Author: gabtorar
•12:42
Hebreos 3:15: “entre tanto que se dice: SI OYEREIS HOY SU VOZ, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación”.

Nadie, en la toda la historia de la humanidad, ha traído un mensaje tan pertinente como Cristo Jesús.

Él vino desde el cielo para poner en el tapete de los hombres el tema de la vida eterna.

Hace un par de semanas yo compartía sobre este asunto, y decía que nosotros en general no le damos a este tema, la importancia que tiene.

Pues bien, Jesús, muy posiblemente motivado por nuestra indiferencia frente a una problemática tan relevante, se humanizó para hablarnos de la vida eterna, de los alcances de esta y sus ineludibles consecuencias para nuestras vidas.

Desde esa perspectiva, el mensaje de Jesús fue muy pertinente, tanto para las personas de su época como para todas las demás.

Pero Su mensaje no solo es pertinente en términos generales, también lo es en lo particular.

Jesús vino claramente para hablarnos de las demandas del cielo.

Debemos reconocer que las demandas del cielo no suelen ser tema para el hombre promedio.

La continua pérdida de los valores cristianos y de la influencia de la biblia sobre el quehacer de las personas, ha comenzado a dar sus malos frutos.

Esto ha producido que las personas hayan comenzado a vivir como les parece, olvidando los preceptos bíblicos por los cuales antes pasaban las decisiones y planes.

Desde luego, vivimos como nos parece más adecuado, pero muchas veces esa forma de vivir, dista mucho de lo que el cielo acepta y aprueba.

A Jesús lo criticaban por juntarse a pecadores, rameras y personas (en general) de dudoso vivir.

Frente a esto, Él simplemente respondía diciendo que los sanos no necesitaban médico.

Con ello estaba declarando que Él era ese médico y los pecadores los enfermos.

Esto nos permite entender un poco cómo Dios ve las cosas.

Para Dios el pecado es como una enfermedad, que no solo destruye el cuerpo, termina destruyendo el alma.

Jesús siempre habló a las personas con esta idea en mente. El no siempre hablaba de la misma forma ni usaba los mismos ejemplos, pero siempre dejaba el mismo mensaje, el cual era sin duda redentor, pero siempre, siempre llamaba al abandono de cualquier forma de pecado.

Él hablaba a las personas de acuerdo a sus personales necesidades.

Los hombres le buscaban para que les ayudara en sus terrenales aflicciones, pero él estaba más interesado todavía en ayudarles a resolver sus problemas relacionados con el cielo y con la eternidad-

En ese sentido, su mensaje era muy pertinente, muy significativo. No les hablaba de generalidades, sino de cuestiones que llegaban directo a los corazones de quienes les oían.

A la mujer samaritana le habló de la situación de adulterio en la que estaba.
Al joven rico, le confrontó con su problema de avaricia y el amor que tenía por sus posesiones.

A los fariseos y escribas, les habló de su actitud hipócrita y de su religiosidad sin vida.

Hay muchos otros que se encontraron con el Señor, a los cuales Jesús les habló de modo específico. Su mensaje a cada uno fue siempre pertinente y significativo.

Dios lo sabe todo. Él sabe lo que necesitamos y sabe cómo darnos lo que necesitamos.

Una de las maneras en que Él nos da lo que necesitamos es hablando significativamente a nuestras vidas.

Por eso es tan importante que si oímos SU, voz no endurezcamos nuestros corazones.
Author: gabtorar
•7:21
Números 17:10: “Y Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus QUEJAS de delante de mí, para que no mueran”.

Oímos quejas de todos los frentes y por todas las razones posibles.

Nos hemos vuelto expertos en el infartante arte de “las quejas”.

¿Has estado junto a personas que se pasan la vida quejándose de todo lo que les pasa?

¡¡Que incómodo resulta sentarse junto a personas que sólo abren sus bocas para transmitir alguna molestia, para referirse a algo que no les agrada o parece. Para hacer algún descargo contra la vida que llevan o contra Dios, por haberles dado tan miserable existencia!!

De esas bocas nunca puedes esperar una palabra de gratitud. Con ellos es siempre es lo mismo: son hipocondríacos sociales.

Y claro, nos quejamos porque quejarse es gratis, no cuesta nada.

Hay personas a las que basta con saludarlas para que sientan que les estás dando paso para arremeter con sus quejas. Y lo peor es que una vez que empiezan ¡¡ya no hay quien las pare!!

Lo más paradójico es que las mismas personas que constantemente se quejan, son gente cuyo aporte a la humanidad es muy bajo, por no decir nulo.

Y a mi juicio, se quejan porque tienen mucho tiempo disponible para ello.

Como Sodoma y Gomorra, que de acuerdo a la palabra del Señor, lo que dio origen a su maldad, fue precisamente la abundancia de pan y de ocio.

Jesús tenía tantas buenas y justificadas razones para quejarse. Las cosas por las que pasaba, las cosas que veía, y sin embargo, usaba su tiempo provechosamente intentando cambiar la realidad que le rodeaba, enlugar de quejarse por ella.

Muchos que fueron transformados por Él no lo hubieran sido, si Jesús hubiese sido un quejón más, pero Él fue más allá del estado deplorable de su tiempo. Y eso logró cambios y por tanto, es lo que debemos imitar.

A esta altura del partido, está bien demostrado que las personas que surgen (que avanzan y alcanzan logros en la vida) son aquellas que han aprendido a sobreponerse a las adversidades y que han llegado a hacer de la perseverancia un condimento diario e indispensable en sus vidas.

Es una locura pretender tener vidas maravillosas y al mismo tiempo vivir de mala manera.

Los quejumbrosos son generalmente aquellos que hacen las cosas mal, que siembran mala semilla y se quejan luego por no obtener una maravillosa cosecha.

Pero para cosechar bien se debe trabajar. Se debe sembrar en esperanza, en fe.

Mi abuela es uno de los seres más adorables que conozco. Es una persona que ya cuenta con algunos años pero es muy difícil no querer estar cerca suyo porque su actitud frente a la vida, siempre optimista, se vuelve en una especie de imán para quienes la rodean.

Cuando le planteas la posibilidad de salir, ella siempre está dispuesta (aunque para apoyarse usa un bastón). Es una abuela a todo terreno.

Si bien sufre de dolores a los huesos, ella no se la pasa quejándose, es más, cuando estas con ella, ella nunca lleva a la conversación a sus molestias o dolores, siempre es una bendición hablar con ella porque tiene un sentido del humor envidiable.

Sé que ella nunca va a estar sola, porque su forma de ser, su actitud agradecida del Señor y de la vida que Dios le ha dado (créeme que su vida no ha sido fácil) es un verdadero imán.

Pero hay personas que representa el polo opuesto.

Son personas que saludarlas ya fue suficiente. Ya sabes qué vendrá a continuación: una larga disertación sobre cómo la vida les ha sido adversa, de lo mal que la han pasado, etcétera.

Por cierto nunca mencionan lo mal que ellos han hecho las cosas, porque ellos siempre son las víctimas.

El enfoque está en lo que otros les han hecho a ellos y en lo que esto les ha provocado.

Personas con las que no puedes proyectarte para nada, porque en todo tienen algún reparo.

Usualmente las personas quejumbrosas acaban solas porque tienen una increíble capacidad para alejar a los demás con sus quejas y pesimista visión de la vida.

La vida, con todos sus bemoles, es hermosa. ¡¡Basta de quejas!!
Author: gabtorar
•14:28
2Timoteo 3:2 “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,”

Me impresiona constatar la avidez con que las personas de este tiempo, rechazan las cosas divinas.

Me sorprende esa increíble predisposición para dar la espalda al Señor, a tal punto, que Dios se ha vuelto un extraño para muchos, en el mundo que Él mismo creó.

Me preocupa la ingratitud de los hombres de nuestro tiempo.

El apóstol Pablo escribió sobre este asunto. Él, proféticamente, por la palabra de Dios, advirtió sobre el carácter de los hombres en los días postreros. Dio muchas referencias del carácter egocentrista de las personas que alcanzarían dichas generaciones, y hoy asombrosamente vemos cumplirse sus palabras.

Una de las cosas específicas que mencionó, tiene que ver con la ingratitud de los hombres ¡¡y cuan claramente se puede ver en nuestros días!!

Veo hijos ingratos con sus padres, que olvidan lo que los padres han hecho por ellos. Veo cónyuges, actuando con deslealtad e ingratitud hacia sus cónyuges.

Empleadores ingratos con sus trabajadores.

Hay cientos de ejemplos de esta clase y por lo que se ve, la cosa va de mal en peor.

Es triste ver como el egocentrismo, paulatinamente nos ha robado las cualidades más humanizadoras que poseemos y que tienen relación con nuestra correcta interacción con el prójimo.

No es raro ver el estado deplorable de nuestras sociedades si cada cual solo está interesado en su propio bienestar y muestra nulo o mínimo interés por los demás.

Ser agradecidos no obedece solo a un gesto de cordialidad o cortesía, es en gran medida una señal de genuina humanidad.

En las tiendas, calles, micros (y quizás por culpa de la vida tan sobrecargada de actividades y preocupaciones) las personas que dan las gracias son cada vez menos, cada día más escasas.

A los defensores de la vida animal les preocupa la extinción de ciertas especies animales, pero para nuestra propia vergüenza, esas sutilezas que daban cuenta de nuestra humanidad, se encuentran al borde de la extinción y aparentemente a nadie le importa.

Nuestros valores están absolutamente trastocados.

Se hacen grandes movilizaciones en protesta por la inobservancia de ciertos derechos y los mismos movilizados faltan a los derechos de otros.

Hemos llegado al triste día en que todos se sienten con el derecho a decir lo que les viene en gana, sin cautelar primero, si tienen o no la moral para ello.

La gratitud es algo tan básico, pero tan poco considerado en nuestros días.

Los que prestan servicios se han vuelto en verdad personas de última clase, porque
se les trata como si no valiesen nada.

El que paga por algún servicio se siente con el derecho de maltratar a quien le atiende, solo porque no lo hace con la prestancia que quisiera.

El saber que va a cancelar, le convierte en un tirano temporal de ese inquilino que no tiene otra opción más que bajar la mirada y llevar el menosprecio.

En muchos aspectos nos hemos convertido en modernos seres primitivos.

La biblia enseña que debemos dar gracias en todo ( y por todo).

Se nota que Dios nos conoce bien y que sabe cuáles lecciones deben ser constantes.
No sé si alguna vez, después de haber leído algún devocional que haya resultado ser de provecho para ti, has dado a Dios las gracias por esas líneas.

Los grandes cambios comienzas con pequeños pasos de ello no cabe duda alguna.

Un pequeño paso para tener una vida mejor (para uno y para los demás) es aprender a dar las gracias a quien lo merece.

Créeme que, en lo personal, desde ya estaré agradecido si estimas considerar estas palabras para aplicarlas en tu diario vivir.

Dar las gracias ¡¡es algo tan básico!!
Author: gabtorar
•13:51
Marcos 8:36 “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”

¿Entendemos el valor de la vida eterna?

Hablamos de una clase de vida que desde su mismísimo nombre representa algo totalmente extraño y ajeno a nuestra humana y finita naturaleza.

La eternidad es una medida de tiempo que sobrepasa largamente cualquier noción que podamos llegar a tener acerca de la duración del tiempo.

Cada día vemos con mayor angustia como el tiempo tiene un valor tremendo.

Hemos aprendido (a veces a punta de dolores) que el tiempo es un bien irrecuperable. Que hay cosas que tienen su tiempo para ser llevadas a cabo y que fuera de esos tiempos ya no tienen razón de ser o realizarse.

Pero aun con toda la noción de lo valioso que es el tiempo, dejamos tan abandonada esta realidad de una vida eterna, que parece que en verdad muchos no creyeran en tal cosa.

