí que va a estremecer al mundo entero. ¿Estamos preparándonos para ello?

No lo digo despectivamente, pero los terremotos (como las demás señales) son francamente algo secundario. Lo central es que Cristo, tal como predijo los terremotos, predijo que tomaría a Su pueblo a Si mismo.

Sucesos como el de hoy sólo nos recuerdan que eso es algo que está a punto de suceder.
Author: gabtorar
•7:28
Mateo 18:11 “Porque el hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido”

¡Con qué claridad el Señor declara aquí cual fue el motivo de su venida a este mundo! Con estas palabras el declaró cual era el propósito de su vivir, lo que debía ser

¿Tenemos la misma certeza de cuál es el propósito de nuestra vida?

Cuando uno no tiene claro hacia donde va, comete muchos errores. Lo mismo ocurre cuando no tiene claro quién es.

Las personas vivimos vidas muy egocéntricas, como consecuencia entramos en caminos y deambulamos por veredas que no aportan en lo más mínimo a la verdadera razón de nuestro existir…¡¡y esta vida es tan corta!!

Vivir un promedio de 70 años es insignificante comparado con la gran promesa de vida eterna que Dios nos ha concedido en su palabra.

La eternidad y todo lo relacionado con ella (siempre lo digo) es demasiado tiempo como para descuidarla.

Pero aunque esta vida es corta, es suficiente para poder resolver los asuntos necesarios relacionados con esa vida eterna superior.

Cristo vino con una misión y se dedicó a ella. El éxito siempre depende de cuánto estemos dispuestos a invertir en lo que hacemos.

Es preciso mencionar que las personas tenemos una definición de éxito que no precisamente encaja con la de Dios.

Para los hombres ser exitoso significa alcanzar metas personales terrenales. Esas metas normalmente tienen que ver con deseos egoístas, aunque a veces también con la satisfacción de ciertas necesidades.

Dios ha prometido que si nosotros buscamos PRIMERO Su reino y Su Justicia, entonces, Él se encargará de respondernos (de la manera que Él estime conveniente) respecto a los temas de necesidades terrenales básicas.

Muchas personas se sienten frustradas porque las cosas no resultan como quieren, y no se dan cuenta que Dios usa las circunstancias para disciplinarnos en nuestro vivir para hacernos exitosos en lo que tiene real valor para Él.

NO hay nada más terrible que tener éxito en las cosas equivocadas.
He aprendido que muchas personas no pueden ser promovidas de su estado actual porque no tiene la madurez para afrontar esa promoción. Dios nos hace un gran favor cuando nos permite atravesar situaciones difíciles que nos llevan a replantearnos si estamos o no haciendo SU voluntad.

La obediencia selectiva (como decía en el devocional de ayer), es otra manera de ser desobedientes y Dios necesita enseñarnos la obediencia.

Si no le obedecemos en este reino terreno ¿por qué lo haríamos en la eternidad? Y si no estamos dispuestos a sujetarnos a Él aquí, ¿por qué tendría que premiarnos llevándonos a su Reino?

Son cosas que a veces no consideramos porque tenemos la mirada demasiado puesta en nosotros mismos y esa es la raíz de nuestros males.

No es casualidad que Jesús dijera que para poder seguirle debíamos negarnos a nosotros mismos. Este negarnos significa responder con tranquilidad y confianza en Dios frente a esas cosas que nos ponen el mundo de cabeza.

Piensa en esto ¿qué es lo que te entristece más, no es el no lograr lo que deseas (en cualquier ámbito)?
Leemos que Jesús vino a salvar lo perdido, que esa era su misión. Indudablemente se refiere al hombre, a reconciliarle con Dios mediante su muerte en la cruz, a abrir un camino nuevo y vivo para que la humanidad pudiera volver a relacionarse con Dios.

Pero eso no es todo. El hombre se alejó de Dios como consecuencia de que otras cosas se perdieron, por ejemplo, el temor de Dios.

Jesús vino a salvar al hombre de la condenación eterna, del infierno pero también de su egoísmo. Ese enemigo invisible que se las arregla para vivir en la mente y corazón de las personas. Que por no verle, no le damos el trato que merece.

Cuando las cosas no salen como esperamos levantamos artillería contra Dios, damos amplio lugar en la mente para que el enemigo la use como un campo de entrenamiento militar y arroje cuanto armamento tenga a mano.

