Romanos 8:18 “pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”
Este es uno de esos temas que causa confusión en el corazón de algunos creyentes.
Lo que el apóstol Pablo está afirmando es que los cristianos vivimos y viviremos aflicciones. ¡¡Como tratamos de hacerle el quite a esta palabra!! Si de sólo escucharla a muchos se les paraliza el corazón.
El tema de las aflicciones es algo que algunos predicadores están dejando a un lado, para predicar a un “Dios Pascuero”.
Escuchamos mensajes que dicen “ven a Jesús y todo estará bien”, “Jesús te hará feliz”, “Jesús te dará lo que tu anhelas” y otros similares, y cuando los escucho yo pienso: “la persona que responda a ESE mensaje va a estar pronto en problemas, porque va a venir al Señor por los motivos incorrectos y se va a encontrar con un evangelio para el cual no está preparado. El evangelio a esa persona más que una buena nueva le va a sonar como una farsa”
Son justamente las personas atraídas a Jesús por el mensaje equivocado las que luego son vacunadas CONTRA JESÚS y una vez que se apartan (esto es, cuando lo prometido no llegó y en lugar de eso llegó lo que no querían) lo hacen para no regresar NUNCA MÁS.
Pablo claramente habló de las “aflicciones del tiempo presente”. Es que el camino del cristiano trae consigo aflicciones y no pocas. Basta con mirar las páginas de la Biblia, en las que hallaremos toda clase de ejemplos de gente piadosa que padeció por causa de su fe, de sus convicciones. Algunos al punto de perder sus propias vidas.
Pero para ellos no era una cosa extraña. No les tomaba por sorpresa que sus vidas tuvieran sentencia de muerte porque tenían claro al venir a Cristo que su fe les costaría TODO incluyendo sus vidas en muchos casos.
Cuántos piadosos cristianos vieron morir a sus amados hijos en las fauces de leones, o hijos que vieron morir a sus padres martirizados, solo por no negar que Jesucristo era el Señor de sus vidas.
Para ellos su compromiso con Cristo era de vida y muerte. Realmente “se casaban con Cristo” hasta que la muerte los separaba, pero no se asombraban porque Jesús mismo les había dicho que “en el mundo tendrían aflicciones pero que debían confiar en Él que ya había vencido al mundo”.
Por eso me parece muy necesario examinar los motivos con los que venimos al Señor. ¿Venimos buscando en Él sólo la ayuda que nos librará de nuestra aflicción temporal? ¿O hemos venido a Él con la clara comprensión de que Él es el camino, la verdad y la vida y que fuera de Él no tenemos opción?
Ciertamente el Señor ayuda a los suyos y en muchos casos les libra de aflicciones y ayuda de maneras increíbles, pero que esta no debe ser la motivación para venir a Él.
Muchos de los que alguna vez quisieron hacer a Jesús rey, luego estuvieron gritando “crucifícale, crucifícale”.
Es que las relaciones por conveniencia no funcionan, si uno no se involucra por los motivos correctos vivimos una farsa que tarde o temprano dejará ver sus reales frutos
¿Cuántas personas que mantienen relaciones lo hacen solamente por una cuestión de beneficio material, o sencillamente para no sentirse solos? Pero en sus corazones no está el verdadero anhelo de que el otro se sienta amado, protegido o valorado.
Pablo sabía que en esta vida aun teniendo a Cristo habría aflicciones.
Pero también sabía algo mucho mejor: “que esas aflicciones, con todo lo terrible que pudieran ser, no eran comparables con la gloria venidera que Dios tenía preparada para los suyos”
Esa es nuestra esperanza bienaventurada, que esta vida no es un fin en si misma, sino tan solamente una antesala y la oportunidad para decidir que recibiremos eternamente. Hay solo dos posibilidades: honor o vergüenza, gloria o cenizas. Lo que decidamos aquí, determinará lo que recibamos allá.
No temamos a las aflicciones que puedan venir, temamos más bien a no ser capaces de decidirnos con los motivos y corazón correctos, por Aquel que merece lo mejor de nosotros.
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Marcos 10:27 “Entonces Jesús, mirándolos, dijo: para los hombres es imposible, para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios”.
Me encanta la forma en que el Señor establece la diferencia que existe entre lo que el hombre puede hacer y lo que Dios puede hacer.
El Señor tiene muy clara nuestra realidad humana incluyendo lo limitado de nuestras capacidades.
¿¡Cuántas cosas del diario vivir se nos presentan como tremendos gigantes imposibles de derribar!?
Situaciones que nos recuerdan que sin importar con cuanto afán nos entreguemos a cierta tareas, SIEMPRE HAY VARIABLES que no podemos manejar y que nos llevan a reconocer nuestra necesidad de la intervención de una mano superior, del poder Divino.
Jesús acababa de decirles que muy difícilmente podría un rico entrar en el reino de los cielos, porque los ricos (de seguro habrá algunas excepciones a esta regla) llegan a poner de tal forma su corazón y confianza en las riquezas, que las convierten en verdaderos ídolos para su corazón.
Los discípulos frente a esta afirmación llegaron a decir “¿quién podrá ser salvo entonces?”, validando las palabras de Jesús y dando a entender con esto que ellos se daban cuenta que los hombres que ellos conocían ponían efectivamente su confianza en las riquezas.
Es frente a este gigante, a esta montaña que Jesús les dice que ciertamente hay cosas que para los hombres simplemente son imposibles, pero Dios es diferente. Dios no conoce los imposibles.
No hay absolutamente nada que Dios no pueda hacer.
Él bien puede hacer lo que le plazca. Sin embargo, hacemos bien en recordar siempre que Dios ha establecido límites. Nadie se los impuso, pero Él determinó colocarlos, porque todo necesita ser establecido entre ciertos márgenes de acción.
Dios concedió al hombre libre albedrío pero ese albedrío no durará para siempre.
Hoy yo puedo usar esa libertad para lo bueno o lo malo, para edificar la vida o para destruirla si deseo, pero incluso ese libre albedrío está sujeto al límite de esta vida.
Muy frecuentemente las personas se preguntan: “Si Dios es Todopoderoso ¿por qué no detiene la maldad, o defiende a los desvalidos o alimenta a los hambrientos y hace una serie de otras cosas que nos parecería razonable que hiciera en su calidad de Dios Omnipotente?
La verdad es que de hecho Dios lo hace en cierta medida. Dios ha puesto un grado de restricción para el mal que hay en esta tierra.
Sin embargo, debo decir por la escritura que el mal se acelerará hasta llegar a su punto más alto y eso está por venir aun, así que debemos esperar cosas peores todavía.
No obstante Dios ha establecido en su Soberana sabiduría UN DÍA en el que nuestros clamores de paz, justicia y verdad serán completamente llenados. Entonces es una cuestión de tiempo.
Fue Dios quien estableció que el tiempo para dar a luz en las mujeres fueran 9 meses y no menos. Pero en el reino animal encontramos especies cuya gestación es tan solo un par de semanas y otros que duran más de un año inclusive.
Dios puso límites porque consideró que eran sanos para nosotros. Dios planto a Adán y a su mujer en el huerto para que viven en e disfruten de el, pero asimismo había establecido que si ellos comían de cierto árbol ellos morirían y así fue. Por ello en el minuto en que eso ocurrió los sacó del huerto.
Puedes imaginarte lo espantoso que sería que hombres perversos que han vivido en la tierra (como Napoleón o Hitler) vivieran para siempre entre nosotros.
¿Has pensado el impacto terrible que tendría para la humanidad, de hecho ya no quedaría nada que no hubieran destruido sus perversas mentes, sin embargo, ello todavía vivirían.
Los por qués siempre tienen respuesta en Dios. A veces las respuestas tardan, pero siempre llegan cuando tenemos oídos para oír lo que Dios nos quiere decir.
Los hombres estamos limitados por los límites que gracias a Dios, Él mismo nos impuso. Y pare los imposibles. Bueno, para los imposibles lo tenemos a Él.
¡Qué justo y bondadoso es nuestro buen Señor!
Para aquello que tú y yo no podemos, para eso, Dios te dice: “¡Me tienes a mi!!
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Mateo 20:33 “Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos”.
Nuestro versículo habla de 2 hombres que estaban sentados junto al camino cuando Jesús salía de Jericó y que al oír que Jesús pasaba invocaron Su Nombre pidiendo misericordia. Ante la insistencia de sus gritos cada vez más altos Jesús se acercó preguntado que querían. Ellos le dijeron que necesitan que sus ojos se abrieran. Jesús el compasivo Hijo de Dios, les tocó los ojos y en seguida recibieron la vista. ¡¡Como Dios nos cambia la vida con un sólo toque de Su Poderosa Mano!!
Pero este versículo nos pone en el terreno de una situación que no dista mucho de lo que vivimos hoy día.
Una de las más grandes necesidades sociales de nuestro tiempo es poder recibir el milagro de la vista. Es que son millones las personas que “viven a tientas”, porque se encuentran “espiritualmente ciegas”, incapacitadas para ver el abismo de dolor que les espera por delante.
El panorama del mundo no es para nada alentador. Sin el afán de querer alarmar, pero si teniendo la sana motivación de advertir en amor sobre lo que está por venir, al mundo no le esperan días muy buenos que digamos. El informe meteorológico (espiritualmente hablando) dice que “habrá cielos cubiertos con nubes de oscuridad y y terribles tormentas” para el mundo.
Es que aun la tierra gime esperando ser redimida de la maldad que hay en el corazón de los hombres. Tal como lo dijera el Señor a Caín: la sangre de tu hermano (Abel) CLAMA A MI DESDE LA TIERRA.
¿Cuánta más sangre inocente ha sido derramada después de ese penoso incidente ocurrido en el Génesis?
Por ello digo que hay una gran necesidad de que los ojos de muchos sean abiertos, para que puedan ver la realidad y puedan tomar las medidas necesarias en Dios para enfrentar las tormentas venideras.
Todos los profetas de la escritura advirtieron que los tiempos postreros serán tiempos muy difíciles, de dolor, de tristeza. Donde los corazones de muchos desfallecerían a causa de lo calamitoso de las condiciones existentes.
En el capitulo 24 de Mateo Jesús contestó la pregunta de sus discípulos concernientes a Su Segunda venida y al fin del siglo: Las señales que Jesús dijo fueron claras: “pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares”.
Con todo el corazón creo que estamos en este tiempo y Jesús dijo que sería PRICNCIPIO DE DOLORES. A esto seguiría una persecución motivada por la intolerancia y odio del espíritu del mundo contra Dios y sus seguidores. Seguida de una apostasía de la fe, el levantamiento de falsos profetas que ENGAÑARÍAN A MUCHOS, (por supuesto con falsas doctrinas y revelaciones, entre ellas: la prosperidad, autorrealización y éxito terrenales, y otras similares) lo que daría como resultado que el amor (caridad) de muchos se enfriaría.
Finalmente en medio de este sombrío panorama PARA EL MUNDO (no así para la iglesia que entendiendo el tiempo en que vive se esforzará y será purificada por estas mismas condiciones adversas. Eso ocurrió con la iglesia primitiva y recordemos que todo vuelve al principio) será cumplida la predicación del evangelio en TODO EL MUNDO y entonces vendrá el fin.
Algo se acaba JUNTAMENTE con el cumplimiento de la predicación del evangelio. ¿Qué es? A mi juicio (y creo que la escritura me respalda en esto) lo que acaba es la era de la iglesia.
El rapto tiene lugar en ese tiempo, y todo el enfoque ahora es puesto SOBRE Israel, el pueblo de Dios.
Junto con el fin de la era de la iglesia, finaliza la dispensación de del tiempo de los gentiles e Israel se vuelve a convertir en el centro de todo el quehacer y mover espiritual.
El anticristo se convierte por decisión unánime de los gobernantes del mundo en el “gran líder salvador”. A esa altura del partido el mundo estará lo suficientemente desesperado por alguien (da lo mismo quien o su origen o procedencia) que les de una solución a todos los conflictos armados, crisis financiera (que entonces si va a ser una verdadera crisis)
Aun los Israelitas lo confundirán con el Mesías que tanto han esperado.