La vida terrena está llena de sorpresas, de cosas que nos dejan boquiabiertos y eso que esta vida es tan solo la antesala de la vida verdadera.

Jesús habló de la vida eterna y dijo que la vida eterna consistía en conocer a Dios y a Jesucristo como enviado suyo.

La verdad es que conocer a un Dios Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente no es tarea de algunos años, es una tarea para toda la vida, una tarea para la eternidad.

Y aunque la humanidad siente gran curiosidad por conocer el espacio exterior, por explorar la posible existencia de otros seres en el vasto y desconocido espacio, mostramos una indiferencia vergonzosa y casi inexplicable con relación a un tema que nos es infinitamente más cercano como este, relacionado con la inmortalidad del alma.

Los seres humanos no somos eternos desde el punto de vista que no hemos existido desde siempre, como es el caso de Dios, pero desde el momento en que fuimos creados, no dejaremos de existir.

Desde ese punto de vista, Dios nos ha dado eternidad. Él ha puesto eternidad en el alma de los hombres, y por tanto, debería ser un tema para nosotros el destino eterno de nuestra alma.

Hablar del alma no es sencillo. Es tratar con algo de lo que sabemos muy poco o mejor dicho de lo cual se ha comprobado muy poco. Pero como siempre, Dios nos ha dejado lo suficiente como para que entendamos que requiere de nuestra atención.

Yo hoy solo quisiera llevarnos a la reflexión que no podemos ser negligentes con algo tan importante, con algo que tiene trascendencia eterna para nosotros.

Nuestra alma es algo muy valioso aunque no lo entendamos en su totalidad. Nuestra alma es valiosa para Dios.

Jesucristo dijo ¿de qué le sirve a alguno ganar el mundo entero y perder el alma?

Nuestras preocupaciones (esas que nos quitan el sueño y algunas veces hasta nos enferman) ¿no son aquellas relacionadas con las cosas de esta vida, de este mundo?

Y si Jesús dijo que de nada valía ganar el mundo si perdíamos el alma: ¿puedes llegar a ver el valor de tu alma?

Jesucristo murió para que nuestras almas fueran salvas de la condenación del infierno.

Entregó su propia vida para que nosotros salvemos nuestra alma de la condenación que produce el pecado en el hombre.

Él se preocupó por el bienestar de nuestra alma ¿y nosotros no?

Sería muy saludable indagar en las escrituras, por qué Dios permitió que Su Hijo Unigénito (Jesucristo), muriera por salvar el alma de otros.

Debe haber una muy buena razón para ello.

Que uno que reinaba y recibía constante adoración y reconocimiento, hubiera dejado su trono, su reino y se hubiera conformado a nuestra limitada humanidad para venir a ser humillado por seres inferiores a Él, en todo sentido.

Nuestra alma debe tener un tremendo valor, uno que en nuestra miopía espiritual, no logramos ver, pero por el cual Dios estuvo dispuesto a pagar el precio más alto.

Sabiendo que Él hizo semejante sacrificio, ¿vamos a quedarnos de brazos cruzados en ignorancia del verdadero valor de nuestra alma?
Author: gabtorar
•13:40
Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Jesús estaba en la cruz por querer asumir una responsabilidad que no era suya. La cruz era el precio que se debía pagar por el pecado.

Jesús no hizo pecado, pero por nosotros se hizo pecado.

Hay muchas virtudes en la vida de Cristo, no solo el hecho que él hubiese vivido una vida sin pecado, sino que además estuvo dispuesto a asumir el costo de los pecados de otros, para ser más específico, los nuestros.

El concepto “pecado” ha sido desvirtuado. Desafortunadamente lo que las personas entienden como pecado está desenfocado de lo que en realidad es. La gente se ríe de la palabra pecado, habla irónicamente del mismo, se burla de quienes lo mencionan.

Es que existe una infortunada desinformación del asunto.

Lamentablemente, el asunto del pecado es muy serio, lo suficiente como para considerarlo. De hecho, si las personas llegaran a entender lo serio que es, nunca lo tomarían a la ligera.

Lo cierto es que Jesús si entendió la seriedad del tema y por eso actuó. Lo que hizo, debes saber que fue a nuestro favor. Esa es una deuda impagable que tenemos con Jesús.

No importa lo que hagamos, nunca podríamos resarcir el costo de nuestros pecados y Jesús decidió asumir ese costo.

¿Quién estaría dispuesto a pagar las deudas de otros? Solo alguien muy ingenuo, o bien, demasiado bueno.

Puedes saber que Jesús no está del lado de los ingenuos. Él no puede ser engañado, Él lo sabe todo, aun los pensamientos de nuestros corazones, el Señor los conoce.
De modo que él representa la otra parte, y lo que hizo de morir por nosotros en la cruz lo hizo sencillamente porque es demasiado bueno. Lo hizo porque sabía que no habría otra alternativa para nosotros aparte de Él.

La bondad del Señor es mayor de lo que a veces pensamos. Pero eso es porque Él sabe de las verdaderas y profundas implicancias que el pecado tiene sobre nosotros.

El pecado nos destruye, nos degrada. Los hombres somos muy buenos para alegar nuestros derechos.

Peleamos centímetro a centímetro los que consideramos son nuestros derechos, pero con qué facilidad nos rendimos a los pecados, siendo estos tan destructivos para nosotros.

Hay pecados de toda clase. Pecamos socialmente, pecamos moralmente, pecamos cívicamente, pecamos de mil y una formas, pero ese no es el mayor problema. El mayor problema es trivializar de tal forma el pecado, que ya no lo veamos como realmente es.

Sansón era un paladín de Dios, levantado por Dios pata defender a los judíos y para hacer prevalecer la voluntad de Dios.

Él sabía que los filisteos eran el enemigo, pero algo pasó dentro de él que le llevó a ver a los filisteos de una manera equivocada. Quizá a causa del continuo contacto con ellos, Sansón les llegó a ver de manera trivial. ¿Resultado? Terminó emparentando con el enemigo.

Es triste cuando llegamos a perder la medida de las cosas de esa forma. Y eso es lo que ha sucedido con el pecado.

Nadie juega cuando se habla del SIDA porque las personas saben que esa enfermedad es algo demasiado serio como para tomarlo ligeramente.

El pecado es mucho peor que el peor de los casos de SIDA, ya que no solo destruye el cuerpo sino también el alma de aquellos que padecen por causa suya.
Author: gabtorar
•14:11
21:24 “Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso Que obra en la insolencia de su presunción”.}

Ayer compartía que gran problema representa para nosotros la soberbia.

Esta clase de actitud (digamos corazón) nos aleja de Dios y nos cierra las puertas con Él porque Él aborrece a las personas soberbias o altivas.

Debe ser porque Él siendo quién es, nos da grandes muestras diarias de humildad.

¿Cuántas veces le cerramos al Señor la puertas en las cara?

¿Cuántas veces tratamos de disimular nuestra falta de interés por las cosas de Dios, argumentando que estamos atareados en alguna otra cosa, siendo que Dios sabe del tiempo que en realidad disponemos, y siendo Él capaz de ver que el problema es apatía por lo espiritual y falta de interés por conocerlo a Él?

Sin embargo, Él nos da tremendas muestras de humildad, porque pudiendo devolvernos mal por mal, en innumerables ocasiones, nos devuelve bien por mal.

Nos ayuda en la angustia, nos levanta cuando nos estamos ahogando en el pozo de la desesperación, y todo esto, a pesar de lo mal que nosotros le pagamos.

Gran humildad es la que muestra el Señor dignándose a escucharnos después que hemos hecho todo lo que sabemos le desagrada a Él.

No puedo afirmar que así sea, pero pienso que la razón por la que Él abomina tanto a los soberbios, es porque Él mismo no es soberbio con quienes mereceríamos ese trato.

La soberbia es la que nos impide pedir perdón a quienes sabemos que hemos ofendido.

Podemos disfrazarlo usando la palabra “vergüenza” pero es la altivez de nuestro corazón la que no está dispuesta a humillarse para pedir perdón, para reconocer que se ha equivocado.

Los matrimonios sufren cuando uno de los cónyuges es un altivo, incapaz de reconocer sus faltas.

¿Quién no las tiene? Dice el soberbio tratando de justificar se mala actitud. Pero cuando otro le pasa a llevar, se levanta cual pavo real demandando y exigiendo su derecho a ser respetado.

Si hiciéramos con los demás la mitad de lo que esperamos que hagan con nosotros, la sociedad sería definitivamente varias veces mejor de lo que es. No estaríamos hundiéndonos más y más en el abismo del egoísmo. Nuestro pasar por esta vida sería sinceramente mucho mejor de lo que es.

No estoy hablando de un paraíso terrenal. Eso no es algo que los hombres podamos establecer.

Se requerirá de la actuación de Cristo mismo y los ejércitos celestiales para que esta tierra tenga mil años de paz, y verdadero progreso en el temor de Dios.

No estoy pensando en cambiar el mundo. Pero si entiendo que la voluntad de Dios es cambiar mi mundo y cambiar el tuyo.

Los grandes avances comienzan con pequeños pasos en una misma dirección y la soberbia es un terrible enemigo que quizá no podrá ser erradicado del mundo, pero que definitivamente, Dios quiere erradicar de nuestro corazón.
Author: gabtorar
•9:20
21:24 “Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso Que obra en la insolencia de su presunción”.

¡¡Qué gran problema es la soberbia!!

¡¡Cuán difícil es para algunas personas llegar a reconocer sus falencias, sus errores o debilidades!! ¡¡Qué gran enemigo es todo esto del avance espiritual!!

Hace tiempo meditaba en la palabra de Dios que dice “quien encubre su pecado no prosperará”.

Lo cual significa en buenas cuentas que la persona que es incapaz de reconocer sus faltas (soberbio), que es incapaz de reconocer que necesita la ayuda del Señor (soberbio) difícilmente recibirá ayuda del Señor. Esto porque Dios es muy respetuoso de nuestras decisiones.

Créeme que este mundo sería muy diferente si Dios impusiera SU voluntad. En cambio, Él respeta nuestras decisiones incluyendo las malas (que suelen ser mayoría) y se reserva el derecho de salir a auxiliarnos cada vez que (por un acto de humildad) reconocemos que le necesitamos.

Desde luego, en muchas ocasiones tendremos que pasar bajo la amorosa vara de la corrección divina. Algo indeseable para muchos pero indispensable para todos.

Nos privamos a nosotros mismos de la ayuda divina cuando en lugar de confesar nuestra condición intentamos aparentar que las cosas van bien.

Tan cercano está el Señor a quienes clamamos a Él y le buscamos y tan reticentes somos para venir a Él, piedra viva y roca de salvación.

Es verdaderamente lamentable que muchas relaciones se deterioren por causa de la soberbia, por esta obstinación en no querer reconocer que francamente nos hemos equivocado, que no hemos hecho lo correcto.

Muchos prefieren perseverar en el error antes que humillarse y reconocer sus malas decisiones y acciones.

Si tan solo le entregásemos al Señor el reconocimiento debido a Su nombre, nuestras vidas, y por consiguiente, el mundo, ¡¡serían tan diferentes de lo que son!!

Pero somos soberbios y esa dureza de nuestro corazón nos aleja de nuestro mayor bien que es disfrutar de paz y comunión con el hacedor de todas las cosas.

No es secreto que Dios a los soberbios los desprecia. La escritura dice que los mira de lejos.

A diario veo personas actuar con tal arrogancia y presunción, como si fueran algo, como si tuvieran algo.

¿Qué hemos traído a esta vida? ¡¡Nada!! ¿Qué nos llevaremos de ella? ¡¡Nada!!

Todo lo que tenemos es la posibilidad de hacer buenas y correctas relaciones con
Dios y el prójimo, y lo único que hacemos es materializar nuestro vivir, olvidando lo que es realmente importante: amar a Dios y al prójimo.

