Author: gabtorar
•8:16
Lucas 18:18 “un hombre principal, le preguntó diciendo: maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

De acuerdo a algunos estudiosos de las escrituras, nunca el estado espiritual de Jerusalén fue peor que en los días de Jesús.

El Señor debió enfrentar la férrea oposición de aquellos que representaban la cúpula religiosa de su tiempo.

El estado del templo era deplorable considerando que el Señor mismo debió echar a los vendedores que había en el lugar recordando el propósito de este de ser casa de oración y no cueva de ladrones.

Políticamente hablando, sufrían una fuerte opresión financiera por parte de roma. En realidad los días eran malos para los judíos.

Pero con todo ese adverso panorama encima, a la luz de lo que podemos leer, había al menos la inquietud por la vida eterna.

Este hombre principal se acercó a preguntarle al Maestro por este tema. Hay que reconocer que uno siente al menos la curiosidad por preguntar cuando se encuentra con uno que sabe sobre algo.
Jesús hablaba con una autoridad inigualable de las cosas de Dios y su reino. ¿Quién más calificado que Él? ¿Quién mejor que el hijo para hablar del Padre, de lo que Padre es y tiene?

Este hombre tenía inquietud por la vida eterna. ¿Sabes qué me sorprende de la gente de nuestro tiempo? Que no tiene tal inquietud por la vida eterna.

Me temo que, ya sea por el hecho que algunos lo dan por sentado o por mero desinterés, estamos en serio peligro cuando damos esa señal de indiferencia frente a un asunto tan crucial.
¿Cómo no nos va a importar nuestro destino eterno?

Si nos importa el lugar donde vacacionaremos, si nos preocupamos por el colegio en que nuestros hijos van a estudiar. Si nos preocupa la ropa que vamos a usar el siguiente día. Si nos preocupa obtener el permiso de circulación para nuestro vehículo, ¿cómo podemos dejar tan abandonado un asunto que requiere tanta atención?

¡¡Es una increíble e incomprensible negligencia!!

Lamento tanto que las personas en este tiempo sean tan descuidadas con esto. Me apena que las personas tengan interés para todo y no para este asunto tan relevante para sus propias vidas.

La mente del hombre contemporáneo está tan ocupada con lo pasajero, con lo temporal que ni se acuerda que esta vida es apenas una estación en el camino a la eternidad.

Tú y yo sabemos que hay cosas que uno, por más que desee, no puede hacer por otros. La vida eterna no es algo de lo cual yo pueda encargarme por ti. Es un asunto de carácter eminentemente personal.

El hombre de nuestro relato tenía una idea tan equivocada de la vida eterna, pero tener la inquietud le permitió saber qué terreno pisaba.

¿Cuántas personas de tu familia se muestran indiferentes por el asunto? No tienen ni el más mínimo interés por nada que tenga que ver con Dios.

Yo conozco personas que calman sus conciencias haciendo algunas cosas de las que nosotros consideramos como buenas, pero para Dios esas justicias son como trapos de inmundicia.

La justicia de Dios es Cristo. Jesús es el único que puede hacer algo a favor de la eternidad de nuestra alma.

Hoy más que nunca, es menester que pongamos el tema de la vida eterna en el centro de nuestro quehacer y consideremos con cuidado que el cielo, así como el infierno, fueron hechos con propósitos bien específicos.

Quienes no leen la palabra de Dios se privan así mismos de conocer información relevante para la vida eterna.

Yo no sé si todos los perritos van al cielo, pero si se por la palabra de Dios que no todo el que diga al Señor, “Señor”, entrará en ese reino.

Se compunge mi corazón cuando leo en las escrituras, que los injustos no heredarán el reino de Dios, que los abominables no entrarán allí, que los hechiceros tendrán su parte en el lago de fuego (condenación eterna), que los mentirosos no irán al cielo, que los fornicarios (esto es lo que practican el sexo fuera del matrimonio) no podrán entrar en ese reino de santidad y pureza, que los borrachos no podrán ir allí, que los asesinos, violadores, adúlteros, afeminados, estafadores, idólatras, los que se echan con varones (o mujeres), los ladrones los avaros, ni los maldicientes (si, esos que hablan garabatos por doquier) NO HEREDARÁN EL REINO DE DIOS. (ruego ver 1 Corintios 6:9-10)

Alguno dirá ¿entonces nadie va a entrar allí? Por eso es importante que el tema de la vida eterna sea prioritario, para que sepamos lo el Señor ha determinado sobre el asunto.

El único que puede hacer algo al respecto es Cristo, el Señor de la iglesia. ¿Eres parte de Su iglesia? Si no lo eres, deberías. Jesús va a regresar por ella para llevarla a Su Reino.
Piénsalo. El tiempo de su venida es cada día más cercano.

Amado lector de este devocional, con todo mi ser espero esto te haga pensar sobre la vida eterna por amor de tu alma que así sea.

Y un día quizás, me lo vas a agradecer.
Author: gabtorar
•5:57
1 Juan 2:17 “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”

¡¡Hay tantas cosas que giran en la cabeza de las personas!!

En esta misma fecha para muchos el pensamiento predominante es en relación con el inicio de la etapa escolar y su mayor preocupación es tener lo suficiente para comprar todo lo necesario (me refiero a útiles, uniformes, colegiatura y ese tipo de cosas).

¿Es esa la vida que Dios desea que llevemos? ¿Nos creó Dios para que nos afanemos al punto de la angustia por poder cumplir con todo lo que el mundo nos exige?

La palabra del Señor nos hablaba ayer (domingo) de lo que sucedió en el huerto del Edén.

Dice que Dios expulsó de ese idílico lugar a Adán y Eva, y en esto mis amigos, es donde radica el mayor problema del hombre.

Dios lo echó de su presencia porque desobedeció y esa desobediencia le llevó a convertirse en algo que Él no creó.

La vida del hombre hoy está convertida en algo de veras muy distinto a lo que Dios planeó.

Dios nos hizo para la alabanza de su gloria y paradójicamente lo menos que Dios recibe de nosotros es alabanza o gloria.

El propósito original ha sido desvirtuado y con ello la vida entera del hombre.

Mientras que nuestra mayor preocupación es cumplir con las demandas del mundo en que vivimos, ella debería ser cumplir con las demandas de un Dios que además de ser Santo es perfecto en todos sus caminos (incluyendo sus demandas)

Deberíamos estar preocupados de hallar el modo de recuperar lo perdido en ese Huerto.

Dios, sabiendo que por nuestra cuenta era imposible lograrlo, nos abrió la puerta de regreso. Esa puerta se encarnó en la persona de Cristo, y en esta era, está representada por el ministerio de la iglesia, la casa espiritual de Dios en la tierra.

El Señor dijo que Su casa era puerta del cielo. ¡¡Piensa en lo que eso significa!! La iglesia del Señor, que es la morada de Cristo, se ha vuelto para nosotros en la oportunidad de recuperar lo que los padres perdieron por su desobediencia. ¿Y en que estamos nosotros? ¡¡En los afanes de la vida!!

Mi intención es hacernos reflexionar sobre la pertinencia de nuestras prioridades.
Jesús no espera que dejemos las cosas a la deriva, de hecho eso sería muy incorrecto, pero por supuesto que tampoco espera que por atender las cosas, lo dejemos a Él a la deriva. Te aseguro que eso es lo que ocurre principalmente.

Después que acabe el colegio, después de haber conseguido todos los honores académicos, después de haber logrado todo lo que uno puede lograr, te recuerdo que tendremos que dar cuenta a Aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

El problema del hombre entones no será si logró riquezas o si fue pobre, si fue un distinguido académico o si fue un ignorante.

Lo único que va a contar ese día será si Cristo fue o no preeminente. Si Cristo fue o no el Señor en esa vida, si Cristo fue o no lo primero en esa vida, porque sólo Cristo es el camino al Reino de Dios.

El problema para Adán y Eva (y por con siguiente para sus descendientes) no era su sustento o su futuro académico. Ellos fueron expulsados de la presencia de Dios, fueron privados de esa relación privilegiada que tenían con Él y no había nada que pudieran hacer para que las cosas regresaran al punto de partida.

Dios mandó que una espada custodiara el acceso al árbol de la vida,, porque esa degeneración de la creación no podía vivir para siempre.

Cristo vino a trazar un camino de vuelta a ese reino vedado para los hijos de Adán y en la cruz pagó el precio de la deuda que nuestro pecado generaba.

Él hizo lo que ninguno de nosotros podría haber hecho, pero hay algo que Él no puede hacer por nosotros, esto es, decidir apartarnos del mal, y escoger hacer Su voluntad.

Nosotros hoy día estamos muy preocupados por hacer muchas cosas, pero no por hacer la voluntad del Señor.

Derechamente necesitamos revisar nuestras prioridades.

El colegio, el trabajo, las cuentas, la casa, todo eso es importante, pero si nos preocupan tanto las cosa temporales ¿cómo no preocuparnos por aquello que durará eternamente?

Si todo esto que ven nuestros ojos pasa, deberíamos estar enfocándonos en hacer la voluntad de Dios. Es lo único que tiene valor más allá de esta vida.
Author: gabtorar
•12:31
1 Tesalonicenses 5:17 “Orad sin cesar"

Dios ha dejado un poderoso medio para que nos comuniquemos con Él. Este medio es la oración.

Si estudiamos detenidamente la vida de Cristo, nos daremos cuenta que la oración era un aspecto fundamental de su vida, no sólo de su ministerio.

Muchas personas están de acuerdo con el hecho que se debe orar para llevar un buen ministerio adelante, pero esa no es toda la verdad. Lo cierto es que se debe arar para llevar una buena vida adelante.

Es muy difícil llevar una buena relación con Dios sin invertir en oración. Es, a su vez, muy difícil invertir en oración sin entender primero el valor que esta tiene para una abundante vida espiritual.

La escritura abunda en textos que confirman la necesidad, el valor e importancia de la oración para cualquiera que sea precie como hijo de Dios.

No obstante, son pocas las personas que han entendido esta verdad al punto de practicarla.

Lo cierto es que pocas personas oran, y son menos las que lo hacen de manera sistemática o periódica.

Habiendo tanta evidencia bíblica que llama a la oración, vale preguntarse: ¿Por qué las personas no oran?

Esta pregunta debe tener por lo menos un centenar de respuestas.

Algunos dirán que no lo hacen por razones de falta de tiempo, otros porque no saben cómo hacerlo, otros porque siente que no es necesario ya que Dios lo sabe todo.

Otros dicen que dado que Dios es Omnipotente, Él no necesita de mi oración para hacer que las cosas pasen o dejen de pasar.

Respuestas hay múltiples y nosotros podemos discutir todo lo que queramos sobre la oración pero sólo el practicarla producirá resultados.

Así mismo ocurre con la palabra de Dios, tu puedes discutir sobre ella pero sólo cuando la obedeces tienes resultados.

La oración está directamente ligada con la fe. La verdad es que la mayoría de las personas no oran porque no tienen fe, es decir, no creen en la efectividad fe la oración.

Permíteme recordarte que cuando tú haces lo que Dios mandó, tu estás mostrando fe EN Dios. Yo hago lo que Dios me pide porque creo lo que Él dice.

Jesús advirtió sobre cuál sería el estado de la fe en las personas, en los días previos a su regreso (segunda venida). Él dijo: “cuando el hijo del Hombre regrese, ¿hallará fe en la tierra?

La respuesta es NO, no hallará fe en la tierra.

Cuando Él vuelva, el corazón de los hombres estará totalmente entregado a la idolatría, hechicerías, maldades, pecados e injusticias, bajo la dirección (liderazgo) del anticristo.

Hoy más que nunca necesitamos echar mano de nuevo a la oración.

La oración es mucho más que venir a pedir algo a Dios. Ella nos enseña a ser tenaces, a confiar en Dios.