Comienzan las quejas, los miramientos, perdemos la perspectiva, se nos nubla el entendimiento. En resumen, dejamos de ver a Dios.

Y si hay que el hombre no se puede dar el lujo de hacer es dejar de ver a Dios.

Una vez que tú dejas de mirar al Señor tu vista se fija en cualquier cosa y eso nos lleva, por cualquier camino, lejos de Él.

Pregunta a un conductor si podría conducir mirando el costado del camino sin tener accidentes y te aseguro que la respuesta será: “No, no es posible”.

Dios quiere que entendamos que el mayor éxito que tenemos a nuestra disposición es poner siempre la mirada en Él como lo hizo Jesucristo. Llegar al final de nuestra existencia, sea larga o corta, y poder decir: “caminé con Dios, hice Su voluntad. Tuve mucho o poco, logré grandes cosas o cosas aparentemente insignificantes pero caminé con Dios, guardé la fe, fui fiel en lo que me mandó y agradecido con lo que Él me dio”

¿Puede haber éxito mayor?
Author: gabtorar
•11:27
Romanos 2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

El Señor ha puesto una gran inquietud en mí con respecto a esas áreas que aún no le pertenecen, que no hemos querido rendir a Él.

Superficialmente decimos: “yo creo en Cristo, de modo que mi problema con relación a la eternidad está resuelto”, pero en el fondo sabemos que nuestra obediencia a Cristo no ha sido total sino parcial. Que aún nos hemos reservado “áreas” de desobediencia. Si esas áreas no las gobierna Cristo ¿quién las gobierna entonces?

Dios nos está llamando a un compromiso total con Él. Que dejemos de ser estremecidos al leer lo que Pablo y otros apóstoles decían o hacían, al ver su gran compromiso e identificación con Cristo, y hagamos del “para mí el vivir es Cristo” nuestro propio lema de vida.

El asunto de la obediencia es vital para una relación con Dios. Cristo siendo hijo, obedeció, nos dio ejemplo.

De ahí que lo siguiente es cierto: Los cristianos obedecen a Cristo, Como evangélicos obedecemos al evangelio.
No somos cristianos por hablar de Cristo sino porque lo imitamos. No somos evangélicos porque asistimos a un templo llamado evangélico, sino porque vivimos el evangelio, porque lo obedecemos.

Me temo que de alguna manera el enemigo nos ha engañado haciéndonos pensar que no necesitamos entregar “todo al Señor”.

Nos ha hecho creer que todavía podemos reservarnos el derecho de administrar “a nuestro gusto” ciertas áreas. Ese es un grave error.

Esa es la razón por la cual conservamos “pecados regalones”, con los que tenemos mucha condescendencia. Los tratamos delicadamente, para no hacerles sentir mal pero Cristo dice que deben salir de nosotros.

Dios en Su paciencia nos habla de estas cosas, nos recuerda, nos insiste, pero nosotros no llegamos a ver lo destructiva que es la obediencia selectiva para un cristiano.

Esta clase de obediencia nos hace pensar que somos obedientes cuando en realidad no lo somos completamente.

La obediencia selectiva no es otra cosa que decidir a qué quiero obedecer y a qué no.
Nos pone muy mal cuando vemos esta actitud en nuestros hijos, y somos severos con ellos sobre este tema, pero no logramos ver que como hijos actuamos del mismo modo con Dios.

Decidimos que haremos ciertas cosas que la palabra de Dios nos ordena, pero selectivamente decidimos que otras no las haremos.

¿Cómo esperar que el evangelio de resultados completos en una vida que lo vive de manera parcial?

Imagina lo que habría ocurrido si Cristo hubiera decidido obedecer al Padre en algunas cosas y en otras no. Su sacrifico en la cruz hubiera sido vano, un chiste, porque no haber sido un sacrificio perfecto y acepto al Padre

Obedecer a Dios a medias es el equivalente a sacrificar un animal defectuoso en el tiempo de la ley mosaica.

Si Dios nos llama a algo debemos trabajar en ello. No hay nada peor que saber hacia donde debemos ir y salir en otra dirección.

En Romanos 2:5 dice: “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,
Hace 2 mil años el Espíritu Santo decía a Pedro “es tiempo que el juicio comience”. Hoy vivimos en el tiempo en que el juicio está a punto de ejecutarse y pienso que no podemos ser descuidados con algo tan delicado..