Toda la ley divina se resume en estas dos máximas.

Y aunque queremos conquistar este mundo y exploramos el espacio en busca de la conquista de mundos que no conocemos, hemos fallado al demostrar ser incapaces de conquistar nuestro propio mundo interior.

¡¡Qué arrogancia la nuestra!! ¡¡Qué incongruencia!!

Si a nuestros aires de grandeza, le añadiéramos un poquito de cordura, esta vida sería diferente, muy diferente.
Author: gabtorar
•13:31
Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo (mundo) sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta”

No todo lo que vivimos es necesariamente la voluntad de Dios, ya que gran cantidad de cosas por las que atravesamos, vienen precisamente por hacer nuestra voluntad, en lugar de la Suya.

Uno de los mayores problemas de la vida cristiana se encuentra en este punto: lo que hago ¿representa mi voluntad o la del Señor?

El asunto relevante detrás de todo es que tenemos la capacidad de obedecer, y cada uno elige a quién obedecer: a uno mismo o al Señor.

El que continuamente queramos hacer nuestra voluntad obedece al hecho que estamos acostumbrados a hacer eso.

Por años ha sido así. Por años hemos vivido para satisfacer nuestros deseos o necesidades y no cabe duda que cuesta romper los patrones, tradiciones y costumbres que están tan arraigadas en uno, pero debemos hacerlo si hemos de conocer la buena voluntad que Dios tiene para nosotros, y Dios quiere y puede ayudarnos en esta tarea.

Las fortalezas de la costumbre o tradición deben ser destruidas usando las armas espirituales que Dios nos ha concedido, principalmente practicando la obediencia a la palabra de Dios.

Es que las tradiciones nos detienen, nos sujetan y terminan limitándonos en el conocimiento del Señor y de Su voluntad.

Conocer a Cristo en Su Grandeza y Majestad implicará un continuo movernos de la fase en que estamos a aquella que Dios desea llevarnos.

Juan el bautista es buen ejemplo de esto, de cómo el trato de Dios tiene cambios, si bien Dios no cambia.

Juan comenzó un tiempo nuevo en el actuar de Dios. Desde Malaquías transcurrieron unos 400 años en que el pueblo de Dios no había recibido palabra de Jehová.

Dios guardó silencio durante ese tiempo, y de repente, comenzó a hablar otra vez por medio de Juan.

Sin palabra de Dios la gente se había estancado, acomodándose a sus patrones de vida aceptables y puedes estar seguro que la vida que llevaban podía ser aceptable para ellos, no lo era para el Señor, quien por medio de Juan, llamó al pueblo al arrepentimiento, instándoles a prepararse para la venida del Mesías.

Hoy, dos mil años después, te digo que el mensaje de Juan es tan crucial como entonces: Dios nos está llamando a prepararnos en arrepentimiento para la venida del Señor

Necesitamos conocer a Cristo más y más hasta que le veamos.

Verás que en cada etapa Cristo es todavía más grande a nuestros ojos. Pero esto no ocurrirá sin una renovación de nuestro entendimiento.

La palabra renovar tiene 4 significados, pero el único que se adapta al sentido de nuestro versículo es este: “Cambiar una cosa vieja o sin validez por otra nueva”

Dios no está interesado en arreglar lo que somos, Él desea hacer algo nuevo, distinto a lo que somos.

Salvo algunas contadas excepciones, desde pequeños hemos sido criados para conformarnos a este mundo. Para encajar en este mundo, para tener la forma (apariencia) de este mundo.

Por ejemplo, las modas ¿quién las implanta? Puedes estar seguro que no vienen de Dios, y sin darnos cuenta nuestro mayor deseo es llevar esas modas, pero ellas no representan la voluntad de Dios.

Lo que vemos en la tv ¿quién lo implanta? Otra vez es el mundo y muchas veces pasccamos horas vegetando frente al televisor, viendo cosas que no agradan al Señor y que en lugar de aportarnos, obstruyen nuestra comunión con Él.

La palabra debe ser central porque por ella conozco al Señor, por ella comprendo por donde debo ir y por ella mi fe es fortalecida.

Dios me transforma renovando mi entendimiento y para hacerlo usa Su palabra.

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, pero para poder comprobarla tendremos que cambiar lo viejo que existe en nosotros (producto de la naturaleza vieja), por lo nuevo que viene con Cristo.
Author: gabtorar
•8:46
Proverbios 29:20 “¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Mas esperanza hay del necio que de él”

¿Qué si he visto hombre ligero en sus palabras? ¡¡Todo el tiempo!!

Los he visto en el trabajo, en el colegio, en el vecindario, en la familia, en la calle, en el micro, en el supermercado, en la televisión… en todas partes… ¡¡incluyendo la iglesia!!

Personas que hablan ligeramente se encuentran por miles y están por doquier.

Conviene preguntarse ¿Cuán responsablemente hablamos?

Me sorprende constatar la exactitud con que la palabra de Dios habla acerca de los perjuicios que puede causar nuestra boca.

Nuestras palabras (y comentarios) pueden ser fuente de mucha edificación y vida, o por el contrario, fuente de problemas y dolores para quienes la oyen y para quienes los emitimos.

Si bien Dios se refiere al tema de la boca, nuestros dichos y sus consecuencias, como en otras situaciones, no le hacemos mucho caso y al final terminamos pagando el costo por la ligereza de nuestros dichos.

Es tan fácil abrir la boca, es tan fácil compartir nuestra opinión incluso cuando a nadie le interesa saber lo que pensamos, o cuando nadie nos la ha pedido.

Con frecuencia decimos (y por supuesto también hacemos) cosas que no se justificaban, que al pensar en ellas nos damos cuenta que no fueron debidamente pensadas.

Pasamos por alto las amonestaciones bíblicas en lo concerniente al hablar.
Relaciones que nos toman años pueden verse peligrosamente afectadas por culpa de comentarios que se emiten impensadamente.

Creo que las personas fallamos en ser proporcionalmente buenos para reconocer nuestras equivocaciones y pedir perdón., así como somos de buenos para juzgar o comentar de los demás.

Es muy cierto que hay miles de personas que se victimizan, justificándose para no tener que asumir las responsabilidades de lo que hicieron o dijeron, pero un cristiano tiene un compromiso con la verdad, y ese compromiso debe ser mayor que uno mismo.

Está en la debilidad humana ser tentad0s a querer ser maestros de otros, pero nos ofusca que alguno nos enseñe a nosotros.

Nos gusta sentir que tenemos algo que decir, que nuestra opinión es valiosa, pero no valoramos de igual modo la opinión de los demás.

Concretamente, la ligereza en las palabras es fuente de conflictos y odiosidades innecesarias.

A la vida (ya compleja en sí) agregamos cargas extras por decir cosas que no pensamos con el debido cuidado.

De acuerdo al Señor, hay más esperanza para el necio que para el que habla ligeramente.

Dios nos guarde de estar en alguno de los dos grupos.
Author: gabtorar
•12:15
Isaías 50:5 “Jehová el Señor me abrió el oído y yo no fui rebelde, ni me volví atrás”

Ayer compartía cómo volvernos al Señor aleja de nuestra casa la aflicción.

Al volvernos a Dios y permitir que Su palabra penetre en nosotros, nuestra manera de vivir es cambiada y, consecuentemente, nuestros problemas cambian también.

La vida tiene problemas y estos vienen sin que los llamemos pero convengamos que la mayoría de nuestros problemas no vinieron solos, de algún modo nosotros les abrimos la puerta para que pudieran venir.

Esto podrá ocurrir una y otra vez hasta que el Señor por medio de un acto de Su Gracia, produzca un despertar en nuestro vivir, y nos volvamos conscientes de tal realidad.

Al ver a un borracho, por ejemplo, especialmente al ver las consecuencias nefastas que la borrachera produce en las personas, nos preguntamos cómo es que tal persona continua en ese camino ¿Será que no se da cuenta?

La verdad es que en muchos casos las personas están tan sumergidas en vicios que no se dan cuenta de la vida que llevan y llegan a pensar que esa es la clase de vida correcta.

Por eso no podemos dejar pasar las muestras de gracia divina que Dios nos concede para favorecernos.

El profeta Isaías dice que “el Señor le abrió el oído”. Que Dios nos abra el oído es un acto mayúsculo de gracia divina.

A veces alegamos escuchar, cuando en realidad no lo hacemos. Muchas discusiones cotidianas, no son más que el resultado de la mala interpretación de algo, o de algo que escuché mal.

Las personas por otro lado, somos especialistas en afinar la frecuencia de nuestro oído para oír lo que esperamos en lugar de lo que necesitamos.

Nos molestamos con aquellas personas (incluyendo a Dios) que nos dicen cosas que preferiríamos no escuchar.

“Supuestas” amistades se rompen cuando uno le dice al otro la verdad sobre algún aspecto que el otro no es capaz de ver.

Que Dios nos abra el oído, entonces, representa la gran posibilidad de enfrentar el mundo real en términos reales.

Se requiere de una genuina capacidad auditiva para captar las verdades que pululan alrededor y que tan bien se maquillan ante nuestros ojos y Dios nos concede por su gracia poder escucharlas ¡¡tal y como son!!

Isaías dice que no fue rebelde, lo cual indica que dispuso su oído para escuchar la verdad que Dios tenía y esa verdad marcó toda la diferencia para él y para nosotros miles de años después.

Que el Señor nos abra el oído es más que una buena opción, es algo indispensable, una real bendición que puede resultar en una vida que adquiere la capacidad que muchos no tienen en la práctica: “oír la Palabra de Dios”

Nada tiene más poder para cambiar la vida de un ser humano, que las palabras que salen de la boca de Dios.
Author: gabtorar
•7:51
Job 22:23 “Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción;”

¿De cuántas forma trata la humanidad de hacer frente a la aflicción?

Queramos o no reconocerlo, con todo el avance y desarrollo tecnológico del que disponemos en este siglo, nuestra vida no es mejor que en siglos anteriores y el tema de las aflicciones sigue siendo pan de cada día.

Es que es imposible no tener aflicciones. Jesús dijo muy categóricamente que en el mundo tendríamos aflicción.

La vida en el mundo está sujeta a la desgracia de la caída del primer hombre. Las consecuencias y efectos de esa caída siguen siendo notorias hoy en día, miles de años después de ocurrida y lo seguirán siendo hasta que el Señor haya redimido todo lo que requiera redención y traiga cielos nuevos y tierra nueva.

Así, las aflicciones son inevitables. Sin embargo, una cosa es tener aflicciones de tiempo en tiempo y otra muy distinta es vivir una vida de constate aflicción.

Lo primero es inevitable, mientras que lo segundo es más bien el resultado de malas decisiones constantes que tomamos frente a las cosas que nos pasan en la vida.

No obstante lo anterior, en nuestro verso encontramos un interesante postulado. Si te volvieres al Omnipotente… alejarás de tu tienda la aflicción”.

Leyendo estas líneas, podemos entender que Dios tiene poder para alejar la aflicción de nuestras vidas.

Al volvemos al Omnipotente somos edificados. Esto significa que somos educados, instruidos en lo tocante a lo espiritual.

Esta vida es más que las cosas que se ven y tocan, es una vida eminentemente espiritual.

Las grandes realidades que afectan significativamente al mundo son espirituales. Los influyentes poderes que actúan tras bambalinas son espirituales. La naturaleza de los problemas que nos aquejan es básicamente espiritual.

Pero es eso es algo vedado a los ojos de la mayoría. No somos conscientes de esto a menos que “por la gracia de Dios” podamos descubrirlo y lo descubrimos cuando nos volvemos al Omnipotente.

El Omnipotente es quien nos muestra la verdad, y cuando vivimos en consecuencia con esa verdad, ella nos libra de muchas aflicciones.