Las personas que oran consistentemente desarrollan la fe que Dios ha puesto en ellos y nos son fácilmente movidos por las circunstancias adversas, ¡¡y vaya que la vida las tiene!!

Los males que vivimos a diario no se solucionarán sólo por tomar un par de medicamentos o recurrir a alguna forma de rehabilitación, El corazón malo no se rehabilita, necesita ser sustituido por uno nuevo. Eso sólo lo da el Señor y ¡¡cómo ayuda la oración en todo ello!!

Dios quiera que entendamos que la vida abundante solo se encuentra en un camino y ese camino es en comunión con el Señor por medio de la oración.
Author: gabtorar
•12:34
Efesios 4:11-12 "y él mismo constituyó a unos, apóstoles, a otros profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo"

El objetivo de la iglesia debería ser edificar en lugar de entretener.

Me temo que hemos llegado al triste (aunque anunciado día) en que las prioridades de la iglesia serían cambiadas, y llamaríamos malo a lo bueno y bueno lo malo.

Desde su mismo origen, las bases de la iglesia y de sus correspondientes ministerios fueron establecidos por la cabeza de esta, que es Cristo.

Con bastante precisión el Señor se refirió a cuál debería ser el rol de los ministerios de las congregaciones cristianas: “edificar al cuerpo de Cristo”.

La idea es llevarlo por medio de cada ministerio, a la estatura de Cristo, a la madurez espiritual.

Pero las cosas han cambiado (para pesar nuestro) y debemos ser capaces de reconocer que muchas iglesias (entiéndase asambleas cristianas) hoy no están sirviendo el propósito de Cristo, y por tanto no están sirviendo al Reino de Dios.

En muchísimos lugares todo está diseñado para el gusto de las personas que asisten.

El programa a seguir, la manera de proceder, la longitud del servicio, aun el mensaje, todo gira en torno al personaje equivocado, esto es el hombre.

La iglesia es la esposa de Cristo. Una esposa debería ser capaz de reflejar a su marido y viceversa. Pero lamentablemente las cosas no son como deberían ser en muchos lugares hoy día.

Con demasiada frecuencia me entero de personas que se quejan porque los lugares a los que asisten no representan para nada la iglesia descrita en la palabra de Dios.

Más bien los templos se han convertido en lugares de entretención para las personas, en vez de casas de oración y puertas al cielo, como era el plan original.

Recuerdo que Cristo mismo entró en el templo en sus días para purificarlo, para poner las cosas en su lugar, y devolver al templo la “dignidad perdida”

Hoy (como entonces) la gran mayoría no veía lo malo que pasaba en el templo. Ellos vivían su vida, seguían adelante con sus cosas.

Se necesitó de uno que mirara con los ojos de Dios para purgar las conciencias y traer de vuelta el orden y el propósito.

Pienso que hoy Dios está buscando corazones que anhelen una realidad en cuanto a lo espiritual.

Los hombres no tenemos problemas con la religión, el problema de los hombres comienza cuando Cristo unetenta establcee sSu reino dentro de ello en sus corazones.

Muchos no tienen el mínimo de discernimiento que se necesita para comprender que sus actos aunque religiosos, no sirven en lo más mínimo a la glorificación de Dios.

De muestra quisiera dar un ejemplo.
¿Cuántas personas se afanan por bautizar a sus hijos pequeños? Me refiero a bebés de meses de vida.

Sabemos que la razón que esgrimen para hacerlo es el pecado original.

Ignoran estas personas que Cristo con mucha claridad dijo (aún mucho después del "pecado original") que el reino de los cielos pertenecía a los niños. Que había que dejarlos venir a Él.

El bautismo para arrepentimiento era una práctica de adultos no de niños. Pero bien podemos pensar que las personas actúan por ignorancia, sin maldad.

No obstante, y aunque debe haber excepciones (personalmente no conozco ninguna, pero debe haberlas) esos tan necesarios bautizos de bebés siempre acaban con personas pasadas de copas.

En la mayoría de ellos lo menos importante termina siendo el bebé bautizado. Lo que se vuelve central es la comida, y posterior fiesta.

¿Qué están celebrando? No lo sé. Pero lo que sea, el celebrado (bebé) no tiene ninguna participación. A esa altura del partido normalmente duerme, y mal, a causa de la música, del ruido, del humo de cigarrillos, y de los gritos de los asistentes.

Ese acto puede ser muy religioso pero no tiene ningún valor espiritual.

¿Podría complacerse el Señor en algo como eso, que empieza con motivos supuestamente espirituales y termina siendo una gran ocasión para el desenfreno la borrachera y otros pecados que Dios condena?

Si lo puedes notar, lo que distorsiona el asunto, es el tema de la entretención, algo supuestamente espiritual termina siendo usado como una ocasión para entretenerse.

ESO ha hecho mucho daño a la obra de Dios.

Este afán por la diversión ha hecho que cosas serias y valiosas se vuelvan vanas y pierdan su real sentido.

No creo que haya nada de malo en el hecho de sentirse bien en la congregación siempre y cuando eso sea el resultado de vivir bien, y no que el programa de la iglesia tenga por objeto entretener a las personas.

Cristo nunca se dedicó a entretener a nadie. El no perdió su tiempo en esto porque sabía muy bien que las personas no necesitaban distracción sino una poderosa verdad, que les pudiera dar liberación.

¡¡Esa es nuestra más grande necesidad!!
Author: gabtorar
•11:45
Juan 16:8 “Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”

La realidad que Dios está muy por sobre nosotros es más abrumadora de lo que uno ligeramente puede pensar.

Para algunas personas el hecho de creer en Dios es el gran escollo de sus vidas. Sinceramente no saben si existe o no un “Dios”.

Para otras personas, lo es el hecho que creyendo, Dios parece no tener intención alguna de responder a sus oraciones, porque aunque piden no reciben.

Pero yo siento que es necesario ser más claros en este sentido y me refiero al tema del porqué Dios podría no responder a quienes le buscan en oración.

Verdaderamente es ese hecho que me lleva a pensar cuan popular y a la vez ajeno es el concepto de Dios para nosotros sus creaturas.

La mayoría no tiene problemas en asumir que existe un Dios todopoderoso.

Muchos lo entienden sin dificultad, pero esto no es garantía que entienden la naturaleza de ese Dios.

Ahí es donde radican nuestros problemas más profundos de relación con Él.

La gran mayoría entiende (piensa, cree) que Dios “se debe” a ellos.

Que de alguna manera Él “tiene” que responderles, tiene que estar ahí cada vez que le necesitan, aunque desde luego, ellos mismos “rara vez” están ahí para responder a las demandas de Dios.

Dios es manipulado con mucha frivolidad por personas que no tienen la menor de idea de “con quien se meten” cuando hablan de Él.

Y aunque todos sienten el derecho de hablar de Dios, pienso humildemente que pocos muestran la reverencia que se requiere para hablar de Él, porque lo hacen desde su ignorancia, sin conocer al Señor ni teológica ni experiencialmente.

El asunto es que Dios sabe que el problema de la humanidad es la debilidad que la carne (entiéndase naturaleza caída) tiene por el pecado.
El pecado es algo más que solo hacer algo feo o malo, es realmente mucho peor que eso. El pecado en su definición más profunda implica llevar una vida “de espaldas a Dios”, o sea, una vida que para nada considera a Dios en lo que hace.

¿Por qué tendría Dios que salir corriendo en nuestra ayuda cada vez que lo deseamos (mejor dicho “necesitamos”, porque francamente muchos no se acuerdan de Dios hasta que lo necesitan), siendo que hemos decidido vivir a espaldas suyas, adjudicándonos el señorío de nuestra vida y de las decisiones que tomamos y de las cosas que hacemos?

Esto lo planteo desde una postura apologética (defensa de la fe) porque es ciertamente injusto que Él tenga que hacerse cargo de nosotros, en circunstancias que nosotros queremos vivir ajenos a Él.

Con todo, Dios nos ha concedido gracias divinas, una de las cuales es precisamente “la convicción de pecados”.

El hombre cae tan profundo esclavo en el pecado que este le ciega, impidiéndole ver su real condición.

Date cuenta, como hombres y mujeres destruyen matrimonios por aventuras pecaminosas, por satisfacer fantasías que el pecado pone en sus mentes.
No imposta qué clase de pecado sea, el patrón siempre es el mismo, el pecado termina embrujando a la persona que como en un estado hipnótico se entrega, sin medir consecuencias, sin contar los costos de esas alocadas decisiones.

Lo peor es que el pecado envicia. El pecador necesita ir tomando dosis mayores que surtan un más profundo efecto en su carne y con eso solo termina hundiéndose más en su triste condición.

Una vez confrontado, muchos responden con toda desfachatez echando mano a argumentos egoístas tales como “tengo derecho a ser feliz” (a costa de la desdicha de otros, pero eso no imparta, el pecado en verdad te anestesia para que no veas esa verdad), o algo así como “es mi vida, yo sé lo que hago con ella”.

En medio de esta oscuridad, la gracia divina de la convicción de pecado surge como la chance para el pecador obstinado.

Dios usa Su Santo Espíritu para que este, por medio de la palabra de Dios, produzca convicción.

El hombre se resiste pero el poderoso Espíritu de Dios es capaz de traer luz al corazón entenebrecido por la acción del pecado.

El Espíritu de Dios viene para convencer al hombre de su pecado (que generalmente es muy obvio, pero se resiste a verlo como tal), para convencerlo de la justicia de Dios (que es Cristo) y del juicio que Dios ha decretado sobre el alma que pecare y que se rehusare a recibir la justicia de Dios, esto es a Cristo Jesús, como única solución al problema del pecado

Es claro que el camino que la humanidad ha escogido llevar, lejos de Dios, un día terminará haciéndole caer en un abismo de perdición del cual no habrá posibilidad de salir.

Dios quisiera evitarnos esa dolorosa e irreversible experiencia. Por ello nos concede la gracia de la convicción. Si amando más el pecado (recuerda; vivir dando la espalda a Dios), preferimos endurecer nuestro corazón contra eso, ¿qué otra alternativa puede quedar?

Por eso dice la escritura dice “si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”.

Esta gracia divina no es para ser rechazada, debe ser profundamente agradecida, mira que si la gracia de Dios no pudo ayudar, nada más podrá.
Author: gabtorar
•7:35
Hechos 2:40 “y con otra muchas palabras testifica y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación”

Si nos propusiéramos hacer un análisis serio de las temáticas en torno a las cuales giran los dibujos animados, nos sorprendería ver las conclusiones a las que llegaríamos

No solo por las temáticas que tienen sino por la vasta exposición de nuestros hijos a este tipo de programas.

En noticias espeluznantes que salen a la luz de tiempo en tiempo, queda de manifiesto la agresividad con que actúan los niños, adolescentes, jóvenes y adultos de nuestro tiempo.

Esta agresividad no es resultado de sus últimos años de vida sino más bien de todos los años anteriores, y en particular, los primeros, que son los años de formación y consolidación de muchas conductas.

Si mirásemos los perfiles de personalidad que tienen los personajes de estas series entenderíamos por qué después de haber comenzado a mirar este tipo de programas, nuestros hijos tuvieron un cambio tan drástico de comportamiento.

La televisión ha jugado un rol preponderante en la propagación de antivalores.

Desde luego no es el único agente. El cine, el internet, la radio y las llamadas redes sociales están haciendo lo suyo en este sentido también.

No intento discutir la amoralidad de dichos medios. Está claro que el uso que se les dé, determinará los resultados que se produzcan por medio de los mismos, pero que han tenido su parte, es innegable.

Muchos de los accidentes automovilísticos que padecen nuestros jóvenes, por ejemplo, son el resultado de las dosis recibidas mediante películas como “Rápido y Furioso”, por ejemplo. ¿Cuántos enchularon sus autos al más puro estilo de la película después de verla?

Y si ellos hicieron eso externamente con sus vehículos es porque algo de esa película quedó internamente en ellos.