Queda mucho por contar que la escritura enseña. La pregunta es:
¿Estaban abiertos tus ojos a estas realidades? ¿O más bien te das cuenta que tu ojos están cerrados (ciegos) a lo que Dios ha dicho en Su Palabra que está por venir?
Si ese fuera el caso. Clama a Jesús como esos dos hombres ciegos.
Ellos alcanzaron misericordia de parte del Señor y les dio la vista. ¡Tú también la puedes recibir!
El no ha cambiado y todavía es poderoso para hacer tal clase de milagros en los que se atreven a creer.
Jesús señaló que MUCHOS serían engañados. Es más sencillo llevar por un camino falso a un ciego que a uno que tiene ojos para ver por donde le están llevando. Por eso necesitamos lo que Dios le dio esos hombres y lo necesitamos con urgencia.
Jesús termina diciendo: “ya os lo he dicho ANTES” (Mateo 24:25)
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Apocalipsis 2:21ª “y le he dado tiempo para que se arrepienta pero no quiere arrepentirse…”
Nadie que se haya encontrado verdaderamente con el Señor alguna vez en la vida, podría poner en duda el gran amor que tiene para con nosotros Su Creación.
El Señor es increíblemente paciente, dándonos por medio de SU gran paciencia la posibilidad de ordenar nuestro vivir de acuerdo a Sus Principios y Mandatos. Porque es justo decir que Cristo no viene a nosotros sólo para ser una grata compañía sino especialmente para ORDENAR NUESTRO VIVIR y alinearlo con Su Voluntad”.
Y en este punto nos encontramos con un asunto delicado. ¿Hasta dónde puede durar la paciencia de Dios? ¿Hasta que punto Dios está dispuesto a esperar que decidamos vivir correctamente después de haber recibido Su Voluntad?
Muy honestamente debemos reconocer que nos agrada la idea de un Dios que nos ayude en nuestras dificultades pero nos disgusta la idea que ESE MISMO DIOS ponga demandas de sobre nuestras vidas, de abandonar lo malo, de abrazar lo bueno, de vivir correctamente según SUS CONCEPTOS de bien y mal.
Todos los seres de esta Tierra somos beneficiados por Dios. EL Señor hace salir el sol y hace llover sobre justos e injustos, el aire que respiramos ÉL lo concede gratuitamente para que todos podamos vivir, pero todo tiene un límite.
La Biblia enseña claramente que Dios es ilimitado, pero ÉL decide el principio y fin de las cosas, y esto incluye Su Paciencia.
La escritura dice que Dios concede tiempo para el arrepentimiento, pero a veces “no queremos” arrepentirnos.
Y cuando Dios ve esta determinación en el corazón del hombre no le queda más salida que entregarnos a nuestra necedad.
Por cierto esta no es la primera alternativa que Dios tiene a mano pero realmenytehjay personas qu nodesean cambiar. Sesientan cómodas en su vivir aunque est sea reprobado por el Señir.
La Biblia habla de personas que no tienen en cuenta a Dios (que es el principio de la sabiduría), incluso no de personas que no conozcan a Dios sino precisamente de personas que HABIÉNDOLO CONOCIDO, se deleitan en la maldad y no creen que Dios pueda juzgar la maldad de sus obras.
Me temo que en el tiempo en que vivimos hemos llegado a creer que puede haber cielo sin infierno y salvación sin genuino arrepentimiento, lo cual es tremendamente peligroso.
Jesús y sus apóstoles perdieron SUS PROPIAS VIDAS compartiendo este mensaje radicalmente y Dios no ha cambiado por eso es oportuno preguntarse. ¿Hasta cuando DIOS estará dispuesto a esperar a que tomemos la decisión de abandonar la maldad y abrazar el bien?
Yo espero que con seriedad podamos decidir hacer la elección ya, porque del día de mañana nos sabemos, ese día no nos pertenece y podemos ser engañados por el maligno y llegar a creer que Dios nos esperará indefinidamente.
En los aspectos terrenales sabemos que hay decisiones que requieren estudio y diligencia y le otorgamos a esos asuntos la urgencia que merecen. ¿¡Cuánto más diligentes deberíamos ser cuando lo que está en juego es el destino eterno de nuestra propia alma!?
Dios nos ha dado tiempo para hacer lo que debemos hacer.
A veces nos excusamos con las muchas tareas de la vida, pero DIOS no es injusto. Él no nos exige lo que no podemos.
Tal vez el problema radique en que NO QUERAMOS ARREPENTIRNOS o NO TENGAMOS LA VOLUNTAD de hacer los cambios pertinentes.
Si hubiera algo hoy que te inquieta respecto a tu salvación eterna no lo postergues para mañana. Ese mañana podría nunca llegar. Mañana podría ser demasiado tarde.
El Señor dice en su palabra “Si oyereis HOY SU VOZ, no endurezcáis vuestros corazones”
Dios puede (y quiere) hacer grandes cosas con nosotros mañana, pero para eso es imprescindible arreglar nuestras cuentas con Él hoy.
¿A qué esperar?
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Lucas 5:5 “Respondiendo Simón, le dijo: maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado, mas en tu palabra echaré la red”
A nivel de nuestra congregación he estado compartiendo sobre el terrible enemigo que encontramos en lo que la biblia llama “la carne”. Esa naturaleza caída, corrupta, egoísta, centrada en si misma a la que nada mas le importa que su propia satisfacción.
Una de las principales fortalezas que encontramos operando por medio de la carne es “la incredulidad”.
Es ella, la incredulidad la que no impide seguir al Señor por los caminos que Él nos señala.
Pero en este texto encontramos un ejemplo digno de imitar.
Pedro era un hombre de mar, que conocía las condiciones naturales que favorecen una buena pesca, y en ese conocimiento había pasado toda la noche intentando pescar, sin hallar nada.
¡Que frustrante resulta para nosotros cuando aplicamos todo nuestro conocimiento y capacidades y no logramos ver los resultados que esperamos!
Pues bien, Pedro lo había hecho y estaba cansado seguramente además de desmotivado, pero luego de haber escuchado las palabras del Maestro, de seguro recibió algo de fe, al menos la necesaria para lo que vendría a continuación.
La escritura dice que la fe viene por el oír la palabra de Dios y Jesús les había pedido que apartasen un poco la barca de la orilla con la finalidad de enseñar desde ella a la multitud.
Con toda seguridad esas palabras provocaron en Pedro la fe que necesitaba para recibir un milagro de Dios en su propio terreno que era el mar.
Habiendo acabado su disertación el Señor dijo a Simón (Pedro) “boga mar adentro y echa las redes para pescar”.
Unas horas antes nada había ocurrido y Pedro estaba claro de eso, pero Pedro había escuchado las palabras de Dios en los labios de Jesús y me atrevo a decir que algo aprendió de todo lo que Jesús había enseñado.
Por esa razón le dice que aunque como pescador sabía que nao había peces esta vez haría lo que el Maestro mandaba pero no basado en su conocimiento de pescador sino respaldado por la palabra de Jesús (“en tu palabra echaré la red”)
Debo decir que sin importar cuantas veces podamos escuchar este mensaje siempre habrá algo nuevo que recibir de el.
Concretamente, ¿cuántas veces nos hemos embarcado en “empresas” (planes y proyectos) que nos dejaron sin fuerzas ni recursos y que no dieron ni el más mínimo resultado?
Como consecuencia de ello el miedo y la incredulidad se apoderaron de nosotros y nos cerramos a fin de que no volver a pasar por semejante periodo de infertilidad.
Pero deseo enfatizar aquí la importancia de hacer las cosas en la Palabra de Dios, vale decir, contando con el respaldo divino.
Muchas de aquellas cosas que emprendidos no resultaron porque las hicimos en nuestra capacidad y fuerza humanas, no en la
voluntad del Señor.
Sería bueno evaluar cuántas de las cosas en las que estamos involucrados hoy son verdaderamente respaldadas por la palabra de Dios.
Si no es así, corremos el riesgo de gastar nuestras fuerzas y recursos en cosas vanas que no traerán provecho ni edificación a nuestras vidas.
“Si Jehová no edifica la casa en vano trabajan los edificadores”. Pero cuando hacemos las cosas respaldados por la palabra del Señor, esto es, “porque el Señor lo dice”, veremos milagros y maravillas que van más allá de nuestra humana comprensión.
El hacer las cosas en la voluntad de Dios, traerá los peces que hasta hace un par de horas se habían marchado lejos de nuestras redes.
Lo que hace la gran diferencia entre una obra hecha en las fuerzas del hombre o en la palabra de Dios es que en una “el hombre lo dijo” y en la otra “el Señor lo mandó”
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Juan 11:39a “Dijo Jesús: Quitad la piedra…”
Toda la Escritura, que nosotros conocemos como Biblia, es inspirada por Dios y útil.
En esta ocasión el contexto es que Lázaro un discípulo amado por Jesús ha muerto, dejando la consiguiente desolación en sus familiares y amigos, entre los cuales se contaba Jesús.
Jesús amaba Lázaro. De hecho Jesús lloró por Lázaro, se conmovió en su espíritu. Jesús sigue conmoviéndose hoy ante el dolor de las personas.
Él no es un Dios insensible, muy por el contrario, nosotros nos hemos vuelto insensibles a Dios, pero Él todavía se duele al ver el estado calamitoso de la humanidad, de una humanidad altiva y soberbia que cree que puede andar bien sin la ayuda del Creador.
¡Qué triste insensatez! Pensar que siendo tan finitos y limitados podremos arreglárnosla solos en un mundo que es cada vez más complejo y cruel.
La tierra está gimiendo a Dios por redención. Los múltiples terremotos son el cumplimiento de las palabras de Jesús respecto a las señales que marcarían el fin del siglo y el posterior regreso de Jesús a Israel, esta vez no como cordero sufriente sino como Rey gobernante.
Jesús señaló enfáticamente que “hambres, pestes y terremotos en diferentes lugares, serían sólo el principio de los dolores” (Mateo 24), pero serían también la señal inequívoca de que el tiempo de su regreso era cercano.
Hoy nosotros la iglesia del Señor, no esperamos la segunda venida de Cristo, más bien aguardamos el arrebatamiento de la iglesia, evento que antecederá a dicha segunda venida. Me referiré mas extensamente a esto en otra ocasión según Dios lo permita, pero lo cierto es, que tal como en el tiempo en que Lázaro murió, hay entre el milagro que Jesús QUIERE y PUEDE HACER y nosotros (los beneficiarios de tal milagro) UNA PIEDRA, y esta es la piedra de la incredulidad.
Corazones que están como piedra, que no creen que Dios todavía puede y quiere manifestarse a un mundo que tal vez está peor que en los días de Jesús.
Tú seguramente necesitas no un milagro, sino muchos. De seguro necesitas que Dios haga lo que nadie más puede hacer para devolverle la vida a tu matrimonio, a tu relación rota con tus hijos o familiares, a tu precaria condición espiritual, financiera… Y el milagro está más cerca de lo que piensas pero hay una PIEDRA de incredulidad que DEBE SER QUITADA POR NOSOTROS para que Jesús pueda realizar Sus milagros.
No es correcto buscar a Dios sólo por el beneficio que podamos recibir, pero debemos ser honestos en reconocer que hemos llegado al punto en que sólo Dios puede hacer lo que necesitamos.
¿Que tal si comienzas a crear en tu vida las condiciones para que Dios haga sus maravillas?
Comienza arrepintiéndote de haberle sacado de tus decisiones y de tus prioridades. Pide al Señor perdón por haber creído la mentira diabólica de que podías sola, por haber sido soberbia(o) en ese sentido. Él lo entenderá y de seguro no se negará a ti.
He aprendido que la única manera de levantarse es… ¡LEVANTÁNDOSE! Y tú tal vez ya has pasado demasiado tiempo en el suelo.
Así estaba Lázaro. Todos los pronósticos médicos y sociales decían que ya no había vuelta. Después de 3 días de muerto ya estaba saliendo mal olor.