No quiero decir que la vida cristiana o que la vida de fe sea una vida exenta de aflicciones. Lo que estoy aseverando es que al conocer la verdad y vivirla, esa misma verdad nos libra de engaños, de mentiras, de cosas turbias, de malos caminos, de influencias perniciosas, de malos amigos.

En resumen, esa verdad a la que accedemos al volvernos al Omnipotente nos guarda, nos libra de hacer cosas que podrían traernos muchas aflicciones.

Si quiero alejar la aflicción de mi casa, necesito volverme al Omnipotente.

Él quiere y puede darnos una vida en que Su gozo pueda ser el elemento predominante.

El Omnipotente nos garantiza Su capacidad para alejar de nuestra vida la aflicción. ¿Tiene sentido seguir buscando fuera de Él?
Author: gabtorar
•6:12
Lucas 5:5 “Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”.

¡¡Qué importante es cuando llegamos a entender que esta es la realidad por la que debemos vivir, hacer las cosas basándonos en la palabra de Dios!!

Pedro tenía gran experiencia en el tema de la pesca porque era un pescador. Él había estado toda la noche intentando obtener peces por medio de los métodos que un pescador conoce. Desafortunadamente para él, la jornada de pesca había sido un rotundo fracaso.

Aunque el registro bíblico no lo menciona, Pedro debió haberse sentido frustrado. Cuando Jesús llegó hasta él, se encontraba lavando las redes.

Francamente todos queremos que nuestro trabajo sea fructífero ¿no?, y Pedro de seguramente no esperaba menos.

Pero en medio de todo esto, Jesús le pidió algo, necesitaba de esa barca para poder hacerla su púlpito temporalmente y compartir sobre el reino de Dios a quienes se agolpaban sobre él.

Qué alegría por Pedro, que estuviera en condiciones de responder a la petición de Jesús. Sólo Dios sabe que hubiera sucedido si la pesca hubiera sido exitosa.

¿A cuántas personas su éxito les impide responder favorablemente a lo que Dios les pide?

Creo que ese día Pedro no debió estar del todo contento porque su trabajo no fue lo esperado, pero Dios estaba a punto de tornar ese mal día de trabajo ¡¡en el mejor día de su vida!!

Dios tiene esa facultad y muy a menudo la usa para bendecirnos.

Hay muchas cosas increíbles que aprender de este relato bíblico pero hay una en particular que yo quisiera enfatizar para nuestra edificación espiritual: Pedro se dejó mover por el Señor.

Jesús no era pescador, él era un rabí, un maestro, un hombre de sabiduría, pero no de mar, ese era el campo de Pedro. Sin embargo, se dejó mover por el Señor.

Y esta es la clave para una vida espiritual victoriosa, dejarnos mover por el Señor antes que por nuestra experiencia o habilidad para hacer.

Que Pedro echara la red en obediencia a la fe y en respuesta a la dirección del Señor, representa un acto de locura para la mente natural, y Pedro lo tenía muy claro.

Quizás por esa razón le dijo “mas en tu palabra echaré la red”. Eso quiere decir: “no en mi conocimiento de pescador, no en mi prudencia de hombre de mar, sino en fe a Ti, confiando en tu sabiduría en lo acertado de tu guía Señor”.

Esta es la clase de disposición que Dios más necesita de nuestra parte: “que nos abandonemos en Sus manos, que sigamos su consejo” ¡¡Cómo lo necesitamos, y cuánto nos cuesta hacerlo!!

Concretamente, la vida cristiana es una vida que debe estar marcada por la fe, es decir, por la obediencia a la palabra del Señor, sólo de ese modo podremos ver la gloria de Dios.
Author: gabtorar
•14:07
1 Samuel 15:22. “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.

Si uno le pudiera preguntar a algún médico qué es lo que más dificulta el éxito de su tratamiento con los pacientes que le toca atender, posiblemente nos diría que los pacientes vienen a él en busca su ayuda profesional pero terminan haciendo lo que ellos mismos (no siendo profesionales) quieren y no siguiendo el tratamiento médico ordenado.

De algún modo es lo que yo veo también en el círculo cristiano, personas que vienen al Señor en busca de ayuda, que cuando están muy afligidas prometen hacer lo que Dios les pida, pero que en cuanto ven alguna mejoría en sus situaciones, olvidan el tratamiento, o al menos lo modifican a su gusto o comodidad.

Muy sinceramente pienso que las personas somos así. Bajo la presión de las circunstancias mostramos gran disposición para hacer lo que sea necesario con tal de lograr alguna mejoría, pero cuando nos vemos aliviados, regresamos a la misma clase de vida que nos llevó a estar en tales aprietos.

Hablando sobre la fe, la palabra de Dios enseña que debemos obedecer a la fe. Es decir, ella debe movernos a la voluntad de Dios.

Pero no llegamos a puerto en ese sentido porque una vez que nos sentimos más o menos seguros (aliviados de nuestras cargas), comenzamos a tomar atajos que a la postre terminan desviándonos de la meta.

Es lamentable pensar que muchas personas que alguna vez gozaron de profunda comunión con Dios, hoy son completos extraños a las cosas del Señor, porque viven vidas en las que Dios no tiene mayor valor o trascendencia.

Jesús dijo que uno no puede servir a dos señores. El habló de esto diciendo que no se podía. Más allá de la disposición para servir a dos señores, Jesús aclaró que no se podía, que no era factible. De modo que no era cuestión de voluntad sino de viabilidad.

Cuando yo le entrego mi vida a Cristo, pero sigo viviendo a mi manera, lo que estoy haciendo es servir a dos señores.

El más peligroso enemigo de nuestras almas se nos pone de frente al espejo cada vez que nos miramos en él.

Pero nosotros no lo vemos de ese modo, y por eso no le damos la importancia que tiene. La voluntad de Dios para uno a veces no llega a fructificar porque Dios requiere de nuestra obediencia.

Sabe lo que Dios quiere y hacer lo que yo quiero me mete en lo que se podría denominar como discrepancia.

Puedes tener la seguridad que Dios tendrá una discrepancia contigo cuando tú decidas hacer lo opuesto a lo que Él desea.

Puedes asimismo saber que Su buena mano no podrá apoyarte en tales circunstancias, y que tendrás que hacerlo en tus fuerzas si estás fuera de la voluntad de Dios.

Por otro lado, si somos obedientes, si seguimos el tratamiento este puede resultar en un tremendo beneficio para nosotros y los nuestros.
Author: gabtorar
•11:27
Hebreos 11:1 "es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve"

Creo que como pocos temas, de aquellos relacionados con la vida cristiana, la fe es de singular importancia, y ha sido también, singularmente malinterpretado.

La fe es indispensable para poder relacionarse con Dios. Es, en efecto, el medio por el cual podemos conectarnos con el Señor y con lo que Él tiene.

Pero al haber tanto desconocimiento, las personas creen toda clase de cosas que no son respecto a la fe y esto en vez de acercarles a Dios, les desvía de Él y de sus verdaderos propósitos.

Dios ha concedido a toda persona que nace en esta vida alguna medida de fe. ¿Cuánta? Nadie puede decirlo con certeza, pero estoy seguro que debe ser lo suficiente como para que podamos responder a Él en fe.

Si uno estudia lo que la palabra de Dios enseña sobre la fe descubrirá que el conocimiento popular que tenemos de ella y de cómo opera, no está muy a tono con lo que Dios dice, y con lo que la fe realmente es.

Existe una definición bíblica que dice relación con lo que es la fe. Hebreos dice que la fe es una convicción.

Una convicción es una idea fuertemente arraigada, es un convencimiento. La fe es la convicción de aquello que es correcto ante el Señor.

Muchos ven la fe como aquello que me permite obtener un milagro de Dios, y la fe ciertamente puede hacerlo posible, pero es mucho más que esto.

Esencialmente la fe no es un medio para recibir lo que yo quiero de Dios sino lo que Dios quiere para mí.

Algunos dicen que uno no recibe un milagro porque no tuvo suficiente fe. ¿Quién puede decir cuánta fe es suficiente para recibir dicho milagro? Nadie lo sabe.

Muchas veces el milagro no llega, no porque te falta fe para recibirlo, sino porque dártelo no estaba en el propósito de Dios.

La verdadera fe entonces pavimentará el camino para que yo reciba gozoso lo que Dios preparó para mí, en lugar de lo que yo quiero de Dios.

No permitas que te digan que no tienes fe. La verdad es que todos tenemos fe, porque a todos Dios nos ha dado una medida de fe.

Por otro lado, es cierto que a algunos se les nota la fe más que a otros, pero eso es otro punto, que por cierto, vale la pena estudiar.
Author: gabtorar
•11:43
Romanos 12:3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

Digámoslo con toda franqueza: damos muy poco y esperamos demasiado a cambio.

Creo que esto encaja tan bien con lo que Dios dice sobre no tener un concepto más alto de uno mismo.

Dios nos advierte que debemos pensar con cordura de nosotros mismos. Oigo a tantas personas que sienten que la vida, la gente, la sociedad, el mundo o incluso Dios mismo, les deben algo.

Personas sinceras que no se dan cuenta que su vivir no es ninguna maravilla, que esperan mucho de los demás pero que no entregan a los demás en similar medida.

Esto es muy común con las personas creyentes que prácticamente sienten que Dios les debe algo. Permítame decir con firmeza que Dios no es deudor de nadie.

Cualquier cosa que hayamos hecho en Él o para Él, será devuelta con creces, porque la naturaleza de Dios es así. Él es magnánimo. Él nunca queda corto. Siendo un Dios tan Glorioso, Él nunca se arriesgaría a poner su estatus en tela de juicio, mucho menos conociendo nuestra naturaleza murmuradora.

El problema en realidad es que nosotros tenemos conceptos muy desvirtuados.

Damos la espalda a Dios pero en la aflicción, (la que usualmente no es más que una consecuencia de nuestra desobediencia a Él) queremos que Él corra a prestarnos la ayuda que necesitamos. Qué alto concepto de uno mismo ¿no te parece?

Pensar que uno puede vivir (por tiempo) absolutamente ajeno a todo lo que Él desea (es decir, en rebelión con Él) y luego esperar que Él corra por nosotros cuando nos toca encarar las consecuencias de nuestras malas decisiones. Eso es tener un concepto demasiado alto de uno mismo.

Deberíamos sentirnos afortunados que Dios nos de aun la oportunidad de escucharnos después de haber vivido ajenos a Él o a Su palabra, pero muchos sienten que la obligación de Dios ayudarles. ¡¡Qué idea más descabellada!!
Esa es la naturaleza que condena el alma del hombre.

Personas que tienen aflicciones de distinta índole y que esperan que Dios corra a socorrerlos, pero que en sus buenos tiempos ignoraron completamente al Señor.

Se de personas que en aflicción (económica, de salud, familiar) exigen a Dios que haga algo. Ni siquiera se acercan a Él con humildad, vienen a Dios exigiendo que Él haga algo.

Esa es la raíz misma del humanismo. El egoísmo. Gente que no ve a Dios como lo que es, sino como un medio, de satisfacción personal, de ayuda en tiempos de aflicción.

Dios desea ser nuestro Señor. Él quiere que tengamos una relación con Él, contrario al pensamiento de muchos que desean que Dios sea solo su salvador. Pero la dinámica del Señor no funciona de ese modo.

Haríamos mucho bien en mirar nuestro interior y considerar cuidadosamente si hemos estado andando con el Señor como Él manda.

He aprendido que cuando andamos con Él, cuando vivimos en Su temor, cosas milagrosas ocurren, porque incluso a nuestros enemigos los hace estar en paz con nosotros.

Las leyes que Él ha establecido dicen claramente que uno cosechará de acuerdo a lo que haya sembrado. Y si bien por algún tiempo quedamos impunes, no hay que olvidar que todo tiene su hora, y a la hora de la cosecha, es cuando el mundo se nos viene encima.