Seguramente también quedaron la ganas de hacer volar el auto en alguna carretera.

El estilo de vida que se propone en esos filmes es el que precisamente eleva los riesgos de accidentes en auto.

La ingesta de alcohol, actitudes rebeldes, peleas, sexo, dinero rápido, son una combinación mortalmente peligrosa.

Los mensajes que se entregan a través de los medios audiovisuales son muchísimos.

Hay para todos los gustos y edades. Lo interesante en nuestro caso sería que estuviéramos atentos para no dejarnos manejar por esos mensajes, especialmente por los que atentan contra nuestras vidas.

La lista de nombres de programas, series de TV, y películas sería interminable. Las temáticas expuestas son variadísimas, pero el elemento central siempre es el mismo: quebrar las leyes de Dios.

Ya sea atentando contra la integridad de uno mismo, o de otro: Por medio del uso de drogas o una vida promiscua, inmoral o licenciosa. Sea por medio del dinero fácil, o de la infidelidad, o de la trasgresión de las leyes humanas, no importan la trama, el mensaje es siempre el mismo: “Tú puedes hacer lo que quieras, puedes hacer lo que te venga. Lo que sientas, lo que quieras, lo que te guste, hazlo, tienes derecho a hacerlo”.

Y aunque suena muy bonito (es de hecho muy humano), lo que ese mensaje no precisa ni aclara, es que cada vez que hacemos lo que nos da la gana, tenemos que asumir costos que van más allá de lo que somos capaces de asumir.

El engaño del diablo siempre ha consistido en tratar de convencernos que tenemos dominado nuestro mundo. ¡¡Que gran mentira!!

Los niños (aun los padres), jóvenes y adultos, siempre creen tener dominadas las situaciones hasta que se les escapan de las manos.

La vida sin Dios está llena de cosas que parecen inofensivas y que nos llevan tiernamente a nuestra propia destrucción, a la perdición.
Author: gabtorar
•7:05
Hechos 2:40 “y con otra muchas palabras testifica y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación”

Hay tantas cosas de la vida que parecen tan inofensivas. No digo que lo sean en realidad, digo que parecen serlo.

Ayer comentaba sobre los dibujos japoneses que hace 15 años fueron hits, los más vistos por los chicos y lolos de entonces y cuan aparentemente sanos eran pero detrás contenían un mensaje “subliminal” que en ese momento muchos no llegamos a captar.

El efecto de ciertas cosas no se deja ver claramente hasta mucho después. He aprendido que el trabajo del enemigo es normalmente muy sutil. Él no presenta de inmediato todo lo que tiene, va de a poco.

Al enemigo le gusta trabajar en base a dosis, porque sabe que el hombre siempre necesita una porción mayor, una dosis más fuerte que le permita experimentar algo mayor que lo que tiene en ese momento.

Así actúan la pornografía, las drogas y demás adicciones.

Al principio un poco de eso basta, pero el alma insaciable pide más y después nada es suficiente.

Los dibujos animados en este tiempo están siendo usados muy poderosamente para plantar en las mentes y corazones de los niños (y no tan niños) semillas de maldad y destrucción que se dejarán ver con mayor claridad en un par de años.

¿Quién puede cuestionar el poder adictivo que tienen estas series? Pueden ser vistas una y otra vez por los pequeños.

Los dibujos animados están cumpliendo eficazmente con la tarea diabólica de mentalizar esta generación para ser rebelde, violenta y perder por completo de vista la existencia de un Dios absoluto y los valores de este Dios.

Mira por ejemplo, como la mayoría (por no decir todos) los dibujos animados tienen algún poder.

Esa enseñanza es tan antigua como la tentación en el huerto de Edén. En buenas cuentas, la serpiente vino a decirle a Eva que ellos podían tener un poder (ser como Dios) si comían de tal fruto.

Hoy día los aparentemente inofensivos dibujos animados están animando a nuestros hijos a creer la misma mentira que llevo a Adán y Eva a ser desterrados de la presencia de Dios. ¿Puedes ver lo satánico del asunto?

No es un ser grotesco, tridente en mano, con cuernos y una gran cola el que les está lavando el cerebro todos los días con esa idea, son los lindos dibujitos con los que nuestros hijos se entretienen diariamente frente al televisor los que están haciendo el trabajo por el diablo.

La búsqueda del poder es el tema que hay detrás de muchos programas infantiles. La hechicería, conjuros (palabras que no entendemos en lo más mínimo) y el usar poderes ocultos, son las grandes armas que estos “diabólicos héroes” tienen para vencer a sus oponentes.

Me preocupa que muchos padres no se dan cuenta de esta verdad y por tanto es difícil que puedan hacer algo al respecto ´para proteger a sus hijos, pero me preocupa mucho más saber que hay padres que se dan cuenta y que por no querer enfrentar la situación prefieren hacer vista gorda y exponer a sus pequeños a esta mugre.

Es tan clara la manera en que estas series afectan el comportamiento de los niños. Se vuelven violentos, se aíran con facilidad, se tornan respondones, rebeldes- Sé que tú los ha visto de cerca. Tal vez hasta estés lidiando con esta clase de problema en casa.

Los dibujos animados para algunos se transforman en un objeto de verdadero culto, y ahí el problema se hace más complejo.

No nos damos cuenta como estos se transforman en verdaderos ídolos de nuestros hijos. Ellos empiezan a actuar como sus personajes animados favoritos, quieren su ropa, todos los accesorios que estos ocupan, hablan como ellos y hasta actúan como ellos.

Algunos pensarán que esto es solo con los más chicos, pero no es raro ver a algunos, no tan chicos, siguiendo el mismo patrón. Estos dibujos animados tienen un verdadero poder para cautivar y enviciar a nuestros hijos.

Y aunque a algunos les pueda sonar a exageración, este aparentemente inofensivo culto, le está costando muy caro a nuestra sociedad. Tomemos cartas en el asunto, salvemos a tus hijos de esta perversa generación.

Jesús dijo: “dejen que los niños vengan a mí, no se los impidan” .

No privemos a nuestros hijos del único que verdaderamente les conviene, estar cerca del Señor. (continuará)
Author: gabtorar
•10:42
Hechos 2:40 “y con otra muchas palabras testifica y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación”

Ayer por la tarde (noche) conversábamos, un hermano de la congregación, mi esposa y yo, sobre la influencia que los dibujos de la animación japonesa han tenido en nuestras vidas.

Básicamente recordábamos como nos habíamos hecho “adictos” a algunas series de esta clase de programas, y recordábamos algunos de los nombres más prominentes de esa época.

Desde luego nuestra intención no era evocar esos programas, sino analizar los contenidos que prevalecían en ellos, y concluimos como los dibujos animados de hace 10 años habían dejado como fruto mucha de la decadencia que vemos hoy.

Cada una de esas series tenía una característica sobresaliente en temática. Me explico.

Las primeras series eran más bien tristes, (Candy, Marco, Remi) con un contenido depresivo, caracterizados por niños que lloraban (ya sea, un amor platónico, la ausencia de la madre, etc). Series aparentemente sanas, pero muy deprimentes. Demonios de depresión disfrazados como ángeles de luz

No debemos dejar de lado que Japón es el país con la tasa de suicidios más alta en el mundo.

Ese espíritu sin duda alguna estaba presente de alguna forma en esas (al parecer) inofensivas historias.

Para saber si dieron su fruto debemos mirar a la siguiente generación. Tú sabes que los frutos no aparecen al instante. Pero lo que das a los niños con seguridad se muestra cuando estos van creciendo. Ese depósito, bueno o malo, hace su trabajo con la ayuda del tiempo y la influencia del ambiente social y espiritual.

Posteriormente podíamos identificar una variación en el tipo de animación. Luego apareció una camada de dibujos animados cuya sexualidad cuestionable o era simplemente sensuales Ramma, Sailor moon, etc). Algunos de esos personajes eran hermafroditas (o al menos cambiaban de sexo).

Indudablemente se trataba de otro ataque, esta vez dirigido a la moralidad de los niños y adolescentes de entonces (actuales adultos de nuestros días).

Así es como el diablo inyecta su veneno, el cual no es instantáneamente letal. El enemigo se toma su tiempo, y va poco a poco envenenando las almas de las personas con cosas que parecen inofensivas.

No es raro que haya habido un mayor destape de las minorías sexuales en los últimos años (digamos, ¿la siguiente generación?) No es raro que los niños de entonces enfrenten tal apertura y naturalidad esas y otras manifestaciones que otros vemos von preocupación hoy en día.

Pero Satanás tiene para todos los gustos y necesidades. El hombre va buscando emociones más fuertes, cosas que le estimulen de modo más profundo, que le lleven “más allá” y la siguiente oleada de dibujos animados japoneses fue con violencia.

Estos eran karatecas, ninjas, o lo que fueran pero el espíritu predominante en ellos era la violencia.

Me parece un chiste cuando escucho a las autoridades de educación o a los padres, hablar de lo incontrolables que están los hijos, de los violentos que se han tornado en casa y en los colegios.

¿Qué otra cosa se puede esperar si por varias horas al día, siete días a la semana han sido alimentados con esa clase de mensaje y por ese espíritu demoníaco? ¿Podemos esperar tener niños, jóvenes y a futuro adultos amadores del prójimo?

Hemos olvidado el principio que dice “todo lo que uno siembra, eso cosechará”.

Hemos permitido, a través de esos dibujos animados, el enemigo siembre odio, discordia y violencia en el corazón de nuestros hijos y hoy estamos cosechando niños son armas, insolentes, rebeldes y violentos hasta con sus propios padres.

Pero la historia no termina ahí. El peor y más destructivo ataque todavía no había sido lanzado. El enemigo estaba esperando el momento preciso, que las condiciones dieran “lugar para” poder dejarse caer.

El momento en que hubiera una falla importante a nivel de la religión (que se supone mantiene el estándar de la moralidad y valores de las sociedades) y cuando esta falló, el enemigo sacó su arma más letal. la mejor guardada: “el ocultismo”.

Todos los dibujos animados japoneses de nuestro tiempo tienen un elemento común: se basan en poderes sobrenaturales.

Nuestros niños están siendo mentalizados con la idea de tener poder y el enemigo, así como lo hizo con Cristo, tiene a disposición la oferta: “póstrate ante mí, adórame y te daré la gloria de estos reinos, te daré poder, te daré lo que quieres incluyendo poder para conseguir las cosas que deseas y dañar a los que se te pongan en el camino”.

Cristo se negó rotundamente a acceder a tal propuesta, pero ¿se negarán también nuestros hijos

Con familias quebradas, con valores pisoteados, con una sociedad violenta que olvidó pedir perdón, ¿se tomarán ellos el tiempo de negarse ante la oferta de tener poder (no importando de donde venga) para satisfacer sus deseos y poder llegar a ser como esos ídolos de sus dibujos animados?

De la depresión, al homosexualismo (y sensualidad), a la violencia y al ocultismo- Los dibujos de animados japoneses han sido poderosamente usados por el diablo para destruir los valores y principios que por siglos sustentaron nuestra moral,

Quiero recordarte que los japoneses, al igual que el resto de los orientales, en general no creen en el Dios que nosotros creemos. No creen en Jesucristo como salvador, ni creen en los valores cristianos.

Ellos se rigen por códigos distintos, por dioses distintos, por parámetros distintos.

Este no es un intento de ataque contra los japoneses, ni los chinos, ni los coreanos, esto es una confrontación a los poderes demoniacos que ocupan a los orientales como a los occidentales, a los africanos, a los europeos, y a los mismísimos americanos para proceder con su propósito de destruir el alma de los hombres.

El diablo no ve banderas, ni etnias. De cualquiera que se deje usar, el diablo sacará provecho para robar, matar y destruir.
El objetivo único y final del enemigo es destruir nuestras almas por medio de la corrupción y apartarnos de Dios y su verdad, y condenarnos al infierno junto con él.