Pero Jesús apareció, y la vida con Él. Lázaro resucitó ante la INCREDULA mirada de todos los que sabían lo sucedido.
Dios fue glorificado y una familia restaurada. Dios no ha cambiado.
Saca la piedra de la incredulidad que está bloqueando el canal de comunicación entre tú y Dios.
Sé, porque Dios me lo ha manifestado, que hay milagros por ocurrir. ¿Por qué no recibir lo que yo tanto necesito y Él me quiere dar?
Saca las piedras, un milagro no viene solo.
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Juan 3:27 “Respondió Juan y dijo: no puede el hombre recibir nada, sino le fuere dado del cielo”
¡Que importante es llegar a entender esta verdad planteada por Juan el bautista
Frente al hecho que el ministerio de Jesús había comenzado a ganar popularidad entre la gente, los discípulos del bautista sintieron cierta disconformidad con el asunto y plantearon a su maestro la situación.
Juan pudo haber reaccionado como la mayoría de nosotros lo hace cuando nos sentimos amenazados o vemos que de alguna nuestro trabajo o esfuerzo están perdieron fuerza o provecho. Esa es la reacción más natural de las personas, a lo que normalmente siguen el enojo, la molestia y muchas veces el rencor, la envidia o la amargura.
Pero Juan era un hombre de Dios, uno que juzgaba las cosas de manera espiritual y parafraseando su respuesta, esta fue clara y categórica: “déjenlo en paz, si la gente va a él en vez de a mi, es porque Dios así lo quiere”
¡Cuántas cosas por las que nos enojamos no serían tema de enojo si comprendiéramos esta verdad! Que es Dios quien determina las cosas desde Su trono en el cielo.
Juan además con gran humildad entendió que era tiempo para que su ministerio menguara y el de Cristo creciera.
Esto es tener la mirada puesta en las cosas de arriba. NO vemos en esta respuesta un interés por salvaguardar intereses personales (como lamentablemente vemos que sí ocurre en algunas congregaciones), sino todo el sentir está puesto en que los planes celestiales tengan cumplimiento.
De algún modo Juan esta diciendo: “lo que importa es que los designios de Dios se cumplan, todo lo demás es secundario, incluyéndonos a nosotros.
Quiera Dios armarnos de este pensamiento, de este sentir, que es el que gobernaba a la iglesia primitiva, y que también gobernó a nuestro Señor Jesucristo.
Que el gran privilegio de ser tenidos por colaboradores en la obra de Dios no se vea empañado por intereses egoístas de figurar o afanes de protagonismo.
Después de todo el único que es digno de verdaderamente recibir alabanza, gloria y reconocimiento es el perfecto, justo y santo hijo de Dios.
Y ante lo que pueda venir a nuestras vidas, seriamos sabios en aplicar este mismo principio: “sólo recibiremos lo que el cielo (la voluntad de Dios) permita que recibamos.”
Ya sea que nos parezca bueno o malo, confiemos en la sabiduría y soberanía de Aquel que todo lo puede y que todo lo conoce.
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Isaías 6:1 “…vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime…”
En esta última parte nos encontramos al profeta Isaías hablándonos de un tema que es tan crucial como los dos puntos anteriormente tratados.
Habíamos dicho que ciertas cosas de nuestra vida le hacen sombra al Señor y a Su Plan para nosotros. Cuando esas cosas (o personas) son quitadas de en medio, avanzamos un paso y llegamos "a ver a Dios". Pero esta visión de Dios no sólo nos permite asombrarnos de descubrir quién es Él, sino que nos entrega valiosa información concerniente “al lugar” que Dios desea ocupar en nuestras vidas.
Isaías vio al Señor “en un trono”. El es el Rey, es el Señor, y el único lugar digno para alguien de esa estirpe es un trono.
El trono sobre el cual está sentado Dios, se encuentra ubicado en lo más alto de los cielos.
Esto nos debe hacer pensar ¿Qué lugar le ofrecemos nosotros en nuestras vidas? Si Él se sienta en un trono alto y sublime, ¿se conformará con menos cuando le invitamos a nuestro ser?
Me apena ver que muchos creyentes apenas le dan a Dios un pequeño rincón en sus corazones. Otros lo mantienen "a raya", apenas lo suficientemente cerca para acudir a Él en sus momentos de aflicción o necesidad.
Un trono representa un lugar de autoridad. No cualquiera se sienta en un trono: Dios ocupa el lugar de máxima autoridad en el universo y por supuesto que Su voluntad e s poder sentarse sobre el trono de nuestro ser y desde allí dirigir nuestros pasos.
Este es un tema que no debemos desestimar: Si no le damos a Dios la potestad para que se siente en nuestro trono, entonces se lo daremos al diablo o nosotros mismos lo haremos convirtiéndonos así en “nuestro propio dios”.
El problema con ello es que de acuerdo a quien nos gobierne serán los resultados que obtengamos en la vida.
¿Quién más que Dios, tiene la sabiduría, el poder y el amor, para guiarnos, guardarnos y proveernos de lo que necesitemos para acabar bien esta difícil carrera?
La gran responsabilidad que descansa en nuestras manos es tremenda. La de sabiamente otorgar la facultad de que alguien se siente en el trono de nuestra vida. Si decidimos bien, tanto nosotros como los que amamos se beneficiarán, si decidimos mal, cuenta daremos y tendremos que encarar las consecuencias y costos de dicha decisión.
En lo que a mi respecta: “Yo y mi casa serviremos al Señor, y le daremos a Él que se siente en el trono de nuestra vida, familia y hogar”. ¿Qué harás tú? ¡Decide bien!
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Isaías 6:1 “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenadas el templo”
Siguiendo con la idea planteada ayer, es indispensable que ciertas cosas que están muy vivas en nuestras vidas y que no nos ayudan en nuestro andar con Dios, hoy puedan morir para dar lugar a lo del Señor en nosotros.
Creo que unos de los errores más serios que hemos cometido los cristianos contemporáneos es pensar que podemos tener todo lo que siempre tuvimos y simplemente agregar a Jesús a esa vida, lo cual es un gravísimo error.
Cristo ha venido a nosotros para darnos una vida nueva, no para parchar la vida vieja.
Si hay algo que yo personalmente critico de algunos líderes del “cristianismo actual” es la liviandad con que se presenta a Jesús como salvador.
Es como si ser salvo fuera la tarea más sencilla de la tierra ¿Lo es?
Adán y Eva tuvieron una gran caída que requirió de un gran sacrificio que nos concediera la oportunidad de una gran salvación. No es correcto que sólo le digamos a la gente: “acepta a Jesús y ya está”. La verdad oculta del tema es que la vida que Jesús nos ofrece, nos va a costar la vida que teníamos antes de Jesús.
La misma historia está dividida de este modo: Antes de Cristo y Después de Cristo, Asimismo en la vida del hombre hay un antes y un después de que Cristo viene nosotros
Isaías pudo ver la gloria de Dios cuando Uzías murió, pero no sólo vio la majestad de Dios, nuestro segundo punto es que él vio “al Señor sentado en un trono alto y sublime”
¿A quién vio? Al Señor. ¿Qué significa que haya visto al Señor? Que vio una figura de autoridad, mejor dicho, la figura de máxima autoridad.
El Señor es el dueño, el amo, el que merece el respeto, el que merece el reconocimiento, el que debe ser servido y servido con temor reverente. Isaías no vio a un viejo amigo, o a un conocido, él vio a Dios, al Eterno, al que todo lo puede, al que todo lo llena.
¿Entiendes? Fue una gran revelación la que este varón tuvo ese día. ¡¡Vio la grandeza de este Señor!!
¿Has tenido tú esa clase de revelación de Dios?
Es esta revelación la que nos cambia en verdad la vida. No es el mero hecho de “recibir a Cristo”, sino el aceptar el “Señorío de Cristo” el que nos cambia la existencia y concede salvación.
Si Cristo no es mi Señor difícilmente puede llegar a ser mi Salvador. ¡¡Qué sencilla pero profunda verdad!! ¿Cómo podría Jesús llevarme al cielo, si no le obedezco en otros asuntos terrenales?
Isaías tuvo el gran privilegio que muchos sinceros hombres y mujeres que asisten a las congregaciones todavía no han tenido: “ver al Señor”.
Ver al Señor le llevó a entender quién era él mismo. En el versículo 5 dice: “¡Ay de mi que soy muerto!”.
Finalmente esta es la verdad que nos puede salvar: “llegar a tener a Cristo como el Señor de nuestras vidas”; no solamente como una buena influencia valórica, o como una muletilla a la cual recurro en momentos de angustia, sino como Aquel que dirige los destinos de mi vida, porque he decidido voluntariamente ponerla en Sus manos.
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Isaías 6:1 “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo”
Recuerdo hace algunos años cuando Dios habló a mi vida por medio de esta escritura que parece no tener grandes revelaciones, pero que aplicada en un sentido espiritual, como toda la palabra de Dios, es de gran valor y utilidad para el propósito de Dios en nosotros de hacernos crecer en Él hasta alcanzar la estatura de un varón (o mujer) “perfectos” en Cristo Jesús.
Muchas veces nos quejamos de que no logramos “ver a Dios”, esto es, de no llegar a comprender lo que Él desea DE nosotros o incluso lo que puede tener PARA nosotros.
Por tiempo buscamos y no logramos comprender cuál sea su buena voluntad para nuestras vidas, y cuando esto ocurre nuestro caminar cristiano se hace monótono y hasta insatisfactorio. Es bien desalentador caminar hacia donde no sabes ¿verdad?
Jesús dijo que el Espíritu Santo nos guiaría a toda verdad, y en este versículo se esconde una de las muchas potentes verdades que el Espíritu de Dios nos quiere mostrar: “para poder ver al Señor, ciertas cosas tienen que morir”
Hay hábitos, costumbres, relaciones, personas, tradiciones y otras cosas que le hacen sombra al Señor en nuestra vida y no nos permiten llegan a verle en SU gloria, en Su esplendor. En otras palabras, nos impiden ver a Dios como realmente es.
Muchos de nuestros conflictos de fe están ahí porque hay cosas en nosotros que nos impiden ver por ejemplo, cuán poderoso es el Señor.
Asimismo hay cosas que nos impiden ver cuánto nos ama el Señor. Hay cosas que nos impiden comprender cuán Santo es el Señor. Hay cosas que nos impiden ver cuán necesario es que nos apoyemos en el Señor, y así sucesivamente.
Para que Isaías pudiera ver al Señor, Uzías, el rey quien además era su tío, tuvo que morir. No es casualidad que justamente después que Uzías muriera, o mejor dicho, que en el año en que el rey terrenal murió, Isaías pudo ver al Rey de los Cielos.
Hay cosas terrenales que deben morir para que podamos ver las celestiales.
Muchas veces les digo a los hermanos de mi congregación “los pastores a veces no dejamos que la hermandad vea al Señor. Porque sin maldad comenzamos a atraer a las personas hacia nosotros, en vez de a Cristo. Cuando eso ocurre es preciso que respetuosamente la oveja le diga a su pastor: “Amado pastor, muévase un poquito hacia el costado para poder ver a Dios”.
¿Qué cosas te están impidiendo ver a Dios en Su Gloria y Majestad?
Dios desea revelarse (mostrarse) a nuestras vidas. Con ese fin nos creó, para que le conociéramos y disfrutáramos de una relación viva con Él, pero lamentablemente hay un cúmulo de cosas que nos impiden verlo, y Él seguirá escondido hasta que nosotros decidamos “sacrificar” (deshacernos de) tales cosas, personas o relaciones.
Con toda seguridad tal como Isaías podremos afirmar entonces, lo que ahora nos parece imposible: “Vi yo al Señor sentado su trono alto y sublime”.
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Mateo 24:13 "Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo"
Comunmente las cosas se empiezan con gran entusiasmo. Cuando decidimos, por ejemplo, hacer un orden de nuestras pertenencias, hay mucho ímpetu al comienzo por sacar todo lo que está amontonado y empezamos a doblar, separar, pero al ir descubriendo tantas cosas ese entusiasmo disminuye y nuestro deseo de ordenar es pospuesto para otro día.