En ese momento es cuando cuenta haber cultivado una relación cotidiana de amor y obediencia al Señor.

Que Dios nos sirve de muchas cosas es una verdad, pero no debemos confundirnos. Que Él nos sirva, no quiere decir que tenga la obligación de hacerlo.

Nosotros fuimos creados para servirlo a Él. ¿Lo estás haciendo?
Author: gabtorar
•14:09
Mateo 4:10 “Entonces Jesús le dijo: vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás”

Las personas somos siempre movidas por alguien. Ya sea por Dios para lo bueno o por el diablo para lo malo, no estamos ajenos a ser influenciados por alguno de estos dos poderes.

Dios desea llevarnos a lo correcto porque sabe que hay leyes gobernando la existencia de los hombres. La ley de la siembra y al cosecha, por ejemplo, es ineludible.

Dios sabe que tarde o temprano, segaremos de acuerdo a lo que hayamos sembrado, y en ese sentido Él quiere guiarnos a depositar buenas siembras en la vida que llevamos, para que podamos obtener buenas cosechas.

Contrariamente, el maligno nos incita a desobedecer a Dios, a vivir de acuerdo a nuestras pasiones.

¿Sabías que nuestras pasiones desordenadas son la raíz de la mayoría (sino de todos) nuestros problemas?

Embarazos adolescentes, hijos no deseados, asesinatos, violencia injustificada, robos, delincuencia, vicios, adicciones, y otros, son el producto de pasiones desordenadas, deseos a los cuales nos rendimos y que buscamos satisfacer.

Indudablemente nos agrada pensar que podemos determinar qué haremos con nuestra existencia.
Es emocionante pensar que podemos ser amos y señores de nuestro destino. Pero ¿será así?

Me temo que no. La verdad (dura para muchos) es que estamos confinados a servir a uno u otro. A Dios, para hacer lo bueno, o al diablo para lo malo.

Detrás de lo que creemos es nuestra voluntad actúan la influencia del Señor o la del enemigo del Señor

Día a día estamos volviéndonos de alguna como aquel a quien nos sujetamos. De algún modo el carácter de Cristo está siendo formado en nuestro ser o el carácter del anticristo, pero lo cierto es que no tenemos escapatoria.

Jesús no trepidó en decir que no hay punto medio: somos con Él o contra Él, no hay otra posibilidad.

De allí que debemos reflexionar sobre quien está manejando nuestra vida tras bambalinas, porque sobre el escenario, parece que nosotros tuviéramos el control, pero dentro de nosotros, en nuestro corazón, donde Jesús dijo que se originaban los malos (y supongo que también los buenos) pensamientos hay alguno que está llevándonos en alguna dirección y es vital que seamos capaces de identificar de quien se trata.

Una vida gobernada por el Señor tendrá sus propias marcas. De alguna forma aquellas virtudes de Cristo ese dejarán ver en alguien cuyo motor o influencia es Cristo.

Del mismo modo, el carácter destructivo o autodestructivo del maligno, irá haciendo surcos, dejando huellas en la vida que le tiene a él por motor principal.

¿Quién me gobierna? Es una interrogante que bien vale la pena despejar, especialmente después de saber que mi vida será, sí o sí, una plataforma para exhibir la justicia de Dios o la iniquidad del mal.
Author: gabtorar
•14:53
Mateo 7:8 “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”

He conocido muchas personas en el camino del Señor que se quejan por lo que les ha tocado en la vida.

Se quejan por el matrimonio que llevan, por los hijos que tienen, por su economía, por el barrio en que viven. En casi todo encuentran una razón para quejarse. Y me parece que hay mucha injusticia en esa actitud.

Para ser franco, es posible que esta posición mía se deba a que mi vida, gracias a Dios, ha sido buena.

Vengo de un matrimonio que (por razones que solo Dios conoce) no fructificó. Crecí lejos de mi padre. Siendo pequeño sufrí un muy tonto accidente que hasta el día de hoy me afecta la vista.

Viví ajeno a la realidad del Señor unos 20 años de mi vida, Podrás imaginar lo que significa vivir sin la luz de Cristo, los muchos tropiezos y dolores que eso conlleva.

Hay detalles que prefiero no compartir, estando felizmente casado (en el Señor) el primer embarazo (gemelar) se complicó por la pérdida de uno los bebés.

Algunos años después, un cáncer al estómago descubierto en la vida de mi esposa, vino a probar nuestra confianza en el Señor.

Tres años más tarde habiendo superado el episodio del cáncer, una enfermedad al corazón (aparentemente congénita, y oculta hasta ese minuto) me llevó urgentemente a pabellón para ser sometido a una intervención a corazón abierto.

Como ves, mi vida no ha sido muy quieta ¡¡pero ha sido muy buena!!

Podría hallar en las cosas vividas, más de algún motivo para quejarme. Sólo Dios sabe si me he quejado, pero hasta donde yo recuerdo, no lo he hecho. Y me pregunto por qué algunas personas siempre se sienten con razones para quejarse.

En las cosas que describí, ¿pude haber hecho algo para que fueran diferentes? ¿Pude haber evitado la enfermedad congénita al corazón, la pérdida natural del bebé, el cáncer de mi esposa o la separación de mis padres? Me temo que no.

Está bien claro que algunas cosas no dependen de nosotros.

Desde luego yo no puedo escoger la familia en que voy a nacer, ni puedo escoger el país, ni la lengua materna que voy a hablar.

Hay muchísimas cosas sobre las cuales no tengo ninguna posibilidad de elección, pero hay muchas otras que más bien son el resultado de mis elecciones, lo cual me hace pensar en la palabra de Dios que dice: “el que pide, recibe”.

Naturalmente uno debe meditar en esta idea. Si el Señor ha establecido que el que pide recibe, resulta obvio pensar entonces, que el que pide, recibirá lo que pide.

De modo que lo que uno pide debiera ser cuidadosamente considerado.

No obstante lo anterior, no debemos confundirnos. Dios no es el genio de la lámpara obligado a concedernos los 3 deseos. El es el Señor y es definitivamente soberano determinando qué cosas nos concede y en cuáles se reserva el derecho a no responder.

Considerando lo anteriormente señalado, no es extraño concluir que lo que uno tiene, viene a ser el resultado de lo que uno pide y en esa dinámica de pensamiento, uno pide lo que uno escoge, lo que uno quiere.

Siguiente esta especie de silogismo llegamos a la conclusión de que uno tiene lo que de algún modo uno a pedido tener.

Creo que esto tiene bastante sentido y aplicación, al echar una mirada alrededor.

Es raro, además de ilógico pensar que podré cosechar sandías si estoy sembrando tomates.

Un buen matrimonio, por ejemplo, no se obtiene por casualidad. Una pareja que está a punto de romper, no llega a estabilizarse sólo por orar. Yo debo orar (pedir por) tener un buen matrimonio, pero la oración debe ir acompañada de disposición y trabajo, y por cierto nunca llegaré a trabajar por tener un buen matrimonio si primero no lo deseo sinceramente.

La verdad es que pedir no cuesta nada, por eso a nadie le cuesta pedir. Pero debemos aprender que en el Señor hay que pedir con sabiduría, con convicción y que en muchos casos (si no en todos) las personas terminan de alguna manera recibiendo lo que querían en el fondo de su ser.
Author: gabtorar
•10:36
Hechos 8:30-31 “Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él”.

Muchas veces he mencionado que el principal problema del hombre o mujer (creyente, devoto) no es tanto llegar a conocer la voluntad de Su Señor, sino dejarse mover por esa voluntad.

Hay un abismo entre saber lo que la biblia dice y entenderlo.

Muchas persona podemos recitar textos de la escritura y luego sentirnos totalmente confundidos por circunstancias adversas que tenían perfecta respuesta en los versículos memorizados.

Cuanta gente dice “yo leo la biblia”, pero no la entienden.

Es que no se trata solo de leerla. Entender lo que uno lee es más importante todavía, es realmente indispensable.

Felipe preguntó al eunuco si entendía lo que leía. Aquí tenemos un excelente ejemplo de uno que tiene disposición para Dios pero que necesita un empujón para hacer la voluntad de Dios.

El eunuco honestamente explicó que sin alguien que le explicase, difícilmente podría entender lo que leía.

Es genial encontrarse con personas así. Gente que lo único que está esperando es “la invitación a ser parte de”.

Como los obreros de la hora undécima, estaban desocupados en la plaza, y argumentaron que estaban ahí porque nadie les había contratado. Estaban disponibles, esperando la invitación.

¡¡Qué gran llamado de atención a quienes tenemos la responsabilidad de testificar de esta gran salvación!!

Esto hace recordar las palabras de Pablo “¿Cómo oirán si nadie les predica?”

A veces damos por sentado que las personas entienden las cosas de Dios. ¡¡Nada más lejos de la realidad!!

Son millares los que tal vez teniendo la voluntad dispuesta, no pueden ir más allá, porque les falta esa mano amiga, ese empujón amable, que les permita salir de su inercia y comenzar a transitar por el camino de la salvación.

Por supuesto, también hay quienes no quieren nada con el Señor. Sin importar con cuanto amor, o pasión uno se disponga a ser un puente entre ellos y el Señor, su postura es siempre negativa y reticente.

Pero no todos son así. Y por aquellos que están dispuestos, vale la pena esforzarse.

Felipe fue llevado por el Señor a este eunuco. Uno podría pensar: “es solo una persona, que más da”. Pero a Dios le importa esa única persona.

Derechamente creo que debemos replantearnos la relevancia de nuestra participación en el propósito de Dios, porque si uno analiza la escritura con detención, se dará cuenta que hay algunos que están esperando el llamado, y ¿quién sabe si el instrumento escogido por Dios para ello eres tú?
Author: gabtorar
•12:13
Lucas 12:19-20 “Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?”

A las personas nos gusta sentir que tenemos el control. Nos sentimos cómodos cuando podemos manejar las variables de las cosas.

En verdad, uno de los deseos más profundamente guardados (y menos ventilados) de las personas, es poder manejar sus vidas.

Nos encanta la idea de poder hacer lo queramos y que todo vaya en línea con lo que planificamos.

Este gran deseo de tener todo bajo nuestro control, explica el por qué nos descolocamos tanto cuando aparecen cosas que no estaban en nuestros libros.

Sabemos que existen imponderables, me refiero a esas variables que escapan absolutamente a nuestra capacidad de anticipación, predicción o planificación, pero frente a ello, nos consolamos pensando que no podríamos ser tan desafortunados como para que justo pase, lo único que no quisiéramos que ocurra.

Insólitamente, en más de alguna ocasión, eso es exactamente lo que sucede y nos pone el mundo ¡¡patas arriba!!

Seguramente esto no es algo extraño para ti.
Debió ocurrirte en algún momento de la vida lo que entiendo denominan como la ley de Murphy. Justo aquello que no debía pasar, pasó y no lo pudimos remediar.

Pero yo no atribuiría a ese tal Murphy ningún crédito por ello. Estoy seguro que es Dios quien siempre está detrás de todo lo que nos sucede.

Desde luego es más sencillo vivir una vida superficial que una de análisis. Pero el análisis es el eslabón perdido de la vida cristiana victoriosa y si analizamos con calma, siempre podremos ver más de lo que creíamos posible.

En innumerables ocasiones, los detalles más importantes se nos pierden de vista porque no analizamos, vivimos apurados, realizando diversas tareas, cumpliendo metas y al final terminamos perdiendo lo más valioso de hacer, que es disfrutar lo que hacemos.

Dios me ha dado una fuerte inquietud en este aspecto. ¡¡Cuán poco practicamos el arte de meditar en Dios, en Su palabra!!

Deberíamos meditar aún en Su voluntad una vez que la conocemos.