Amado lector: las palabras del apóstol Pedro son igualmente importantes hoy como lo fueron hace 2 mil años: “sed salvos de esta perversa generación!! (continuará)
Author: gabtorar
•11:09
Proverbios 3:11 “Hijo mío, no te olvides de mí ley, y tu corazón guarde mis mandamientos”

¿Te has puesto a pensar en lo desmemoriados que somos?
¡Con qué facilidad olvidamos cosas que pueden ser muy importantes!

No me cabe duda que en algún momento habrás atravesado por la angustiante experiencia de haber olvidado algo crucial en un momento crucial.

Desde documentos para una presentación en el trabajo, una tarea para el colegio o la universidad, hasta papeles para realizar alguna diligencia, somos susceptibles de olvidar, y Dios lo sabe muy bien.

Nos preguntamos ¿cómo pude haberlo olvidado? Pero pasó irremediablemente y tuvimos que asumir los costos de tal olvido en más de alguna ocasión.

Ya sea por un problema de memoria o distracción (muchas cosas en la cabeza nos distraen haciéndonos “olvidar” asuntos importantes) Dios siempre va a la segura y Él sabe que nos es de gran ayuda cuando nos recuerda ciertas cosas.

Este proverbio hace mención de algo que para Dios es fundamental y que para nosotros debiera ser central, pero muy frecuentemente olvidamos. Me refiero a la ley de Dios, a Su palabra.

La ley de Dios está registrada en las Sagradas Escrituras, lo que nosotros conocemos como Santa Biblia.

En ese libro Dios ha plasmado todo lo que nos compete saber sobre Su Reino.

La ley de Dios son los estatutos por los cuales se rige la creación de Dios. Yo estoy seguro que como ciudadanos de esta tierra hay muchas cosas concernientes a la ley humana que no compartimos pero nadie puede desconocer que es por esos estatutos que se administra la ley en las sociedades.

La ley de Dios estipula la voluntad de Dios, y nosotros como creación Suya debiéramos estar bien enterados de cual sea esa voluntad.

Vivimos en el mundo que Él creó, usamos el cuerpo que él diseñó, por tanto, nos haríamos un gran bien si atendiéramos a los estatutos (leyes) que Dios dejó en Su Palabra.

El estado deplorable de vida que vemos, la maldad, inmoralidad, robos, asesinados, muertes y otros, son el resultado de no tener en cuenta la ley de Dios.

Dios sabe cuan crucial y beneficiosa resulta ser para nosotros estar atentos a ESA Ley y por ello nos manda a no olvidarla.

Si olvidar asuntos terrenos nos trae dolores de cabeza, tan sólo imagina cuán gravitante puede ser olvidar la ley eterna de un Dios Eterno que nos fue conferida para prepararnos para la Eternidad.

De modo que, entre las muchas cosas que se nos pueden olvidar, no nos conviene olvidar la ley de Dios.

¿Cuándo la olvidamos? Cuando comenzamos a tomar decisiones independientes de esos estatutos.

Si fueras a hacer un negocio que sabes que viola la ley, sabrás que estás en serio peligro, y que todo tu trabajo podría malograrse repentinamente.

Vivir una vida aparte o en contra de la ley de Dios es algo similar pero a la vez peor ´porque los alcances de la ley de Dios son como ya dije, eternos.

Transgredir la ley terrena no hace acreedores de penas terrenas, según nuestra falta o delito, somos penalizados de acuerdo a lo consignado en dicha ley.

La palabra de Dios del mismo modo ha consignado con claridad que nuestros delitos y pecados (la transgresión de esa ley divina) tendrán un costo para nuestra alma. ¡¡Por ello, no podemos ser descuidados respecto a la ley del Señor!!

Las personas que guardan la ley, viven vidas tranquilas en lo que a la justicia se refiere. Una persona que tiene presente como regla de vida la palabra de Dios, sabe que tiene paz con el Creador.

Ahora bien la forma de poder guardar los mandamientos es teniendo un corazón abierto a esos mandamientos y esa clase de corazón solo es posible por medio de Cristo.

Si Cristo es Señor en tu vida, la palabra de Dios será delicia a tu alma, refrigerio a tu ser, y una prioridad para tu corazón, y absoluta seguridad te digo que no olvidarás la ley del Señor, porque Cristo nunca, ni por solo minuto, la olvidó.
Author: gabtorar
•12:48
Hebreos 11

A veces uno realmente siente que tiene mucho que decir sobre cualquier cosa. Honestamente de pronto nos invade la idea que tenemos algo para decir, y que conviene que nuestra voz sea oída.,

Realmente creo que hay ocasiones en que la inspiración se apodera de nosotros. Como hombre cristiano debo decir que esa inspiración necesariamente proviene del Espíritu Santo, que es el Espíritu de Dios

La escritura es clara en decir que los hombres de Dios fueron inspirados por el Espíritu del Señor. NO hablaron meramente por gusto, no era una opción, sino que Dios les entregó algo para decir.

Pero hoy día creo que mis palabras son pocas (“en la abundancia de palabras no falta el pecado”, dice uno de los proverbios de Salomón ¡¡y cuánta razón hay en el!!), y todo lo que quiero compartir hoy, es este pensamiento, nada nuevo pero algo digno de recordar.

Mientras miraba 5 minutos el televisor, (créame que para mí la TV es una pérdida de tiempo la mayoría de las veces) tuve la ocasión de mirar una situación de un programa en el que se ponía sobre el tapete el tema de la fe. Aquello me hizo recordar algo que siento relevante compartir: “la fe puede ser muchas cosas, pero definitivamente no es ciega”

Se habla mucho de tener una fe ciega, pero la fe no es ciega.

Lo que ocurre con la fe es que ella logra ver lo que los ojos de nuestros sentidos físicos no son capaces de ver.

Ella (la fe) es capaz de ver a Dios, mientras que nuestros ojos solo ven las circunstancias, los problemas y las imposibilidades. [

La fe como digo, no es ciega. Todo lo contrario, ella nos permite alcanzar lo que de otro modo sería inalcanzable a causa de la capacidad que tiene de ver a Dios y sus recursos, de ver a Dios y Su respaldo, en resumen de “ver a Dios”.

Po la fe se alcanzan los imposibles, por la fe se lograron hazañas impresionantes. Pero no estoy hablando de cualquier clase de fe, estoy hablando de esa fe que está puesta en Dios, esa es la única fe verdadera.

Se requiere esta fe para agradar a Dios. NO necesitamos nada más
Author: gabtorar
•5:41
2 Pedro 3:14 “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él, sin mancha e irreprensibles, en paz”

Hay eventos que uno espera con ansias y las vacaciones son uno de ellos, quizás el más esperado de todos.

Después de un año de trabajo surge la necesidad de desconectarse de las responsabilidades laborales. De acostarse no teniendo que pensar en el despertador, o en las tareas para el día siguiente. Es un tiempo muy necesario en verdad para desintoxicarse y tomar un respiro.

Para que esta desconexión sea mas efectiva, muchos(los que pueden hacerlo) estilan salir de la ciudad, buscando reposo en el campo, la playa o algún otro sitio que reuna las condiciones propicias para descansar.

Derechamente las personas estamos “en espera de las vacaciones” y eso produce un cierto estado de ánimo en nosotros.

En mi experiencia particular como docente, no es raro notar una disminución de interés en los alumnos cuando se ha cruzado el umbral del mes de diciembre. Ellos dejan de prestar la misma atención (algunos lo hacen desde el mismo comienzo del año escolar, hay que decirlo) y de mostrar la misma diligencia (prestancia, interés) hacia los contenidos que se presentan. Es que de alguna manera, comienzan el período de vacaciones, incluso antes que este haya iniciado formalmente.

De seguro se dejan mentalizar por la cercanía del fin de año, las calificaciones que ya están definidas. Esto les hace relajarse, y empezar unos días antes las mentadas vacaciones.

Como seguidores de Cristo necesitamos rescatar algo importante de aquí. Si estudiamos todo el capitulo 3 del libro, hallaremos que habla del día del Señor. NO es mi intencion discutir qué interpretamos por el dia del Señor, pero si es mi intención dejar en claro que cualquiera sea esa interpretación, hay 2 cosas inevitables para las cuales mejor nos preparamos.

Lo primero es que “el día del Señor vendrá” (v.10a). Nada detendrá este evento, es una de esas cosas que nos muestran nuestra limitada injerencia porque tu no puedes hacer nada para impedir que sucedan.

Lo segundo es que, lo que sea que suceda en ese día, traerá como resultado “destrucción total” (v.10b)

La naturaleza humana nos hace estar a la espera de las vacaciones. Y si está en nosotros esa naturaleza espiritual deberíamos con mayor diligencia procurar ser hallados por Él sin mancha, irreprensibles, en paz.

Si bien es cierto que no podemos hacer nada por impedir que el dia del Señor venga, es igualmente cierto que Dios nos ha dado la posibilidad (y esta esperando que no la desechamos) de prepararnos para ese día, sin importar cuando venga ese día.

Debemos procurar ser hallados sin mancha. Que yo deba procurarlo es sinónimo de que tengo facultad para hacer algo al respecto. ¿Qué vamos a hacer?

El verso 17 dice: “así que vosotros oh amados, sabiéndolo de antemano…”

¿Puedes ver el gran amor que Dios nos ha concedido para despertar con exhortación nuestro entendimiento? (v.1b)

No pretendo entregar un mensaje apocalíptico en el sentido morboso de la palabra sino recordarnos, que hoy mas que nunca, es necesario tener presente estas verdades del Señor. Los apóstoles tenían esto como una prioridad.

Aun Pedro en su mismo tiempo vivió lo que muchos vivimos hoy día, al hacer referencia a estas cosas.

Se encontró con gente que ocupa el mismo argumento para no prepararse. El verso 4b dice: “porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosa permanecen así desde el principio de la creación”.

Si eres de los pocos que se interesan por este tema, en amor te comparto que la manera de prepararnos es “procurando ser hallados sin mancha, irreprensibles y en paz”.

Hay hermanos piadosos que creen sinceramente que no necesitan prepararse porque Cristo lo hizo todo. El argumento es que ellos no tuvieron que hacer nada para que Cristo los salve, por tanto Cristo se puede hacer cargo de todo el paquete hasta el final.

Pero si así fuera Pedro no hubiera sido inspirado por el Espíritu del Señor ha exhortarnos que procuremos ser hallados sin mancha.

Quizás tú no puedas limpiarte, pero si debes evitar ensuciar lo que Cristo ha limpiado en ti, o sea, ser hallado sin mancha, sin pecados que ensucien nuestras vestiduras.

La práctica del pecado tiene por consecuencia que nuestras ropas espiritualmente hablando se ensucien y que nuestro corazón se contamine.

Dios desea que seamos hallados irreprensibles, es decir, que nadie tenga que reprendernos por una mala forma de vivir, o por algo que sea contrario a la fe que profesamos tener en Cristo.

Nuestra vida en cuanto dependa de nosotros debería ser intachable.

Del mismo modo es importante considerar el tercer aspecto que es la paz. Jesucristo es el príncipe de paz. Él desea que llevemos vidas pacíficas, aunque sinceramente creo que Dios desea que tengamos una fe agresiva. Que en cuanto dependa de nosotros vivamos en paz con quienes nos rodean.

Sabiendo lo que viene necesitamos ahora tener consciencia de estas cosas. El amor de Dios siempre le lleva a recordarnos lo que nos es provechoso.
Author: gabtorar
•11:53
Mateo 25:6 “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡¡aquí viene el esposo, salid a recibirle!!”

Como ya hemos mencionado, no es posible saber el día ni la hora en que las palabras de Cristo (respecto a Su venida) tendrán cumplimiento.

En edades pasadas y aun en nuestra misma época, muchos se han aventurado (no tenemos por qué dudar de la buena intención que puedan haber tenido) a establecer fechas para tal acontecimiento.