De alguna manera el juicio comienza cuando las personas deciden de plano rechazar u obedecer parcialmente el evangelio, que es una forma sutil de desobedecerlo.

Dios ha tratado mucho conmigo en este aspecto: “aquellas cosas que ÉL sabe que uno sabe que están mal y que siguen mal, porque uno no hace nada por cambiarlas o simplemente lo que hace es insuficiente”.

La obediencia no es algo opcional para Dios

El sacrificio de Cristo en la cruz puede significar muchas cosas, pero puedes tener la seguridad que no significa libertad para vivir a nuestro antojo o para desobedecer Su Palabra.

Me consuela saber que de acuerdo a 1Tesalonicences 5:9, Dios no nos ha puesto para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, pero sé muy bien que sin obediencia al Señor, esa salvación no será posible
NO querer romper con cosas que uno sabe que están mal le concede al diablo una puerta abierta por la que puede destruir tu vida.

Por otro lado, nuestra obediencia al Señor hace que Dios aplaste al maligno bajo nuestro pies.

Hay bendiciones que vienen a causa de la obediencia e indudablemente la desobediencia nos acarreará muchos dolores.
Author: gabtorar
•3:54
Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Pablo era un hombre que sabia de lo que hablaba cuando decía que todo lo podía en Cristo.

Pocas personas han vivido lo que este varón de Dios tuvo que atravesar. Lo más destacable es que todo eso lo vivió por causa de su fe, por amor a Cristo, por amor a otros.

Este hombre fue apedreado, azotado y vivió naufragios. Fue atacado física y espiritualmente.

Decía que había aprendido a vivir teniendo abundancia o padeciendo necesidad, estando saciado o teniendo hambre, lo que desde luego nos hace partícipe de las fases por las que indudablemente atravesó.

Este hombre piadoso experimentó todas esas cosas por la causa de Cristo. Es igualmente loable que tú no lo vas a encontrar lamentándose por su situación.

Pienso que Pablo nos debería hacer pensar respecto a nuestros propios problemas.

Primero, el hecho que a diferencia suya, la mayoría de nuestras dificultades vienen como consecuencia de vivir para nosotros mismos. Tomamos decisiones egoístas que traen consecuencias (sufrimiento, dolor) y luego queremos (de nuevo egoístamente) que Dios corra a socorrernos. Rara vez nuestro sufrimiento es por otros.

Segundo, Pablo no se quejaba por lo que le pasaba.

¿Qué poseía este hombre que frente a situaciones muy parecidas a las nuestras y en las que nosotros no cesamos de lamentarnos, él no hacía nada de esto?

A simple vista parece un hombre venido de otro mundo, y la verdad es que en alguna medida lo es.

Pablo vivía en esta tierra pero con la mirada puesta en el cielo. Él vivía esta vida con la mirada puesta en la otra, en la que Cristo le ofrecía.

Como puedes ver, la clave de esta clase de vida victoriosa es el intercambio.

Creo que una marca común a todos los santos (entiéndase “santos” como los hombres y mujeres nacidos de nuevo, que son parte de la familia de Dios, de la iglesia universal de Jesucristo) de la historia es que ellos estuvieron dispuestos a cambiar “esta vida” por la “venidera”. Estuvieron dispuestos a atravesar por lo que fuera necesario (siguiendo su fe en Jesucristo) sabiendo que esta vida no era la estación definitiva, que el viaje no llegaba al fin en esta tierra.

Pablo era capaz de ver a Dios, Su Mano, Influencia y Perfecta Voluntad en las cosas que le ocurrían.

Él no discutía con Dios (como acostumbramos a hacer) sobre el porqué de las cosas.

Pablo daba a gracias a Dios por la manera en que Él soberanamente permitía que las cosas sucedieran.

Ya sea estando preso por predicar a Cristo, o viviendo un tiempo glorioso de milagros y sanidades, Pablo sabia que lo uno como lo otro eran parte del plan de Dios y si Dios lo había decidió así, entonces debía estar bien.

¡¡Esto es verdadera fe!!

Como hombre muchas veces me he visto enfrentado a dificultades que van más allá de capacidad de resolución. Créeme que entiendo perfectamente cuando alguien me dice que siente que no puede más.

¡¡Yo también he pensado que no podría seguir ni siquiera un paso más!! Pero Dios se ha encargado de enseñarme que Él ordena los pasos de sus hijos. Él nos fortalece para que todo lo podamos en Cristo.

Una gran lección de la vida cristiana es que todo lo podemos en Cristo.