Viviendo tan apurados no es raro que algo se nos escape de las manos en nuestro tiempo de planificación.

Ciertamente nunca podremos llegar a presumir de tener todo bajo control porque no es capacidad nuestra que así suceda, pero en el escenario humano, seguramente evitaremos muchos malos ratos si dedicamos más tiempo a la meditación en la palabra de Dios, a pasar tiempo en comunión con el Señor y luego echar mano a la planificación.

Meditar en el Señor, nos enseñará (entre michas otras cosas), la gran lección de “quitar el pie del acelerador”.
Eso no librará de muchas dificultades.
Author: gabtorar
•13:16
Ayer escribía que la paz no viene sola. La paz no es producto de la buena suerte de algunos, sino más bien el resultado de una vida bien vivida, de una vida correctamente vivida, una que considera y atiende al Señor

El llamado de la escritura es a vivir en condiciones de paz con todos los hombres, en tanto nos sea posible.

Esa debería ser nuestra norma de vida entonces, la regla, y no la excepción.

Pero hay quienes han entendido esto al revés, dado que solo unos pocos se escapan de no tener problemas con ellos.

Es que hay personas altamente rencillosas, quejumbrosas, rápidas de carácter, altivas e injustas.

Creo que uno de los aspectos que más conflictos genera entre las personas es la injusticia.

Hay personas que se sienten muy justas, y que por tanto no piensan haber ofendido o defraudado a alguien. Ellos tienen un concepto distorsionado de sí mismos, al pinto que no logran ver sus errores, no llegan a ver en qué te han fallado.

La palabra de Dios habla de gente que es limpia en su propia opinión, si bien está sucia a los ojos de Dios.

¡¡Y vemos que otra vez el engaño ha salido al camino!!

Debemos esforzarnos por llevar vidas pacíficas, y evitar conflictos con el prójimo tanto como nos sea posible, pero hay veces en que sin importar cuanto nos esforcemos, tendremos conflictos con otros y eso es todo un hecho, a causa del carácter y de la conducta de algunas personas.

Sinceramente creo que esa es la razón por la que a veces uno debe entender que ya no es sano seguir teniendo contacto o relación con algunas personas puntuales, porque seguir en esa condición terminará trayendo quiebres y tristezas.

En las parejas sucede mucho que uno es más complicado que otro. Entonces uno siempre esta generand0 conflictos por todo lo que pasa (y a veces por lo que no pasa también).

El otro asume el rol de mediador, pacientemente aguanta esperando que Dios cambiará al otro y ese cambio michas veces nunca llega. Finalmente la relación termina muy mal.

Que todos nos equivocamos, no es ninguna novedad. Que tenemos en nuestro entorno personas conflictivas, tampoco es novedad, que si no tomamos decisiones serias sobre qué haremos con esa situación, nos traerá dolores tampoco debiera tomarnos por sorpresa.

A veces insistimos en mantener ciertas relaciones, el contacto con ciertas personas y no vemos la bomba de tiempo que hay detrás de esas relaciones.

Para que las relaciones funcionen apropiadamente deben ser recíprocas. No importa cuánto Dios haga por nosotros, si nosotros nos empeñamos por rechazar su autoridad, terminaremos mal, y eso sin poder echarle la culpa al Señor.

Hay familiares, compañeros, vecinos que nunca llegan a ver las realidad de cómo se comportan con el resto. Siempre creyendo que la gente les debe algo, que la gente les debe ayudar, que la gente tiene que estar ahí, por ellos, mientras ellos nunca hacen nada.

Es difícil mantener buenas relaciones en esas circunstancias. Jesús muy enfáticamente dijo que una casa dividida contra sí misma, no podría permanecer.

Para poder andar juntos hay que estar de acuerdo, y para cualquier acuerdo se requiere por lo menos a dos.

Hay que trabajar en las relaciones, mejorando las buenas, desechando las malas.

Buenas relaciones brindan paz al corazón, pero las buenas relaciones no se obtienen casualmente, sino como el producto de un trabajo intencionado.

Si es cierto que la unión hace la fuerza, entonces también debe ser cierto que donde hay desunión hay debilidad.

Esa debilidad es la que usa el enemigo para destruir y es donde el Señor nos quiere blindar.
Author: gabtorar
•8:45
El libro de Romanos, en el capítulo 12 dice: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”

Las personas pasan malos ratos por muchas diversas razones. Una importante causa de origen de los malos ratos son los pleitos.

Cantidad de personas en el mundo tienen días muy malos a causa de pleitos que enfrentan con alguien.

Ya sea un pariente, vecino o compañero de labores, es sencillo enfrascarse en algún pleito que termina haciendo que nuestro día se vuelva muy desagradable.

Definitivamente hay personas busca pleitos y desafortunadamente hay gente que pareciera tener un magnetismo para atraer problemas y pleitos.

Ya sea por su manera de vivir o de ser, constantemente tienen dificultades para relacionarse y obviamente esto hace que la vida se les vuelva sombría y desagradable.

Otros no buscan pleitos, pero es como si estos les buscaran a ellos. Tal paree que ninguno se puede librar de esta situación.

Quizás por esa razón Dios nos llama en Su palabra, a vivir en paz con los hombres, tanto como nos sea posible

Vivimos en una era de mucha agitación que hace que el sistema nervioso esté convulsionado y a punto de colapsar.

La mayoría de las personas viven en el límite de la explosión emocional y esto representa un tremendo peligro para quienes están alrededor.

Por alguna razón, a veces uno paga los platos que otros rompieron, en el sentido que nos volvemos el objeto de descarga de tensiones de alguien en la tienda, en el bus, en el metro, en el trabajo y también el hogar.

Es bien frecuente que alguno por ahí no encuentra nada mejor que desquitarse con uno.

Dios conoce los tiempos y el estado de agitación de la vida actual. Él sabe que la paz es algo muy escaso y a la vez necesario en esta época en que todo se ha vuelto una lucha.

Tristemente mientras más hablamos de modernización y avance en lo tecnológico, en lo referente a nuestra conducta nos volvemos más y más primitivos, convencidos que todo se puede arreglar por medio de insultos, ofensas y golpes.

Y en este contexto, Dios nos hace un llamado particularmente singular a decidir vivir en paz con .los hombres.

¿Procuramos estar en paz con el prójimo? ¡¡Deberíamos!!

Dios es un Dios de paz. Él puede hacer la guerra, y no hay quien pueda hacer frente al poderío del Señor, pero Él prefiere la paz, porque es un Dios de paz. Así, los pleitos y luchas no son parte del carácter del Señor.

Definitivamente, si hay alguien con quien necesitamos hacer las paces es con Dios y la única forma de conseguirlo es por medio de Cristo.

En efecto, una de las grandes bendiciones, fruto del Espíritu de Dios, es la paz.

Esto me lleva a creer que de las muchas cosas que uno puede ofrecer a Dios, uno de los sacrificios que más agradan al Señor, son los sacrificios de paz.

Me refiero a la disposición interior para decidir vivir en paz con la gente que nos rodea, tanto como nos sea posible.

La violencia en el carácter es dañina para nuestra comunión con Dios, y por supuesto, afecta nuestras relaciones interpersonales también.

¡¡Es fundamental estar en paz con Dios, pero es muy difícil de lograr si tenemos pleito con alguno!!
Author: gabtorar
•12:25
Apocalipsis 14:4 “Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”.

Siempre antes de escribir, medito en el Señor sobre qué compartiré y si aquello será lo adecuado.

No siempre es fácil decidir. Si lo que uno busca es entregar un mensaje de Dios, uno que realmente edifique el alma, no es tan fácil la tarea.

Sinceramente no estoy seguro de que siempre logre el objetivo (que es edificar) pero las veces que me he sentido tentado a no escribir he recordado que una de las características más notables de la vida del cristiano es la fidelidad y debemos ser fieles a lo que Dios nos ha encomendado. Escribo bajo la convicción que es una misión que Dios me ha encomendado, y ese pensamiento siempre me da fuerzas para continuar.

Y si de fidelidad se trata, entonces tenemos al máximo exponente de esta en la persona de Jesús, sacerdote fiel sobre la casa de Dios.

Qué bueno es contar con tal clase de ejemplo. Los buenos ejemplos siempre resultan ser tremendamente motivadores.

En vano intentamos a veces convencer a personas que es bueno hacer cosas que nosotros mismos no hacemos.

Es como cuando un padre le dice a su hijo que el cigarrillo es malo para su salud, que no debería fumar jamás, mientras busca en sus bolsillos fuego para encender el suyo.

Esa clase de ejemplo es la más nefasta de todas. Y claro, siempre hay gente ingeniosa que dice: “yo lo hago y se cuan malo es, por eso te aconsejo que tú no lo hagas”

Suena piadoso, ¿verdad?. Pero ¿por qué otros deberían ser capaces de hacer (o dejar de lo hacer) lo que yo mismo no puedo?

El poder del ejemplo es insustituible. Jesús no solo fue fiel sino poderoso porque su enseñanza iba acompañada del mejor ejemplo. El hizo un gran trabajo hablando del amor pero su palabra fie largamente sobrepasada por sus actos de amor.

Y en ese sentido también fue fiel. Fiel y consistente con lo que creía, consistente con lo que enseñaba.

El texto habla de hombres que siguen al cordero por dondequiera que va. Eso es fidelidad, compromiso a toda prueba. ¿Qué no se puede hacer con tal clase de personas?

La iglesia primitiva se caracterizó por esta clase de compromiso fiel con su Señor. A muchos de los miembros de esta iglesia, su fe les costó la vida. Pero ellos estaban fielmente comprometidos con el Señor más allá de su seguridad personal. ¡¡Vaya que ejemplo!!

En nuestros círculos nos encontramos con no pocas personas bien dotadas que sienten que tienen algo con que contribuir en la obra del Señor y estoy seguro que así es, pero mientras no pasen la prueba de la fidelidad, sus habilidades no llegarán a ser de mucha utilidad para el reino de Dios, porque la regla de Dios exige que los administradores de las cosas de Dios sean hallados fieles.

Por otra parte, la falta de talento o don, para realizar alguna tarea para el Señor, no es ningún problema para Dios, porque Él da mayor gracia cuando hace falta.

Él es el dador de toda buena dadiva y de todo don perfecto, así que podemos descansar que si nos falta algo en ese sentido, Él puede suplirlo extraordinariamente, en cualquier ámbito.

Pero hay algo que Dios no puede hacer, y eso es ser fiel por nosotros.

Él puede ser (y lo es) fiel con nosotros, pero no ser fiel en nuestro lugar.

Si en gratitud, has estado buscando algo que darle a Dios quiero que sepas que fidelidad es lo que nosotros podemos darle al Señor.

Fidelidad es lo que podemos ofrecer al Señor. ¡¡Y te aseguro que Él está contando con ello!!

Ninguna otra cualidad será de mayor provecho a la obra de Dios que la de un hombre o mujer fiel a Él.
Author: gabtorar
•6:25
1 Juan 3:4 “Todo aquel que comete pecado infringe también la ley, pues el pecado es infracción de la ley”

Hace algunos días me enteré por los noticieros que el grupo de minorías sexuales había iniciado acciones judiciales contra un canal de televisión, por la discriminación de que fueron “víctimas” por parte de algunas personas, en este caso, humoristas, que asistieron al pasado festival internacional de Viña del Mar que tiene lugar en Chile cada mes de Febrero.

Sobre los humoristas, ni hablar. La ordinariez ha excedido los niveles que cualquiera persona decente debería estar dispuesta a tolerar. Pero eso es tema para otra ocasión.

Los cristianos sabemos que Dios ama a las personas, que Su gran corazón alcanza para todos, que Su deseo es que todas las personas conozcan Su verdad y sean así libertados del poder del pecado.