Desde luego, esas fechas no se han cumplido, porque ese evento particular, como a muchos otros, Dios los ha guardado bajo su solo conocimiento y potestad.

El tema entonces no tiene que ver con tratar de adivinar la fecha, sino más bien con estar preparados para lo cual el Señor ya dejó advertencia.

Entiendo que por la formación doctrinal y teológica hay personas que tienen distintas posturas sobre el asunto. Pero no es mi intención discutir aquí ese tema ahora. Lo que siento necesario hacer es poner el tema en el tapete y urgirnos a considerar las palabras de Cristo.

La misma escritura que señala enfáticamente que no podemos saber el día ni la hora, añade que habrá sucesos que marcarán el tiempo en que estas cosas estén por suceder.

Creo con toda sinceridad que estamos viviendo el tiempo de la apostasía, que antecedería a la aparición del hombre de pecado del hijo de perdición, al que el más amplio segmento de la iglesia cristiana identifica como el anticristo, el impostor que se hará pasar como “mesías”, y que como tal intentará dar solución a los males sociales de esta época.

Este hombre gozará de gran popularidad. Será aclamado por las multitudes que verán en él una especie de salvador. (seguramente hablaré de esto en otra ocasión).

Quien no se está preparando para el Señor se está preparando para el anti Señor, para el anti Cristo. ¿Nos estamos preparando para la venida del Señor?-

Estas líneas tienen como finalidad despertarnos al pensamiento que las cosas que Cristo ha dicho tendrán cumplimiento y creo que el cumplimiento está a la vuelta de la esquina.

Creo que las cosas que mayor devastación producen en la vida de las personas son aquellas que les toman desprevenidas.
Los accidentes ocurren así, te toman por sorpresa, tu no pensaste que tal cosa podría ocurrir ¡¡¡y mucho menos a ti!!!

Recuerdo el triste testimonio de un pastor norteamericano que salía rápido a atender a alguien de la hermandad que necesitaba urgente ayuda espiritual.

Nunca pensó este varón que su pequeño hijo jugaba debajo del vehículo cuando salió y lo arroyó quitándole la vida.

Uno se pregunta ¿cómo pudo ser? La respuesta: ”fue un accidente”. Ese padre no planeó que su hijo muriera ese día, de ese modo y mucho menos planeó ser el responsable de la muerte de su hijo.

Las consideraciones póstumas son muchas: “si hubiera estado atento”, es solo una de ellas. Lo concreto es que aquel hecho le tomó por sorpresa y fue devastador para él y su familia.

Quizás en verdad ese pastor estaría viviendo otra historia si hubiera estado más atento y esa es mi intención al escribir estas líneas hoy.

Cristo no quiere que un evento tan importante como nuestra reunión con Él nos tome por sorpresa. Él quiere que estemos atentos, preparados, con la inminencia del regreso de Cristo en nuestras mentes y corazones.
Sólo puedo decirte que cuando algo es prioritario para uno, nunca le toma por sorpresa. De ahí que la única forma en que el Señor nos encuentre como Él espera, es que tengamos Su regreso como una verdadera prioridad.

Debemos estar conscientes de este suceso. Debemos selectivamente poner a Cristo en el lugar de preeminencia en nuestro diario andar.

Dios nos ama profundamente sin duda alguna, pero que Él nos ame no es una franquicia para vivir negligentemente o para desestimar el valor de las palabras de Cristo.

En siglos no ha habido un tiempo (moralmente hablando) más difícil y corrupto que el nuestro.

La misma creación nos dice que ya no da más acusando el estilo de vida despreocupado y falto de amor por el prójimo y por el mismísimo entorno que tenemos lo hombres.

Todos los eventos meteorológicos y climáticos que vemos acontecer son una clara señal que algo está ocurriendo.

No debo temer a un año en particular, como muchos temen al 2012, pero tampoco puedo ser negligente y desconocer el mensaje que la naturaleza misma nos está dando sin intermediarios.

La pregunta pertinente es: ¿Creo a las palabras de Cristo? ¿Creo que Él viene por su pueblo, esa iglesia amada por la que él dio la vida en la cruz, esa iglesia que se ha apartado del mal del mundo, para recibir sin mancha ni arruga al esposo que es Cristo?

“A la medianoche se oyó un clamor que decía aquí viene el esposo, salid a recibirle”.

¿Habrá lámparas en nuestras manos para salir a recibirle y abrirnos paso a la medianoche (oscuridad espiritual) imperante en los días de su venida?

Hay que salir a recibirle, esto implica un acto de preparación y sobre todo atención al minuto en que se oiga la voz que anuncia la venida del esposo.
Author: gabtorar
•11:25
Apocalipsis 22:7 “¡He aquí vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”

Para entrar en este tema es necesario primero establecer que en relación al tiempo, existen por decirlo de alguna forma, 2 dimensiones de tiempo, el de Dios y el de los hombres.

Dios habita en la eternidad. La misma palabra es de por si más de lo que podemos entender. ¿Cuánto puede saber un ser finito de aquello que no tiene fin?

Cualquier noción que tengamos de la eternidad es simplemente vaga, pero por fe lo entendemos.

Los hombres por su parte, habitamos en el tiempo y el espacio. Esto quiere decir, que estamos delimitados por ciertas barreras que Dios ha establecido.

Jesús quien vino desde la eternidad (y regresó allí) vino al tiempo de los hombres. Sabemos cuál fue su motivación.

El hecho que viniera de la eternidad, le permitía tener un conocimiento de eventos y cosas que a nosotros ni se nos pasaría por la mente.

Una de las cosas que él estableció era que regresaría, y que sería pronto.

Estas palabras fueron dichas aproximadamente dos mil años atrás y aun no tienen cumplimiento, lo que significa que son promesas pendientes.

Dios no puede mentir de modo que esto va a acontecer. El día y la hora exactos solo los conoce Dios mismo, pero para nuestro beneficio, Él nos ha dejado esta advertencia: “Vengo pronto”

Debe haber algo muy importante detrás de esto. Tú no le adviertes a alguien que vas a visitarle en algún momento, a no ser que quieras evitar que tu visita les encuentre fuera de lugar o desprevenidos.

El no saber más detalles sobre esta venida, tiene su propósito sin duda alguna. Pero algo se: tú no harías algo indebido si supieras que en cualquier momento pueden venir visitas.

Hoy las personas (sociedades) están esperando muchas cosas: activación económica, reducción de los niveles de delincuencia, mejores posibilidades de vida, salud y educación, en fin, las personas están esperando muchas cosas que nadie puede asegurar que sucedan, pero no están esperando algo que con toda seguridad tendrá cumplimiento: “la venida de Jesús.

Para el fin de año las familias se preparan. Los padres toman las medidas necesarias para asegurar a sus hijos, un buen regalo de navidad (¿?) y a nivel familiar, se aperan de buena carne para la cena de año nuevo.

En resumen las personas se preparan, para lo que viene.

A fines de Enero las multitiendas comienzan el bombardeo escolar. Ofreciendo cuanto artículo pueden para la etapa escolar que se avecina.

Parece cómico que el comercio tiene fechas marcadas ¡¡y como han aprendido a manejar la mente colectiva!! (tocaré este tema en otra ocasión)

Lo que intento decir es que la gente se prepara. Las personas no se perdonarían no estar preparadas para estas fechas porque son importantes.

¿Pero qué me dices de la venida de Cristo? Estoy hablando de un hecho que no se va a volver á repetir en la historia de la humanidad y cuya negligencia en prepararse tendrá consecuencias de pérdida eterna para el alma ¿Nos estamos preparando para ello?

El mismo apóstol Pedro argumenta que: “muchos tienen la venida del Señor por tardanza”.

Muchas personas se excusarán diciendo: “hace mucho que se habla de la venida de Cristo y aun no pasa nada”.

Pero déjame decirte mi querido lector que esa mentalidad es precisamente la más peligrosa de todas.

No puedes darte el lujo de que las cosas pasen y te tomen de improviso, porque entonces no habrá tiempo para prepararse.
Author: gabtorar
•12:37
2 Pedro 2:22 “Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”

Seguramente te ha pasado que has hecho grandes (tus mejores) esfuerzos por ayudar a alguna persona que necesita ayuda y has terminado frustrado al ver que, sin importar cuanto te esfuerces, esa persona vuelve a su punto de origen, vuelve al lugar de su derrota.

Esto ocurre con frecuencia cuando intentamos ayudar a salir de su condición a personas inmersas en males terribles del mundo actual, como son vicios, quiebres relacionales, malos hábitos de vida y otros.

El caso es que no importa cuánto te esfuerzas, esos esfuerzos resultan inútiles porque la persona en cuestión vuelve al hoyo, recae.

Para que nuestros problemas puedan ser resueltos deben ser abordados desde su raíz. Y la raíz de los problemas siempre se halla en la naturaleza de las cosas.

He estado hablando de la mentalidad porque los pensamientos que gobiernan nuestra mente (corazón) nos llevarán en definitiva por un camino u otro de la vida.

El Señor dijo que el perro vuelve a su vómito porque en su naturaleza eso no tiene nada de malo.
Asimismo tu puedes desgastarte tratando de lavar una puerca. Puedes hacerlo con amor, con esmero, pero debes saber que en cuanto tenga la posibilidad volverá al cieno. ¿Por qué? ¨Porque está respondiendo a su naturaleza.

Nuestra naturaleza humana, nos enseña que eso es ridículo e insalubre, ´pero en la naturaleza canina o porcina, eso es simplemente algo normal.

Cambiar los aspectos externos de algo no garantiza un cambio de naturaleza.

La única forma que nuestras actitudes cambien es mediante una renovación de nuestro entendimiento, es decir, un cambio de mentalidad, un cambio del corazón, que produzca a su vez un cambio en nuestro modo de ver y sentir. La palabra de Dios es clave en esto.

Si con honestidad buscamos la raíz del origen de los males del hombre nos daremos cuenta que se deben a su pobre relación con Dios.

Vivir lejos de Dios, nos pasa la cuenta tarde o temprano. Por algún tiempo podemos arreglárnosla con nuestros asuntos, pero llega el momento en que (independiente de nuestra erudición o gran preparación académica) nos vemos sobrepasados por las circunstancias y sólo entonces valoramos y damos algún crédito a este aspecto.

Para evitar que el perro regrese a su vómito tendríamos que cambiar su naturaleza canina. El perro puede ser amaestrado para hacer ciertas cosas y dejar de hacer otras, pero en el fondo su naturaleza no puede ser negada.

De ahí que encontramos casos de personas atacadas por perros de ciertas razas. Estos pueden estar bien adiestrados para obedecer ciertas órdenes, pero ninguno puede dominar sus impulsos naturales.

Las personas que no logran salir del hoyo, para llegar a lograrlo, necesitan un cambio interior, un cambio de naturaleza. Ese cambio viene por la acción de 3 agentes celestiales principales: Cristo, la palabra Dios y el Espíritu Santo.

Cristo es quien paga el precio para que seamos redimidos (esto es, libertados) del poder del pecado. Cristo solamente puede llevarnos de las tinieblas a la luz admirable.

Luego, la palabra de Dios entra en acción para adoctrinarnos respecto a lo que nos conviene y lo que no nos conviene. Nuestra cabeza (mente, corazón) recibe luz de la verdad divina, una verdad que antes le era ininteligible, e irrelevante.

Lo más que conoces la palabra de Dios, lo mejor que entiendes quién es Dios y lo que tiene para ti.

Luego la acción del Espíritu Santo en nosotros para guiarnos a la verdad, consecuentemente librarnos del error y la mentira, y darnos poder (capacidad) para hacer lo que Dios nos pide en Su palabra.

La acción conjunta de estos agentes, es la única que puede garantizarnos libertad de la naturaleza que nos sumerge y aleja de Dios.

De modo que la próxima vez que intentes ayudar a alguien, no olvides involucrar primero a Dios en el asunto, porque si en verdad quieres ver resultados, es indispensable contar con Él.