Lo mismo ocurre en casi todo orden de cosas, también en lo concerniente a nuestra fe.
Cuando Cristo llega a nuestra vida es toda una novedad. Él nos hace sentir de maravilla, miramos las cosas desde otra perspectiva, y descubrimos con Él una vida que nos era desconocida.
Al principio todo anda bien. Nos parece que la iglesia es perfecta, el pastor, los hermanos, los cánticos, las enseñanzas, todo es fantástico, pero en el camino nos vamos encontrando con "situaciones", empezamos "a ver los detalles de las personas". Como si lo anterior no bastara, Dios mismo se encarga de mostrarnos "nuestros propios detalles" y nuestro ánimo comienza a decaer.
Por otra parte el enemigo de nuestras almas, ferreo opositor a nuestro andar con Dios se encarga de hacernos la vida más difícil con sus acusaciones y tentaciones.
Casi no nos damos cuenta como empezamos a sentir ganas de "tirar la toalla", de llegar "hasta ahí no más", de no avanzar más.
El Señor mejor que nadie nos conoce y sabe lo que necesitamos. Quizá por el hecho de que El vivió en carne propia muchas de las cosas descritas aquí es que nos advierte de que esta carrera se debe correr hasta llegar a la meta.
No sirve haber participado con Dios por algún tiempo y luego desistir. La virtud de la perseverancia debe ser vista en nosotros los hijos de Dios. Nuestro Padre no es de los que dejan las cosas a medias. Él no es de los que tiran la toalla y debemos reconocer que nosotros no somos nada fáciles de tratar.
Muchas veces le damos al Señor la espalda, le traicionamos, pero Él no desiste en su Plan de querer llevarnos a la eternidad.
Podemos aprender de Jesús que "aun en la adversidad" se sostuvo de la mano del Padre, cumpliendo así la misión que lo trajo a esta Tierra
La biblia dice que "Moisés se sostuvo como viendo al invisible" en momentos de gran prueba y dificultad. ¡¡Lo podemos hacer también!!
Es requisito del Señor que perseveremos hasta el fin. No hay justificativos para anbandonar a Dios, aun si las personas que deberían ayudarnos no lo hacen ¿qué culpa tiene el Señor de ello? ¿Por qué tiene que pagar Él los errores de otros?
El diablo desea que nuestro amor se enfríe (v.12) y desistamos, pero Cristo desea que mientras mas ruda se ponga la cosa con mayor fervor nos aferremos a Él..
El Espíritu Santo nos ayuda en nuestras debilidades e intercede por nosotros, así que no estamos solos en esto. Dios diariamente hace Su parte, a nosotros nos cabe hacer la nuestra y quizá lo mas relevante en ello, sea proponernos de todo corazón que no importando lo que pueda pasar determinaremos perseverar hasta el fin, y el fin mis queridos hermanos, está siempre en las manos de Aquel que es Alfa Y Omega, Principio Y Fin.
La salvación es un regalo de Dios que no podemos ganar, ni comprar, pero que si debemos cuidar con dignidad, con amor y con verdadera gratitud. Al hacerlo, honramos el sacrifico hecho por el Cordero de Dios y somos tenidos "por dignos" de heredar el reino para el cual nuestro Señor nos vino a buscar.
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Juan 21:5 "y (Jesús) les dijo: Hijitos ¿tenéis algo de comer? Le respondieron. No
Este versículo describe perfectamente la realidad espiritual de muchas personas hoy: no tienen que comer.
La comida es parte fundamental de la vida, no es un lujo, ni un accesorio, es elemental, si no comes te mueres. Todo lo que tiene vida necesita el alimento porque de el extraemos las vitaminas, proteinas incluso grasas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo. Por ello la comida es un elemento de primera necesidad.
Tu puedes prescindir de un vehículo, de un televisor o de los aparatos tecnológicos que tanto nos consumen la vida hoy en dia, pero la comida no la puedes postergar. A menos que sea para un tiempo consagrado al ayuno y la oración. Jesús ayunó 40 dias y después de esto tuvo hambre y comió.
Él era Dios en la carne pero no se sostuvo aferrado a su divinidad. Él vivió con las mismas fortalezas y debilidades que todos los hombres de esta tierra vivimos incluyendo el hambre y el sueño, entre otras cosas.
En el texto anterior leemos que Jesús preguntó a los discípulos si tenían de comer. Realmente Jesús sabe todas las cosas. Él no necesita preguntarnos lo que tenemos o nos falta, Él lo sabe. Creeme cuando te digo que Jesús conoce tus necesidades más profundas, tus debilidades, tus fortalezas. Nosotros no sorprendemos a Dios, ¡es Dios quien a menudo nos sorprende!
Jesús habia resucitado y se estaba manifestando a sus discípulos quienes después de su muerte habían vuelto a sus labores anteriores al llamado recibido de parte de Jesús para seguirle. Cuando Dios te llama lo hace en serio, perfectamente claro de lo que pretende al llamarte.
Ellos habian estado por largo tiempo aprendiendo de Jesús, viendo sus obras, escuchando su Palabra y aprendiendo de Su sabiduria, pero ahora Jesús habia muerto y y aparentemente todo lo que habian vivido se acababa, pero ÉL les había dcho que resucitaria y ahora después de haber cumplido (Dios siempre cumple) los está llamando otra vez.
ÉL sabe donde encontrarnos. A menudo cuando le damos la espalda al Señor es para volver a nuestra vida antes de conocerle, por ello Él les encuentra junto al mar de Tiberias, y se presentó en la playa al amanecer. Su pregunta fue clara ¿tienen de comer? La única respuesta verdadaera es: "No, no tenemos".
Es que sin Dios no hay verdadero alimento para nosotros. Todo aquello con que podamos alimentarnos no nos saciará si Cristo no es parte del menú.
Jesús es el verdadero pan que descendió del cielo, ¡Él es verdadera comida, comida que sacia el alma hambrienta!
Nos alimentamos con nuestros sueños e ideales, nos alimentamos tratando de obtener cosas, de tener éxito, tratando de alcanzar las ofertas que el mundo nos pone por delante, pero nada de eso es comida verdadera.
Ellos fueron honestos en decir que no tenian comida, no por el hecho de no haber pescado nada, sino porque todos los peces del mar no pueden saciar el hambre que el alma sin Cristo tiene.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Las cosas materiales no pueden saciar tal necesidad, sólo Cristo, Su verdad, Su Justicia pueden.
Si te encuentras como los discípulos, sin nada que comer, te invito en este dia a elevar esta breve oración a Jesús:
"Señor estoy hambriento y he tratado de llenar mi estómago con muchas cosas que no han dado resultado, he comido mucho sin saciarme. Ahora en humildad te pido dame de tu comida, llena mi alma, mi vida, sacia mi necesidad. Entiendo que sin ti y que fuera de ti, no hay comida de verdad. Perdóname por no haber buscado en ti antes. He buscado en otras partes lo que sólo Tú puedes dar.
Se mi alimento desde este día en adelante. Gracias por escucharme. En el bendito nombre de Jesús, Amén
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1 corintios 16:9 “porque se me ha abierto puerta grande y eficaz y muchos son los adversarios”
La historia del pueblo de Dios es una historia de lucha. Si miramos el AT hallaremos variados testimonios de enfrentamientos que debió encarar el pueblo de Israel para poseer la tierra que Dios le entregaba. En ese tiempo ellos luchaban con armas, pero Dios clarificó para este tiempo final que “las armas de nuestra milicia no son carnales”, que “no es con ejército, ni con fuerza sino con Su Espíritu” que venceremos.
Hemos definido ya que por medio de la predicación del evangelio Dios llega a ser conocido en este mundo y eso es algo que el maligno y sus huestes no están dispuestos a permitir.
Vemos que aquellos que han determinado predicar el evangelio de Dios han encarado la furia del enemigo, la cual se ha traducido en persecuciones y sufrimientos que han padecido los hijos del Señor.
Es que predicar la verdad en este mundo de mentira desata la ira del padre de mentira contra quienes se atreven a desafiarle.
Pablo no es la excepción. Aquí nos participa como Dios le abrió puerta (para predicar, enseñar, testificar del Señor), y no es cualquier clase de puerta, esta es grande, es eficaz, pero muchos son lo que se oponen a esta tarea.
Cada vez que tú determines avanzar hacia Cristo enfrentarás oposición. Los poderes invisibles de la maldad se moverán contra tí intentado persuadirte de no continuar.
Muchos han sido intimidados de tal manera que desistieron de avanzar y se detuvieron espiritualmente. Hoy ya no son molestados, pero ellos tampoco representan ninguna molestia al enemigo y por ende, no son de utilidad para el Señor y Su Causa.
Cuando el enemigo ve que Dios abre puertas para ti, se mueve en contra tuyo. ¿La idea? Intimidarte, detenerte, neutralizarte.
Dios nos ha estado diciendo que abrirá una puerta para nosotros, que derramará ese vino, que llenará nuestras copas con Su Espíritu.
David decía “unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando” ¿entiendes lo que eso significa, el privilegio de recibir tal favor de parte del Señor?
Podemos esperar que al ser favorecidos por Él de este modo, el enemigo se levante molesto por nuestra “túnica de colores”. Vendrá en oponiéndose intimidando. Planeará ataques buscando destruir nuestra fe en Cristo., buscando detenernos.
Yo estoy enfrentando la furia del enemigo. Este utiliza a cualquiera que esté dispuesto a serle útil: extraños o cercanos a uno. Así que los adversarios se pueden levantar de cualquier parte pero duele mucho más cuando estos vienen de entre los cercanos.
El mismo David en Salmos 55:12-14 se lamentaba que la traición, vino de un “al parecer intimo mio, mi guía y mi familiar”.
Pablo fue traicionado aun por hermanos: “Demas me ha desamparado amando este mundo” (2 Tim 4:10)
Estos hombres enfrentaron la ira del maligno a causa de lo que hacían para Dios, a causa de tener puertas abiertas.
Su mayor virtud fue perseverar en fe, creyendo a Dios, aferrándose a sus promesas y avanzando a pesar de las dificultades.
De esto se trata todo, debemos avanzar. Lo que Dios ha mostrado como parte de Su Voluntad debe ser hecho. Necesitaremo fe oara creer que Dios obrará en algún momento del camino, que no nos entragará en manos de nuestros adversarios.
Por otra parte, es en medio de esta ferrea oposición del diablo que Dios hace grandes manifestaciones de Poder y de su salvación.
Con voluntad firme y determinación veremos la gloria de Dios. No te dejes intimidar.
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Proverbios 14:23 “En toda labor hay fruto más las vanas palabras de los labios empobrecen”
Es interesante notar que mientras más caminamos por los senderos del Señor vamos descubriendo Su manera ver y hacer las cosas, que la mayoria de las veces dista mucho de la nuestra.
Hay conceptos entre el pueblo de Dios que resultan ser hasta contraproducentes para nosotros porque los mal interpretamos.
Nuestro texto hoy nos presenta un asunto muy serio, respecto al “quehacer” en la vida cristiana.
Muy comúnmente deeamos que Dios haga cosas para nosotros, para su obra. Y como sabemos que ÉL es Omnisciente y Omnipotente, nos sentamos a esperar que “Dios haga TODO”.
En otros casos el pensamiento es: “Él es Dios y si El quiere, me concederá tal cosa”. Y aunque eso es cierto, hay un peligro detrás de esa idea porque puede convertirse en una media verdad de la cual nos debemos cuidar.
Dios desde el principio ha involucardo al hombre en Sus propósitos, en sus planes. Desde el Génesis otorgó a Adán la facultad de producir, de trabajar para Él.
Es así como vemos en la Palabra de Dios que le encomendó a Adán nombrar a los animales, por ejemplo. O labrar el huerto.
Es que Dios sabe que las cosas no pasan por sí solas, se requiere intervención, se requiere trabajo para que haya fruto, y los cristianos hemos malentendido la fe, creyendo que tener fe significa sentarse a esprar que Dios lo haga todo ¡¡Craso error!!