Eso incluye indudablemente a las minorías sexuales.

Que Dios desea el mismo bien para ellos que para el resto de las personas es algo incuestionable.

De mismo modo, que la condición pecaminosa en que viven, les pone en una situación de juicio delante de Él, tampoco es cuestionable.
Procurando ser objetivo, sé que es fácil apuntar con el dedo a algunas personas por sus prácticas de vida.

Sé que es fácil (como Cristo dijera) “ver la paja en el ojo ajeno y no ser capaz de ver la viga en el propio”.

Pero eso opera en ambas direcciones. Muchas personas que critican a los homosexuales y lesbianas, sienten que tienen la moral de hacerlo porque esa no es particularmente su área oscura.

Aclaremos en este punto que “de plano”, Dios aborrece las prácticas sodomitas y que los homosexuales y lesbianas no tienen (en ESA condición) ninguna posibilidad de entrar o ver el reino.

Pero no es que su particular condición les haga menos aptos para el reino que a otras personas.

La verdad es que Dios no hace acepción de personas y cualquier pecado que insistamos en practicar, nos dejará fuera del reino de Dios inapelablemente. La sodomía es solamente uno entre muchos.

Podemos apuntar al homosexual, podemos reírnos de él (yo no lo hago), podemos criticar hasta el cansancio sus prácticas, gestos y forma de vivir, pero ¡¡cuidado!!, que esa persona que parece tan despreciable ante nuestros ojos, puede llevarnos la delantera en muchas otras áreas de la vida. Y ese es el punto.

La paga del pecado es la muerte espiritual y aunque el pecado puede tener distintos nombres, los efectos que produce en todas las personas es el mismo: separación de Dios.

Los hombres que se burlan o critican a los homosexuales y lesbianas lo hacen porque se sienten superiores al menos en ese ámbito.

Superiores moral o valóricamente, o como se quiera llamar.

Pero si esa misma persona que se siente con moral para criticar a un homosexual, sale a la calle a codiciar a las mujeres que pasan alrededor, está siendo tan inmoral como aquel a quien critica.

Esto es algo que las personas no logran ver porque siempre es más fácil condenar a otros y absolvernos a nosotros mismos.

Esto aplica a obviamente a las minorías sexuales que se quejan de ser discriminados por otros y ellos mismos están ciegos al hecho que se contradicen en aquello por lo que se quejan, por cuanto ellos mismos son críticos hacia otros distintos como ellos.

Un ejemplo es que al hablar de los cristianos, les he oído referirse sarcásticamente: “USTEDES LOS EVANGÉLICOS” o “ustedes los ALELUYA”.

¿Qué es eso? ¡¡Yo le llamaría discriminación!!

La sociedad actual, desde luego inspirada y respaldada por el diablo (enemigo de todo lo bueno, justo y correcto), trabaja por crear en las mentes de las persona un sentido de tolerancia que va más allá de lo aceptable.

Esta tolerancia no es para que respetemos la diversidad sino para aceptar lo malo, para no protestar o juzgar lo malo, para ser permisivos con lo malo.

La inmoralidad descarada, la desnudez abierta, la ordinariez, el lenguaje grosero, esas cosas no parecen ser problema para muchos.

Pero si los homosexuales se sienten pasados a llevar: ¿Qué nos queda a los cristianos, que a diario tenemos que aguantar la mugre que viene de muchas partes, incluyendo el horroroso espectáculo que ofrecen homosexuales y lesbianas a vista y paciencia nuestra y de nuestros hijos?

Pienso que en esto hay una gran lección para los hijos de Dios.
Los hijos de este mundo (Jesús ya lo mencionó en Su palabra) son más sagaces que los hijos de luz (de Dios).

Los hijos de este mundo parecen tener una capacidad que los hijos de Dios hemos perdido, y que deberíamos tener todavía más fuertemente arraigada para protestar contra el mal y pararnos por la verdad.

Vemos que la iglesia primitiva sufría persecución por causa de su testimonio. ¿Cuál era su testimonio? La verdad de Cristo, la palabra de Dios.

¡¡Ellos testificaban la verdad!! Y hacerlo les costaba la vida.

Estamos llevando un cristianismo tibio. Preferimos callarnos las injusticias para no quedar mal con la gente, para no tener problemas con la sociedad, con los vecinos.

No estoy haciendo un llamado a pelear con todos, pero hay una verdad que tú y yo hemos recibido, por la cual deberíamos estar dispuestos a pararnos sin importar quien se ponga por delante.

Los homosexuales y lesbianas han ganado terreno porque se han atrevido a salir de la habitación, donde antes llevaban a cabo sus prácticas secretamente.

Lo han hecho, porque paralelamente nosotros, la iglesia del Señor, hemos perdido la capacidad de salir a proclamar la verdad de Dios.

Sin profecía (visión) los pueblos se desenfrenan, pierden el norte.

Las naciones sufren cuando no hay en ellas un pueblo que se para con la convicción de la verdad en sus corazones y en sus labios.

La maldad no es restringida cuando los que tienen la autoridad para restringirla se acuartelan en lugar de salir a proclamarla.

Y hemos llegado al nefasto día en que quienes debieran avergonzarse por su forma de vivir, se levantan para juzgarnos y tratar de avergonzarnos.

El mundo en que vivimos, es un mundo al revés. Y si no hacemos algo hoy, mañana será demasiado tarde.

Que quienes debieran pedir perdón por el terrible ejemplo que entregan con su perdido vivir, tengan el descaro de increparnos y juzgarnos, ese si que es un buen chiste.
Author: gabtorar
•7:43
Santiago 5:1 “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán”

¿Qué nos posee?

En el mundo en que vivimos las cosas cada vez tienen un rol más relevante.

Muchas personas pasan la mayor parte de sus vidas trabajando para adquirir cosas.

El avance tecnológico alcanzado permite que casi mensualmente algo nuevo salga al mercado y que pronto se transforme en un objeto de deseo.

Recuerdo que apenas un par de años atrás, cuando se estrenó el I PHONE, hubo personas que hicieron filas para obtener uno, para tener la primicia.

Si las personas tuvieran ese mismo interés por Dios

Pero ¿hasta dónde puede llegar la locura por tener cosas?

Muchas cosas son útiles y hasta necesarias, pero la vida pierde su verdadero sentido, cuando el hombre deja de perseguir lo que debe y le conviene y se enfrasca en la búsqueda de cosas superfluas y vanas.

El problema del consumismo es que somos consumidos por el, y quizá el mayor riesgo es que siempre pensamos que tenemos el control.

Pocas son las personas que pueden decir con tranquilidad: “no tengo deudas con nadie”. La gran mayoría se encuentra en el segmento opuesto.

Jesús habló sobre las cosas, él dijo que la vida del hombre no consistía en tener cosas. Me temo que esa es una de las muchas lecciones de Cristo a las que no hemos prestado suficiente atención.

Los medios de comunicación (siempre en línea con el mundo y en franca oposición con los principios de Dios) colaboran de manera magistral diseminando la codicia entre quienes ven los spots publicitarios.

Se trata de un verdadero sistema, diseñado para convencer a las personas haciendo una necesidad de aquello que no es necesidad

Lo malo de todo esto es que las cosas entusiasman, pero no llenan. Tratamos de llenar nuestros vacíos teniendo cosas, pero eso no suple lo que nos falta.

Es triste reconocer que las personas generalmente buscan en el lugar equivocado, y como resultado, no obtienen lo que en verdad buscaban.

Lo material no puede suplir lo espiritual. La palabra de Dios hace clara esta diferencia enseñando que la carne es una cosa y el espíritu otra.

La obsesión por tener cosas lleva a las personas a tomar las decisiones más alocadas que uno pudiera pensar.

Para lo terrenal se legitima que la gente haga toda clase de sacrificios y esfuerzos, pero para las cosas espirituales se censura y llama a la moderación.

¡¡Como si Dios no fuese digno de nuestros mejores y más altos esfuerzos y sacrificios!!

Los apóstoles entendieron que el mundo (incluyendo sus cosas) no tenía gran valor, y que la obra de Dios lo valía todo.

Dos mil años después, podemos darnos cuenta como esa visión ha cambiado y que aquello que no tiene real valor se sobrevalora.

¿Qué nos posee?

Responder francamente a esa pregunta será de mucha utilidad para saber lo que realmente somos y para quien estamos viviendo.
Author: gabtorar
•11:34
Marcos 13:33 “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”.

Este versículo guarda relación con la segunda venida de Cristo. ¡¡Qué maravilla!! Cristo estuvo en esta tierra hace poco más de 2 mil años y nosotros no tuvimos la oportunidad de verlo, pero Él ha prometido volver por los suyos y entonces la posibilidad de verle está abierta para nosotros hoy.

Pero ese tema escatológico no es lo que me motiva a escribir. En realidad quiero que prestemos atención a 3 acciones que debemos tomar precisamente a causa de que nosotros no sabemos en que minuto las cosas pueden llegar a ocurrir.

Oímos de accidentes automovilísticos, de fenómenos naturales, terrorismo, y otras cosas que repentinamente ocurren y nos toman por sorpresa.

No hay nada que podamos hacer para evitar ciertas cosas porque no está en nosotros evitarlas, pero Jesús explicó cuál debía ser nuestra política normal de vida: mirar, velar, orar,

Pienso que usted estará de acuerdo conmigo en el hecho que vivimos vidas de poca observación.

Vivimos muy rápido y nos pasamos de largo muchos detalles cotidianos importantes que entregan información de lo que sucede alrededor.

Muchos golpes fuertes que “nos da la vida”, llegan sin hacer ruido, sin aviso, pero otras tantas situaciones duras que vivimos son bien anunciadas, pero no llegamos a interpretar la información que recibimos.

En general los problemas de relaciones dan luces anticipando que las cosas no van bien. Que hay insatisfacción, dolor, molestia o incomodidad, pero nosotros ignoramos esa información y ella es la que nos puede evitar el golpe estrepitoso.

El vivir apurados y nos impide prestar atención a los estímulos externos, no atendemos con suficiente cuidado las señales que nos dan la sociedad, la familia, Dios, y finalmente terminamos atravesando por aquello que (de haber prestado atención) podríamos haber evitado.

De modo que mirar (observar) es primordial. Jesús habló de mirar lo que ocurre fuera de nosotros para entender el tiempo que vivimos.

Es importante mirar cómo van la familia, los hijos. Prestar atención a los cambios conductuales de las personas que nos rodean, cambios que normalmente son indicadores de que algo está pasando.

Pienso que muchas infidelidades, divorcios, rupturas y problemas de toda índole se podrían evitar, si cultivásemos el arte de observar.

Pero mirar no es todo. Jesús también señaló la importancia de velar. Esto significa estar (espiritualmente) despiertos.

Muchos accidentes se producen porque gente que debió estar despierta, lamentablemente se durmió.

Ya sea por extremo cansancio o falta del descanso apropiado, en algún minuto, el cansancio pudo más y quien debía estar velando (despierto) se durmió. Lo que dio lugar a la tragedia.

En términos espirituales el pastor es llamado a velar por su rebaño. Y para ello él debe sr el primero en estar despierto.

En la familia son los padres los responsables de estar bien despiertos para ver en qué pasos pueden andar sus hijos.

El peligro acecha, y muy frecuentemente, está más cerca de lo que uno piensa. Por ello es tan importante velar

Oímos de accidentes carreteros muchos de ellos con resultados fatales. Al investigar las razones, encontramos que en un alto número de ellos, el conductor se durmió.

Dormir cuando debemos velar puede ser causal de muchos problemas y dolores, por eso Jesús advirtió sobre la necesidad de velar.

Pero no basta con observar y velar, para transformar la realidad se requiere de la intervención del Señor y Él se involucra cuando se le llama en oración. Así la oración es el tercer asunto mencionado por Jesús.