Es quien mejor entiende la naturaleza de las cosas y por supuesto de las personas.
Author: gabtorar
•7:10
Filipenses 1:21 “Porque para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia”

Que gran diferencia hay entre una persona que simpatiza con el fútbol y un futbolista.

Mientras que el primero se deleita en el futbol, y ve en este deporte una forma de entretención, de escape a sus cotidianas responsabilidades, el segundo tiene un enfoque completamente distinto porque vive del fútbol y para el futbol.

Pare este no es opcional entrenar a diario, tener una disciplina en cuanto a los horarios, la comida, ejercicios y otros aspectos.

Autosuperarse es una cuestión casi obligatoria para estar al altura de las demandas futbolísticas, a la altura del resto de los jugadores.

Ello indudablemente tiene un costo personal, pero también grandes beneficios.

El simpatizante, por su parte, desde la comodidad de su hogar (o las tribunas) mira atento el desarrollo del partido en tanto se sirve un refresco y come algo para calmar la ansiedad del resultado.

Esta breve analogía tiene por finalidad mostrarnos la diferencia existente entre la gente que simpatiza con Cristo y un cristiano real.

Pablo era un cristiano real. Déjame decirte que sin importar lo que tú seas hoy, Dios puede hacer de ti un cristiano de la mejor estirpe. Sin embargo, para muchos es más sencillo mirar el partido desde la comodidad de las tribunas, en lugar de estar en el campo de juego.

Pablo era un perseguidor de Cristo y de la iglesia, pero eso no fue obstáculo para que Dios lo convirtiera en el más influyente apóstol a los gentiles (no Judíos). Si Dios fue capaz de hacer tal cosa con un enemigo de su causa, imagínate lo que puede llegar a hacer con uno que simpatiza con su causa.

Pablo pasó de ser un hombre que llevo a muchos a morir por la causa de Cristo a ser (él mismo) uno que estaba dispuesto a morir por esta causa.

Sólo su compromiso con el señor fue mayor que el celo con el cual perseguía a la iglesia del Señor en sus años de ignorancia.

Hay un mensaje aquí que nos debiera hacer pensar sobre cuán real es nuestra afiliación a la causa de Cristo.

¿Estamos interesados en guardar nuestra vida para nosotros mismos o estamos dispuestos a gastarla en la causa del Señor?

Cristo se convirtió en el vivir de Pablo, más que una simpatía por esa causa, Cristo se volvió la gran causa de su vida.

El pasó de ser un hincha del equipo contrario a ser el líder de la barra de Señor.

Que el vivir de Pablo haya sido cristo explica el éxito del ministerio de siervo de Dios.

¡¡Qué gran abismo separa a un hincha de fútbol, de un futbolista profesional!!

No importa cuán bien sepa los nombres de todos los jugadores (incluyendo a los de reserva), un hincha nunca sabrá lo que significa pisar el césped y defender la camiseta de ese equipo. Es una función limitada.

Cristo no nos llamó a ser hinchas suyos, sino a ser parte de su equipo. Él está contando contigo para ganar sus encuentros y por supuesto que tal privilegio tendrá ciertos costos también.

Pablo abandonándose por completo a la gracia de Dios que le había sido revelada, pudo ver más allá de sí mismo y más allá de los límites de esta vida.

Él podía ver que la muerte (a la que tanto le tememos) era una ganancia porque acortaría las distancias entre él y su amado Salvador.

¡¡¡Señor, ármanos de este pensamiento, saca las escamas de nuestros ojos para que podamos ver la riquezas de TU gloria en Cristo. Yo no quiero ser un hincha nada más, yo quiero estar en la cancha, jugando los partidos de mi Señor, corriendo por alcanzar al que lo necesita, esforzándome para alcanzar aquello para lo cual fui alcanzado!!!

¿Hincha o jugador? Si tu vivir es Cristo desearas ser jugador, incluso aunque solo llegues a estar en el banco de reservas.
Author: gabtorar
•5:56
Filipenses 3:10 "A fin de conocerle y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Todos queremos ser parte del equipo ganador. Cualquier persona está dispuesta a subirse al carro de la victoria, una vez que esta ha sido conquistada, pero pocos están dispuestos a pelear para conseguirla.

Nadie rehusaría ser parte de los hechos milagrosos y de las poderosas señales que Cristo aun es capaz de hacer en nuestros días. Sin embargo el número de interesados disminuye considerablemente cuando el llamado es a ser semejantes a él en sus padecimientos y en su muerte.

La cultura actual ridiculizaría rápidamente a cualquiera que se atreva a decir: “no me importa pagar un precio de dolor o sufrimiento por seguir a Cristo”.

Eso sería un grave insulto al mal llamado “sentido común” de la mente carnal.

Ser parte de los triunfos y gozarse en la exaltación está bien, pero estar dispuestos a sufrir por cualquier causa está más allá de lo que la mente carnal permite.

De ahí que cada vez sean menos los que entienden que el sufrimiento sigue siendo parte de la preparación de un cristiano.

No que suframos a propósito. No se trata de perseguir el sufrimiento, eso es masoquismo, y no tiene nada que ver con Jesús. Se trata de tener un compromiso con Cristo que vaya más allá de las posibilidades de sufrimiento o privaciones.

De hecho, seguir los pasos de Jesús nos llevará inevitablemente por sendas de abandono, rechazo, y persecución en algún momento de nuestra peregrinación.

Es terrible encontrarse con cristianos que tienen terror a sufrir por cualquier circunstancia.

Los creyentes del primer siglo se reirían a carcajadas (o bien llorarían desconsoladamente) si pudieran ver el débil compromiso que tienen los creyentes del siglo XXI.

Quizá la razón por la que Dios escogió que vivamos en esta época es porque en Su bondad y Omnisciencia nos quiso librar de hacer un papelón.

Tal vez mis palabras parezcan duras pero debes saber que la realidad siempre supera la ficción.

El deseo del Espíritu Santo dentro de Pablo era tan grande por conocer al Señor que él deseaba ser semejante a Cristo incluso en sus padecimientos.

Ese es el evangelio completo. Yo tengo gran respeto por cada persona que conozco pero eso no va impedirme advertirles del peligro de vivir en amistad con el mundo

Los padecimientos nos acercan al varón de dolores” experimentado en quebrantos. El sufrimiento tiene un poder purificador en nuestras vidas.

Las vanidades de la vida buscan desviar nuestra mirada de los sufrimientos. La entretención (esparcimiento, aspecto muy legítimo de la vida) que debiera ser un medio, se ha vuelto un fin en sí mismo, y juega un rol tan importante distrayendo la atención de las personas, ocupándoles su mente y tiempo.

Pero la entretención no tiene poder ni victoria sobre el sufrimiento. Sólo una vida de obediencia, contemplación y meditación en Dios y Su palabra tiene poder sobre el sufrimiento más profundo.

El alma puede ser distraída pero no engañada. En algún minuto tendrá que encarar el dolor y la resistencia que tenga dependerá del fundamento sobre el cual descanse. En ese minuto saldrá a relucir si atesoró o no lo que necesitaba para hacer frente a la adversidad.

El evangelio completo, el de Cristo, incluye padecimientos. No te dejes engañar por los que prometen un cristianismo sin dolor.

Eso tendrá lugar en aquel lugar llamado cielo. Por eso vale la pena vivir como el Señor mandó y así tener amplia entrada allí.
Author: gabtorar
•6:18
Salmo 138:6 “Porque Jehová es excelso y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos”

Uno de los males que más daños nos hacen como personas es la altivez.

Con frecuencia encontramos personas en la vida que tienen un concepto de sí mismas que está con creces por sobre su realidad.

Somos tan susceptibles de ser engañados en esta área.

Personas a las que de pronto les comienza a ir bien en la vida, quiero decir, en los asuntos cotidianos (porque digamos que tener éxito en la vida no es sinónimo de tener un buen auto, casa o trabajo) y sienten que tienen el mundo en las manos, terminan emborrachados con este bienestar pasajero.

¡Con qué facilidad olvidamos la fragilidad de nuestro ser!

La buena casa, el buen auto o trabajo no ayudan mucho cuando la enfermedad terminal golpea las puertas de nuestra vida, o cuando la drogadicción, el alcoholismo o la infidelidad azotan con fuerza nuestro hogar.

La altivez tiene normalmente una avenida típica de acercamiento a nuestro corazón pero tiene muchos métodos para ser erradicada y Dios sabe muy bien dónde, cuándo y cómo lograrlo.

Cuántas personas ignoran que esos bienes que les hacen sentir tan seguros de sí mismos (y que les llevan a elevarse por sobre el resto con aires de superioridad), son pasajeros y efímeros. Que así como un día vinieron el siguiente día pueden irse todavía con mayor rapidez.

El altivo no entiende que Dios le mira de lejos, y que para los asuntos de verdadera importancia en la vida Dios no es una opción sino una necesidad.

Que Dios atienda el humilde no significa que tú tienes que ser pobre para que Dios te preste atención. Hay gente pobre (materialmente hablando) que es tan altiva como los más acaudalados.

El asunto es que la humildad y la altivez son condiciones del corazón.

Jesús dijo que debíamos aprender de él que es manso y humilde de corazón. Y tú sabes que Jesús fue duro en su evaluación de la religión predominante de su tiempo.

Él llegó a decir a algunos que habían creído en él que eran “hijos de diablo”.

Su humildad entonces no tenía nada que ver con aguantar todo o con hacer vista gorda de lo que estaba mal. Él protestó contra la injusticia, se paró contra la maldad y todo eso lo hizo enérgicamente pero con un espíritu humilde.

Creo que es un gran problema no tener claro que “humildad no es sinónimo de debilidad”. Del mismo modo tener bienes de esta tierra no es sinónimo de altivez.

Pero que error es poner la confianza en lo que tenemos en el bolsillo o en la cuenta del banco. ¡Si todo eso es pasajero!

Antes que toda las riquezas del mundo es preferible contra con murada atenta del Señor, saber que Él está presto a auxiliarnos porque en nosotros hay un corazón humilde, y no un espíritu altivo.


No podemos darnos el lujo de tener a Dios mirándonos de lejos sabiendo que este mundo está en las manos del maligno (¿quién puede ponerlo en duda?) y el único que tiene poder para restringirlo es el Señor.

Señor ¡¡humíllame si es necesario, pero que tu mirada esté siempre cerca de mí!!
Author: gabtorar
•6:33
Lucas 12:2 “Porque nada hay encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse”

Las circunstancias de la vida a veces nos aprietan como una bolsa pesada que uno carga con los dedos y hace que nuestra circulación sanguínea se contenga y los dedos se amoraten y aun hasta se adormezcan.

Las circunstancias a veces producen gran aflicción a nuestras almas, llevándonos a actuar de maneras que no pensamos posibles.

Esto me ha pasado a mí, te ha pasado a ti y es muy probablemente lo que le pasó a Pedro.

Este discípulo de Jesús se sentía cercano al maestro. Con toda seguridad había aprendido a amarle en todo el tiempo que había pasado con él viéndole enseñar y hacer los milagros en las personas que venían a él.

Esas eran buenas circunstancias, eran momentos de gran gozo, de victoria. Imagínate el gozo que quedaba cada vez que Jesús pasaba por algún sitio. La gente se quedaba comentando como la vida de vecinos y seres queridos había sido cambiada para siempre por este varón de Dios, llamado Jesús.

Imagínate el gozo que este discípulo sentía y cómo se hinchaba su pecho, cada vez que el maestro abría su boca con esa sabiduría que la gente admiraba porque hablaba con una autoridad que para ellos era desconocida.

Estar junto a Jesús en esas circunstancias era equivalente a estar de parte del equipo vencedor y representaba todo un privilegio.

Pero se acercaba el momento en que la aflicción golpearía con fuerza la puerta del Señor y por tanto, de quienes se sentían más identificados con él.