Cristo dió el puntapié de un choque entre 2 reinos: el de las tinieblas y el de la luz. Él comenzó lgo pero encomendó a los discípulos continuar la obra, y ellos viendo el ejemplo de Jesús trabajaron arduamente en esta tarea.
Hoy día somos más dados a tener buenas intenciones que a trabajar para transformar esas buenas intenciones en cosas concretas y que puedan trar fruto.
Dice también la escritura “el labrador para participar del fruto DEBE trabajar PRIMERO”.
Así que el concepto de trabajar para obtener fruto atraviesa toda la escritura, porque esa es derechamente la voluntad de Dios.
Debemos dejar la flojera espiritual, debemos sacudirnos del polvo que produce la inactividad y levantarnos del sueño, porque Jesus dijo “que nuestra redención estaba cercana”.
Necesitamos comprender que para que haya fruto debe haber trabajo, y si queremos ver ciertos resultados en Dios tendremos que esforzarnos por ellos y disponernos a pagar un precio.
Dios podría hacerlo todo solo pero SU plan es hacernos socios suyos, colaboradores de esta santa causa de redimir las almas.
Cristo vino, pagó el precio, murió, resucitó, equipó a la iglesia y le encomendó hacer la siguiente parte de la tarea: predicar con palabras y con obras.
En toda labor, en todo trabajo habrá alguna clase de fruto. Pero si nos sentamos a solamente hablar, las cosa seguirán igual.
Alguien una vez dijo: “lo que la iglesia necesita es “ORACCIÓN”.
Yo estoy de acuerdo y me atrevo a decir que Dios también.
Trabajemos mientras que el día lo permite. Cuando es de noche poco se puede hacer, haciendo obras dignas de nuestra condición de hijos de Dios, dignas de arrepentimiento, para que el Señor no tenga que reprendernos por nuestra tibieza y falta de celo.
Dios no es flojo. Jesús testificó que “hasta ahora el Padre trabaja” (y Él Hijo también) ¿No crees que deberíamos hacer lo mismo?
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Mateo 8:2 “y he aqui vino un leproso y se pòstró ante Él diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme”
Gracias a Dios el tema de la lepra no tiene mucho que ver con nuestra realidad social.
En nuestros paises no se encuentra casos de gente que padezca de esta enfermedad. Y que bueno que asi sea.
Los leprosos estaban restringidos en el tiempo de Jesús. No se les permitia acceder a todos los sitios a los que el resto del pueblo si tenía aceso. Esto a causa de su condición.
Asimismo la lepra podía atribuirse como una condición de desfavor de parte de Dios. La lepra era sinónimo de pecado, mas bien de juicio de Dios sobre esa vida pecadora y por tanto, los leprosos no tenían muchas posibilidades.
Me imagino cuántas veces los leprosos habrian rogado a Dios se apiadara de su triste condición de vida, asi como nosotros rogamos al Señor que nos ayude en esa materias que tanto nos complican la existencia. Y siendo bien honesto, el leproso no tenía vuelta.
Pero un buen día Jesús venía de descender del monte y se le aproximó un leproso.
Este hombre rompió todas la barreras convencionales y seguramente habiendo oido de las maravillas realizadas por Jesús, se postró ante Él y humillado desde tierra rogó: “si quieres puedes limpiarme”.
Este leproso sabía que no era cuestión de capacidad de parte de Jesús, sino de voluntad. Nadie podría poner en duda el gran poder que había en Jesús para sanar toda clase de enfermedades incluyendo la lepra. Si Él podia levantar muertos ¿qué tan grande desafío podía representar la lepra?
Sin embargo, este hombre que seguramente no tenia un gran conocimiento teológico, entendió un principio que a nosotros nos cuesta la vida entender: la soberanía de Dios.
El porqué Dios sana a uno y no a otro es un asunto que a muchos les ha quitado el sueño por años.
Que Dios determine ayudar a uno en el instante y tomarse su tiempo para ayudar a otro, es algo que nos turba a veces.
Por ello es importantísimo llegar, sino a comprender, al menos a aceptar de buena forma la soberanía con que Dios interviene en los asuntos de los hombres.
El leproso entendió algo fundamental: “Él puede sanarme, pero no está obligado a hacerlo”.
El leproso dejó esta decisión en las manos correctas, en las manos de quien realmente debía estar, el Señor, y el Señor decidió que era su voluntad sacarle de ese miserable estilo de vida y lo sanó.
Bastó un par de palabras (“quiero, se limpio”) para cambiar años de triste existencia, de rechazo, de no tener más expectativa que sobrevivir, y llevar a este hombre a una clase de vida donde todo era posible ahora.
Asi de rápido Dios podría cambiar nuestras circunstancias hoy día. La cuestión no es poner en duda su capacidad para hacerlo, sino de entender como esto encaja con el plan perfecto que Dios trazó para nuestras vidas.
Que Dios puede cambiar nuestras vdas no es algo que podamos poner en duda, que quiera hacerlo como nosotros deseariamos es un tema muy debatible. Pero hay algo más.
Si Cristo no hubiera deseado “limpiar” a ese leproso, estoy seguro que al menos no hubiera negado darle “las fuerzas” para vivir el día a día y poder llegar a la meta de todas formas.
Quiera el Señor decir a esa angustiada petición tuya: “Quiero”, pero aun si guardara silencio no es porque no nos haya escuchado, simplemente tiene un mejor plan en mente y nos dará las fuerzas para llegar a la meta de todas formas. Eso no lo debemos dudar.
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1 Juan 1:5b "...Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en Él"
La escritura enseña que Dios es luz.
Es una maravilla contar con la bendición de tener a este Dios de luz, especialmente cuando vemos que el mundo se oscurece cada vez más por causa de las tinieblas.
Las tinieblas representan la maldad, lo oculto. Aquello que uno hace a escondidas porque es prohibido o censurado.
Curiosamente nos escondemos para hacer lo que sabemos no cuenta con la aprobación de Dios o la sociedad. Es cierto que el pudor es algo que se ha perdido, pero aun quedan algo de moral en las personas.
Tristemente la inmoralidad ha cundido como hongos en la humedad y cada vez los estándares son más bajos.
Hoy aceptamos como normal aquello por lo que hace 10 años nos hubiéramos ruborizado.
En nombre del progreso hemos hecho vista gorda de los valores de Dios y hemos instaurado nuestra propia escala "torcida" de valores.
Valores humanistas por cierto, que no tienen en cuenta al Señor.
No olvidemos que es el humanisno el que encuentra atroz la idea de que un Dios de amor pudiera condenar a los malos a un infierno de fuego.
Ese mismo humanista que piensa lo anterior, permite el aborto, y se convierte asimismo en un pequeño dios teniendo facultad de juzgar sobre la vida o muerte de una criatura indefensa.
Fue Jesús quien dijo: "si la luz que hay en ustedes es tinieblas, (¡imagínense!) cuántas más no serán las mismas tinieblas"
Necesitamios la luz del Señor para iluminar el sendero por el que caminamos. Que a nosotros nos parezcan normales ciertas cosas no significa que lo sean y en un mundo donde la mayoria no ve mucho a causa de las tinieblas, la luz de Dios se vuelve imprescindible, si queremos andar libres de tropiezos.
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Apocalipsis 2:5a “Recuerda, por tanto, de donde has caido…”
Está más que claro que el deseo del Señor es llevarnos a arriba De hecho Cristo descendió del cielo para poder mostrarnos el camino (Él es ese camino) hacia arriba, de vuelta a la comunión perdida con el Padre.
Así que justificadamente podemos afirmar que la voluntad del Señor es llevarnos hacia arriba a esas moradas que Él fue a preparar para que los que estan en la tierra con Él puedan estar también junto a Él en el cielo.
Por tanto, la caída en la vida cristiana es siempre un problema.
La única “caida aceptable” para el Señor es cuando caemos en reverencia ante Su Majestad y nos postramos para adorarle.
Cualquier otra forma de caida no es aceptable ni conveniente, porque si bien caer no cuesta nada, levantarse de las caídas es bien complicados a veces, no sólo por el mero hecho de caer, sino por las heridas que quedan producto de tales caidas.
Hay marcas que no se borran. Quedan como cicatrices y nos recuerdan episodios tristes y a veces vergonzosos de los cuales nunca quisiéramos tener memoria.
Gracias damos a Dios que perdona nuestros errores (cuando hay verdadero arrepentimiento, claro está), pero Él no borra las consecuencias de tales errores y nos manda “hacernos cargo” de ellos.
Ahora bien, hay caidas estrepitosas y que vienen producto de algún evento inesperado del camino, pero creo que la mayoría de las caidas son anticipadas por el Señor. Me refiero a que Dios nos avisa, nos da la señal de alerta con la intenión de que no tropecemos, que evitemos el golpe y subsecuente dolor que este acarreará.
Lamentablemente, muchas veces no estamos lo suficientemente apercibidos o sensibles a las señales de Dios y caemos y llevamos el daño.
La misma escritura enseña que Dios usa ministros suyos para hablarnos a tiempo y aun fuera de tiempo. Dios no se deja sin testimonio, ¡¡Él es muy fiel!!
El Señor en nuestra porción de la escritura dice “recuerda de dónde has caido”
Para poder volver al lugar donde estábamos antes de caer necesitamos hacer un alto en el camino y mirar un momento atrás.
Dios sin lugar a dudas desea que evaluemos la manera en que estamos viviendo nuestro cristianismo y que hagamos los cambios necesarios de modo que nuestro andar con Él sea seguro y estable.
El Señor es bondadoso y muy paciente. Dice que “Su benignidad nos guia al arrepentimiento” y el arrepentimiento es la llave que abre las puertas de la salvación.
Si está caminando con Cristo hacia adelante y arriba, sólo te animo a que continues en esa senda.
Pero si llegas a encontrar que te has estado deteniendo y que tu devoción por el Señor (por las razones que sean) ha mermado en vez de aumentar, entonces te invito fraternalmente a que examines tu vida y puedas hacer memoria para recordar de dónde has caido, en que momento de tu caminar dejaste anbandonados el celo y la devoción por el Señor y Su obra.
Todo el propósito de Dios es llevarnos arriba y caer no contribuye para nada a ese Santo plan.
Nuestra redención está cada vez más cerca. No nos descuidemos ahora que el rapto es una realidad inminente.
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1 Pedro 4:19 “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel creador y hagan el bien”
La voluntad de Dios ¡Qué gran tema para compartir! ¡Cuántos libros se han escrito tratando el asunto!
El pensamiento típico es: “si yo supiera cuál es la voluntad de Dios para mi, todo sería más fácil”. ¡Qué gran equivocación!
Me he dado cuenta que lo más dificil del camino no está en llegar a conocer la voluntad de Dios. Esta, de alguna forma nos es revelada.
El verdadero problema comienza una vez que la conocemos.
Digo esto considerando el versículo anterior.
Muchas veces las voluntad de Dios es precisamente lo que queríamos y todo bien. Es maravilloso y alentador cuando Dios nos concede las peticiones del corazón.
Pero hay ocasiones en que Su Voluntad nos lleva por caminos que no hubiéramos deseado transitar. Es en estos casos cuando este versículo cobra mayor valor.
Cuando pacedecemos sale lo que verdaderamente tenemos dentro.
Los padecimientos sacan a flote cosas que no pensábamos que estaban hundidas en el alma. Por esa razón el Señor nos conmina a encomendar nuestras almas al fiel creador y pone de manifiesto una cualidad que a nadie más que a Dios se le podría adjudicar con mayor propiedad: la fidelidad.
El Fiel Creador guarda nuestras almas si las encomendamos a Él.
No es extraño que al padecer afloren en nosotros sentimientos pensamientos y por supuesto la tentación, de hacer lo malo.
Es tan asertivo de la palabra que nos exhorte aquí a “hacer el bien”.
¡Cuán tentados somos a lo malo cuando padecemos! Especialmente en los casos en que nuestro padecimiento nos lleva a sentirnos impotentes o a pensar que las cosas que nos están aconteciendo “son injustas”.
Esto sin lugar a dudas es lo que el maligno desea impregnar en nosotros con la finalidad de atribuir despropósitos a la obra de Dios.