A veces anhelamos que Dios nos ayude pero no acudimos a Él en oración para suplicar esa divina intervención.

La oración es una poderosísima herramienta para la comunión con el Señor, pero también para pedir y recibir del Señor.

Meditando en esto quizá lleguemos a descubrir que no hemos prestado suficiente atención a lo que ocurre alrededor, que hemos estado durmiendo en momentos que debimos velar, y (como si lo anterior no fuera poco), hemos dejado a Dios fuera de nuestra realidad.
Author: gabtorar
•6:36
Hebreos 9:27 “y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.

En el consciente popular pululan muchos pensamientos que se dan por sentado, pero que carecen de sustento bíblico.

Ayer hablaba de como Dios ha establecido que las personas mueran una sola vez y después enfrenten el juicio de Dios. Esta verdad escritural choca de frente con las ideas de reencarnación que algunas personas manejan.

Algo similar ocurre con las supuestas “almas en pena”.

No pocas personas creen que de algún modo sus seres queridos siguen presente, manifestando su presencia entre ellos, aun después de haber partido del escenario de esta vida, por medio de golpes, desplazamiento de objetos y otros fenómenos afines, llamados paranormales.

Siendo consecuentes con lo que acabamos de establecer ayer por la palabra de Dios, que las persona mueren una vez y después el juicio, entonces no hay cabida para la manifestaciones de fenómenos paranormales de esta clase atribuibles a almas en pena.

La idea de que existan almas en pena es en sí macabra.

Imagínate almas que deambulan errantes por la tierra. Qué desorden (idea) más incompatible con el carácter de Dios. SI Dios ha puesto limites a todas las cosas. Si el mar le obedece, si los astros le obedecen, como pensar que las almas puedan vagar protestando que tuvieron que partir antes de tiempo. ¿Antes de qué tiempo? Si uno parte cuando la soberanía de Dios así lo determina.

Hay asuntos sobre los cuales no tenemos ninguna injerencia y este es precisamente uno de ellos.

Una vez que Dios decidió que era tiempo de partir, nada te podrá retener. Asimismo es cierto que aunque muchos quisieran despacharte de esta vida, no podrás irte hasta que Dios lo decida.

Existe un gran negocio detrás de la idea de las almas en pena.

Muchas personas dedicadas a la vida ocultista obtienen gran provecho financiero prometiendo ayudar a las personas (y por supuesto, a las almas) a solucionar estos problemas.

¿Qué hallamos aquí? Otra vez el engaño. Ya lo he dicho antes, satanás tiene para todos los gustos, y por eso debemos conocer la verdad de la palabra de Dios, para ser libres del engaño

Quienes verdaderamente se esconden detrás de esas supuestas almas en pena, son espíritus demoníacos que sirven a los propósitos de satanás de engañan a los neófitos.
Muchos de los ruidos y fenómenos paranormales que se atribuyen a parientes fallecidos, no son verdaderamente paranormales. Muchos tienen perfecta explicación natural, científica.

Pero otros no son producto de la intervención de algún alma en pena, sino de espíritus diabólicos cuyo propósito es engañar, y entrar en contacto con ellos es sumamente peligroso.

Eva entró en contacto con uno, y todos ya conocemos el resultado: fue engañada.

Si las personas entendiesen mejor las cosas espirituales (si conociesen la verdad del Señor), no serían fácilmente engañadas o presas del enemigo.

En nuestro tiempo hay un tremendo culto al espiritismo y al ocultismo, indudablemente todo cuidadosamente disfrazado. Pero quien está detrás es el mismo engañador, ladrón y mentiroso que hizo caer en desgracia a Adán, a Eva y con ellos al resto de la humanidad: el diablo.

No te dejes engañar. En Dios está la luz, la verdad.
Síguela y ella te guardará de todo engaño. El Señor te librará del mal.

La próxima vez que oigas cosas extrañas en tu casa, recuerda que no se trata de algún ser querido, sino de tu peor enemigo tratando de engañarte.

Si así ocurriera, clama al Señor Jesucristo que Él tiene poder para librarte de todo mal.

El alma, después que el hombre muere, espera el momento en que tenga que enfrentar el juicio de Dios.

Son los espíritus rebeldes, demonios, los ángeles caídos, que siguieron a satanás en su rebelión contra Dios, los que andan por el mundo engañando.
Author: gabtorar
•9:18
Hebreos 9:27 “Y de la marera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio”

Se conjeturan muchas cosas acerca del tema de la muerte. Hablar del tema no es para nada agradable, especialmente porque los seres vivos no aferramos a la vida por una cuestión instintiva. Pero hay ideas acerca de la muerte que nos conviene aclarar.

Si la muerte es lo que dicen que es, entonces vale la pena estar bien informado.

Primero que todo es justo decir que el tema es complejo porque para hablar de algo es preciso tener fundamentos. ¿Cuántos pueden hablar con propiedad de la muerte?

Para ello se requiere de alguien que haya pasado por ella y nos pueda decir de primera mano lo que es. ¿Tienes en mente a alguien? Yo sí, a Jesús.

Él estuvo muerto y venció la muerte, resucitando.

Solo uno que es la vida, tiene poder sobre la muerte. Juan el apóstol dice que en Él (Jesús) estaba la vida, y esa vida se manifestó categóricamente al resucitar de los muertos.
La muerte es ese estado de separación que nos priva de la vida. En el impide Jesús hubo muchos que murieron y que fueron resucitados por Jesucristo personalmente. Cuando a Jesús le hablaban sobre este estado, él respondía diciendo “duerme”.

La muerte puede ser muchas cosas que no entendemos pero yo quiero aclarar algunas ideas que derechamente no son correctas acerca de la muerte.

Las personas no reencarnan como postulan algunas ideas filosófico-religiosas orientales.

Dios ha establecido que las personas mueran una sola vez. Y que luego comparezcan delante de Él para ser juzgados.

Muchas personas odian esta idea de tener que dar cuentas por sus hechos. Es atractivo pensar que puedo hacer lo que quiero, sin tener a nadie que me manda o me mire o supervise, pero, ¡¡por favor!!, si hasta en los trabajos seculares existen supervisores. Como pensar que Dios nos haya dejado a nuestro propio arbitrio.

Desde luego que tenemos facultades para hacer y deshacer pero viene el día en que tendremos que hacernos cargo de la manera en que empleamos o administramos lo que nos fue entregado.

El afán de muchos filósofos por matar a Dios radica principalmente en querer otorgar al hombre una vida libre de prejuicios morales o valóricos.

La idea de libertar al hombre de la conciencia de un Dios, es muy atractiva aunque nada novedosa.

Satanás lo intentó con los hombres por primera vez en el huerto de Edén. Les dijo a Adán y Eva “seréis como Dios”. Obviamente en ese tiempo era demasiado ridículo negar la existencia de un Dios con el cual Adán y Eva tenían cotidiana comunión.

Su mejor esfuerzo, por tanto, sólo podía consistir en que ellos mismos actuaran sin la conciencia de Dios, sin el temor de Dios.

Miles de años después, la táctica ha cambiado. Con una sociedad que puja fuertemente por erradicar a Dios del medio, a Satanás el trabajo se le hace más sencillo. Solo debe retrogradar a los que todavía retienen esa conciencia.

Y la alternativa que plantea es que “tú tienes muchas vidas para perfeccionarte por ti mismo”. Eso es la reencarnación.

Fíjate como está presente el concepto de trascendencia, un concepto eminentemente cristiano.
Que la vida del hombre definitivamente no acaba aquí está claro, incluso para el diablo, que elabora una alternativa a la verdad de Dios que sea apetecible a los hombres.

En este tiempo la idea es eliminar a Dios de la conciencia ¿por qué? Simplemente porque la conciencia es ese juez interior que dicta sentencia, aprobando o reprobando nuestros actos.

El asunto es que la conciencia se sujeta a la máxima verdad que conoce (DIOS) y si no hay Dios, todo se relativiza, cada cual vive como quiere o puede, porque no hay alguien superior que restrinja, porque no hay a quien rendir cuentas por los actos cometidos.

¿Es posible lo anterior? Claro que sí. Esa es de hecho la mentalidad que por tiempo ha estado siendo implantada por los medios, y la educación formal secularizada (en la que Dios no vale un peso) en nosotros y nuestros hijos después de nosotros.

Pero con todas las teorías que se puedan elaborar y lo que puedan decir, hay un hecho innegable: “Dios ha establecido que todos los hombres encaremos la muerte, una vez, y es algo irremediable”.

Y si lo primero es cierto, entonces lo segundo debe serlo también: “tendremos que comparecer para ser juzgados por Dios”.

No importa cuántos libros se puedan escribir tratando de negar esta responsabilidad. Los hombres seremos llevados a la presencia de Dios para dar cuenta de nuestros actos.

Podemos taparnos los ojos, los oídos. Podemos reírnos, burlarnos, criticar. Todo lo que queramos, pero nuestros mejores esfuerzos no impedirán que las cosas que Dios ha establecido tengan cumplimiento de la manera que Él lo ha establecido.

No existe tal cosa como reencarnación. No existe tal cosa como una cantidad de vidas para auto mejorarnos y ganar un lugar en algún pseudo paraíso o lugar elevado.

Lo que sí existe es la gran responsabilidad de vivir esta única vida en la tierra, lo más cerca posible a la voluntad de Dios, sabiendo que será Él (y no los filósofos) quien dictará sentencia sobre la vida que decidimos llevar aquí antes de morir.
Author: gabtorar
•6:30
Salmos 3:3 “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza”

El modo en que culmina este verso es seguramente es muy descriptivo de la forma en que nosotros nos sentimos a veces.

Hay tiempos de mucha paz y de bonanza cuando andamos junto al Señor. Esos tiempos son en verdad deliciosos: cada cosa, cada noticia que nos viene, es un manjar porque todo sale viento en popa.

Son días memorables, de esos que no quisiéramos que acaben jamás. Pero aunque hay días preciosos, también los hay malos, en que nada sale bien.

En esos días malos parece como que todo se confabulara en contra nuestra.

A la izquierda hallamos problemas y nos volteamos a la derecha buscando reposo y por ahí también hay confrontación y lucha.

Es como si el enemigo nos hubiera rodeado y donde sea que nos volvamos encontramos oposición, dificultad o lucha.

Esta se manifiesta de distintos modos, a veces son las personas las usadas para estas aflicciones, otras veces son las circunstancias.

A veces la aflicción viene por medio de la falta de recursos (no tener todo lo que uno quisiera en el momento en que uno quisiera). En fin, llegamos a sentirnos identificados con lo que dice este salmo en el verso 1: “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí”.

Nos sentimos así. Sentimos que el levantamiento viene de parte de muchos y como resultado, sentimos temor, dudamos, abrimos la puerta y la angustia hace presa de nosotros.

Sé que tú te has sentido así. Yo me he sentido así.

No existe un sólo hombre o mujer de Dios que no se haya sentido de esa forma en algún minuto de su peregrinaje cristiano.

Cristo mismo se sintió agobiado. Te habrás preguntado cómo se sentía el Señor en la cruz. El salmo 22 nos relata con bastante detalle su estado mientras colgaba en la cruz.

Su corazón era como cera dentro de él. ¿Te has sentido así de agobiado? Yo pienso que ninguno de nosotros ha llegado a tal quebranto.

Es cierto que hay ocasiones en las que el enemigo parece tenernos rodeados pero, cuando atravesamos por esas circunstancias, debemos recordar que el Señor es escudo alrededor nuestro y que es Él quien levanta nuestra cabeza.

El Señor dice erguíos que vuestra redención está cercana.

Su palabra nos recuerda que cercano está Jehová a quienes le temen y hay que ver cómo les defiende.

Gracias Señor por contar contigo siempre, sobretodo cuando el enemigo emprende en nuestra contra.