Venía la hora en que ser parte de ese equipo tendría un alto costo, y sabemos por la palabra que no todos estaban preparados para esa hora.

Jesús les había advertido que debían orar, velar, que la tentación estaría al acecho y que sólo la dependencia al Padre podría garantizar seguridad y reposo en esos momentos de aflicción.

Pedro creía estar claro respecto de su compromiso con Jesús.

Él como muchas veces nos ocurre a nosotros, tenía un concepto distorsionado de la realidad, mejor dicho, de su propia realidad.

Él se veía así mismo tan cerca del Señor, tan comprometido con Él, que su vida no importaba.

Sólo Jesús importaba de modo que con gusto él pondría su vida por Su Señor.


Seguramente cuando Jesús le dijo que no sería así como el creía, Pedro debió pensar: “Jesús se acaba de equivocar. Yo se lo que siento por Él y lo que estaría dispuesto a hacer por Él también”.

Para Pedro, Jesús se equivocaba por primera vez desde que le conocía. Mas tu y yo sabemos que Jesús no se equivocó.

Jesús sabía que las circunstancias revelarían lo que verdaderamente pasaba dentro de este flemático discípulo, que sin dudas le amaba, pero que todavía estaba más comprometido consigo mismo que con Su Señor.

Las circunstancias producirán en nosotros esta clase de revelación, que mientras pensamos que nuestro compromiso o amor por el Señor es uno, al estar bajo ciertas presiones nos daremos cuenta de lo que verdaderamente hay dentro de nosotros.

Gracias Dios por ocupar las circunstancias para purgarnos de esos “vestigios de la vida del yo”. De eso que se ha sabido esconder en nosotros a nuestros propios ojos, pero que está “siempre delante de los Tuyos.

Jesús no condenó a Pedro, todo lo contrario, siguió adelante con el plan.

El plan incluía ir a buscarle, restaurarle, enseñarle el valor de una vida guiada por el Espíritu y no por meras emociones.

Pedro llegó a pastorear las ovejas del Señor como se le pidió, pero no sin antes haber aprendido que el completo entendimiento, la verdadera sabiduría y control de todas las cosas están solamente en las manos del Señor.

Cuando las circunstancias hagan su trabajo y revelen que las cosas no eran como pensabas, no te desanimes. Dios seguirá adelante con el plan que tiene para ti.

Recuerda que “eso que salió a la luz” estaba oculto para nosotros pero no para Él.

Dios siempre lo vio dentro de nosotros, era solo el momento de sacarlo a la luz.
Author: gabtorar
•6:58
Lucas 3:21 “Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando el cielo se abrió”

Los que vivimos en la tierra estamos limitados para comprender en plenitud las cosas celestiales.

Que el cielo esté arriba de nosotros es mucho más que una cuestión de ubicación. Representa posición y habla de autoridad.

Nuestras sociedades se estratifican y quien ocupa la parte más alta en la pirámide es quien tiene mayor autoridad, es quien está por sobre los demás.

El cielo está sobre todos nosotros como testimonio inequívoco que dependemos de las cosas que se determinan desde arriba.

Nuestros buenos planes y proyectos no fructificarán debidamente si no cuentan con el respaldo de arriba. Por ello es tan importante que Dios sea parte de lo que planeamos hacer.

Para decirlo más correctamente, lo ideal sería que en cualquiera cosa que pensemos hacer, sea Dios quien nos haya corroborado que estará presente, que respaldará tal decisión.

Esto nos dará paz en los momentos de dificultad (que sin invitarlos vendrán), saber que Él se ha comprometido a estar ahí, a apoyarnos porque estamos haciendo algo que Él aprobó.

DEerchamente nuestro versículo expone una verdad qiue veo cada vez mas neceara en mi porpio vviri: que el cielos e abra para nosotros.


Muchas cosa no suceden porque el cielo, fuente de toda buena dádiva y don perfecto, está cerrado para nosotros.

Seguramente te has sentido frustrado e impotente de ver que ciertas cosas nunca ocurren. Es que todo viene de arriba y si la puerta está cerrada sobre nosotros difícilmente descenderá aquello que tanto necesitamos.

Ahora bien tanto como que el cielo puede abrirse para nosotros, asimismo es cierto que hay una manera de lograrlo y esto es en comunión con Dios, en oración.

La oración es fundamental porque ella nos alinea con el Señor, con Su voluntad y con Sus pensamientos.

Una persona que no ora difícilmente podrá estar despierta a los pensamientos del Señor.

La oración tiene la facultad no solo de permitirnos conseguir respuestas a ciertas necesidades, sino especialmente nos privilegia para oír la voz del Señor e interpretar Su palabra.

La oración es el gran medio (si bien no el único) de comunicación que los hombres tenemos para llegar al Creador.

La gente estaba bautizándose, lo que nos habla de seguir la palabra de Dios, y Jesús mismo vino para ser bautizado. Pero algo ocurrió con Él en particular. Dice que “orando, el cielo se abrió”.

Aquello que necesitamos está indudablemente en poder del cielo.

Mucho de lo que no hemos recibido está sujeto por el Señor, esperando que “podamos pedir y recibiremos”.

Jesucristo nos mostró con su ejemplo el tremendo valor de tener una vida de oración, no solo de acordarnos de Dios cuando tenemos miedo o nos sentimos angustiados, sino a cultivar una relación por medio de la oración.

Dios a menudo quiere hablarnos pero estamos demasiado ocupados para oírle. A menudo quiere orientarnos pero estamos demasiado ensimismados con nuestros proyectos y planes. A menudo quiere evitarnos males y dolores, pero nuestros oídos no están agudizados para oírle y eso nos perjudica enormemente.

El cielo está arriba, pero no lo suficientemente alto como para que el Padre no pueda oír nuestra oración.

Especialmente si la elevamos en el Nombre que está sobre todo nombre, que es el nombre de Su hijo Jesucristo, nuestro salvador.

Ora, ¿qué sabes si el cielo se abrirá HOY para ti?
Author: gabtorar
•8:18
Mateo 19:16 “Entonces vino uno y le dijo: maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

¿Cuál será el conocimiento más importante que podamos llegar adquirir en la vida?

Con toda seguridad la respuesta a esta pregunta variará dependiendo de a quien se le pregunte, porque cada persona responderá en la medida de su vocación o inclinación interior.

Así para un hombre ligado a la medicina, lo más seguro es que la respuesta se halle en la cura de alguna enfermedad incurable desde el punto de vista médico o en el desarrollo de alguna tecnología que permitirá intervenciones que jamás se pensaron posibles.

Para un arquitecto, en tanto, la respuesta seguramente estará ligada a la invención de algún material novedoso que permita el avance de la industria de la construcción.

Tengo la certeza que las respuestas a esta pregunta está directamente ligada con nuestra vocación, con aquello que nos mueve interiormente a ser lo que somos y hacer lo que hacemos.

Hubo un hombre no obstante que fue capaz de poner respuesta a esta pregunta de modo magistral.

Me queda absolutamente claro que su respuesta no proviene de alguna institución terrenal sino de una revelación divina sobre el asunto que más relevancia debería tener para nosotros los hombres.

Jesús dijo que de nada le aprovechaba al hombre ganar el mundo, si al final perdía su alma.

El conocimiento más relevante es aquel que está relacionado con el tema del alma.

Los avances de la tecnología, los logros de la ciencia pueden hacer mucho por nosotros, pero no pueden hacer nada para solucionar el principal problema del hombre: el destino eterno de su alma.


Este varón descubrió lo siguiente: “Yo soy un gran pecador, pero Cristo es un Gran Salvador”


Tal vez a muchos esto les suene trivial, pero no lo es.

“Este conocimiento es demasiado maravilloso para mí”, decía el salmista, ¡y vaya que estaba en lo cierto!

¿Hemos considerado seriamente el asunto de cuál será el destino de eterno nuestras almas?

Es necesario, antes que todo, decir que no seremos salvos (no iremos al cielo) por nuestras obras, así que no vale la pena intentar apoyarse en “lo buenas personas que hemos sido”, como el joven de nuestro texto pensaba.

Que gran revelación es la que posee una persona que entiende su verdadera condición. No nos agrada que nos digan cosas feas acerca de nosotros, pero el que hagamos callar a quienes lo hacen, no quita que esa verdad todavía sea aplicable a nuestras vidas.

Yo puedo decidir no acudir al doctor bajo el precepto de que si voy me dirá que tengo una enfermedad que en realidad no quiero tener, pero el hecho de no ir al médico, no hará desaparecer la enfermedad (si esta se encuentra en m).
Más bien el médico me ayudará para que pueda hacer algo al respecto.

El contar con el conocimiento que soy un gran pecador me pone en el lugar en que “necesito de un gran salvador”. Y ese gran salvador se haya plenamente en la persona de Cristo Jesús.

¡¡Qué ajeno es este conocimiento para muchas personas!!

¿Cuántas personas tienen grados de especialización, estudios y más estudios, diplomas, doctorados, títulos, y sin embargo, son completamente ignorantes de la gravedad de este hecho que tiene repercusiones eternas para el alma?

Yo agradezco al Señor que, me haya permitido entender esta verdad: “Gabriel es un pecador, no importa cuántos arranques de bondad pueda manifestar en su vida, Gabriel necesita de un salvador, y frente al gran problema de su pecado, Cristo, el Hijo Unigénito del Padre, es el Gran salvador que Gabriel necesita”.

¿Has llegado a descubrir si lo necesitas también?
Author: gabtorar
•6:03
1 Samuel 16:7 “Jehová respondió a Samuel: no mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”

¿Qué nos vuelve parte de algo? ¿La vestimenta, el lenguaje, visitar lugares comunes?

Como padres nos inquietamos cuando vemos que nuestros hijos dan atisbos de querer adoptar ciertas modas.

Notamos que de alguna forma están adscribiéndose a ciertos modelos o tendencias porque sus vidas empiezan a ser dibujadas de acuerdo a los patrones de tales modas.

Notamos cambios en el look, en la vestimenta, muchas veces hasta en el lenguaje. Esto se vuelve más gris cuando el comportamiento cambia, y vemos que se vuelven más hostiles, recios o rebeldes.

Nos entristece pensar que se están volviendo “parte de” tal grupo o tendencia y nos asustamos de las consecuencias que esto pueda traer.

No pretendo desmerecer la importancia de esto. Pero el que se vista de tal o cual forma, incluso que hable de tal o cual forma no es necesariamente una señal inequívoca de que ellos se han vuelto tal cosa, o se han convertido a tal movimiento.

¿En qué me baso para decir lo anterior? En la experiencia de la misma iglesia.

¡Cuántas veces he visto desfilar personas en las iglesias, de las que, luego de algún tiempo, nunca más se supo!

Hablo de personas que con mucho entusiasmo dieron atisbos de un cambio de vida.

Personas que dejaron el mal lenguaje, que abandonaron algunos vicios (alcoholismo y tabaquismo principalmente), que comenzaron a vestir decentemente dejando el vestir sensual (lo cual es especialmente visible en las damas).

Personas que aprendieron canciones (y aun las cantaron), que participaron en cursos bíblicos, que lloraron y rieron contigo, que te abrazaron, que prometieron ¡¡A DIOS MISMO!! amor, fidelidad y nunca más volver atrás…. y que de un momento a otro, hicieron TODO lo que habían prometido no hacer.

Cualquiera que los hubiera visto habría pensado: “Oh, esta persona verdaderamente se convirtió”.

Pero los hechos demostraron que no hubo tal conversión, por muchos que todo lo externo aparentemente diera muestras de lo contrario.

Pienso que las cosas funcionan en ambas direcciones, lo que es cierto en una dirección lo es también en la otra, y por ello me atrevo a decir que los cambios externos no necesariamente reflejan un cambio interior.

Nosotros podemos “aprender” (y aun reproducir) las conductas aceptables para un grupo determinado, sea religioso o de cualquier índole, pero eso no garantiza una conversión interna a ese grupo o fe particular.