La idea del enemigo es llevarnos a cuestionar la Soberanía para actuar sobre nuestras vidas por medio de tales circunstancias.
Ejemplo de ello son los padecientos de Job de los cuales el varón de Dios salió invicto porque no atribuyó a Dios despropósito alguno en todo lo que permitió.
El enemigo buscará la manera de hacernos cuestionar a Dios y rebelarnos contra lo que nos pasa.
Es bueno que Dios nos recuerde que si padecemos según Su voluntad debemos encomendar nuestras almas a Él y hacer el bien.
El fiel creador sabe lo que es mejor para nosotros y Él puede hacer que las peores circunstancias, aún los padecimientos, se tranformen en las mayores bendiciones de nuestras vidas.
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Salmo 23:2 “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”
¡¡Es tan alentador encontrarnos en la escritura con porciones como esta que revelan la buena voluntad y preocupación de Dios para sus ovejas!!
Especialmente en un mundo marcado por la convulsión de ritmos que no dejan lugar al descanso, versículos como este se transforman en un verdadero oasís para el alma cansada.
El hecho de estar comenzando recien el año tiene un efecto psicológico interesante. Por alguna razón uno se siente renovado.
Quizá no haya todavía salido a vacacionar ni gozado del tiempo de descanso legal que los trabajadores tienen como derecho (¡gracias a Dios por esa derecho!), pero estar en un nuevo año nos transporta a un nuevo escenario y juntamente con ello, nacen nuevan fuerzas.
Sin embargo, a contar de marzo (para quienes leen desde el extranjero, Marzo es un mes temido por los chilenos) empieza la avalancha de compromisos y tareas “a toda máquina” y es entonces cuando el descanso se convierte en la posesión más anhelada.
Nuestro buen Dios, que nunca nos abandona, nos ofrece en su palabra esta bendita oportunidad en cualquier época del año.
Este conocido salmo del pastor, deja entrever el plan que Dios tiene para nosotros su ovejas.
Dios ha planeado que podamos descansar.
En medio de todo el ajetreo y afanes que inevitablemente se agolpan en la vida de las personas, nuestro buen pastor nos recuerda que Él ya ha provisto un lugar especial, ya ha hecho los arreglos para que podamos decansar.
¿Qué clase de lugar es ese?
Pues bien, tratándose de ovejas creo que no podría haber un mejor lugar que “delicados pastos”.
Dios siempre conoce tanto lo que nos gusta como lo que nos conviene, y mejor aún ¡¡sabe cómo, dónde y cuándo darnoslo!!
Jesucristo, el buen pastor, el mismo que dió la vida por las ovejas, no sólo nos promete que nada nos faltará, sino también nos nuestra que en su perfecto plan hay espacio suficiente para gozar de delicados pastos, para comer y poder descansar.
Por su parte, el agua tiene un efecto tranquilizador. No sólo es crucial para el hombre por la necesidad que nuestro organismo tiene de este vital elemento, sino que además produce en nosotros un efecto relajador.
Sentir y ver correr el agua, es una excelente terapia para el alma agobiada. Yel Señor posee la mejor agua del universo.
Su voluntad para nosotros incluye que bebamos de su agua viva y además que esa agua viva, así como un rio, fluya constantemente dentro de nosotros.
Cuando los meses de convulsión te estén alcanzando recuérdale a tu alma que el Señor ha provisto delicados pastos para el hambriento y aguas de reposo para los sedientos.
Alguna vez Él alimento las multitudes de manera milagrosa y nos maravillamos, hoy Él sigue deseando dar de comer al hambriento y beber al sediento porque Su corazón compasivo no ha cambiado y todavía tiene el poder de hacer milagros para quienes lo pueden creer. ¿Puedes creerlo?
Todavía al mirar las multitudes las ve como ovejas que no tienen pastor.
Ven al buen pastor de las almas, a Jesucristo el Señor y come y bebe porque largo camino te resta.
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Apocalipsis 3:8 “He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual ninguno puede cerrar…”
Pienso que el término del año es una buena oportunidad para que simbólicamente determinemos comenzar otra vez.
El Señor Jesús es quien tiene la facultad de abrir las puertas pero somos nosotros los que decidimos entrar o no por ella. Dios no nos empujará para entrar.
Seguramente nos señalará el camino, pero está claro que hay decisiones que debemos tomar nosotros, y en eso Dios es un caballero y nos respetará.
Por la misma razón es imprescindible que esas decisiones no sean tomadas a la ligera por las consecuencias que pueden traer para nosotros y los nuestros.
Pero esta es una oportunidad que se da una vez al año: “cerrar simbólicamente un capítulo, que en unos casos pudo haber sido muy malo y quisieras dejarlo, o incluso muy bueno pero sabes en tu interior que hay algo mejor ¡¡e ir por ello!!
Creo que el año nuevo trae consigo esta posibilidad y sería bueno aprovecharla.
Dios nos ha permitido estar en contacto por un par de meses a través de estos devocionales. Los cuales he escrito delante de Dios, en el temor de Dios y con la inspiración de que ellos puedan ser instrumento en las manos de Dios para hablar a tu corazón, para ayudarte a examinar tu caminar, para animarte, para exhortarte, para recordarte que Él es el único camino seguro.
Quiero terminar este año diciéndote “cree al Señor, toma la oportunidad de esta puerta abierta, entra por ella con fe, y deja que Dios te dirija el siguiente año hacia los propósitos que Él tiene para tu vida. Sus propósitos siempre son buenos (aunque a veces no lo parezcan), mil veces mejores que los nuestros”.
Yo, como servidor de Cristo, con humildad te bendigo y deseo para ti y los tuyos que el Señor pueda reinar en sus vidas en este año.
Que las decisiones que tomes el 2010, te lleven más cerca de Él.
Como las estrofas de esta canción podamos decir:
“Yo sólo quiero estar donde tú estás, viviendo a diario en tu presencia”.
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Lucas 15:18 “me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre he pecado contra el cielo y contra ti”
Estas palabras fueron pronunciadas por el hijo pródigo. Un hijo que teniendo junto a su padre todo lo necesario para vivir una buena vida (en todo sentido), prefirió tomar su parte de la herencia para ir a vivir perdidamente (v.13).
Este hombre indudablemente cometió un grave error prefiriendo lo malo. Es un error porque al optar por este camino se metió en problemas, mientras que al vivir bajo la cobertura del Padre no tenía mayores dificultades.
Podemos afirmar con seguridad entonces que este hombre pecó y gracias a Dios fue él mismo quien se dió cuenta de ello.
Como lo señala el versículo el hijo reconoció haber pecado contra el padre, pero también reconoció haber pecado contra el cielo.
Contra el padre por cuanto le pagó mal a quien le había hecho bien. Pecó contra el padre porque prefirió una vida licenciosa, de pecado, de bajeza moral y espiritual, antes que la vida ordenada que el padre le ofrecía junto a él.
El hecho que hubiera querido ir a vivir perdidamente significa algo. Denota una insatisfacción. Había algo en esa vida al lado del padre (algo negativo por cierto) que él quería y no encontraba allí.
Al irse en pos de ese sueño se dió cuenta de la realidad: esa vida que parecía buena era sólo un espejismo, la única vida buena que existía el YA la habia conocido y ¡¡horror!! la había desperdiciado.
Junto al padre tenia una vida, mientras que en su condición actual y a punta de humillaciones, apenas “sobrevivía”.
En verdad pecó contra el padre. Fue un necio, un mal agradecido. El padre le habia dado estatus de hijo y el quería vivir como un bastardo (le invito a revisar la definición de esta palabra).
Este hombre reconoció también que habia pecado contra el cielo. Claro, Dios le observó en cada uno de sus caminos torcidos, de sus desatinos. En cada una de las acciones pecaminosas en las que decidió involucrarse, Dios fue testigo ocular.
Es que no hay forma de escapar de la mirada del Señor. Nos podemos alejar de Su Casa (la iglesia) pero no de su mirada.
Así que en verdad pecó contra el cielo y contra el que está sentado en el trono de los cielos, contra el Omnipotente.
¿Por qué? Porque no honró a su padre, como Dios demanda en su Palabra. Todo lo contrario, con esa vida perdida le deshonró. Dehonró al padre mal gastando lo que el padre con trabajo habia obtendido para el como heredero.
Esta historia es triste ¿verdad? Al leerla nos parece tan injusta la actitud del hijo, le encontramos tan poco sensato y a la vez tan falto de cordura en preferir esa clase de vida antes que la que su padre le ofrecía amorosamente.
Lamentablemente esta es NUESTRA HISTORIA.
¿Cuántos de nosotros escogemos lo malo en contra de lo que nuestros padres terrenales (y el Padre Celestial) nos han enseñado?
¿Cuántos de nosotros en un afán por descubrir el mundo, decidimos vivir perdidamente y le damos la espalda a Dios?
¿Cuántos que alguna vez experimentaron el toque de Dios, Su Amor, Su Sanidad, Su Provisión y Protección, en un deseo desordenado, se apartaron de Él, en pos de sueños que no lograron y que hoy dia les tienen maltrechos y angustiados?
Hay algo bueno dentro de todo lo malo que hizo el hijo pródigo y debemos ser justos en mencionar:
Primero, reconoció su condición de necesidad (v.17)
Segundo, se humilló y reconoció su pecado (v.18)
Tercero, y tal vez esto sea lo más elogiable porque a la postre posibilitó su restauración, “decidió levantarse”
Muchas personas que “caen”, se lamentan de su caida, lloran por su estado, se culpan y culpan a otros, se excusan, se justifican, se enojan, pero no hacen lo único que les ayudará a continuar: “levantarse”.
El hombre dijo: “me levantaré” y con la misma determinación que un día abandonó al padre, ahora se levantó para ir (humillado, ya no con altivez, sino con un corazón que habia aprendido la lección) de vuelta a él.
¿El resultado? Restauración.
El padre lejos de increparlo le recibió brazos abiertos, hizo fiesta por haber recuperado a un hijo que el sabía estaba muerto (lo estaba en delitos y pecados), mas ahora Dios le habia revivido.
El padre le alimentó, le vistió de ropa y calzado y como siesto no fuera suficiente, le puso anillo en el dedo. ¡¡Asi es nuestro Padre Celestial!!
Si tu has sido un pródigo con él, si le abandonaste para ir detrás de aquello que te rompió el corazón (un amor, un trabajo, un sueño quizás) y te dejó en la bancarrota espiritual, ¿por qué no te levantas y vuelves al Señor, a tu Padre Dios, antes que termine este año?
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Colosenses 2:10a “y vosotros estáis completos en Él…”
El hombre moderno se haya a sí mismo en una loca carrera por conseguir “aquello” (que muchas veces ni siquiera está claramente definido) que le hará sentirse pleno.
¿Cuántas de las cosas que compramos y que nunca llegamos a ocupar son la respuesta impulsiva que concedemos a este deseo por tener algo que nos llene?
Algunos piensan que teniendo más dinero estarán plenos. Otros menos materialistas, creen que es mediante una buena relación con sus familiares. Otros buscan en las religiones. Otros en hacer buenas obras, y asi sucesivamente.
El apóstol Pablo fue directo con los hermanos de Colosas, les dijo claramente que nosotros (los cristianos) “estamos completos en Él”
Eso significa que ya no nos falta nada.
Una vez que Cristo viene a nuestras vidas somos completados. Aquello que nos faltaba y que buscábamos sin saber bien dónde o cómo encontrarlo, es por fin hallado cuando Cristo llega a nosotros.
Un cristiano puede desear muchas cosas, pero que le falte algo, es otra totalmente distinta.
Al llegar Jesús esa necesidad fue suplida una vez y para siempre. Él llenó la medida de lo que nos faltaba y nos dió todavía más.
Piensa por un momento en la plenitud que tuviste cuando Cristo vino a tu ser. Todo cambió dentro de tí ¿no?. Muchas cosas por fuera siguieron igual, pero dentro hubo una revolución, un santa revolución.