Nuestras quejas y murmuraciones vienen de poner la mirada (confianza) en nosotros, en nuestras fuerzas o capacidades, pero todo cambia cuando la confianza es depositada en Aquel que todo lo puede y que nos capacita para poder con todo lo que

El nos ponga por delante.

Derechamente Dios quiere enseñarnos a mirarlo a Él sobre toda aflicción, conflicto o circunstancia. Sin duda Él desea que quitemos la mirada de nosotros mismos y la pongamos sobre Él.

Pablo, al igual que otros santos de la historia, lo entendieron así, y tu ya sabes cuales fueron los resultados de tal fe en Dios: “las cosas mas increíbles ocurrieron porque hubo gente que se atrevió a confiar en Dios plenamente”.

Fueron llevados más allá de sus humanas posibilidades por Aquel que es capaz de hacer lo imposible.

Enfrentaron las necesidades (carencias) mas grandes, los dolores mas terribles, las pérdidas mas dolorosas y todavía lograron estar en pie porque había UNO que los sostenía en medio de toda esa adversidad.

Muchos creyentes, en un momento de alta emoción, han gritado a los cuatros vientos que todo lo pueden en Cristo que les fortalece, y no mucho después, al fragor de la batalla, los vi tirar la toalla y retirarse derrotados y desanimados.

El verso en cuestión es más que una bonita frase que se dice en momentos de emocionalismo. Es Palabra de Dios, es la promesa de que caminando junto al Señor PODREMOS LOGRAR Y SOPORTAR TODO LO QUE EL QUIERA, PORQUE EL MISMO NOS DA LA FUERZA NECESARIA PARA HACERLO.

Por último, sólo puedo agregar que se que Pablo no mentía cuando decía estas palabras. Dios también me lo ha demostrado a mí.
Author: gabtorar
•5:14
Juan 19:18 “y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio”

Prácticamente todo el mundo conoce este relato que habla de la crucifixión de Cristo.

Sabemos que Él murió en medio de dos malhechores, que su muerte fue la crucifixión, que murió por los pecados de la humanidad que con ese sacrificio demostró su gran amor por los hombres de todas las edades.

Que con ese sacrifico abrió la puerta para que todo el que invoque el nombre del Señor pueda ser salvo por medio de Él.

Quizás no seamos expertos en Cristología, pero estoy seguro que sabemos lo suficiente como para poder entender lo siguiente.

Cristo se ha dado a conocer por muchos medios. El apóstol pablo hablaba de algunos que predicaban a Cristo incluso por contienda pero se alegraba que de todos modos Cristo fuera predicado.

En este tiempo los medios de comunicación masivos han ayudado bastante en la tarea de universal el conocimiento de Cristo.

Especialmente gracias a lo que llamamos semana santa, tiempo en que se transmiten programas especiales (los que, dicho sea de paso, cada vez son menos) haciendo alusión a la obra que Cristo realizara en la cruz, en favor de toda la humanidad.

Pero hay algo intrínseco en este versículo que deseo resaltar, y tiene que ver con la centralidad de Cristo.

El Señor fue crucificado en medio, lo que me lleva a preguntarme ¿Es Cristo central en nuestras vidas?

La historia misma está dividida por el nacimiento de Cristo, lo que da a Cristo un lugar central en la historia.

Como leemos, Él fue crucificado en medio de estos hombres, lo que le da un lugar central en la redención de los pecados de la humanidad.

Pero de nuevo ¿Es el Señor Jesucristo central en mí?

En el misterio de la trinidad Jesús ocupa el lugar del medio. Cuando pronunciamos alguna bendición lo hacemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y otra vez Jesús, el Hijo, es figura central
¿Es Jesús central para ti?

De acuerdo a lo que podemos aprender de la escritura, Jesús es Dios hombre, él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

Jesús dijo “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.

En Jesús “habita toda plenitud”. Todas las cosas en Él subsisten.

¿Te das cuenta del rol central que ocupa Cristo en la escritura y en la economía de Dios?

Por ello considero más que oportuno reflexionar sobre Su centralidad en nuestro vivir. Si Cristo es tan importante en todo y para todo, ¿puede no serlo para nosotros?

Con toda esa referencia ¿Podemos darnos el lujo de dar a Cristo un lugar que no sea central en nuestro corazón, tiempo, y hogar?

Yo pienso que no. ¿Qué piensas tú?