Cualquiera que hubiese oído a Pedro decir “Señor: aunque todos te abandonen yo no lo haré, si tienes que morir, te aseguro que no serás el único”, hubieran pensado: contra esta clase de determinación no puedo competir”.

Sin embargo, Pedro huyó. No fue el único que huyó pero fue el único individualizado en su huir.

Cualquiera que hubiese visto a Juan con una actitud tan tierna, casi infantil, un hombre que busca el regazo de Jesús para apegarse a Él, hubiese pensado “este hombre es un terrón de azúcar que sería incapaz de hacer cualquier sacrificio que implicara dolor por SU Maestro”.

Nuevamente fue el único registrado en la escritura que estuvo allí los pies de la cruz, además de las Marías.

Las apariencias pueden ser muy engañosas. Solo Dios conoce lo que ocurre en el interior de las personas. Lo que sienten lo que piensan, incluso las motivaciones por las que se mueven.

Tanto como no debemos cantar victoria cuando una persona aparentemente se ha convertido, no deberíamos llorar la derrota cuando alguno de nuestros seres queridos busca identificarse con estos grupos que, por supuesto no son lo que ninguno de nosotros planearía para sus seres queridos.

Después de todo las cosas no siempre son lo que parecen
Author: gabtorar
•8:07
1 Corinrios 1:27 "Sino qiue lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte"

Los grandes saltos comienzan con pequeños pasos.

¿Quién hubiera pensado que un pequeño que apenas era capaz de afirmarse pudiera en el tiempo llegar a saltar varios metros de distancia?

Una importante lección que la vida nos presenta a menudo (y que con insistencia desestimamos) es sobre el valor de los pequeños pasos.

Menospreciamos las cosas pequeñas.

Todo el mundo quiere ser parte de algo grande. Desde niños se nos mentaliza que el éxito está del lado de las fanfarrias, del lado del confeti, del lado de las luces y de los aplausos pero ¿quién mejor que Jesús para echar por tierra esa idea?

Las cosas que Jesús hacía producían gran conmoción porque eran simplemente extraordinarias.

Que un hombre ciego de toda la vida de repente pudiera estar describiendo con lujo de detalles los colores de las flores porque Jesús le había sanado, es algo extraordinario.
Que gente oprimida por el diablo, esclavos de espíritus destructores que muchas veces les dañaban aun físicamente y que de pronto pudieran andar en su sano juicio perfectamente vestidos era simplemente extraordinario.

Claro eso es grandioso e indiscutible. ¿Y quién discute sobre aquello que produce gran conmoción?

No obstante la más grandiosa obra de Cristo no contó con alabanzas ni con aplausos. No hubo luces de colores ni un maestro de ceremonias que realzara la grandeza de su obra.

La más grandiosa obra que Cristo realizó la hizo solo en presencia de algunos íntimos (Juan, María la madre de Jesús, la otra maría y uno que otro silencioso seguidor) pero no fue en medio de voces de victoria ni de gritos de júbilo.

La más grandiosa obra de Cristo fue hecha sin bombos ni platillos humanos. La más grande obra, Cristo la hizo en la cruz, y fue un espectáculo, por decir lo menos, cruel.

Sin embargo, que la más importante obra (porque por ella nosotros tuvimos entrada al Padre) haya pasado sin pena ni gloria a los ojos de los hombres, debería decirnos algo.

Por esa sangre derramada nuestros pecados son cubiertos, todo nuestro pasado de maldad es borrado y nuestra deuda con Dios cancelada.

Pero Jesús no llegó a la cruz de la noche a la mañana. Llegar a la cruz le tomó más de ¡¡treinta años!!

Él no llegó a la cruz por casualidad. Cada paso que daba le acercaba más a ese destino final que el Padre había planeado para Él mientras estaba en esta tierra.

Así nuestras decisiones diarias por pequeñas que parezcan, nos acercan o alejan del plan que Dios tiene para nosotros.

No debemos menospreciar el valor de las cosas pequeñas. Son los pequeños pasos los que nos permitirán llegar a dar grandes saltos.

Comenzar a dar pequeños pasos en fe hoy, nos permitirá dar grandes saltos de fe en el futuro.

Las grandes obras no comienzan así, no en Dios por lo menos. Él siempre toma algo pequeño, le da forma, invierte en eso y luego ve Su voluntad prosperada en aquello que Él diseñó.

No te tengas en poco, no permitas que la mentalidad de un mundo decadente y ciego para ver las cosas desde la perspectiva correcta, pretenda regir sobre tu vida.

El gigante Goliat menospreció al joven David, y tan grande como era, cayó delante del menospreciado.

Dios ha prometido tomar lo que no es para avergonzar a lo que es,. Tomar al débil para avergonzar al fuerte. Y lo neciuo del mundo para avergonzar a los sabios.

Eso que parece no ser importante, lo es. No lo desprecies, pues para Dios tiene gran valor.
Author: gabtorar
•10:05
Números 13:33 “También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros; a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”

Existe una célebre frase conocida en todo el orbe que dice: “pienso luego existo”.

Y si damos crédito a esa frase entonces tendremos que dar crédito a lo siguiente: que “como pienso, así existo (vivo)”.

Nuestra mentalidad determina en gran medida la clase de vida que llevamos. Me atrevo a decir que no calculamos el profundo valor que se esconde detrás de la mentalidad que nos gobierna.

Muchos de los logros que alcanzamos en la vida tienen que ver directamente con la clase de mentalidad que nos gobierna.

Las personas vamos consolidando una manera de ver la vida de acuerdo a nuestras experiencias buenas y malas.

Hace poco el Señor me hacía pensar en el hecho que “el conocimiento se va construyendo de a poco”, y es indudable que la manera que vemos la vida, el mundo, y a Dios mismo, están estrechamente ligados al conocimiento que hemos ido construyendo en función de nuestras experiencias de vida.

A modo de ejemplo debo decir que para algunas personas es complicado acercarse a Dios y verle como Padre porque lamentablemente tienen una figura terrenal de padre que deja mucho que desear.

Ese conocimiento les mentaliza a ver al “Padre Dios” de una manera puntual, lo que incluye no querer saber nada con cualquiera cosa o persona que se acerque a la figura de un padre.

Por otro lado las personas que tienen una buena imagen de su padre terrenal, consideran toda una delicia saber que cuentan con un Padre que es todavía mejor que el que les ha sido prestado en esta vida, y con gozo, se acercan a Él.

Nuestra mentalidad es vital para todas las cosas. Hay personas que viven vidas de derrota casi porque así lo han decidido.

Dios mismo nos ha dado precisas promesas que requieren solamente ser creídas para recibirlas, pero la mentalidad de algunos les impide tal cosa.

Contamos con el caso de los espías que Moisés envió para reportar que tan buena era la tierra que Dios les había prometido.

Doce varones fueron enviados en esta misión y cuando llegaron allá constataron que la tierra era tan buena, que un racimo de uva que trajeron de muestra (según se les había solicitado) debió ser cargado por dos varones en un palo a cusa de su gran tamaño. ¡¡Imagínate cuan buena era esa tierra!!

Ellos por generaciones habían servido como esclavos en la tierra de Egipto y Dios les estaba ofreciendo maravillosas promesas de una tierra que sería todo lo opuesto a lo que ellos conocían.

A menudo Dios nos ofrece cambiar la vida que tenemos por una mejor que Él tiene para nosotros.

Puntualizando los hechos déjeme decir que ellos nunca entraron en esa tierra porque su mentalidad se los impidió.

Vieron la altura de las ciudades que debían conquistar, la estatura de los hombres que vivían en esas ciudades pero fueron incapaces de ver lo único que valía la pena considerar: el tamaño del Dios que les respaldaba y que les estaba concediendo tal promesa.

La mentalidad de ellos, su incredulidad, su negativismo, les impidió recibir este don de Dios.

¿Cuántas veces hemos perdido lo que Dios nos está ofreciendo simplemente por tener una mentalidad discordante?

Sería bueno que nos esforzáramos para estar en sintonía con los pensamientos de Dios, para pensar correctamente. Recuerda que “así como pienso, así existo”.
Author: gabtorar
•13:21
1 Pedro 3:17 “Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo que quiere, que haciendo el mal”

Claramente el padecimiento está ligado a la vida de los hombres. Es tan real como el gozo y temprano que tarde nos veremos encarándolo de algún modo.

Lo importante entonces parece ser el “por qué padecemos”. ¿Cuáles son las razones de nuestros padecimientos?

Muchas veces padecemos por haber tomado “malas decisiones”.
Precisamente en la víspera de año nuevo encontramos personas siguiendo toda clase de cábalas, esperando que por esas cábalas sus vidas sean mejores el año que entra.

Pero sin querer ser pesimista o negativo, las consecuencias de nuestras malas decisiones no son cubiertas por una cábala anual, mensual, semanal, ni aun diaria.

Creo que la fuente más común de nuestros padecimientos es que nos apresuramos a hacer cosas, a involucrarnos con personas, a entablar relaciones, hacer negocios… en fin, una gama de situaciones en las que no invertimos suficiente estudio o planificación y que terminan produciéndonos muchos dolores de cabeza, que se podrían evitar.

Con seguridad el número de infartos se reduciría notablemente si antes de actuar pensáramos mejor en lo que estamos a punto de hacer.

¿Cuántos dolores nos evitaríamos si fuésemos más conscientes de las cosas en las que nos comprometemos?

Por otro lado, no es menos es cierto que a veces padecemos por las decisiones que otros toman y que nos involucran. En este punto no hay mucho que podamos hacer.

Pero existe una clase de padecimiento que llega a ser muy buena para nosotros. Me refiero a los padecimientos que vienen como consecuencia de hacer la voluntad de Dios
.
Sin duda lo mejor que nos puede pasar es tener la convicción que estamos haciendo la voluntad de Dios. Y si esa voluntad es tener que padecer, entonces, no hay de que lamentarse.

Por causa de hacer el bien, pueden venirnos ciertos males que desearíamos no tener que experimentar, pero si viene como producto de hacer la voluntad de Dios, el fruto final de esos padecimientos será de gran provecho para nosotros.

Tantas veces he oído decir: “si tienes a Dios en tu vida con Dios todo va a estar bien, y realmente es una parte de la historia. A decir verdad, Cristo en nosotros, es la esperanza de Gloria, Él puede transformar nuestros desiertos en ríos, sin duda alguna.

Pero el propósito de Dios es formar a Cristo en nosotros y para entender bien esto hay que preguntarse qué clase de vida llevaba Cristo.

Él no vivía una vida de cuento de hadas. Él no arreglaba todo con una varita mágica. Aunque era Dios y tenía el poder para hacerlo todo, hubo muchas cosas que él no arregló.

El enseñó claramente el valor de la responsabilidad personal, es decir, el rol que tiene cada uno a la hora de asumir las consecuencias por sus decisiones.

Cristo ofrecía esperanza, pero no sobre la basa de mentiras o cuentos con final feliz. Él enseñaba el valor de cosas tan simples y profundas como la regla de oro: “haz a los demás como quisieras que ellos hagan contigo”.

En buenas cuentas nos enseñó que “para poder participar de los frutos, uno debe trabajar primero”. Nos estaba diciendo que “todo lo que uno siembre, eso mismo cosechará”.

Pues bien, la voluntad de Dios nos llevará por caminos que ni siquiera pensamos que pudieran existir. En una aventura asombrosa de fe descubriremos que El plan de Dios es maravilloso, y que los padecimientos son parte importante de ese maravilloso plan.

Lo importante como dijera Pedro en su epístola, es que “si hemos de padecer, que sea por hacer lo correcto, por estar siguiendo la voluntad de Dios, por hacer el bien”.

Cualquier otra causa de padecimiento, además de aflicción traerá pérdida y ningún fruto que perdure para la vida más importante: “esa que tendremos (con o sin Cristo) en la eternidad”.