Jesús suplió en ese minuto la necesidad de tu alma y te permitió mirar por primera vez la vida con otros ojos. Adiós angustias, adiós temores, adiós rencores. Cristo había llegado con su luz disipando las tinieblas de tu alma. Y esta luz de Cristo no sólo disipó la oscuridad sino que trajo gozo a nuestro ser.
La pregunta es ¿Qué pasó? ¿Qué nos hizo sentir nuevamente la necesidad de algo más?
No que necesitemos algo más, pero el enemigo de nuestras almas nos convence (¡cual spot publicitario!) que nos falta algo aún.
Por ello he considero oportuno recordarnos las palabras de Dios a la iglesia de Colosas: “Estamos completos en Él”. Esto no es por sentir sino por convicción por fe.
Si Dios dice que Cristo era lo que en verdad faltaba y Si Cristo vive por la fe en nuestros corazones, entonces no hay más que hablar, la última palabra ha sido dicha por el Señor y entonces estamos completos, plenos en Él.
Adán y Eva no necesitaban nada, estaban completos en Dios y en la vida que Dios les había dado, pero la serpiente vino (como viene a nosotros hoy) intentando convencerles de que a sus vidas les faltaba “algo”. ¡¡Que gran mentira!!
Al creer al diablo ellos perdieron TODO, porque en verdad YA tenían TODO.
No creas a las mentiras del enemigo que se disfraza de muchas formas para tratar de quitarnos lo que Dios nos ha dado.
Cristo es la medida perfecta de plenitud, y si lo tienes a él ya no necesitas nada más.
Todo lo demás, esposa, esposo, hijos, casa, trabajo, amigos, es añadidura, por la cual damos infinitas gracias a Dios pero, aunque todo lo anterior faltara (y podría llegar a faltarnos, sólo Dios sabe) todavía estamos completos en Él.
No te dejes convencer por el diablo y sus mentiras de que algo te falta. Satanás vino a robar a matar y destruir, y eso no lo debemos olvidar.
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Ezequiel 37:7 “Y me dijo: hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehova, tú lo sabes”¡¡Quien mejor que el Señor conoce todas las cosas!!
Es Dios quien maneja cada detalle concerniente a lo creado. No podemos olvidar que la creación de todo lo existente fue idea Suya.
En lo cotidiano nos enfrentamos a tantas cosas que nos hacen ver y sentir lo pequeño que somos. Nos duele no poder solucionar ciertos temas que son sensibles para nosotros.
La verdad es que a veces, más que dolor o tristeza, es la impotencia. Sentir que por más que queramos, las cosas no cambian porque no está en nuestra mano hacer tales cambios.
Por supuesto hay aspectos que Dios ha entregado en nuestras manos y no pobemos esperar que Él haga lo nos ha encargado a nosotros hacer.
Devolverle “la pelota” al Señor no ayuda, especialmente cuando Él Sabe que en eso, nosotros si tenemos injerencia y poder de resolución.
Pero aquí el Señor le plantea al profeta uno de esos imposibles: ¿vivirán estos huesos?
¡Qué pregunta! El mismo Profeta dice que estaban SECOS EN GRAN MANERA (v.2b)
¿Te has visto confrontado por situaciones de esa naturaleza? ¿Situaciones que simplemente te sobrepasan? ¿Hay en tu vida huesos secos?
Los huesos secos representan muerte. Ya no hay carne, ni músculo, ni tendones, ni piel, sólo huesos y muy secos.
Creo que de un modo u otro todos tenemos algún hueso seco por ahi. Areas de infertilidad que deseariamos poder arreglar.
La respuesta del profeta es sobresaliente y reveladora del conocimiento que tiene de Su Señor: “Señor Jehová, tu lo sabes”
¿Quien sabe mejor si algo puede vivir (no importando cuan muerto parezca) que el Dios de toda vida?
Sabia respuesta: “Señor tu lo sabes”.
Ezequiel está diciendo: “Señor, yo veo la realidad de estos huesos y humanamente es imposible que vivan, pero Tú eres Dios y si tu determinas que vivan, entonces vivirán sin nadie pueda hacer algo para evitarlo”.
Pedro fue confrontado por Cristo después de la negación. Tres veces le negó, tres veces el Señor le hizo la misma pregunta. Tal vez para confirmar por cada negación hecha.
Finalmente, Pedro pronuncia las mismas palabras de Ezequiel: “Señor, tu lo sabes”
Hay una gran lección que aprender aquí y es esta: “es completamente irrelevante cuan fea se vea una situación, o cuan perdido sintamos que está nuestro caso, o cuan irreversibles parezcan las consecuencias de ese error que cometimos, Dios todavía puede hacer lo que quiere porque Él PUEDE.
Necesitamos reconocer que nosotros no sabemos y Él si. ¿Cuántas veces somos nosotros los que damos por terminado un asunto sin esperar la última palabra del Señor?
¿Cuántas veces tiraste la toalla porque las cosas se veian feas, parecían irreversibles, pero no esperaste la palabra del Señor?
Nos conviene aprender esta lección, que por sencilla que parezca es profunda y será de gran provecho para no perdernos los propósitos de Dios. “Yo no sé, tú tampoco sabes. Pero el Señor si, el Señor lo sabe todo”
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Mateo 11:29 “...y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón...”
Por estos días el mundo secular y religioso se pone de acuerdo para conmemorar la natividad de Jesús. Sin afán de querer polemizar, de acuerdo a los estudiosos (eruditos) bíblicos, hay una discrepancia respecto de la fecha del presunto nacimiento de Jesús. Y a la luz de la evidencia existente, Jesús habría nacido en el mes de Septiembre y no en Diciembre. Pero eso es materia que sería importante revisar de modo personal.
Lo que si está claro, es que más allá de la fecha exacta, sabemos que Jesús nació en un establo, rodeado de animales, porque no se halló lugar para ellos (José y María) en alguna posada.
¡¡Que muestra tan preciosa de humildad que el Señor de Señores, Príncipe de los pastoess, Rey de Reyes e Hijo unigénito del Padre fuera a nacer en semejantes condiciones!!
Cristo nació en un lugar que representa humildad. Él, siendo quien era (es y será, por los siglos) pudo haber nacido en la mejor posada de su tiempo. Pudo haberse hospedado en el RADISSON de su días o en la mejor clínica maternal. Sin embargo, nació rodeado de animales.
¿Cuántas veces nos complicamos la existencia buscando “lo mejor” en términos materiales, porque decimos somos “hijos del Rey y merecemos lo mejor”?
¿Por qué no aplicó ese concepto al que por esencia es Hijo del Rey?
En Cristo nació "lo mejor de lo mejor" que este mundo jamás tuvo, y no nació en el mas extraordinario lugar existente en la tierra.
Yo creo que deberíamos en ese aspecto revisar en la escritura para no tener una apreciación indebida de las cosas.
Jesús no sólo nació en esas condiciones sino que vivió de manera sencilla y humilde.
Una de las caracteristicas que más destaca de la iglesia primitiva es su sencillez. Dice la escritura que "compartian con alegria y sencillez de corazón", que es otra manera de decir “con humildad”.
Humildad no es pobreza. Cristo era (nunca dejo de serlo) rico, pero se despojó de su gloria y posición junto al Padre, en lo más alto de los cielos para venir a enseñarnos que a Él le agradan las cosas sencillas.
Pablo provenía de una familia acomodada y ¿qué hizo? ¡Se despojó!
Estimó todo lo que tenía como basura como y algo que no tenia en verdad valor comparado con Cristo.
El mundo nos trata de introducir el pensamiento equivocado. Humildad no es sinonimo de pobreza.
Hay muchos que teniendo abundancia de recursos son pobres en espíritu.
¡¡Cuánta gente hoy nace en las mejores clínicas, rodeados de lujos inclusive!!
Pero a ninguno se les ha dado coros de ángeles que anuncien su venida al mundo, ni tampoco que sabios de regiones lejanas vengan a adorarles.
Jesús dijo que aprendiéramos de Él a ser mansos y humildes de corazón.
No dijo que aprendiéramos a “actuar con mansedumbre” sino a “volvernos” mansos de adentro.
La riqueza de Jesús en el más amplio sentido de la palabra, excede con creces nuestro entendimiento, y aun asi nos llama a imitarle en su humildad, a vivir contentos con lo que tenemos, a ser agradecidos con la provisión que Él nos da.
Después de repensarlo vuelvo a decirlo: “humildad no es sinónimo de pobreza”, del mismo modo que “casa no es sinónimo de hogar”.
Una casa el dinero la puede comprar, pero ¡¡un hogar!!, eso es otra cosa...
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1 Samuel 22:1 “ y yéndose de allí, huyó a la cueva de Adulam; cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él”.
Esta lectura habla de David. El joven que mató al gigante Goliat; el hombre conforme al corazón de Dios; el que cometió adulterio con Betsabé.
David, el dulce cantor de Israel que por ese tiempo venía huyendo del rey Saúl, especialmente de los celos que Saúl sentía por este joven de quien se cantaba “Hirió Saúl a sus miles y David a sus diez miles”.
Queda perfectamente retratado aquí lo destructivo que puede ser cuando un hombre o mujer tiene celo de la obra de otro. ¡¡Dios nos guarde de sentirnos envidiosos de los logros que otros, ya sea por habilidad, destreza o simplemente mucho esfuerzo y trabajo pueden conseguir!!
De modo que David huye a una cueva. El lugar se llama Adulam, y para mi no es coincidencia que llegara allí porque si habia algo que David necesitaba en ese minuto era un refugio y esto es precisamente lo que Adulam significa: “refugio”
¿Cuántas veces te has sentido necesitado(a) de un Adulam?
Una cueva no es tal vez el lugar más cómodo para refugiarse pero al menos cumple el objetivo.
Si analizamos más detenidamente, hallaremos que una cueva se caracteriza por ser un lugar oscuro y húmedo en la mayoria de los casos.
No hay garanías que dentro de ella no encontremos algún animal salvaje, insectos peligrosos, murciélagos o alguna otra especie.
Sin embargo, hay veces en que estas cosas, lugares o personas que parecen las menos apropiadas, Dios las usa para darnos lo que necesitamos.
Gracias a esa cueva David conservó la vida (Saúl en verdad lo quería desaparecer del mapa), y no sólo fue de provecho para él, sino también para otros que le siguieron hasta ese inhóspito lugar.
Me gusta la luz que entrega esta lectura sobre un tema crucial de nuestros días: hoy los cristianos andamos en busca de garantias para servir a Dios.
Queremos un lugar cómodo para reunirnos, un mensaje cómodo a nuestros oidos, un horario cómodo para nuestro estilo de vida.
Mientras más cómodo sea todo, mientras menos sean las demandas, mejor ¿Mejor?
¿Y dónde está el “Señor te seguiré adonde quiera que vayas? ¿Y qué del espíritu sacrificial?
Creo que el tener tantas comodidades en lo cotidiano ha hecho que olvidemos ciertos elementos fundamentales, como son el espíritu sacrificial y el compromiso "a toda prueba" con Dios, no importando el costo que estos tengan para nosotros.
Dios hizo de esta cueva un lugar de refugio y adiestramiento para David y los que le siguieron. ¡¡De esa cueva salieron los valientes de David!!
Dios sigue teniendo hoy el poder para cambiar nuestras peores circuntancias en bendiciones que no podemos siquiera cuantificar.
Cristo es sin lugar a dudas nuestro Adulam, nuestro verdadero refugio, y aunque tal refugio pueda no ser todo lo que nosotros queramos, es la única verdadera seguridad que podremos tener en esta vida y la venidera.
Dice que cuando los familiares de David supieron donde estaba le siguieron allí.
Se como esos hombres, y si has descubierto que Cristo está verdaderamente en la comunión de alguna congregación, sin importar la distancia o las condiciones de esta, SÍGUELO hasta allí, porque el llamado que hiciera a Pedro y los demás discípulos continua vigente hoy.
Jesús, el buen pastor, todavía nos dice “sígueme”.
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Juan 5:35: “El era antorcha que ardia y alumbraba”
Jesús testificó con estas palabras respecto a Juan el Bautista.
Un hombre muy peculiar, con un ministerio muy fuera de lo común.
Cristo debia venir a la tierra para que los pecadores pudiéramos tener acceso de vuelta al trono de Dios.
Sin embargo, la venida de Jesús no podía realizarse en el vacio, debia darse en un contexto especial, porque no seria una visita común.
El Dios creador de todas las cosas se aproximaria en forma de hombre para ayudar personalmente a la humanidad a encontrar el camino de vuelta a Él, y al hogar celestial. Pero para ello, el terreno debia ser allanado.
Precisamente en esto destacó de manera excepcional el ministerio del bautista, en que él enderezó el camino para la venida del Señor.
Ahora bien, aunque esto suene muy lindo en el papel, en la práctica era una tarea colosal, titánica por decir lo menos, en sentido espiritual.
Para cumplir con su misión, Juan debería enfrentar el poderio de la maquinaria religiosa de su tiempo y lo enfrentó con singular éxito. El costó de la hazaña fue su propia vida.
Mas la obediencia del bautista fue fundamental para que el ministerio de Cristo resultara de la manera en que resultó y la obra expiatoria se llevara a cabo exitosamente.
¡¡Gracias a Dios por los hombres y mujeres que tienen ese espíritu valiente y violento (en fe) que se atreve a desafiar los sistemas humanos corruptos por la acción del maligno!!
Quisiera en este devocional y por medio de esta breve reflexión honrar la memoria de un servidor de Cristo que apenas un par de días atrás dió el saltó a la eternidad para estar junto a Su Señor.
Se trata de B H Clendennen, pastor con más de 40 años en el ministerio, fundador de la Escuela de Cristo Internacional, una especie de Juan Bautista de nuestro tiempo.
Este siervo dejó este mundo el Domingo 13 de diciembre del presente año.
Un líder espiritual que Dios usó como punta de lanza, que con fe violenta se atrevió a desafiar el aparato religioso de nuestros días para llevar el evangelio verdadero a los corazones de muchos hijos que estaban cautivos en sistemas religiosos sin vida.
Creo que el Señor acaba de quitar un potente candelero que este mundo tenia. Estoy seguro que el Señor le llamó porque era su momento.
Hombre incansable, buscador de la presencia de Dios, un mentor espiritual para muchos líderes y pastores de nustros días.
Hombre apartado de la espectularidad y parafernalia tan comunes en el “jet set evangélico contemporaneo”, pero que no obstante aportó de manera invaluable (humanamente hablando) a la gran comisión y especialmente al mandato del Señor que los ministerios son para la edificación de la iglesia.
Como lo fuera Mardoqueo en los dias de Asuero: “una espina para el enemigo”. Así Bertram Clendennen, no se postró a las demandas de la religión trivial y prefirió en fe ir adelante a la perfección.
Gracias Señor por este varón que usaste para preparar el camino del “retorno de Cristo”.
Gracias por desafiarnos por medio de su vida y ministerio a vivir un cristianismo verdadero, santo y comprometido.
No es el único. Ciertamente en este tiempo debe haber al menos unos siete mil que no han doblado sus rodillas ante los sistemas religiosos opresivos gobernados por los hombres y no por la palabra de Cristo.
Mas gracias Señor por permitir de tiempo en tiempo que alguno con espirítu revolucionario como Juan bautista, nos saque de nuestra comodidad, y cual profeta de tiempos antiguos, nos digar con voz amorosa pero firme: “asi ha dicho el Señor”.
Hermano Clendennen “fuiste una antorcha que ardió para Dios y alumbró muchas vidas, incluyendo la mía”.
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Mateo 6:33 "Mas buscad primeramente el reino de Dios y Su Justicia y todas estas cosas os serán añadidas".
Yo no sé si usted lo habrá notado, pero ¡¡Dios es tan claro aqui sobre qué es lo que debiéramos buscar!!
El Señor no deja ningún lugar a dudas sobre cuál es (para Él) la prioridad. La palabra "primeramente" es la que nos pone la carga.
Está asimismo claro por la vida de Jesús, y especialmente por las decisiones que tomó en esa vida, que la idea de que el reino sea primero no es algo nuevo.
Aun desde el mismo Génesis, cuando yo obedezco a la palabra de Dios estoy poniendo primero el Reino y buscando la justicia del mismo. Evidentemente Adán y Eva no lo hicieron.
Buscar el reino y su Justicia se debería interpretar como "buscar los intereses del Reino, lo cual contrasta de manera potente, con lo que sucede a diario: que nosotros buscamos nuestros intereses en el reino, en vez de buscar los intereses de ESE reino.
Para esto vino Jesús, para representar dignamente ese Reino y sus intereses, y lo hizo magistralmente, si bien esto tuvo un altísimo costo para Él: "su vida"
La mayoría de las diferencias que Jesús tenía con los religiosos de su timepo eran por razones de los intereses del reino. Por citar alguna, cuando el azotó las mesas y cchó a los cambistas lo hizo por tener la mirada puesta en los intereses del reino y confrontó a los que estaban usando el reino para sus propios beneficios e intereses.
Pero eso no fue exclusivo del tiempo de Jesús ¿No pasa lo mismo hoy dia?
Por ello Dios nos trae de vuelta al concepto de que LO SUYO DEBE SER PRIMERO.
Jesús siempre dejó claro que el Padre era más importante.
Sin duda alguna, la mayor demostración de amor por la humanidad la dió Cristo al morir por nosotros. Pero debemos ser cuidadosos con esto, porque a veces pareciera que nos hace sentir más importantes de lo que somos.
Cristo vino a morir por nosotros porque nos amó, pero tú debes saber que Él vino primeramente por amor al Padre, por agradarlo a Él, porque esa era la voluntad del Padre y Cristo siempre busca la voluntad del Padre, porque "lo que Padre quiere, es lo que el reino quiere".
La escritura lo señala "de tal manera amó Dios al mundo" ¿De qué persona de esta bendita trinidad está hablando aquí? La respuesta la deja de manifiesto lo que sigue "que dió a Su Hijo Unigénito" ¿Quién amó al mundo? El Padre
El Hijo vino al mundo primeramente por amor al Padre. Por eso a Cristo no le importó que el mundo lo rechazara, porque Él no vino para satisfacer al mundo, sino al Padre. Y aunque el mundo le aborreció, el testimonio del Padre fue suficiente para el Hijo: "Este es mi hijo AMADO"
Es muy preciso colocar las cosas en orden y entender qué es primero, y para Dios lo primero es que busquemos SU Reino (sus intereses) y la justicia de ese reino.
Las añadiduras (¡¡que tanto nos gustan!!) pueden esperar.
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El aspecto que determinará si llego o no a encontrar lo que ando buscando, será precisamente tener claro qué ando buscando.
Hemos oido que hay quienes siguen a Jesús por "los panes y los peces", esto es, "los beneficios que pueden conseguir de Él", y aunque esto sea legítimo, es errado.
Mateo 7:7-8 “pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pìde recibe y el que busca halla, y al que llama, se le abrirá”
Cristo no vino de asistente social al mundo. Él vino como embajador de un reino superior a este en todo sentido.
Vino con la misión de restablecer las relaciones que estaban rotas por causa del pecado de los hombres.
Vino con el respaldo del poder de Su Reino. Señales que (con el respeto de los cesacionistas) todavía siguen porque el poder de ese Reino no se ha terminado, es más, está recién empezando a manifestarse.
Pero los hombres egoistas se quedaron en los beneficios temporales de ese reino y no entendieron la voluntad o dinámica del mismo.
El evangelio fue enviado como un beneficio para los hombres. ¿Quién podría negar que el evangelio trae beneficios a los enfermos, oprimidos, angustiados, enlutados y en general, a todo aquel que está abierto a recibirlo?
Sin embargo, el evangelio tiene en perspectiva un beneficio mayor. La sanidad de un enfermo es un tema temporal y terreno, pero comparado con la salvación eterna del alma. ¿Qué será más provechoso? ¡¡Ese si que es un beneficio impagable!!
Jesús estableció que uno hallaría lo que ande buscando, para bien o para mal.
Por eso es tan importante que definamos bien la pregunta en nuestro interior: ¿Busco a Dios por sus beneficios temporales de provisión o ayuda, le busco por el beneficio eterno de la salvación del alma, o le busco porque Él una vez me buscó, y hoy me siento irrestiblemente atraido por Él y su evangelio?
Podemos legitimamente tomar todos los beneficios que el evangeio ciertamente da y todavía perdernos el privilegio mayor de tener amistad y compañerismo con el Todopoderoso Creador.
En los tiempos de Jesús, muchos se beneficiaron de sus milagros y fue todo lo que recibieron de Él, porque no cambiaron sus vidas, no se arrepintieron de sus maldades, ni abandonaron sus malas prácticas.
Permitieron egoistamente que ese reino que Jesús representaba les hiciera bien, pero rehusaron comprometerse con la política de ese reino (entiéndase lo que quiero decir por "política").
La voluntad de Dios es que nos volvamos a Él, abandonando las prácticas dudosas, y tengamos así entrada en Su Bendito Reino. El apartarse del mal es requisito para tener parte con Él.
¿Qué estamos buscando? ¿La ayuda temporal de un Dios que (de hecho, al igual que lo hizo Jesucristo) está dispuesto a tendernos la mano?
¿Nos conformaremos con recibir los beneficios solamente o iremos un paso más allá para encontrarnos con el benefactor?
Te recuerdo que lo que encuentres (recibas de parte de Dios), estará en directa relación con lo que andes buscando.
Espero, por tanto, que el motor de tu búsqueda no sea lo que Él te puede dar, sino Él mismo. ¡¡No encontraremos beneficio mayor!!
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1 Juan 3:18 "Hijitos no amemos de palabra ni de lengüa, sino de hecho y en verdad"
Cuando Jesús se encontró con la mujer en el pozo, le dijo que el Padre estaba en una búsqueda peculiar. La búsqueda era por adoradores que adoraran en espíritu y verdad. Y esta idea es precisamnete la que se reitera en este versículo.
Debe ser porque Dios nos conoce y sabe que nos es más fácil hablar de las cosas que hacerlas, que nos recuerda aquí por medio del apóstol Juan, cual debiera ser nuestra actitud.
Las personas generalmente son criticadas por hablar mucho y hacer poco y los cristianos podemos caer en este mismo juego si no tenemos cuidado.
Para Dios es de más valor demostrar el amor que simplemente hablar del mismo.
Recordemos que es el Señor quien sentó el precedente de cómo debemos proceder Sus seguidores. La escritura advierte que todas nuestras cosas sean hechas con un espíritu de amor, que es el amor el que cubre multitud de pecados, y así sucesivamente.
En verdad los hijos de Dios tenemos este llamado divino de amar en hecho no sólo de lengüa.
El sistema frívolo en el que vivimos nos ofrece la gran oportunidad de poner por obra este mandato. Para nadie es secreto que la sociedad actual se ha vuelto autómata en muchos casos, que vive (¿o obrevive?) con mil cosas a cuestas: angustias, tristezas, pesares y una vida que ama de hecho puede marcar una importante diferencia.
¡¡Una vida que ama con hechos será como un oasis en medio de semejante desierto!!
Jesús dijo a sus discípulos que el tener amor entre ellos sería una marca distintiva ¡¡y por Dios que lo es!!
Cuán necesario es en nuestro medio tener gente que ama de verdad, con sus hechos.
Prometer cosas no cuesta nada, el real desafío está en cumplirlas y hacia allá apunta esta reflexión.
Dios está esperando ver que nuestro amor sea más que buenas intenciones. Él está esperando ver que el amor que Él mismo derramó sobre nosotros por el Espíritu Santo que nos fue dado, llegue a todas esas vidas que tanto lo requieren, por este canal que Él tiene llamado iglesia.
Como muy bien lo expresa una conocida canción cristiana:
"Yo quiero una iglesia que sane al herido, que rompa cadenas y liberte al cautivo, que aclare la mente al que está confundido y que hable verdad".
En resumen, es como si el Señor dijera: "Yo quiero una iglesia que deje de hablar tanto del amor y que de una vez por todas empiece a vivirlo, a practicarlo. De eso se trata todo".
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